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X Cena de Premios XXXVIII Tertulia literaria Juan Luís Oliva de Suelves C A T A LU N Y A C H A P T E R S A F A R I C L U B I N T E R N A T I O N A L SAFARI CLUB INTERNATIONAL Catalunya Chapter Publicació Trimestral • 4º trimestre 2012 • nº 45

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Safari Club International Catalunya Chapter num 45

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X Cena de PremiosXXXVIII Tertulia literaria Juan Luís Oliva de Suelves

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LUNYA CHAPTE

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RI CLUB INTERNATIO

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SAFARI CLUB INTERNATIONAL

Catalunya ChapterPublicació Trimestral • 4º trimestre 2012 • nº 45

Junta Directiva del Safari Club InternationalCatalunya Chapter

President: José María Losa Reverté Vicepresident 1º Alberto Feu Puig Vicepresident 2ºMarisol Ruíz Landínez Secretari Joaquim A. Rossell Carol Tresorer Francisco Javier Puga Villaverde Vocals Francisco Miguel González RibasJuan Manuel Pursals PonsFernando Maria Díaz VélezFrancesc Fusellas EstebaJordi Vaquer Tarragó

Directiu - Redactor Jefe Francisco Miguel González Ribas

Col.laboradors Carlos Sitjar Santaló, Ignasi Sitjar Manresa, Joaquín Rossell Carol, Jordi Muntanyola, Juan Pou i Padrós, Pablo Carol, Africa Dream Safaris.

Comissió de Fires - Directius Francesc M. González

Disseny i Maquetació Ignasi Sitjar Manresa - www.ignasisitjar.com

ImpressióLitogama

Cartes a la redaccióSCI Catalunya a l’atenció de Francisco González Ribas C/Lorena,45 - 47 7º 4ª 08042 Barcelona

El SCI de Catalunya no es fa responsable de les opinions i articles

que apareixen al butlletí.

Propósitos, intenciones y razón de ser del SCI Expandir y promover relaciones entre aquellos que amen la caza y la natu-raleza. Promover la conservación de los recursos naturales renovables, reconociendo la caza como una de las mejores herramientas de gestión de los mismos. Educar a los jóvenes, a los deportistas de la naturaleza y al público en general, en la responsabili-dad de conservar nuestra fauna y flora, las cuales son nuestra herencia de la naturaleza.

Compartir nuestras experiencias cine-géticas con el resto de los miembros del S.C.I. Conducir la organización como una entidad sin ánimo de lucro, que sea consecuente con sus propó-sitos altruistas, a la vez que ayuda al común entretenimiento de sus miem-bros, con el objeto final de participar en la ayuda a la conservación de los animales que nos gusta cazar hoy, para que aquellos que quisieran, en un futuro, puedan participar de esta activi-dad, la caza.

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X Cena de Premios

Charles Dennis Anderson de caza en España

XXXVIIITertulia literaria

El noticiero del Chapter

Relatos de cazaJosé Mª Losa

Bases de Premios S.C.I.

Relatos de cazaFernando Mª Díaz

Hurgando enla biblioteca

Midsummer Night’s Dream

Mosaico Gráfico

umariNúmero 45 • 4rt trimestre 2012 C

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RI CLUB INTERNATIO

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X Cena de premios

E l Capítulo de Catalunya del S.C.I. celebrará el próximo día 22 de Noviembre de 2012, la X CENA DE PREMIOS, en el

transcurso de la cual se designará al So-cio Distinguido del año, se concederá el Premio Literario al mejor artículo publica-do en el Boletín y se otorgarán los Pre-mios a los mejores Trofeos presentados para cada Continente, junto con un Pre-mio especial al mejor Trofeo presentado por un socio del Capítulo de Catalunya.

También se premiarán los Trofeos caza-dos con arco.

Las bases para el otorgamiento de dichos premios son las que figuran publicadas

en este Boletín.

El acontecimiento tendrá lugar, como cada año, en el Círculo Ecuestre de Barcelo-na, en donde se ofrecerá un aperitivo de bienvenida a partir de las 8h. de la tarde, para, a continuación, cenar todos juntos y en el transcurso de dicha cena, otorgar los premios y galardones indicados.

En el salón en que se servirá la cena, fi-guraran expuestos los Trofeos premiados por el Jurado.

