censo 2012 afrodescendientes

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1 ANTECEDENTES HISTÓRICOS DE LA POBLACIÓN AFRO-DESCENDIENTE EN PARAGUAY Documento de trabajo Lic. Ana Barreto – Dr. Ignacio Telesca PARA COMENZAR Desde la conquista del territorio bañado por los ríos Paraguay y Paraná por parte de los europeos, la población de la región estuvo marcada por la presencia africana en forma de personas esclavizadas. Esta situación continuó hasta la abolición de la esclavitud en 1870 en la actual República del Paraguay, siendo la población afrodescendiente esclavizada de un 4% aproximadamente. Si se tiene en cuenta la población afrodescendiente libre, el porcentaje de la misma aumenta a un 13%, dependiendo de las condiciones del censo realizado. Ante la toma de conciencia de esta realidad, la pregunta que surge es por qué hace falta justificar y fundamentar la incorporación de la categoría afrodescendiente en un censo poblacional del Paraguay. La pregunta no es baladí y tiene también sus tentaciones. En especial, en la de caer en esencialismos estancos, pero no sólo de la población afrodescendiente o indígena, sino fundamentalmente del resto, del que no se considera ni uno ni otro, sino simplemente como ‘paraguayo/a’. Pero, qué significa o mejor dicho, significó ser paraguayo. Se asume generalmente que dicha categoría existe y existió desde la misma colonia basándose en esa categoría de mestizaje que todo lo incluye y disculpa. Más allá del machismo inherente en tal idea (puesto que sin cuestionamiento alguno se acepta que la mujer guaraní gustosa tuvo descendencia con cuanto español quisiera, algo que se repetirá con la función de la mujer tras la guerra contra la triple alianza), la documentación histórica nos pone en alerta que nunca la sociedad colonial y republicana se consideró mestiza, que hasta fines del siglo XVIII la población de la provincia del Paraguay era eminentemente indígena (las 2/3 partes) y que los cambios demográficos producidos tras la expulsión de los jesuitas en 1767 no se refieren tanto a una ‘integración’ en una supuesta sociedad ‘nacional’ sino a la intención de huir de la discriminación y exclusión a que eran sometidos los pueblos indígenas (encomiendas, entre otras) y la población afrodescendiente (esclavitud y amparo para la población libre). Esta negación del otro, de los diferentes otros, llega a su culmen en la celebración del primer centenario de la independencia cuando en el Álbum Gráfico que se editó para dicha conmemoración no se duda en afirmar que la población paraguaya “es homogénea, predominando en absoluto la raza blanca. En 30.000 puede calcularse el número de indios que en estado salvaje habitan el centro del Chaco. En la Región Oriental son hoy objeto de curiosidad, así como los negros” (López Decoud, 1911: 83).Es más, en la introducción a la obra el mismo autor sostendrá que “existe entre

Author: oei-paraguay

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CENSO 2012 Afrodescendientes

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    ANTECEDENTES HISTRICOS DE LA POBLACIN AFRO-DESCENDIENTE EN PARAGUAY

    Documento de trabajo

    Lic. Ana Barreto Dr. Ignacio Telesca

    PARA COMENZAR

    Desde la conquista del territorio baado por los ros Paraguay y Paran por parte de los europeos, la

    poblacin de la regin estuvo marcada por la presencia africana en forma de personas esclavizadas.

    Esta situacin continu hasta la abolicin de la esclavitud en 1870 en la actual Repblica del

    Paraguay, siendo la poblacin afrodescendiente esclavizada de un 4% aproximadamente. Si se tiene

    en cuenta la poblacin afrodescendiente libre, el porcentaje de la misma aumenta a un 13%,

    dependiendo de las condiciones del censo realizado.

    Ante la toma de conciencia de esta realidad, la pregunta que surge es por qu hace falta justificar y

    fundamentar la incorporacin de la categora afrodescendiente en un censo poblacional del

    Paraguay.

    La pregunta no es balad y tiene tambin sus tentaciones. En especial, en la de caer en esencialismos

    estancos, pero no slo de la poblacin afrodescendiente o indgena, sino fundamentalmente del

    resto, del que no se considera ni uno ni otro, sino simplemente como paraguayo/a. Pero, qu

    significa o mejor dicho, signific ser paraguayo. Se asume generalmente que dicha categora existe

    y existi desde la misma colonia basndose en esa categora de mestizaje que todo lo incluye y

    disculpa.

    Ms all del machismo inherente en tal idea (puesto que sin cuestionamiento alguno se acepta que

    la mujer guaran gustosa tuvo descendencia con cuanto espaol quisiera, algo que se repetir con la

    funcin de la mujer tras la guerra contra la triple alianza), la documentacin histrica nos pone en

    alerta que nunca la sociedad colonial y republicana se consider mestiza, que hasta fines del siglo

    XVIII la poblacin de la provincia del Paraguay era eminentemente indgena (las 2/3 partes) y que

    los cambios demogrficos producidos tras la expulsin de los jesuitas en 1767 no se refieren tanto a

    una integracin en una supuesta sociedad nacional sino a la intencin de huir de la

    discriminacin y exclusin a que eran sometidos los pueblos indgenas (encomiendas, entre otras) y

    la poblacin afrodescendiente (esclavitud y amparo para la poblacin libre).

    Esta negacin del otro, de los diferentes otros, llega a su culmen en la celebracin del primer

    centenario de la independencia cuando en el lbum Grfico que se edit para dicha conmemoracin

    no se duda en afirmar que la poblacin paraguaya es homognea, predominando en absoluto la

    raza blanca. En 30.000 puede calcularse el nmero de indios que en estado salvaje habitan el centro

    del Chaco. En la Regin Oriental son hoy objeto de curiosidad, as como los negros (Lpez

    Decoud, 1911: 83).Es ms, en la introduccin a la obra el mismo autor sostendr que existe entre

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    nosotros perfecta homogeneidad tnica: el pigmento negro no ensombrece nuestra piel (Lpez

    Decoud, 1911: 8).

    Ms claro an lo dejar Manuel Domnguez, en 1907, en la respuesta que le dar al general

    argentino -y pintor- Jos Ignacio Garmendia, renegando contra los que sostienen que el Paraguay es

    guaran, reafirma una vez ms que este pueblo es blanco, casi netamente blanco ms blancos,

    ms altos, ms inteligentes, ms hospitalarios y menos sanguinarios que los otros [los vecinos]

    (Domnguez, 2009: 43).

    Desde este primer centenario hasta nuestro segundo que acabamos de pasar, mucha agua no ha

    corrido bajo el puente, y si bien es cierto que pocos firmaran la expresin de Manuel Domnguez,

    muchos s lo haran con los dichos de Lpez Decoud.

    DESDE EL MISMO MOMENTO DE LA CONQUISTA

    No es, importante sealarlo, la falta de bibliografa lo que imposibilita superar las visiones de

    principios de siglo XX. La obra pionera de Josefina Pla (incluso para la regin),Hermano negro, en

    1972 ya sealaba la presencia de poblacin esclavizada desde el mismo momento de la llegada de

    los europeos. Fue esta investigadora quien hurgando en el Archivo Nacional se top con un

    documento referente a la venta de los bienes de Juan Nava, entre los que se encontraba un

    matrimonio de esclavos proveniente de frica, el documento es del ao 1556.

    La entrada de los esclavos en estos primeros aos se haca fundamentalmente va Brasil y va

    contrabando: entre 1588 y 1597 llegaron desde las costas brasileas 233 esclavos, de los cuales

    219 fueron introducidos en forma de contrabando. Sin embargo, es recin en el siglo siguiente que

    vamos a encontrarnos con barcos negreros anclando en el puerto de Buenos Aires: en marzo de

    1602 llegaron en dos navos 675 esclavos (Telesca, 2010b: 338). No olvidemos que hasta 1620 la

    provincia del Paraguay se extenda desde Asuncin hasta Buenos Aires.

