opinion texto el cuerpo

2
I.2. Explicación y valoración de las ideas expuestas a partir de la cultura del alumno y de su conocimiento del mundo. El artículo aborda un tema de actualidad, como es la valoración excesiva que se da hoy en día al físico. La autora parte de un personaje de la crónica social (Gisele Bündchen) para ilustrar de manera clara su crítica, lo cual aviva la curiosidad de los posibles destinatarios desde las primeras líneas. Además, deja constancia de que no solo son las féminas quienes exhiben frívolamente sus cuerpos; el físico de los varones también es aireado en reiteradas ocasiones, relegándose a un segundo plano el talento. Ángeles Caso pone así de manifiesto unas ideas no sexistas, puesto que es la sociedad entera — formada por hombres y mujeres— la que valora excesivamente lo superficial. Desde los albores de la historia, la sana preocupación por el físico de las personas ha estado presente tanto en el hombre como en la mujer. Así lo atestiguan los expertos en la materia, quienes aseguran —basándose en los restos arqueológicos hallados en diversas excavaciones— que nuestros ancestros sentían una gran pasión por su aspecto personal y por el uso de cosméticos y afeites. ¿No era Cleopatra, la última reina del Antiguo Egipto, la que pintaba sus párpados de color verde, usaba pestañas postizas o bañaba su piel con leche de burra para mantener la tersura de su cuerpo? Quizá estemos ante un mito; pero, sin lugar a dudas, demuestra el interés de los humanos por el culto a la belleza. Un culto que, sin embargo, ha degenerado en una nociva obsesión por la hermosura, que es sobrevalorada en detrimento de otras cualidades como la inteligencia. Algunos comercios, por ejemplo, solo contratan en función del aspecto físico. Incluso las azafatas o las modelos deben superar un mínimo de estatura para ejercer estas profesiones. Este culto a la belleza también se refleja en la fiebre actual por la cirugía estética, que ha alcanzado cotas descomunales: implantes de silicona para aumentar el volumen de los senos o de los glúteos, liposucciones que eliminan grasas, aumento de pómulos o inyecciones de botox son algunas de las operaciones más demandadas no solo por la población femenina, sino también masculina. En mi opinión, existe actualmente una dependencia por este tipo de prácticas quirúrgicas, por lo que la naturalidad de la belleza corporal está siendo sustituida por otro tipo de belleza más artificial. Y no solo eso: los riesgos para la salud son ingentes. En conclusión, la irrefrenable búsqueda de un aspecto físico idóneo está en auge. La mayoría de las personas realiza grandes esfuerzos por tener una apari apariencia atractiva y agradable. El problema surge cuando esto se convierte en una obsesión.

Upload: elia-maria-maeso-sanchez

Post on 04-Dec-2015

1 views

Category:

Documents


0 download

DESCRIPTION

comentario de texto opinión

TRANSCRIPT

Page 1: Opinion Texto El Cuerpo

I.2. Explicación y valoración de las ideas expuestas a partir de la cultura del alumno y de su conocimiento del mundo.

El artículo aborda un tema de actualidad, como es la valoración excesiva que se da hoy en día al físico. La autora parte de un personaje de la crónica social (Gisele Bündchen) para ilustrar de manera clara su crítica, lo cual aviva la curiosidad de los posibles destinatarios desde las primeras líneas. Además, deja constancia de que no solo son las féminas quienes exhiben frívolamente sus cuerpos; el físico de los varones también es aireado en reiteradas ocasiones, relegándose a un segundo plano el talento. Ángeles Caso pone así de manifiesto unas ideas no sexistas, puesto que es la sociedad entera —formada por hombres y mujeres— la que valora excesivamente lo superficial.

Desde los albores de la historia, la sana preocupación por el físico de las personas ha estado presente tanto en el hombre como en la mujer. Así lo atestiguan los expertos en la materia, quienes aseguran —basándose en los restos arqueológicos hallados en diversas excavaciones— que nuestros ancestros sentían una gran pasión por su aspecto personal y por el uso de cosméticos y afeites. ¿No era Cleopatra, la última reina del Antiguo Egipto, la que pintaba sus párpados de color verde, usaba pestañas postizas o bañaba su piel con leche de burra para mantener la tersura de su cuerpo? Quizá estemos ante un mito; pero, sin lugar a dudas, demuestra el interés de los humanos por el culto a la belleza.

Un culto que, sin embargo, ha degenerado en una nociva obsesión por la hermosura, que es sobrevalorada en detrimento de otras cualidades como la inteligencia. Algunos comercios, por ejemplo, solo contratan en función del aspecto físico. Incluso las azafatas o las modelos deben superar un mínimo de estatura para ejercer estas profesiones.

Este culto a la belleza también se refleja en la fiebre actual por la cirugía estética, que ha alcanzado cotas descomunales: implantes de silicona para aumentar el volumen de los senos o de los glúteos, liposucciones que eliminan grasas, aumento de pómulos o inyecciones de botox son algunas de las operaciones más demandadas no solo por la población femenina, sino también masculina.

En mi opinión, existe actualmente una dependencia por este tipo de prácticas quirúrgicas, por lo que la naturalidad de la belleza corporal está siendo sustituida por otro tipo de belleza más artificial. Y no solo eso: los riesgos para la salud son ingentes.

En conclusión, la irrefrenable búsqueda de un aspecto físico idóneo está en auge. La mayoría de las personas realiza grandes esfuerzos por tener una apari apariencia atractiva y agradable. El problema surge cuando esto se convierte en una obsesión.