La presentación de Trofeos está abierta a todos los cazadores.

S.C.I.

Safari Club International de Catalunya

Safari Club International de Catalunya

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Bases de los premios S.C.I. Catalunya para trofeos de caza mayor, que se concederan el día 22 de noviembre de 2012 en el transcurso de la X cena de premios a celebrar en el círculo ecuestre de Barcelona.

Bases de los premios S.C.I.

Se atribuyen los Premios de Caza Mayor del S.C.I. de Catalunya para distinguir la actividad cinegética de los cazadores.

Los premios distinguirán al cazador que haya con-seguido deportivamente un trofeo meritorio, actuan-do de acuerdo con los principios inspiradores del S.C.I.

Pueden optar a los premios, todos los cazadores que se presenten.

Los trofeos presentados a concurso habrán de ser cazados dentro las dos últimas temporadas de caza anteriores a la concesión del premio.

No se aceptarán trofeos de animales que no sean plenamente asilvestrados.

Para optar a los premios, es obligatorio exhibir una fotografía del trofeo, donde aparezca el cazador, y proceder a la medición del trofeo, según las normas del S.C.I.

Los trofeos premiados habrán de estar a disposición del jurado y a requerimiento del mismo, deberán ser exhibidos en el acto de la entrega de premios.

Los premios serán concedidos por un Jurado com-puesto por las siguientes personas:

Juan Luís Oliva de Suelves, que actuará como pre-sidente, José María Losa Reverté, Alberto Feu Puig, Francisco González Ribas, Josep María Valeri Ferret y Jaime Racionero Cots.

Actuará de Secretario, Joaquín A. Rossell Carol, que lo es del Capítulo de Catalunya.

Actuarán como asesores de honor, Nicolás Franco y Pepe Ma-drazo.

El Jurado tendrá muy presente, para la concesión de los premios y por este orden:

a) El respeto a los preceptos inspiradores del S.C.I., singularmente hacia la consideración y respeto a la Naturaleza y su equilibrio.

b) La dificultad que puede representar la caza de la especie en concreto.

c) Valoración de la especie o subespecie dentro del ámbito cinegético.

d) Calidad del trofeo dentro de su especie o subespecie.

Los trofeos se mediran de acuerdo con las fórmulas de medición del S.C.I.

Los premios se entregarán en el transcurso de la reunión anual convocada al efecto por nuestro Club, denominada Cena de Invierno, que se cele-brará el próximo día 22 de noviembre de 2012.

Se concederán los siguientes premios a los cazadores propietarios de los trofeos:

a) Hasta un máximo de tres premios para cada uno de los Continentes. b) Hasta un máximo de tres premios para cazadores con arco.c) Un premio especial y único, al cazador socio del S.C.I. Ca-talunya Chapter que haya presentado el mejor trofeo.

El hecho de concursar supone la aceptación de las bases de los premios, siendo inapela-bles las decisiones del Jurado.

La presentación para optar a cualquiera de los Premios, deberá hacerse antes del día 15 de noviembre de 2012, enviando una fotografía del cazador con el trofeo, con los datos com-pletos del cazador y lugar de la cacería a la sede social o al e-mail del Presidente: [email protected] o del Secretario: [email protected].

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Nuestro past president Dennis Anderson caza en España

Nuestro Past-President, Char-les Dennis Anderson, es-tuvo cazando en España, acompañado por nuestro

Presidente José María Losa.

Dennis Anderson, que presidió el Safari Club International en el ejercicio 2007-2008, tenía muchas ganas de poder ca-zar un arruí en terreno libre, así como un sarrio del Pirineo, piezas ambas que le fal-taban en su extensa colección de trofeos.

A tal efecto, contactó con la Orgánica International Wild Hunting, dirigida por Pablo Carol, joven y a la vez experto ca-zador, que fue quien se ocupó personal-mente y con gran éxito, de guiar ambas cacerías, estando también acompaña-dos, por expreso deseo del cazador, por el Presidente del Capítulo de Catalunya José María Losa.

A su llegada a España, se trasladó a Sierra Espuña y de allí, después de una intensa búsqueda durante dos días por las estribaciones de dicha Sierra, ya que no conseguían dar con el trofeo desea-

do, debido a la espesa vegetación de la zona, al mal tiempo y al viento que no cesaba, pudo hacerse con un magnífico arruí de 67 cms. de envergadura.