    UNA SOCIEDAD CON AFRODESCENDIENTES

    La bibliografa que se refiere en general al afrodescendiente en el Paraguay (Pla, 1972; Cooney,

    1995; Argello, 1999; Boccia, 2004) a pesar de hacer una muy buena presentacin del tema, peca

    de centrarse en dicha poblacin como si fuera un organismo que nace, se reproduce y desaparece

    con la guerra contra la triple alianza. Sin embargo, si dejamos de lado su relacionamiento con el

    resto de la sociedad nos hacemos una imagen incompleta tanto de la poblacin afrodescendiente

    como de la del resto de la sociedad.

    Sabemos que los y las provenientes del continente africano fueron introducidos esclavizados. Esto

    implica, cazados en frica, hacinados en los barcos negreros, marcados en los puertos de

    desembarque (las personas que pudieron salir vivas) y finalmente vendidos cual objetos a sus

    nuevos amos.

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    Quien llevaba la peor parte en este mecanismo legislativo que haca factible y deseable el rgimen

    esclavista era la mujer. Era a travs de ella que la esclavitud se transmita. La descendencia de una

    mujer esclavizada, sea quien fuera la contraparte masculina, continuaba siendo esclava; no as si el

    varn esclavizado tena descendencia con una mujer libre.

    Desde esta situacin podemos vislumbrar cmo las estrategias para eludir la esclavitud sern

    diferentes para un varn o para una mujer esclavizada. Esta ltima slo podr liberarse del yugo a

    travs de la muerte, la huida o que alguien compre su libertad. Para los varones se daba la

    posibilidad de formar familia con mujeres libres, con lo cual garantizaba que su descendencia lo

    sera tambin.

    MUJERES Y VARONES, ESTRATEGIAS DIVERSAS PARA ELUDIR LA ESCLAVITUD

    Esta diferenciacin de las estrategias utilizadas por parte de las mujeres y los varones esclavizados

    la podemos ver de una manera muy grfica con el siguiente caso ocurrido a fines del siglo XVIII.

    Paraguar era una inmensa estancia que perteneca al colegio de los jesuitas en Asuncin, con

    poblacin esclava. Al momento de la expulsin de los jesuitas en 1767 vivan en la estancia ms de

    500 esclavos. Como tras la expulsin se realiz un inventario detallado de todos los bienes de la

    Compaa de Jess, podemos ver una relacin etaria y por sexo de la poblacin esclavizada al

    tiempo que se visualiza el proceso de venta de las personas esclavizadas.

    TABLA I DIVISIN EN EDAD Y GNERO DE LOS ESCLAVOS DE PARAGUAR1

    Varones Mujeres Total Menores de 14 126 134 260 Entre 14 y 50 88 117 205 Mayores de 50 10 7 17 Totales 224 258 482

    TABLA II ESCLAVOS EN LA ESTANCIA DE PARAGUAR

    1/8/1767-31/5/1771

    519 fueron inventariados en 1767

    Ms 5 que estaban en Asuncin Menos 188 enviados para ser vendidos en Buenos Aires y en Asuncin

    Ms 6 que estaban ocultos Menos 18 adultos muertos despus del inventario hasta la tasacin

    Ms 12 nacidos hasta la tasacin

    Menos 9 prvulos muertos desde el inventario hasta la tasacin

    Ms 89 nacidos despus de la tasacin

    Menos 40 prvulos muertos desde la tasacin

    Total 631 255 Quedan 376 esclavos

    1 No de todas las personas se refieren los datos precisos por eso el total es slo de 482. Al nmero de 88 varones entre los 14 y 50 aos habra que agregar seguramente a los 11 que se agregaron tras el primer inventario, como se seala en la Tabla II.

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    Perodo Haba Nacieron Murieron Vendidos Total

    En 1/6/1771 3952 395 1/6/1771-12/1/1772 395 13 5 403 12/1/1772-16/1/1773 403 22 14 77 334 16/1/1773-18/1/1774 334 13 7 181 159 18/1/1774-14/1/1775 159 4 1 94 68 14/1/1775-20/9/1775 68 1 1 68 0

    FUENTE: Archivo General de la Nacin, Buenos Aires (AGN), sala IX, 22.8.1-22.9.1

    De acuerdo a este inventario, para fines de 1775 no quedaban ms personas esclavizadas

    dependientes de las temporalidades de los jesuitas. Esto no significa que Paraguar se haya quedado

    sin poblacin afrodescendiente. Un censo realizado por el gobernador Melo de Portugal en 1782

    nos trae un nuevo panorama poblacional de la localidad.

    TABLA III

    POBLACIN EN PARAGUAR EN 1782

    Mujeres Varones Total Absoluto % Absoluto % Espaolas/es 164 35,3 301 64,7 465 Indias/os 47 72,2 18 27,8 65 Negras/os y mulatas/os libres 128 55,4 103 44,6 231 Negras/os y mulatas/os esclavos 86 46,0 101 54.0 187 TOTAL 425 44,8 523 55,2 948

    RESUMEN

    Absoluto % Espaoles 465 49,0 Indios 65 6,9 Negros y mulatos libres 231 24,4 Negros y mulatos esclavos 187 19,7

    TOTAL 948 100 FUENTE: Aguirre, 1949.

    El censo de 1782 nos permite ver una nueva conformacin de la poblacin. No es novedosa, en

    tanto que nos haga pensar que tras la expulsin de los jesuitas la zona se pobl de espaoles

    (entindase siempre, jurdicamente, espaoles no provenientes de Europa, sino lo que

    tradicionalmente se suele llamar espaoles americanos). Sabemos que la misma orden mientras

    an estaba en Paraguar arrendaba parte de sus territorio a campesinos del lugar, que son los que en

    1782 componen el grueso de la categora espaoles. Pero lo que ms nos interesa es la an

    presencia de personas esclavizadas (seguramente adquiridas por los nuevos colonos) y de este grupo

    de negros y mulatos libres.3

    2 Se incluyen en la lista, 19 esclavos que pertenecan a la estancia de San Lorenzo. 3 La expresin negro y mulato la trae la misma fuente, pero por lo general no exista una denominacin clara que se aplicara en la provincia del Paraguay, vemos utilizar indistintamente palabras como negro, mulato, africano, pardo,

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    Contamos con una fuente que nos puede dar pistas sobre cmo se fue conformando este grupo, pero

    antes de eso veamos la conformacin de la poblacin en 1799, para lo cual contamos con otro censo

    realizado por el gobernador Lzaro de Ribera.

    TABLA IV

    POBLACIN EN PARAGUAR EN 17994 1 edad 2 edad 3 edad Total

    mujeres varones mujeres varones mujeres varones mujeres varones Espaolas/es 243 230 258 243 38 29 539 502 1.041 Mestizas/os 9 8 14 10 9 7 32 25 57 Indias/os 13 12 15 20 6 8 34 40 74 Pardas/os libres

    109 112 50 60 9 9 168 181 349

    Pardas/os esclavos

    39 29 28 20 4 6 71 55 126

    Morenas/os libres

    26 20 19 19 7 7 52 46 98

    Morenas/os esclavos

    38 32 37 30 5 5 80 67 147

    TOTAL 477 443 421 402 78 71 976 916 1.892 FUENTE: AGN Fondo Lamas, 2.636, f. 76

    TABLA V

    POBLACIN EN PARAGUAR 1782-1799

    1782 1799 Absoluto % Absoluto % Espaoles/as 465 49,0 1.041 55.0 Mestizos/as 57 3,0 Indios/as 65 6,9 74 4,0 Pardos/as y morenos/as libres 231 24,4 447 23,6 Pardos/as y morenos/as esclavos 187 19,7 273 14,4

    TOTAL 948 100 1.892 100 Si bien existen pequeas variaciones entre ambos censos, podemos comprobar que la poblacin

    considerada afrodescendiente en Paraguar en vsperas de la independencia rondaba el 40%, ms

    alta que la media, como luego veremos. Pero volvamos a nuestro tema de las estrategias

    diferenciadas entre los varones y las mujeres esclavas.

