educación intercultural y formación del profesorado

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  • Educacin Intercultural y Formacin del Profesorado1 XXVII JORNADAS DE ENSEANTES CON GITANOS Burgos, septiembre 2007 Xavier Besal, profesor de Pedagoga de la Universidad de Girona

    Introduccin

    En junio de 1967 mora Lorenzo Milani (Florencia 1923-1967), maestro y cura

    de Barbiana (Italia), inspirador de la carta colectiva a una maestra (Alumnes

    de lescola de Barbiana, 2006). Se cumplen, pues, 40 aos de la muerte de

    este educador heterodoxo, olvidado por la pedagoga oficial, pero

    tremendamente lcido en sus intuiciones, en sus escritos y en sus prcticas, y

    especialmente oportuno, como tratar de demostrar, para el tema que nos

    convoca. Tres son los aspectos que interesa remarcar en esta introduccin: la

    vigencia de la escuela como espacio y como tiempo para el crecimiento y la

    formacin; la importancia del currculum, de la seleccin cultural que llena de

    contenido la actividad escolar, y la formacin y el papel de la maestra.

    La escuela:

    Cuando volv a la escuela ya haba superado toda duda: la escuela era el bien

    de la clase obrera, la diversin era la ruina de la clase obrera. Por las buenas o

    por las malas, haca falta que todos los jvenes obreros comprendieran esta

    disyuntiva y se alistaran en la parte justa. Me perfeccion entonces en el arte

    de hacer descubrir a los jvenes las alegras implcitas de la cultura y el

    pensamiento y no perda ocasin de humillar u ofender a los muchachos que

    no venan (L. Milani, 1975: 99).

    Los que hablan de necesidad biolgica (de la diversin) demuestran ignorar la

    vida de tantos pequeos labradores, especialmente de la montaa. Hombre en

    pequeo porque se ganan el pan desde el primer da en que saben andar

    solos Vacaciones, nunca. Juego, jams. Por qu? La vida no tiene para

    ellos otra alternativa que trabajo y escuela. Una cosa hace de recreo de la otra,

    1 Esta ponencia, con ligeras modificaciones, se present tambin en el I Congreso Virtual Dromsqere Euroskla La escolarizacin del alumnado gitano en la Unin Europea: Mitos, realidades y retos, de septiembre de 2007

  • y viceversa Pequeos santos? No, chavales como todos los dems Ante

    Dios, que ve desde lo alto y no olvida ni Asia, ni frica, ni el Apenino Tosco-

    Emiliano, esto no tiene nada de particular, es el aspecto sereno del 70% de los

    muchachos del mundo Anormales? Pero si ya se sabe que la mayora es

    como ellos! Lo que hay que decir es que son los otros lo artificial (L. Milani,

    1975: 135-137).

    El currculum:

    La verdadera cultura, la que todava ningn hombre ha posedo, est hecha de

    dos cosas: pertenecer a la masa y dominar la palabra. Una escuela que

    selecciona, destruye la cultura. A los pobres les quita el medio de expresin. A

    los ricos les quita el conocimiento de las cosas. Gianni es desgraciado porque

    no se sabe expresar; pero tiene la suerte de pertenecer al gran mundo.

    Hermano de toda frica, de Asia, de Amrica Latina. Conocedor desde dentro

    de las necesidades de la mayora. Pierino tiene la suerte de saber hablar. Pero

    es un desgraciado porque habla demasiado. l, que no tiene nada importante

    que decir. l, que repite slo cosas ledas en los libros, escritas por otro como

    l. l, encerrado en un grupito refinado. Fuera del mbito de la historia y de la

    geografa (Alumnes de lescola de Barbiana, 1998: 89-90).

    Cada pueblo tiene su cultura y ningn pueblo tiene menos cultura que otro. La

    nuestra es un don que os ofrecemos. Un poco de vida en medio de la aridez de

    vuestros libros escritos por gente que slo ha ledo libros Si se hojea un libro

    de texto todo son plantas, animales, estaciones. Es como si lo hubiera escrito

    un campesino. En cambio los autores salen de vuestra escuela Tambin

    sobre los hombres sabis menos que nosotros. Sus alumnos, que conocen a

    Cicern, de cuntas personas vivas conocen de cerca la familia? De cuntas

    han entrado hasta la cocina? Con cuntas pueden contar en caso de

    necesidad?... Usted, si habla de un obrero, se equivoca de cabo a rabo: en las

    palabras, en el tono, en las bromas. Yo s lo que piensa un hombre de

    montaa cuando calla y qu piensa mientras dice otra cosa Usted me

    devolvi un tema con un 4 y me dijo: Uno nace escritor, no se hace. Pero

    mientras cobra como profesora de lengua italiana. La teora del genio es una

    invencin burguesa. Nace de una mezcla de racismo y pereza (Alumnes de

    lescola de Barbiana, 1998: 98-99; 106).