El macho se encontraba sesteando con su harén, formado por más de 20 hem-bras, y Dennis tras un tiro de 275 me-tros se hizo con el trofeo.

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Safari Club International de Catalunya

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Una vez cumplida la primera parte del objetivo, los cazadores se dirigieron a la Sierra del Cadí, cazando los peñascos próximos al Pedraforca y después de va-rios recechos, logró Dennis, con un ex-traordinario disparo, no tan largo como el anterior, pero a no menos de 180 metros de distancia, hacerse con un excelente sarrio del Pirineo de 8,2 cms. de grosor y 21 cms. de longitud de cada cuerno.

Ni que decir tiene que nuestro cazador quedó encantado, tanto por el resultado de ambas cacerías como por el trato que se le ha dado en nuestro país, y los mara-villosos paisajes que ha podido contem-plar, sin olvidarnos de las comidas case-ras típicas de las regiones visitadas.

El resultado de todo ello ha sido que Dennis se ha quedado con ganas de

volver y hacerse con nuevos trofeos.

Para nuestro Capítulo ha sido un verda-dero honor que Dennis Anderson haya invitado a nuestro Presidente José Ma-ría Losa para que lo acompañara duran-te toda su estancia en España y haberlo podido agasajar como se merece.

No queremos olvidar mencionar que no es la primera vez que un Presidente del Safari Club International honora a nues-tro Capítulo en sus cacerías en España, ya que todos recordamos a John Mon-son cazando un magnífico ciervo en la Reserva Nacional de Caza de Boumort y que, en su día fue objeto de comenta-rio en nuestro Boletín.Dennis, hasta pronto!

S.C.I. Catalunya

Safari Club International de Catalunya

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Relatos de caza

H ace aproximadamente 3 me-ses que regresé de mi últi-mo viaje y desde entonces, no ha habido un solo día en

que no añore esos fantásticos días que pasé cazando con arco, adquiriendo experiencias y dejándome envolver por la magia de África con la que un día u otro todo cazador sueña.

Hacer un safari era una idea que me venía rondando la cabeza desde hacía algún tiempo. No obstante las circuns-tancias hasta el momento no habían sido las más propicias, por lo que tuve que posponer mi encuentro con el Con-tinente Negro hasta el pasado agosto. Después de un año de sacrificio econó-mico y con más ilusión que experiencia me embarqué en un viaje con destino a Sudáfrica. No me lo podía creer, con tan sólo 24 años iba a hacer mi primer safari, no sin antes haberme algún co-nocido tildado de loco.

Así las cosas, el día 13 de agosto hice los preparativos y salí en un vuelo con escala en Londres destino a Johanes-burgo. A mi llegada me esperaba un

En algún lugar de Limpopo

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Relatos de cazacazador profesional sudafricano llamado Leon Small al que Antonio y Silvia, propietarios de THE HUNTER’S DREAM SAFARI y socios de nuestro Chapter, habían contratado para que me guiara en mis primeros pasos como safa-rista. Leon era un sudafricano blanco de as-pecto europeo poco mayor que yo, pero que atesoraba una experiencia incalculable y tenía en su haber muchos safaris dedicados tanto a los animales de llanura como a los 5 grandes, como más tarde pude comprobar por las fotos que me enseñó, las cuales me dejaron franca-mente impresionado.

Después de recoger el equipaje, nos pusimos en marcha hacia el campamento. El trayecto desde Johanesburgo hasta Baltimore era de 4 horas aproximadamente, por lo que tuve tiem-po de sobras para intercambiar opiniones con el cazador profesional, hablar del equipo que iba a emplear y claro está, conocernos algo mejor. Nada más llegar, saludé a los anfitrio-nes y comí frugalmente, sabiendo que no debía perder ni un minuto. Entonces, Leon me dijo: <<So what do you wan’t do. You want to have a nap, or you want to do something else? >> (¿quieres dormir un poco la siesta o vamos a hacer algo?) A lo que respondí: << I came here for hunting man !>> (¡Yo he venido a cazar!) Él sonrió y dijo que ya sabía de antemano lo que iba a contestarle.