    Una fraccin de la estancia que perteneci a la Compaa de Jess pas a formar parte de las

    propiedades del nuevo Real Colegio Seminario de Asuncin. Tambin los esclavos. Contamos con

    cuatro inventarios de esclavos de esta propiedad que se encuentran en el Archivo Nacional de

    Asuncin (ANA): el de 1781 con sus procreos hasta 1784; de 1792; de 1801 y de 1817, ya en

    poca independiente (no olvidemos que la esclavitud recin se aboli en 1870).

    etc. Si bien en el significado no es igual un pardo que un mulato que un negro, estas diferencias no eran tenidas como tales por las fuentes, de una manera consistente. 41 edad del nacimiento a 15 aos; 2 de 15 a 60; 3 de 60 adelante

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    La tabla VI, aunque extensa, nos muestra en primer lugar cmo los varones de las familias (seis en

    total) se casan con mujeres libres y de esa manera se corta el vnculo familiar con la estancia,

    aunque ellos sigan participando, como es el caso de Juan Ventura, que termina siendo capataz en la

    estancia de Caacup. Al mismo tiempo podemos apreciar cmo las actividades econmicas se van

    agrupando en torno a una familia que se va haciendo ms grande, como la de Miguel, que se

    concentra en la estancia de Tacuruty. Hemos querido poner los nombres de las personas, que si bien

    hace extensa la lista, creemos importante darle un poco ms de visibilidad a las personas y no

    reducirlas a meros nmeros estadsticos.

    TABLA VI LISTA DE ESCLAVOS DEL REAL COLEGIO SEMINARIO, 1781-1817

    1781-4 1792 1801 1817 Tacuruty Caacup

    Cosme Capata

    z

    Mara Salom su mujer X 60 aos

    Juan Ventura X 28 30 (casado con mujer

    libre) Capataz

    Manuel X 26 Melchor X 25 Melchora X 18 30 X Hilaria X Lorenza X 15 X

    Domingo X 24 (casado con mujer

    libre)

    Mara Josefa X Mara Vicencia, hija de Melchora 3 X Jos Tadeo, hijo de Lorenza X Juana Tomasa, hija de Lorenza X Mara Manuela, hija de Lorenza X Juan ngel, hijo de Lorenza X

    Isidro X 40 casado con mujer libre

    Luisa su Mujer Rosala X 16 Mara Silvestre X 14 Mara Petrona X 10 18 Mara de la Encarnacin X Mara Eusebia X Mara Concepcin 6 Manuel Ignacio 4 13 Miguel Antonio, hijo de Mara Petrona X

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    Bartolom, hijo de Rosala, difunta 8 X

    Raymundo X 40 Teodora su mujer X 36 Asencia X 24,

    Joaqun X 20 (casado con mujer

    libre)

    Juan Esteban X 12 X Mara Juana X 11 X Mara de la Encarnacin X

    Salvador X 9 18 (casado con mujer

    libre) X

    Mara Tomasa 6 X Juan Esteban, hijo de Asencia 7 Mara Antonia, hija de Asencia 8 X Mara Nicolasa, hija de Asencia 5 Santiago, hijo de Mara Juana X Felipe, hijo de Mara Juana X Jos Lorenzo, hijo de Mara Juana X

    Benita, hijo de Mara Juana X Dorotea, hijo de Mara Juana X Mara Josefa, hija de Mara Antonia X

    Flix X

    Pasan al colegio de Asuncin, l es mayordomo y su mujer cocinera

    Mara Regina su mujer X Alejo X Mara todos Santos X

    Miguel X 40 50 Capataz Isabel su mujer X 30 40 X Valeria X Mariano X 11 Mara Petrona X 13 18 X Mara de la Cruz X 11 16 X Mara de la Encarnacin X Eusebia 8 15 X Andresa 6 13 X Mara de la Asuncin 5 X Felipe 3 Mauricio 8 Mara Benedicta 2 X Juan Jos 3 Baltasar 4 X Ignacio, hijo de Mara de la Cruz 2

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    Mara Lorenza, hija de Mara Petrona De meses X

    Felipe, hijo de Miguel X Bernardino, hijo de Miguel X Gaspar, hijo de Miguel X Nicols, hijo de Mara Petrona X Tadeo, hijo de Mara Petrona X Manuel, hijo de Mara Petrona X Feliciano, hijo de Andresa X Mara Rufina, hija de Andresa X Luisa, hija de Mara de la Cruz X Mara Martina, hija de Eusebia X Juana ngela, hija de Eusebia X Marcelino, hijo de Tomasa X Justo Pastor, hijo de Tomasa X Rosa Antonia, hija de Tomasa X Mara Inocencia, hija de Tomasa

    X

    Antonina, hija de Tomasa X

    Valentn (casado con mujer libre) X

    Francisco Solano soltero X

    Juan Damin, hijo de una esclava que est en la ciudad

    2

    Jos Bernardo X

    Andresa X Escolstica, su hija X TOTAL DE ESCLAVOS 37 28 27 28 21

    FUENTE: ANA, NE vol. 8.1, NE vol. 583, NE vol 739, NE vol. 1221 y NE vol. 3132.

    El cuadro nos muestra que casi todos los varones, no jefes de familia, terminan casndose con

    mujeres libres y en los que no figura ese dato, desaparecen de los sucesivos inventarios. El caso de

    Juan Ventura, pareciera que es el heredero del cargo de capataz de su padre para la estancia de

    Caacup. El caso de Isidro, del segundo ncleo familiar, es igual de interesante, ya que casado en

    segundas nupcias lo hace con una mujer libre. Desgraciadamente an no hemos encontrado otros

    registros de igual envergadura para estancias privadas para ver si era sencillo o no para los esclavos

    varones casarse con mujeres libres.

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    AFRODESCENDIENTES LIBRES

    No es difcil comprender por qu una persona esclavizada intentaba evadir dicha sujecin. Pero

    debemos dar un paso ms y meternos en la descendencia libre de esos afrodescendientes. Pareciera

    que pronto en la Amrica espaola su nmero fue creciendo, ya que poseemos Reales Cdulas de

    fines del siglo XVI, en donde se intentaba regular la vida de este grupo de negros y mulatos libres

    (Telesca, 2010b). Es una nueva clase de personas para la cual la corona espaola no haba pensado.

    Existan los espaoles, los indgenas y los esclavos, pero qu hacer con los afrodescendientes

    libres? La forma de control ms utilizada era la del cobro de tributos, de impuestos, de esta manera

    se puede saber quines y cuntos son (adems de obtener un ingreso extra para las arcas reales),

    entonces obligaron a todo varn afrodescendiente a pagar un marco de plata a la corona. As como

    todo indgena estaba sometido al rgimen de encomienda, todo afrodescendiente libre tena que

    pagar su tributo del marco de plata.

    Sabemos que ser afrodescendiente era sinnimo de pobreza, por lo que era mnima la posibilidad

    que tenan de pagar dicho impuesto. Esta dificultad ya se reconoca en una Real Cdula de 1577, y

    la razn se deba, deca el documento,a que eran gente que no tiene asiento ni lugar cierto y se

    plantea una manera de solucionar dicho problema: obligarlos a que vivan con amos conocidos,

    que los amparen y que sean stos los que tengan que pagar dichos tributos a cuenta del salario del

    afrodescendiente.