  • La maestra:

    Con frecuencia me preguntan los amigos cmo hago para llevar la escuela y

    cmo hago para tenerla llena. Insisten para que escriba un mtodo, que les

    precise los programas, las materias, la tcnica didctica. Equivocan la

    pregunta. No deberan preocuparse de cmo hay que hacer para dar escuela,

    sino slo de cmo hay que ser para poder darla. Hay que ser Hay que tener

    las ideas claras respecto a los problemas sociales y polticos. No hay que ser

    interclasista, sino que es preciso tomar partido. Hay que arder del ansia de

    elevar al pobre a un nivel superior. No digo ya a un nivel igual al de la actual

    clase dirigente, sino superior. Veris entonces cmo vienen los obreros, cmo

    dejan plantadas todas las diversiones del mundo y se echan en manos del cura

    para dejarse construir por l. De un cura as estn dispuestos a aceptarlo todo:

    divisiones de tres cifras, verbos, dictado, historia, poltica, teologa, broncas,

    malhumor. Todas las asignaturas son buenas y todos los modos de explicarlas

    son buenos Y, sin embargo, yo no resplandezco de santidad. Ni siquiera soy

    un cura simptico. Ms bien tengo todo lo que hace falta para alejar a la gente.

    Hasta en la escuela soy chinche, intolerante y despiadado. No me hago con los

    chicos por especiales dones de atraccin Ved, pues, que no se trata de

    mtodos, sino slo del modo de ser y de pensar Yo, que los amaba por

    encima de todo y que vea brillar sobre ellos y sobre su clase, en cuanto tal,

    una vocacin histrica de clase lder, he despreciado sus pasiones, he buscado

    y desempolvado solamente aquellas cualidades que tenan que estar all y que

    de hecho estaban. Les he armado con el arma de la palabra y del pensamiento,

    ms capaces que cualquiera y mejor preparados que nadie (L. Milani, 1975:

    223-227).

    El maestro, la maestra, la persona del maestro o maestra, su modo de ser, de

    pensar, de hacer, de relacionarse, es la primera y principal herramienta

    educativa, el recurso didctico ms esencial y definitivo de que disponemos los

    educadores en la escuela. Porque educar es, por encima de todo, acompaar

    el desarrollo de nios y nias, es ayudarles a crecer, a hacerse mayores; es

    ofrecer y vivir con ellos referencias concretas, modelos de progresin; es, en

  • palabras de la Ley Orgnica de Educacin (2006), trabajar para conseguir el

    pleno desarrollo de la personalidad y de las capacidades del alumnado.

    Sobre el profesorado y su formacin

    Mucho se ha escrito sobre modelos, dimensiones o pilares de la funcin

    docente, del oficio de educar. En un esfuerzo de sntesis y de acuerdo con

    algunas de las aportaciones ms reiteradas estos ltimos tiempos, merece la

    pena resaltar los elementos que siguen:

    1. El compromiso moral

    Educar compromete moralmente al educador porque, ms all de los

    aprendizajes acadmicos, el profesorado influye y condiciona el desarrollo de

    sus alumnos como personas; todo lo que dice y hace tiene consecuencias

    directa o indirectamente. Por esta razn importan la ideologa, los valores y las

    creencias del profesorado. Los profesores, como profesionales, tienen la

    obligacin de ser demcratas, de asumir los valores constitucionales y

    oponerse a las ideologas que ponen en duda la igualdad y la dignidad de todas

    y cada una de las personas. Deben creer, adems, en la perfectibilidad de

    hombres y mujeres, en su capacidad de aprender, de progresar, de modificar

    hbitos, conductas, percepciones y certezas. Como escribi hace ya algunos

    aos F. Savater (1997: 19), el optimismo es imprescindible para ejercer la

    educacin. Los pesimistas pueden ser buenos domadores pero no buenos

    maestros. Los docentes deben estar al servicio de una educacin de calidad

    para todos. En consecuencia, asumen el compromiso de trabajar a favor de la

    eficacia de su labor (que no es otra cosa que hacer suyas las finalidades que

    enuncian las leyes, y tratar de conseguir, por todos los medios posibles, los

    objetivos de la educacin bsica, aquellos que la sociedad considera

    imprescindibles y necesarios para todos los ciudadanos) y de la justicia, es

    decir, de la reduccin de las desigualdades de origen de sus alumnos, del

    estmulo de sus capacidades y habilidades, y del respeto y la aceptacin crtica

    de su persona, de su ser y de su experiencia vital (cultura incluida). Ser de

    todo punto inviable una educacin para todos, si uno de sus agentes ms

  • importante, el docente, piensa lo contrario y hace las cosas en una direccin

    opuesta No estamos pensando en un docente militante radical, sino en uno

    que entienda su profesin como un servicio bsicamente social y humano y

    que asuma esa prioridad y horizonte hacia donde caminar (J.M. Escudero,

    2006: 38).

    Este compromiso moral exige, para evitar cualquier atisbo de ingenuidad o de

    romanticismo, a los cuales son tan proclives muchos jvenes