Ni cortos ni perezosos apilamos unos cuan-tos sacos de alfalfa para hacer de parapeto y colocamos una diana del tamaño de un plato de postre para comprobar que el arco seguía calibrado. La idea era hacer una serie de 3 disparos a 20 y después a 30 metros. Medí la distancia hasta la diana y me dispuse a ten-sar el arco. Puse el pin del visor en el centro de la diana y cuando la burbuja del nivel del visor me indicaba que el arco estaba completamente recto, solté la fecha y… FLOP! Veo la flecha desaparecer entre los sacos impactando de pleno en la diana. Segundo tiro y… perfecto! Tensé de nuevo el arco y justo cuando iba a disparar aparece por detrás y saliendo del bush una bonita hembra de kudu que se quedó justó a la altura de la diana. ¡Esto es increíble, no puedo tirar porque hay un animal que me tapa la diana…! En fin, destensé el arco y me quedé contemplando aquél bonito animal hasta que se marchó. En cualquier caso el arco parecía no haber sufrido ningún percance durante el vuelo, a ver que tal esta-ba “el indio” de puntería a la hora de la verdad…

Cogimos la pick up y nos dirigimos hacia una concesión cer-cana que tenía un abrevadero muy querencioso para facos y demás especies. Desgraciadamente no entró más que un impala con un solo cuerno y luego un Kudu que a buen segu-ro, daría una alta puntuación en los baremos de ROWLAND WARD. Por desgracia esta última especie no estaba en mi lista. Así, el sol fue poniéndose hasta casi oscurecer por completo, momento en que decidimos retirarnos esperando tener más suerte al día siguiente.

Aquella noche me acabaron de presentar al resto de clientes que casualmente, venían también de Barcelona y sus alrede-

dores. Cenamos una carne de blesbuck francamente excep-cional y después de trazar la estrategia para el día siguiente nos fuimos a dormir completamente rendidos.

Triplete del primer díaA eso de las 6 ya estaba todo el desayuno listo para coger energías con el fin de afrontar el día. Tal y como habíamos acordado la noche anterior, Leon, Norman (un excepcional tracker de Zimbabwe que trabajaba con Leon) y yo, iríamos a una concesión vecina que contaba con unos apostaderos es-pecíficamente diseñados para la caza con arco. Una vez allí, quedé francamente sorprendido de lo bien montando que lo tenían en la finca TABANA FARM, incluso el suelo del blind estaba enmoquetado para evitar cualquier ruido. Al cuarto de hora de estar allí empezaron a aparecer animales de todos lados: elands, kudus, algún impala … Estos devoraban la co-mida, ajenos a nuestra presencia en el interior de la caseta.

Cuando se dispersaron las manadas de kudus y elands en-traron los facos. Más tarde puede comprobar que era mate-mático: entre las 11 y las 11:15 de la mañana aparecían los facocheros que, muy frioleros ellos, se esperaban a salir de sus madrigueras cuando empezaba a calentar algo el sol. Al principio no había nada que mereciera la pena, pero de repente apareció una bonita hembra con buenas defensas, animándome Leon a que la tirara. Así lo hice. Tensé el arco y justo cuando pasó a 10 metros del blind caminando despa-cio, le solté un flechazo en todo el codillo. La impresión que me dio es que la flecha no había entrado mucho, pero esta-

ba perfectamente colocada. La hembra empezó a girar en redondo y a emitir unos sonidos que me helaron la san-gre. Salió corriendo y a los 15 metros, simplemente se desplomó. La adrenali-na corría por todo mi cuerpo y después del tiro me entró un tembleque que no podía ni tenerme de pie. Dejamos 20 minutos para que el animal se enfriara, aunque no hubiera hecho falta puesto que más tarde comprobaríamos que la flecha había atravesado el corazón y roto la pata contraria en su salida (de ahí que no hubiera atravesado com-pletamente). Norman, el tracker, vino, retiró la pieza cobrada y seguimos ca-zando.