    Como se puede entrever, esta institucin del amparo no era otra cosa que una esclavitud encubierta.

    Adems, la autoridad designada para dar en amparo a una familia afrodescendiente libre era el

    gobernador, quin la utilizaba para beneficiar a sus favoritos. Como bien lo manifestara Flix de

    Azara a fines del siglo XVIII, ningn esclavo ni su posteridad puede tener libertad aunque se la

    d su legtimo dueo, porque al momento que alguno la consigue lo aprisiona el gobernador y lo

    entrega a algn particular, en amparo, segn dicen, para que lo haga trabajar como esclavo sin ms

    obligaciones que la de cualquier dueo respecto a sus esclavos, menos que no le puede vender.

    (Azara, 1904: 48).

    LA FUNDACIN DE EMBOSCADA

    La poblacin afrodescendiente libre fue creciendo en nmero con el correr de los aos aunque

    carecemos de datos especficos. De hecho, el nico censo del siglo XVII fue el realizado por el

    obispo Faustino de Casas en 1682 (Velzquez, 1972). De sus datos sabemos que vivan en la

    provincia del Paraguay 38.666 habitantes, de los cuales la mitad (19.070) lo hacan en los siete

    pueblos de indios controlados por los jesuitas. No hay datos para afrodescendientes libres, pero s

    para esclavos, 1.134 en las dos nicas ciudades existentes en ese momento, Asuncin y Villa Rica

    (que vena de trasladarse de su antigua locacin en el hoy departamento brasileo de Paran a su

    localizacin actual).

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    No ser sino hasta un siglo despus que se comience a distinguir claramente entre esclavos y libres

    en los censos. Sin embargo, sabemos que cuando en 1714 se funda la poblacin de Villeta del

    Guarnapitn se trae para su poblacin a 38 familias de pardos libres (Velzquez, 1978). Y que la

    poblacin parda libre era importante en la provincia del Paraguay, al margen de los esclavos, lo deja

    de manifiesta justamente la fundacin del pueblo San Agustn de la Emboscada en 1741, que se

    hizo exclusivamente con pardos libres (Granda, 1983; Blujaki, 1980).

    Ya antes se haba fundado el fuerte de Arecutacu y en dicha construccin haban participado 40

    mulatos libres, de los cuales muchos permanecieron una vez terminado el fuerte en 1719. La

    funcin del fuerte era la de antemural ante las incursiones de los grupos indgenas an no sometidos

    por los espaoles, pero pareciera que el lugar escogido no fue el ideal ya que enseguida se sintieron

    las necesidades alimentarias y la creciente del ro Paraguay destruy parte de la construccin. En

    1741, el gobernador Rafael de la Moneda decide no slo mudar de lugar el sitio, sino que en

    adelante ya no sera un fuerte sino un pueblo. La funcin continuara siendo la misma, la de defensa

    (como bien lo indica el nombre de Emboscada), y los pobladores exclusivamente pardos libres (de

    hecho, al lugar tambin se lo denominaba Camba Reta). Para 1745 Emboscada ya estaba lista y en

    1761 vivan all 112 familias y 572 personas, todos afrodescendientes libres (Telesca, 2009).

    A estos afrodescendientes libres que fueron a habitar el recin fundado pueblo, se los liber de

    pagar el tributo del marco de plata y se los dispuso como Pueblo de Indios, viviendo en comunidad,

    lo cual no funcion y los habitantes de Emboscada peticionaron al gobernador para que los dejasen

    trabajar como libres o mudarse al Chaco, lo cual les fue denegado. De hecho, la poblacin de

    Emboscada fue constantemente explotada por los gobernadores, ya que, al decir de Azara,

    arbitrariamente disponen [de ellos] como que carecen de patrono y a cualquiera hora se hallan en

    su hogar (Azara, 1904: 49). As como los indgenas eran explotados a travs del sistema de

    encomienda, de igual manera a los afrodescendientes libres se los utilizaba cual esclavos ya sea por

    los amparadores, ya sea por los gobernadores.

    ESTRATEGIAS DE LOS AFRODESCENDIENTES LIBRES

    Ante esta situacin no sern inentendibles todas las acciones emprendidas por este grupo de

    afrodescendientes libres para dejar de ser tenidos como tales y ser considerados dentro del grupo de

    espaoles. Pero antes de ver estas estrategias tengamos un pantallazo general de los datos

    demogrficos.

    Para fines del Paraguay colonial contamos con dos censos detallados, uno realizado en 1782 por el

    entonces gobernador Melo de Portugal (Aguirre, 1949) y el otro en 1799 confeccionado por el

    gobernador Lzaro de Ribera (Maeder, 1975). Para el perodo independiente hasta 1870, el nico

    censo que se realiz fue en 1846 por orden del presidente Carlos Antonio Lpez (Williams, 1976;

    Kegler, 1976). La siguiente tabla nos muestra la poblacin total negra y mulata dividida en libre y

    esclava, as como tambin el porcentaje del total de la poblacin del Paraguay.

  • 11

    TABLA VII

    POBLACIN AFRODESCENDIENTE EN PARAGUAY DESDE 1782 HASTA 1846 1782 1799 1846 total % total % Total %

    Libres 6.893 7,2 7.948 7,4 8.416 3,6 Esclavos 3.953 4,1 4.598 4,3 8.796 3,8 TOTAL 10.846 11,3 12.546 11,7 17.212 7,4

    FUENTE: Aguirre, 1949; Maeder, 1975; Williams, 1976

    Podemos apreciar que la poblacin esclavizada permanece casi estable, pero la poblacin

    afrodescendiente libre se reduce proporcionalmente a la mitad en esos 64 aos. Es importante

    comprender entonces qu pasaba con esa poblacin libre. La historiografa tradicional suele poner

    su acento en el espritu abierto de la sociedad considerada espaola, que permita integrarse al resto

    de la sociedad. Sin embargo, esa imagen idlica es puesta en duda a partir de la documentacin de la

    poca.

    Un 3 de marzo de 1757 se rene el cabildo asunceno y se queja al gobernador a travs de un escrito

    ...en el que contiene que los negros, negras, mulatos y mulatas visten sedas y en sus vestuarios

    galones de plata y oro y los mulatos usan espuelas y cabezadas de plata y que por esta causa

    no hay excepcin de los espaoles y seores en los actos pblicos, [...] y habindose

    conferenciado acordaron sobre el primer punto que slo se les permita a los dichos negros,

    negras, mulatos y mulatas que vistan ropa de lana de castilla decentemente sin cintas y

    galones de plata y oro, ni que se les permita usen espuelas ni cabezadas de plata, sobre lo

    cual dicho seor gobernador dijo que mandara por bando para su observancia.

    El problema para los cabildantes radicaba en que por esta causa no hay excepcin de los espaoles

    y seores en los actos pblicos. Los miembros del cabildo no podan aceptar esa falta de

    distincin. Sin lugar a dudas, sta no es una queja gratuita e inventada. Los afrodescendientes

    queran dejar de ser estigmatizados y discriminados, no slo econmicamente sino tambin jurdica

    y socialmente. Uno de los huecos que encontraron fue justamente el equipararse a travs de las

    vestimentas, algo comn tambin en el resto de la Amrica colonial.

    Adems, los cabildantes se quejan en esa misma reunin que los afrodescendientes no utilizan su

    iglesia, la de San Blas, sino que se bautizan y casan en la de los espaoles (Telesca, 2009).

