el mundo mítico de los taínos: notas sobre el ser supremo

Click here to load reader

Post on 06-Jan-2017

221 views

Category:

Documents

2 download

Embed Size (px)

TRANSCRIPT

  • EL MUNDO MTICO DE LOS TAINOS:NOTAS SOBRE EL SER SUPREMO

    I. A MODO DE PREMBULO

    Pocos pueblos han tenido un destino tan cruel como elde los sonrientes tainos que en 1492 recibieron a Coln ysu gente en las acogedoras playas antillanas. Los que lle-garon en son de paz pronto les hicieron injusta guerra. Y enpocos aos, derrotados, diezmados, aturdidos, los escasos so-brevivientes tuvieron que aceptar el nuevo orden de vidaimpuesto por los vencedores. De aquel trgico hundimientose salv muy poco: el cultivo y aprovechamiento de ciertasplantas, la manera de fabricar sus chozas, algunos artefac-tos de uso domstico, las palabras con que nos nombraronla tierra, la flora y la fauna, el vago recuerdo de sus cantosy algunas obscuras noticias de los dioses en quienes creye-ron y confiaron.

    Estas obscuras noticias las recogi un humilde fraile Je-rnimo cuyo nombre, en la general confusin, no sabemosa ciencia cierta si fue Romn o Ramn, Pane, Pane o quizPaner. Este fraile fue a vivir por orden del propio Colnentre los naturales de la Espaola para enterarse de la re-ligin que aquellos practicaban e informar luego al Almi-rante. Y con tales fines, valindose de los limitados cono-cimientos que logr adquirir de la lengua taina, obtuvo delcacique Guarionex y de otros indios principales los informesque a duras penas entenda y que con grandes inconvenien-tes puso por escrito en su Relacin acerca de las antigedadesde los indios.

    Para colmo de males, la obra de Pane ha tenido unahistoria muy accidentada. Fray Ramn entreg el manus-

  • BICC, XXII, 1967 EL MUNDO MTICO DE LOS TAINOS 3 7 9

    crito de la Relacin al Almirante. Este, a su vez, lo dejentre los papeles que a su muerte pasaron a manos de suhijo Fernando. Estando en manos de Fernando, lo vio yaprovech Pedro Mrtir de Anglera para resumir, en latn,en una carta de su De Orbe Novo decades, lo que le pa-reci de mayor inters. Tambin lo vio y aprovech el PadreLas Casas para entresacar algunas noticias que consign ensu Apologtica historia de las Indias. Y Fernando lo incluyentero en la biografa de su padre, hoy conocida en espaolpor el ttulo de Vida del almirante don Cristbal Coln.De esta biografa que qued indita al morir Fernando en1539, hizo una traduccin al italiano Alfonso de Ulloa, lacual se imprimi en Venecia en 1571. Pero, a partir de esafecha, nada ha vuelto a saberse ni del original de la biogra-fa que escribi Fernando ni del manuscrito de Pane.

    En aquellos compendios, extractos y traducciones, laspalabras indgenas que aparecen en la Relacin han sufridoconsiderables alteraciones a manos de copistas e impresores.Adems, tanto Mrtir como Ulloa, al traducir trataron tam-bin de adaptar a las respectivas grafas del latn y delitaliano las voces tainas que Pane haba trascrito siguiendonormas prosdicas espaolas. Como resultado de estos tras-lados y adaptaciones, con frecuencia un mismo trmino apa-rece de manera muy distinta en las versiones de Ulloa,Mrtir y Las Casas, llegando las divergencias a tales extre-mos que a veces resulta imposible relacionar las variantesentre s. Y si a esto se aade que la mayor parte de losinvestigadores que han consultado la obra de Pane lo hanhecho manejando retraducciones al espaol en las cuales sehan aumentado los descuidos y las erratas, fcil ser com-prender por qu es muy poco lo que sabemos de los mitostainos, y que aun lo poco que sabemos resulte sumamenteconfuso.

    Urge, pues, cambiar de algn modo ese estado de cosas.Y no por simple prurito de erudicin. Los mitos son comoun compendio de la historia cultural y espiritual de unpueblo. Y en el caso del taino, lo que aquel pueblo pensy so acaso haya influido en los antillanos de hoy ms de

  • 3 8 0 JOS JUAN ARROM B1CC, XXII, 1967

    lo que pudiramos imaginarnos. Contrariamente a lo quetradicionalmente se ha venido repitiendo, existe amplia evi-dencia en los documentos que nos quedan de los siglos xviy xvn para demostrar que el indgena fue diezmado perono extinguido. Y de ah que, en el inicial proceso de trans-culturacin, junto con lo material y lo visible de sus modosde hacer tambin puede habernos dado algo de lo soterradoe inapresable de sus modos de sentir. El saber algo ms decmo imaginaron los tainos el mundo y poetizaron las fuerzasde la naturaleza tal vez nos ayudara a calar ms hondo ennuestras propias creencias y a entender mejor algunas de lasactitudes vitales que se reflejan en nuestras costumbres y ennuestras letras. Ser, pues, cuestin de buscar y seguir bus-cando hasta que demos con el hilo que nos lleve, por ca-minos todava intransitados, hasta el cerrado recinto espiri-tual de aquel pueblo desaparecido.