Unos 30 minutos más tarde, estando yo absorto en mis pensamientos veo que Leon se echa los prismáticos a la cara y con voz temblorosa me dice en cas-tellano: ¡FACO MUY GRANDE, TIRA, TIRA! Sin pensármelo 2 veces saqué el telémetro y medí: 22 metros. Tensé el arco y busqué la zona vital del ani-mal. La cabeza la tenía tapada por las piedras del borde del abrevadero, pero se veía un animal de gran porte y me fié de Leon en su valoración del trofeo. Solté la flecha y pude ver como entra-ba algo retrasada respecto al codillo, pero aún en buen sitio. La flecha salió por detrás limpiamente y el faco em-pezó a correr algo desorientado. Leon siguió su trayectoria por un ventanuco

del blind y pudo ver como se detenía y empezaba a tambalearse como un ma-rinero bebido, hasta caer al suelo. La emoción nos invadía a los dos. No pa-raba de repetirme que era un monstruo, no había cazado ninguno tan grande en lo que llevaban de temporada, y mucho menos con un arco. Yo quería ir a bus-carlo, pero el sentido común se impuso

y seguimos esperando, puesto que no nos quedaba mucho tiempo de espera por la mañana, habría que ir a comer.

Ciertamente hicimos bien en no mo-vernos, porque no habrían pasado ni 5 minutos cuando entró una manada de impalas con algún macho prometedor. Costó mucho trabajo que se pusiera a tiro el macho grande, porque se tapaba con las hembras o se quedaba en sitios en los que no tenía ángulo de tiro, pero finalmente dio la cara confiado. Estaba a unos 17 metros y no podía desapro-vechar la oportunidad: Leon estaba de acuerdo y me dijo que tirara cuando me pareciera oportuno, fiándose éste de mi criterio. El impala estaba un poco “quartering away” (ladeado), pero po-día alcanzar sin complicación los pul-mones y el corazón, así que sin más contemplaciones, accione el disparador y la flecha empezó su vuelo hacia el ob-jetivo. Al estar el visor regulado a 20 metros, a 17 daría un pelín alto, pero no había de qué preocuparse. Efectiva-mente la flecha impactó en la columna y aquel chasquido me confirmó la efec-tividad del disparo. La columna del im-pala quedó seccionada y éste cayó al suelo como si le hubiera caído un rayo encima. Estaba inmovilizado en el sue-lo, circunstancia que aproveché para colocar una segunda flecha de remate. El lance fue simplemente perfecto! No podía creerme lo que había hecho: pri-mera mañana de safari y ya había “pe-

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Relatos de caza

lado” 3 bichos. ¡Menuda suerte!

Eland del CaboEl eland era la pieza estrella de este safari y con la que había soñado des-de el momento en que vi su imponente tamaño y majestuosidad. En días an-teriores habíamos visto muchas hem-bras y machos jóvenes, pero nosotros andábamos buscando un “big old bull”. Era tal mi empecinamiento y obsesión con esta especie que hubiera sido ca-paz de irme sin haberlo cobrado por no presentarse un trofeo de las caracterís-

ticas que buscaba. No quería una cor-namenta exageradamente grande, pero sí me importaba que fuera un macho viejo de aquellos que al caminar se oye “click click click”. Precisamente fue este sonido el que nos puso a mí y a Leon en alerta. Ese macho no lo habíamos visto antes, pero se había anexionado a una manada que veníamos controlan-do en días anteriores. Tenía unos hom-bros prominentes, como si se tratara de un culturista y dejaba bien claro que en ese sitio mandaba él, no teniendo ningún reparo en mostrárselo a algún

kudu empeñado en comer del mismo comedero que él. Venga Fernando, has venido a por este animal así que apro-vecha la oportunidad. Me latía el cora-zón como si viniera de correr los 100 metros lisos, pero tenía que serenarme y disparar correctamente. Solté la fle-cha y ví que iba algo retrasada en la zona del hígado… ¡Mierda! Intercambié impresiones con Leon y me dijo que el tiro acabaría matándole pero teníamos que esperar. La tarde y el sol iban a empezar a caer, quedando una hora y media escasa de luz. Llegados a este punto Leon me preguntó: ¿Lo vamos a buscar ahora con el rifle o volvemos mañana que ya estará muerto? Yo res-pondí que lo íbamos a buscar ahora porque sabía a ciencia cierta lo mala que es la sensación de dejar un animal herido. Eso y que no iba a pegar ojo en toda la noche.