    Una primera estrategia que se desprende del clamor de los cabildantes es el mimetizarse con los

    espaoles a travs de la vestimenta, los que s sentan el impacto, al punto de prohibir dicha

    identificacin. Esto nos lleva a cuestionarnos cmo eso poda ser posible, es decir, nos debe poner

    en alerta sobre la poca diferenciacin existente entre los considerados espaoles y los

    considerados pardos. No podemos dejar de reconocer, sin embargo, que la vestimenta puede verse

    como una estrategia para ser considerado espaol o simplemente como un mero afn de progreso.

  • 12

    Lo que no puede dejar dudas es el uso de las parroquias destinadas a espaoles para formalizar los

    bautismos o casamientos. Hasta la independencia, los afrodescendientes y los indgenas que vivan

    en Asuncin y sus alrededores tenan una iglesia destinada para ellos, la de San Blas y slo podan

    utilizar dicha iglesia. El gobernador Melo de Portugal lo explicar correctamente en 1783 en un

    informe sobre la provincia del Paraguay, donde dir que la parroquia de San Blas no tena un

    territorio fijo, sino que la jurisdiccin del prroco [de dicha parroquia] se extiende a todos los

    indios, mulatos y negros as esclavos como libres, moradores en todo el distrito de la Catedral y la

    Encarnacin [en Asuncin].

    Estas dos ltimas iglesias, Catedral y Encarnacin, eran destinadas a la poblacin espaola, si un

    mulato o pardo o negro era bautizado o casado en dichas iglesias, significaba entonces que no era ni

    pardo, ni negro, ni mulato, sino espaol. Por supuesto que esto no se podra hacer sin la

    complicidad del prroco, pero la queja de los cabildantes nos seala que era una situacin ms que

    habitual.

    Un tercer mecanismo o estrategia utilizada por la poblacin afrodescendiente para dejar de ser

    tenida como tal y asumida con el status de espaol, era el de formar parte de las milicias de

    espaoles. As como haba una iglesia destinada para los afrodescendientes, tambin exista una

    compaa destinada a los pardos y stos slo podan pertenecer a dicha compaa. Sin embargo, en

    1796 los comandantes de las cuatro compaas de pardos que existan, se quejan a su autoridad y

    expresan:...que hallndose exhaustas de individuos dichas compaas [las de pardos], as por la

    extraccin o separacin de estos soldados, los que olvidando su calidad se hallan interpolados entre

    las milicias espaolas, como tambin por la falta de jurisdiccin para obligar a varios pardos libres

    exonerados de toda pensin, antes bien entregados a una suma libertad y ocio nada tiles a ambas

    majestades (de los cuales presentamos listas) as de los que se han separado como de lo que viven

    en la forma predicha....

    Al igual que ocurra con los prrocos de las iglesias de la Encarnacin y la Catedral, que aceptaban

    que los pardos recibieran los sacramentos all, lo mismo ocurra con los comandantes de las cuerpos

    de milicias de espaoles que permitan a los pardos formar parte de las mismas.

    Ms all de las complicidades necesarias, es claro que formaba parte del imaginario posible que

    ambos casos se pudieran producir. Hemos trabajado en otros textos en los que se presentan algunos

    casos que utilizan el haber participado en las milicias de espaoles como testimonio de formar parte

    de la poblacin espaola (Telesca, 2005; 2009; 2010c).

    Uno de estos casos se puede ver reflejado en la historia de Toms Sosa. Luego de casado, la familia

    de la esposa de Toms quiso anular el matrimonio alegando desigualdad de sangre (y estamos en

    1822). El cura de Capiat, Pedro Jos Moreno, replica que ya le haba comentado a la familia de la

    novia, previo a la boda, que la bisabuela de Toms haba sido parda, pero que su sucesin haba

    sido procreada de hombres blancos. Y agrega como dato probatorio que los varones de la

    expresada sucesin por la relatada cualidad haban servido a lo poltico y militar entre los blancos.

  • 13

    Situacin parecida es la de Pedro Juan Ortiz, a quien en 1832 el cura de Yuty, Julin Curtido, no le

    permita casarse. La razn, expresa el mismo Pedro, se debe a que dicen que el abuelo de mi

    pretendida es pardo, y que por esto ella mi pretendida me es desigual. En lo que juzgo que nuestro

    cura no tiene razn de excusarse: lo primero porque el padre legtimo de mi pretendida fue hombre

    blanco sin disputa ni duda alguna y la madre, aunque haya sido mestiza o tercerona, por el

    matrimonio se hizo de la misma condicin que su legtimo marido como se deduce de la Ley 7, tit.

    2 Part. 4. Lo segundo porque fuese lo que fuere mi pretendida, es reputada por blanca en el pblico,

    pues que un hermano suyo entero es soldado urbano, que est sirviendo en la clase y compaa de

    blancos.

    Casos como el de Toms Sosa o el de Pedro Ortiz eran bastante comunes y una buena cantidad de

    ellos se pueden encontrar en el Archivo de la Arquidicesis de Asuncin, en la seccin de

    Impedimentos Matrimoniales.

    Por otro lado, los expedientes judiciales que se encuentran en el Archivo Nacional de Asuncin nos

    presentan a los afrodescendientes haciendo tambin uso de las herramientas que la justicia les pona

    a su alcance.

    En el ltimo cuarto del siglo XVIII, encontramos en la Seccin Civil y Judicial de dicho Archivo 39

    casos en donde se involucran a esclavos o negros y mulatos directamente. De estos 39 casos, 9 se

    dan entre espaoles (venta, donaciones y una seora que se opone al casamiento de su hijo con una

    mulata); 15 contra negros (por deuda, 5 por adulterios, por matar una mula, 4 por heridas, 2 por

    robo, por fuga y por falsificacin de firma); y 15 demandas por parte de los negros (9 por maltratos,

    8 por papeles de venta, pide libertad de hijas, uno para que no se venda). Importante es sealar que

    6 de estas ltimas demandas fueron puestas por mujeres (en Telesca 2010c hemos trabajado en

    detalle el caso de la mulata Luisa Lezcano contra Juana Agustina de Achucarro).

    No se ha de dudar que los miembros de la elite acusaran recibo de estas estrategias e intentaban

    impedirlo, como vimos con los cabildantes en 1757. Otro botn de muestra nos lo traen tambin

    unas Actas del Cabildo de Asuncin, pero esta vez de 1806. Uno de los regidores, Florencio

    Antonio Zelada, haba fallecido y en artculo mortis se cas con su esclava con quien haba tenido

    cuatro hijos. No slo se cas sino tambin les concedi la libertad. Todo hubiese quedado en un

    buen gesto si es que los hijos no hubiesen concurrido al Cabildo para solicitar un certificado sobre

    su padre para recurrir al Soberano. Los miembros del cabildo asunceno se dividen en sus opiniones

    y el mayor opositor a entregar dicha solicitud fue el regidor Jos Esteban de Arza, sus razones eran

    claras y las manifiesta abiertamente. Comienza afirmando que de no haber intervenido dicho

    matrimonio necesariamente resultaran esclavos estos descendientes, y piensa que es urgente la

    negacin de tal pedido a vista de los perjuros que se iban a cometer impunemente, bien sea

    conducidos los declarantes de la sencillez de ellos, o bien sea producindose de malicia. Es bien

    consciente de los objetivos de los solicitantes, que sus fines no tenan otro objeto que con el

    transcurso del tiempo fuesen iguales y de una misma esfera los hijos, nietos, etc. de ellos con los de

  • 14

    este cuerpo y aqu un absurdo el mximo que puede excogitarse, por no ser justo que un hombre

    vil y de mala estirpe se hombree con otro limpio, noble y bien nacido (Telesca, 2010a: 151-152).