    Y puesto que de abrir brecha se trata, he comenzadopor reunir y esclarecer las fuentes documentales con quecontamos. A ese fin he traducido de nuevo la Relacin dePane y el resumen de Mrtir, y he compulsado con las ver-siones originales las noticias de Las Casas y los pasajes per-tinentes de Coln y de Oviedo. Y una vez fijado el textode los diversos documentos, me propongo continuar laspesquisas as iniciadas realizando una serie de anlisis lin-gsticos de ciertos nombres indgenas consignados por aque-llos cronistas. Dados los tenues rastros que han quedado dela lengua de quienes nos precedieron en estas islas, y lopoco que hasta hoy se han estudiado esos rastros, confiesoque la empresa es bastante aventurada. Pero me arriesgo, detodos modos, porque esos maltrechos trminos expresan lossmbolos, las funciones y los atributos que los tainos lesasignaban a sus dioses: desentraar su perdido sentido seracomo escuchar, a casi cinco siglos de distancia, las dbilesvoces con que aquel desventurado pueblo quisiera todavaconfiarnos sus ntimas creencias. Por otra parte, para am-pliar y a la vez reforzar esas bsquedas, tratar de relacio-nar las deducciones lingsticas con las noticias suministra-das por los cronistas y el tangible testimonio de ciertas piezas

  • BICC, XXII, 1967 EL MUNDO MTICO DE LOS TANOS 381

    arqueolgicas, dispersas en numerosos museos y coleccionesparticulares de Europa y Amrica, cuyo simbolismo reli-gioso no se haba logrado esclarecer hasta el presente. Losresultados de esas indagaciones a veces han de ser inevita-blemente hipotticos y han de estar sujetos, como toda hi-ptesis, a posibles rectificaciones. Pero pudieran servir desdeahora para trazar la nueva ruta que buscamos. Y comopara empezar a andar es necesario dar el primer paso, in-vito al lector a que comencemos, siguiendo a Pane, porlos informes concernientes al Ser Supremo.

    II. EL SER SUPREMO

    El Nuevo Mundo era un mundo pletrico de milena-rias creencias cuando llegaron las carabelas descubridoras.Y de aquellas creencias, ninguna tan difundida por todo elcontinente como la de un Gran Espritu, invisible y ben-fico, protector generoso del hombre americano. Ese Supre-mo Espritu es, desde luego, el primero de los dioses queconsigna Pane. En los renglones iniciales del relato lo des-cribe en estos trminos: "Creen que hay en el cielo [un ser]inmortal, y que nadie puede verlo, y que tiene madre, masno tiene principio, y a ste llaman locahuuague Maorocon" \Esta es la forma del nombre que aparece, con grafa italia-nizada del siglo xvi, en la traduccin de Ulloa, y la copiotal como est para confrontarla luego con las dems varian-tes que han quedado de dicho nombre. Mrtir, por su parte,al resumir en latn los datos que tom del manuscrito dePane, asienta lo que vertido a espaol dice as: "Los ante-pasados de ellos pusieron al Dios eterno del cielo estos nom-

    1 Fray RAMN PANE, Relacin de las antigedades de los indios, seccinpreliminar. La Relacin se halla en el captulo I.XII de la Vida del Almirantedon Cristbal Coln escrita por su hijo Fernando. En la versin castellana msasequible de la obra de Fernando (Mxico, Fondo de Cultura Econmica, 1947),la Relacin aparece en las pginas 186-206. En el presente trabajo cito a Panetraduciendo directamente de la edicin prncipe, Vcnccia, 1571.

  • 382 JOS JUAN ARROM BICC, XXII, 1967

    bres: Iocauna Guamaonocon"2. Y Las Casas transmite lanoticia de este Supremo Espritu de la siguiente manera:"La gente de esta isla Espaola tena cierta fe y conocimientode un verdadero y solo Dios, el cual era inmortal e invisibleque ninguno lo puede ver, el cual no tuvo principio, cuyamorada y habitacin es el cielo, y nombrronlo YocahuVagua Maoroco; no s lo que por este nombre quisieronsignificar, porque cuando lo pudiera bien saber, no lo ad-vert" 3. Ms adelante vuelve Pane a referirse al mismo dioscon motivo de cierta conseja de la cual nos ocuparemos des-pus, y escribe entonces: "Y aquel gran seor, que dicenest en el cielo, segn est escrito en el principio de estelibro, [mand a cierto cacique que ayunase]... Y dicen queeste cacique afirm haber hablado con Giocauuaghama"4.Y Las Casas, al hacerse eco de lo referido por Pane, trans-cribe el nombre as: Yocafiuguama5. El Ser Supremo hacobrado, pues, diversos nombres, y en ellos se encierra, comoen una cpsula, la esencia de su naturaleza y de sus smbolos,funciones y atributos.

    Tratar de abrir la cpsula es ya otra cuestin. Pane, aun-que parece haber entendido lo que el taino deca con aque-llas palabras, no crey necesario declarar su significado.Y Las Casas, como se ha visto, cuando quiso hacerlo erademasiado tarde. Para aumentar las dificultades, la diver-gencia entre los referidos nombres es tan extensa que susvariantes dejan una primera impresin de caos. Ese caos,empero, es ms aparente que real. Teniendo en cuentaque las grafas siguen normas ortogrficas de tres distintosidiomas, que en las transcripciones a menudo se confundeno se omiten determinadas letras, y que algunas palabras se

    2 PKDRO MRTIR DF ANGLKRA, Dcadas del Nticvo Mundo, vertidas dellatn a lengua castellana por el Dr. D. Joaqun Torres Asensio, Buenos Aires,1944, Dc. 1*, lib. IX, pg. 96. La grafa de ste y de los dems nombresque se citan de Mrtir ha sido debidamente comprobada con la ver