    POBLACIN AFRODESCENDIENTE EN ASUNCIN Y EMBOSCADA

    Vimos que la poblacin afrodescendiente reconocida como tal en los censos de fines coloniales

    rondaba el 13%, sin embargo en ciertas localidades su presencia era ms marcada, como en la

    ciudad de Asuncin.

    TABLA VIII

    POBLACIN DE ASUNCIN ENTRE 1782 Y 1799 1782 1799

    Espaolas/es 2.120 42,9% 3.963 53,5% Indgenas 118 2,4% 283 3,8% Negros/as y mulatos/as libres 1.546 31,3% 1.853 25,1%

    Esclavos/as 1.157 23,4% 1.305 17,6% TOTAL 4.941 100% 7.404 100%

    FUENTE: Aguirre, 1949; Maeder, 1975

    En 1782, los negros y mulatos en Asuncin representan el 24,9% de la poblacin parda total (el

    22,8% de la poblacin libre total y el 29,3% de la poblacin esclava), mientras que en 1799, el

    25,2% (el 23,3% de la poblacin parda libre y el 28,4% de la poblacin esclava).La presencia

    femenina entre la poblacin afrodescendiente era importante, fundamentalmente entre los adultos,

    como lo demuestra el siguiente cuadro.

    TABLA IX POBLACIN AFRODESCENDIENTE EN ASUNCIN EN 1782 DIVIDIDO POR SEXOS

    Mujeres Varones

    Adultas/os libres 764 66,7% 382 33,3% Prvulas/os libres 200 50,0% 200 50,0% Adultas/os esclavas/os

    566 60,5% 370 39,5%

    Prvulas/os esclavas/os

    95 43,0% 126 57,0%

    1.625 60,1% 1.078 39,9% FUENTE: Aguirre, 1949

    Llama la atencin esta diferencia entre mujeres y varones adultos. Uno podra pensar en la fuga que

    se da entre los varones esclavos, pero en el nmero de negros libres la diferencia es an mayor.

    Podra pensarse tambin en la emigracin a otros pueblos del interior para trabajos, sin embargo, la

    misma diferencia se da tambin a nivel provincial. Tampoco se puede pensar en ms nacimientos de

    mujeres, porque los datos nos dicen otra cosa. Se puede tener en cuenta por otro lado una alta

    mortalidad debido a los trabajos duros, o incluso a que los varones se escapen de los controles

    censales para no ser enviados a los fortines. Ambas hiptesis pueden incluirse, pero el trabajo duro

    que provoque una muerte precoz en Asuncin es ms difcil que se d, y respecto al huir del censo-

    tributo, al darse la misma relacin entre los esclavos, libres de tributo y bajo el control de sus

  • 15

    amos, la explicacin queda un poco dbil. Seguramente son todas las anteriores razones juntas,

    porque si comparamos con los esclavos que los jesuitas tenan en su colegio de Asuncin en el

    momento de la expulsin de la orden en 1767, los porcentajes son un tanto diferentes, incluso

    tenemos el dato de los recin nacidos, que en la siguiente tabla incluimos entre parntesis.

    TABLA X

    DIVISIN EN EDAD Y GNERO DE LOS ESCLAVOS DEL COLEGIO JESUITA EN ASUNCIN, 1767

    Varones Mujeres Total Menores de 14 119(40) 137(38) 256(78) Entre 14 y 50 85 98 183 Mayores de 50 10 17 27 Totales 214 252 466

    FUENTE: AGN, sala IX, 22.9.1, cfr. Telesca 2008a

    Otra de las comunidades en donde la poblacin afrodescendiente era numerosa es Emboscada, ya

    que fue creado el pueblo precisamente para albergar a pardos y mulatos libres. Lo importante es

    sealar que desde su creacin en 1741 mantuvo un crecimiento estable.

    TABLA XI POBLACIN DEL PUEBLO DE EMBOSCADA DE 1761 A 1846

    1761 1782 1799 1846

    Pardos libres 572 773 897 2.422 Esclavos 2 25 2 Espaoles 108 994 Indgenas 96 TOTAL 572 775 1.136 3.418

    FUENTE: Telesca, 2009; Aguirre, 1949; Maeder, 1975; Williams, 1976

    Para 1799 poseemos una descripcin detallada. La planilla censal fue firmada el 30 de julio de

    dicho ao por su prroco, don Francisco Amancio Gonzlez de Escobar. Importante es detenerse en

    su clasificacin, a los habitantes los denomina por su gentilicio, emboscadea/o, y a los espaoles

    que viven all les agrega tambin su situacin de arrendatarios. Es decir, no podran estar morando

    en dicho pueblo que era exclusivo para afrodescendientes, pero parece que el pueblo arrendaba sus

    tierras a campesinos de los alrededores. Otro dato importante es la existencia de poblacin esclava y

    de indgenas. Ms investigacin es necesaria para comprender quines eran los poseedores de los

    esclavos, si slo la poblacin espaola o si tambin haba emboscadeos con esclavos, y para

    comprender si los indgenas estaban encomendados y a quin. Los pardos libres agregados pueden

    ser pardos que arrienden un pedazo de tierra en Emboscada o que estuvieran trabajando para alguna

    familia de espaoles. Lo importante de esta planilla es que fue confeccionada por un prroco que

    conoca su comunidad desde casi sus orgenes.

  • 16

    TABLA XII POBLACIN EN EMBOSCADA EN 1799

    1 edad 2 edad 3 edad Total mujeres varones mujeres varones mujeres varones mujeres varones Emboscadeas/os 189 187 241 105 50 47 480 339 819 Espaolas/es arrendatarios

    19 25 34 24 4 2 57 51 108

    Indias/os 44 3 36 13 0 0 80 16 96 Pardas/os libres agregados

    2 36 13 24 0 3 15 63 78

    Esclavas/os 6 7 5 10 4 3 15 20 35 TOTAL 260 258 329 176 58 55 647 489 1.136

    FUENTE: AGN Fondo Lamas, 2.636, f. 99

    Desgraciadamente los datos de 1846 an no han sido desmenuzados, slo poseemos datos

    generales, pero en cierta medida podemos comparar los censos de 1782 y 1799.

    TABLA XIII POBLACIN DE EMBOSCADA 1782- 1799

    1782 1799 mujeres varones total mujeres varones total Pardas/os libres

    nias/os 69 69 138 191 223 414 adultas/os 222 413 635 304 179 483

    Esclavas/os nias/os 6 7 13 adultas/os 2 2 9 13 22

    Espaolas/es nias/os 19 25 44 adultas/os 38 26 64

    Indgenas nias/os 44 3 47 adultas/os 36 13 49 TOTAL 293 482 775 647 489 1.136

    Al igual que lo que ocurra en Asuncin, para 1799 tenemos que la poblacin masculina adulta,

    entre 15 y 60 aos, emboscadea, es menos de la mitad respecto a la femenina (105 y 241

    respectivamente). La relacin se invierte con la poblacin parda agregada, lo que indica es una

    mano de obra ocasional o que an no se haba instalado definitivamente en la zona. Sin embargo,

    los datos de 1782 nos dan una pintura totalmente opuesta, los varones adultos duplican a las

    mujeres adultas.

    La diferencia que se nota a partir de 1799 es la incorporacin al censo de la poblacin espaola, es

    decir, ni parda ni indgena. En 1846 esta poblacin aumenta en relacin al total, de representar

    apenas el 10% en 1799 pasa al 30% cincuenta aos ms tarde.

    Pero de la tabla se puede extraer un dato an ms significativo. En 1782 y 1799 la poblacin parda

    que viva en Emboscada representaba el once por ciento de toda la poblacin parda libre de la

    provincia, sin embargo en 1846 el treinta por ciento de toda la poblacin parda libre del Paraguay

    viva en Emboscada.

    Esto nos indica que mientras que la poblacin emboscadea no tena necesidad de ocultar su origen

    tnico, o les resultaba ms dificultoso, el resto de la poblacin afrodescendiente libre continu con

  • 17

    la estrategia de ir mudando su adscripcin tnica. Es que tras la independencia, las discriminaciones

    a que eran sometidos desde pocas coloniales poco cambiaron.

    TRAS LA INDEPENDENCIA

    Llama la atencin que a pesar de que la mitad de la poblacin asuncena era afrodescendiente, no

    fuese ste un tema que mereciese la atencin de los que planificaron el nuevo estado que ira a darse

    en el Paraguay. De hecho, la nica mencin a los esclavos en los debates que se sucedieron tras

    mayo de 1811, es la necesidad de confeccionar una nueva vestimenta para el esclavo Manuel,

    herrero, que perteneca al fisco de la provincia (Orden del 17 de noviembre de 1811, firmada por los

    miembros de la Junta Gubernativa).

    Como hemos sealado, la esclavitud ser abolida en 1870 y la ley de libertad de vientres recin se

    sancionar a fines de 1842 para que entre en vigencia el primero de enero del ao siguiente. A partir

    de esa fecha los nacidos de madre esclava sern llamados libertos y recin ganarn su libertad al

    cumplir los veintitrs aos las mujeres y los veinticinco los varones. Sin embargo, la sangrienta

    guerra contra la triple alianza que se prolong desde 1864 hasta 1870 les lleg antes que pudieran

    reclamar su libertad.

    No es slo una cuestin de legislacin sino que incluso llama la atencin la perpetuacin de la

    esclavitud cuando hubo posibilidades de ir hacindola desaparecer. Por ejemplo, cuando en 1824 el

    Dr. Francia suprimi las rdenes religiosas en el Paraguay se encontr con un grupo de personas

    esclavizadas importante. A los de la ranchera de los dominicos (que veinte aos antes contaba con

    una poblacin de cien personas) hay que sumarles la de los mercedarios y franciscanos. Adems, la

    orden de los predicadores posea una estancia con poblacin esclava en Tavapy que superaba el

    medio millar y los mercedarios otra en Aregu con igual poblacin o ms. Sin embargo, el Dr.

    Francia no les dio la libertad una vez que sus amos ya no existan ms, sino que los sum a la

    esclavatura del estado. Lo mismo hizo con los esclavos pertenecientes a aquellas personas cuyos

    bienes eran confiscados por el estado.

    Resulta hasta irnico, entonces, leer el catecismo que redact el mismo Dr. Francia destinado a las

    escuelas primarias de la repblica. Una de las preguntas haca referencia a la bondad del gobierno y

    a los hechos positivos que demuestren dicha bondad; el nio tena que responder que uno de estos

    hechos positivos haba sido el haber abolido la esclavitud sin perjuicio de los propietarios

    (Telesca, 2010a: 154).

    As como el gobernador de la Moneda haba fundado el pueblo de Emboscada con poblacin parda

    libre, lo mismo ocurri con la fundacin del pueblo de Teveg en 1813 (Williams, 1971).Teveg

    era un antiguo poblado de los indios guans, setenta kilmetros al norte del poblado ms norteo

    del Paraguay que era Villa Real, sobre la banda oriental del ro Paraguay. Ya despoblado el lugar de

    los guans, la Junta ha tomado la resolucin de que todas las familias que componen la numerosa

    parcialidad de pardos de Tavapy vayan a fundar un nuevo pueblo en el paraje de Teveg (27 de

  • 18

    enero de 1813, firmado por los miembros de la Junta). La intencin era clara, el resguardo y la

    pacificacin de las fronteras por la utilidad que ofrece su establecimiento a toda la Villa [Real] y

    su territorio, sirviendo de antemural no slo contra los indios de la otra banda del ro, sino tambin

    contra los de esta parte. Una vez ms, los pardos eran utilizados para formar poblaciones

    antemurales. A diferencia de Emboscada, Teveg no perdur ms que una dcada.

    Toda la documentacin apunta a que el Dr. Francia consideraba al contingente pardo como si fuera

    un grupo diferenciado de la sociedad, de hecho utiliza la expresin parcialidad para referirse a

    ellos, la misma que se utiliza para los grupos indgenas. Las actitudes del Dr. Francia, continuadoras

    del imaginario del Antiguo Rgimen, son tambin las compartidas por la sociedad en su conjunto.

    El siguiente caso lo pone de manifiesto.

    En el Archivo Nacional de Asuncin, en la Seccin Civil y Judicial (441.15) nos encontramos con

    el caso de Felipe Manuel Ralea, peinero de profesin, vecino del barrio asunceno de San Roque. Su

    padre haba fallecido y l era el nico hijo del matrimonio. En 1817 quiere casarse con la parda

    libre Mara Juana Rejalaga, con quien ya tena dos hijos. Posee ya el consentimiento de su madre y

    como es mayor de 25 aos da por descontado el permiso oficial no obstante la tolerable

    desigualdad que media entre nosotros.

    Al no tener parientes en la repblica a nadie podra afectar esta desigualdad. Sin embargo, quien

    se opone es Jos Mariano Vargas, Fiscal General, quien considera la anuencia de la madre

    irracional e injusta, y sobre todo semejantes matrimonios jams tienen sino fatalidad y desastres

    por la diversidad de calidad que es uno de los motivos inductivos de la prohibicin. El Dr. Francia,

    finalmente, resuelve no ha lugar a conceder licencia. De hecho, ni los cnsules ni el Dr. Francia

    eliminaron las leyes espaolas vigentes durante la colonia, que prohiban a los blancos y a los

    indgenas casarse con los pardos, con las castas. Incluso estas leyes continan durante la poca de

    Carlos Antonio Lpez.

    El 19 de septiembre de 1842, el cura interino del pueblo de Yuty, Jos Eusebio Escobar, haba

    casado al indio Juan Antonio Mbaray con la esclava Mara Magdalena Chaparro, viuda del esclavo

    Felipe Castelvi, leemos en el volumen de Impedimentos Matrimoniales de 1843 del Archivo de la

    Arquidicesis de Asuncin. Los cnsules Carlos Antonio Lpez y Mariano Roque Alonso en

    diciembre de 1843 se enteran que el indgena no era libre sino que perteneca al pueblo de San

    Cosme, por lo que deciden iniciar un juicio eclesistico para anular dicho matrimonio y de hecho,

    ponen preso al amo de la esclava, Jos Mariano Aquino, por contravenir el reglamento de polica

    del 27 de junio de 1842, que en su artculo 23 ordenaba que quien abrigase en su casa indios de

    pueblos sufrir la multa de 50 pesos y, en su defecto, dos aos de grillete en trabajos pblicos.

    Se puede ver ac la estrategia utilizada por muchos indgenas, el abandonar su propio pueblo para

    terminar mezclndose con el resto de la poblacin. Nuestro protagonista termina casndose con una

    esclava, cuyo amo sale de testigo del casamiento. Sin embargo, la autoridad civil articul los

    mecanismos necesarios para revertir la situacin. Cincuenta aos antes el gobernador Als se haba

  • 19

    enfrentado con la misma situacin, la de un indgena artesano viudo del pueblo de Yaguarn, que se

    haba casado con una esclava de las inmediaciones, con el beneplcito del ama y del cura.

    PARA CONCLUIR, DE LOS AFRODESCENDIENTES A LA SOCIEDAD

    Debemos, ms no sea brevemente, intentar incorporar al anlisis de la poblacin afrodescendiente a

    la sociedad en su conjunto. Si bien es claro el por qu y el cmo de las estrategias utilizados por los

    afrodescendientes para dejar de ser tenidos como tal y ser asumidos como espaoles, o blancos de

    linaje, es importante pensar en cmo esto pudo darse. La pregunta que siempre nos viene es cmo

    puede ser que no se notase la diferencia. Y la raz del problema es que estamos acostumbrados a

    dejarnos guiar por los conceptos y terminamos ubicando en casilleros cerrados a las personas. Un

    espaol tendr que ser un blanco, un indio un descendiente de los pueblos ancestrales y un

    pardo/mulato/negro un descendiente de africanos. stas son, sin lugar a dudas, las categoras

    clsicas con las que se mova el Antiguo Rgimen y que en Paraguay perduraron hasta 1870. Sin

    embargo, en cuanto dejamos de lado el concepto y nos detenemos en las personas, nos damos

    cuenta que detrs de cada categora se esconda un mundo de posibilidades diversas. Un caso nos

    puede comenzar a desengaar.

    El 14 de abril de 1795 el virrey Melo de Portugal, que previamente haba sido gobernador del

    Paraguay, les pidi a los frailes del convento de Santo Domingo de Asuncin que le vendiesen dos

    criados que deban ser paraguayos y de este convento, y que el uno fuese Juancho el barbero, y el

    otro de los ms blancos, y bien presenciado (ANA, SCJ, 1454.1). Esta expresin de los ms

    blancos nos pone en alerta de las diferencias en apariencia que haba entre los mismos

    esclavizados. Algo que Melo de Portugal saba muy bien.

    Del otro lado de la moneda vemos como la sociedad a la que solemos considerar como blanca, no lo

    era tanto y esto lo comprobamos siguiendo el relato de Ildefonso Bermejo, uno de los extranjeros

    trados por Francisco Solano Lpez a mediados del siglo XIX, quien dej una narracin rica en

    detalles sobre la vida social del Paraguay de esos aos. Cuando se refiere al congreso nacional

    reunido en 1857 para re-elegir al presidente Carlos Antonio Lpez, nos comenta que entre los

    miembros del congreso no vio ningn negro pero s not que haba gran nmero de mulatos. La

    situacin es an ms llamativa si tenemos en cuenta que para elegir y ser elegido haba que ser

    propietario, es decir, nuestro autor est describiendo a la elite del Paraguay. De ms est decir, que

    slo Bermejo vea mulatos, el resto de la sociedad y los mismos parlamentarios, vean slo

    paraguayos, blancos de linaje (Telesca, 2010a).

    La sociedad paraguaya posea ciertas caractersticas que hacan posible que estos pasos categoriales

    fuesen posibles. La razn primera era la extrema pobreza de la Provincia. Slo tener en cuenta que

    recin despus del establecimiento del Estanco del Tabaco, en 1780, entra la moneda metlica a la

    provincia. El principal producto que se venda a otras provincias era la yerba mate, pero de este

    rubro usufructuaban fundamentalmente los comerciantes santafecinos y porteos. Si la pobreza

  • 20

    nivela, algo an ms aglutinante es el uso generalizado de la lengua. El Paraguay era monolinge y

    monolinge guaran.

    Por otro lado, no exista la categora de mestizo ni en los cuadros poblacionales ni en el uso de la

    legislacin. La nica vez que se utiliz el trmino mestizaje en los censos fue en el de 1799, y esto

    se dio porque la hoja matriz vino confeccionada de la capital del Virreinato. De hecho, los censistas

    mucho caso no le hicieron ya que slo registraron al 1% de la poblacin como mestiza, el resto era

    espaol, india o parda (libre o esclava).

    Esta realidad va a suscitar situaciones que harn cambiar la misma composicin poblacional de la

    provincia. Cuando los jesuitas fueron expulsados del territorio de la corona espaola en 1767, la

    mitad de la poblacin de las trece misiones que dependan del obispado asunceno dejaron atrs sus

    antiguos pueblos y se incorporaron al campesinado pobre paraguayo, pero no en calidad de indios

    sino que el censo de 1782 los incorpora como espaoles.

    Si en 1761 las 2/3 partes de la poblacin era considerada indgena, veinte aos ms tarde lo ser

    slo una tercera parte. La siguiente tabla lo deja ms que manifiesto.

    TABLA XIV COMPARACIN POBLACIN ENTRE 1761 Y 1846

    1761 1782 1799 1846 % % % % Poblacin indgena 51.921 61,0 30.171 31,3 29.570 27,4 1.200 0,5 Poblacin no indgena 33.217 39,0 66.355 68,7 78.500 72,6 237.664 99,5

    TOTAL 85.138 100 96.526 100 108.070 100 238.864 100 FUENTE: Telesca, 2009; Aguirre, 1949; Maeder, 1975; Williams, 1976

    Los indgenas desde el mismo inicio del sistema de encomienda buscaron la manera de eludir ese

    rgimen de explotacin. La forma ms usual era la huida. La expulsin de la Compaa de Jess fue

    una oportunidad invalorable para muchos indgenas para abandonar sus pueblos e instalarse en

    tierra ajena como tolerados. Se dio tambin que desde el gobierno asunceno se recuperaron

    territorios previamente ocupados por los jesuitas y las tierras se repartieron entre la elite, necesitada

    sta de mano de obra, por lo cual la nueva remesa de indgenas fugados de los ex pueblos jesuitas

    saci dicha necesidad.

    No hemos de entrar en pormenorizar esta realidad, lo que ya hemos hecho en otros trabajos

    (Telesca, 2009), sino llamar la atencin sobre la conformacin social de la provincia y la repblica

    del Paraguay. Si la poblacin indgena pasa de un 66% a un 0,5% en slo 80 aos estaramos frente

    a un genocidio sin precedente, pero no es el caso; ni tampoco significa esto que la sociedad se

    reconociera como indgena o al menos mestiza. Por el contrario, la documentacin siempre recalca

    la limpieza de linaje de la poblacin.

  • 21

    Es decir, estamos por un lado frente a grupos de la sociedad, indgenas o afrodescendientes, que

    bregan para dejar de ser discriminados y excluidos, y por otro, frente a una sociedad que a pesar de

    ir conformndose con estos contingentes, no se reconoce sino como blanca, manteniendo en

    vigencia las discriminaciones existentes desde pocas coloniales.

    La guerra contra la triple alianza diezm a la poblacin por igual y en los censos de fines del siglo

    XIX la categora tnica desaparece. Cuando las nuevas generaciones se ven en la necesidad de

    repensarse a s misma tras la guerra, optan por inventar una tradicin, la del mestizaje. Muy a la

    moda en el resto del continente tambin; en Chile por ejemplo Nicols Palacios publicaba en 1904

    La raza chilena, en donde postulaba la conformacin de dicha raza con la mezcla entre los

    peninsulares y los araucanos.

    La diferencia la encontramos en que mientras en otros pases como Chile o Argentina, esta versin

    era una ms entre las posibles, en Paraguay se convirti en la hegemnica y nica. A los postulados

    de Manuel Domnguez se le adosan los trabajos de Moiss Bertoni sobre la civilizacin guaran y

    luego Natalicio Gonzlez har de ella una ideologa de estado. Es decir, es esta misma raza mestiza

    la que apelar a un sistema de gobierno autoritario.

    El triunfo en la guerra del Chaco reafirmar la supremaca de la raza paraguaya y los gobiernos

    dictatoriales de Mornigo y Stroessner no harn sino echar ms lea al fuego; al punto que hoy es

    casi historia oficial.

    El Censo 2012 es una oportunidad importante no slo para visibilizar a los diferentes componentes

    de la sociedad paraguaya, sino tambin para reflexionar sobre la conformacin histrica de la

    misma.

  • 22

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