Con Norman a la cabeza empezamos a rastrear la sangre algo oscura que deja-ba mi eland. Era increíble como el trac-ker conseguía diferenciar las huellas del eland en una tierra arcillosa llena de pisadas. Tras 20 minutos siguiendo la pista lo divisamos muy tapado dentro del bush a unos 150 metros. Le pedí a Leon su 375 h&h y disparé. Dando un salto y una coz en el aire, el eland en-cajó el disparo y emprendió de nuevo la huida, sabiendo que esta vez ya si es-taba mejor tocado. El rastro de sangre era inconfundible y ya sabía que tarde o

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Relatos de caza

temprano lo íbamos a abatir. El animal y yo detrás corríamos por el bush y aunque muy tapado, cuando tenía oportunidad le disparaba otra vez. Llegó un momento en que ya no tenía tanto “fuelle” para correr y se paró. Leon había juzgado mis capacidades y decía que la última aproximación la hiciera yo sólo, que se fiaba completamente de mí. Así que con mu-cho cuidado y casi reptando por el suelo me conseguí poner a unos a 20 metros del eland e hice un disparo definitivo. Ahora sí, se apoyó en un árbol acusando el impacto y cayó derrotado por fin. ¡Era enorme, pudiendo sobrepasar con fa-cilidad los 700 kg! Allí estaba yo con mi antílope preferido, rindiéndole culto por última vez a este hermoso animal. Me dejaron sólo en medio de la nada, teniendo que ir a buscar hombres al campamento de al lado para cargar al animalito en la pick up. La tarea de cargarlo sin más ayuda que la de las manos merece una historia a parte, pero para que se puede hacer la gente a una idea, fue necesaria la fuerza de todos los que estamos detrás del eland en la foto, del que hacía la foto y del que conducía la camioneta.

¿Orix o Cebra?Los días de safari estaban llegando a su fin, y después de haber cobrado un estupendo blesbuck, tenía que decidirme si quería cazar un orix o una cebra de burchell. Ambas es-pecies eran muy sugerentes para mi, pero aquellas rayas de las cebras me traían de cabeza. Imaginaba como sería de bonito tener una gran alfombra de un macho en casa. Final-mente me decidí por la cebra y nos pusimos de aguardo en la finca propiedad de THE HUNTER’S DREAM SAFARI. Fue una larga espera hasta que vimos aparecer a la manada de

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Relatos de caza

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cebras. Algo tímidas al principio, pero pronto se adueñaron de las balas de alfalfa que había en el suelo. Un buen macho se puso a tiro y aunque con un ángulo algo pronunciado de-cidí intentarlo. Era ahora o en otra ocasión, sepa Dios cuan-do. 15 metros me separaban del “Big Stallion” que decía Leon, así que tensé el arco y le apunté justo en el vértice superior de ese característico triangulo de rayas que tienen las cebras en la paleta. Solté la fecha y … ¡clack…!

El tiro en su sitio pero… parece que ha penetrado poco. Dan-do un quiebro la cebra se dio la vuelta y me enseñó el otro costado dónde pude comprobar cómo salía el otro extremo de la flecha y un más que generoso rastro de sangre. Estaba perplejo por lo que acababa de ver y tanta emoción conte-nida hizo que tuviera que tumbarme en el sueño porque se me aflojaron las rodillas. Pasados 20 minutos llamamos a Norman y fuimos en búsqueda de la cebra. Había un rastro de sangre inconfundible, hasta el punto que medio de broma medio en serio le dije al tracker que podía esperarme en la pick up, que en esta ocasión no le necesitaba porque el re-guero de sangre que había dejado la cebra en su huída era difícil de perder.

Efectivamente lo que había visto no era una ilusión óptica. La flecha había salido por el otro lado, ya que encontraba dos rastros de sangre a cada lado del camino por donde pasaba el animal. ¿Entonces por qué parecía que había en-trado tan poco la flecha? No es infrecuente que al recibir el animal el impacto, la flecha penetre completamente para posteriormente ser “escupida” hacia fuera por la musculatura

del animal, dando la sensación de poca penetración. Nada más lejos de la realidad, el tiro había sido certero y a esca-sos 80 metros yacía el animal inmóvil, ya inerte. ¡Qué pre-ciosidad de animal! Era de lo más original y con unas rayas singulares que lo hacen único en su especie, no habiendo 2 trofeos iguales, como si de huellas de identidad se tratase. Así había culminado con éxito mi primer safari en África y con unos trofeos y vivencias inolvidables.

DespedidaMuy apesadumbrados, todos los clientes celebramos una cena de despedida y partimos de madrugada rumbo al aero-puerto, no sin antes hacer una visita a la reserva de depreda-dores de UKUTULA LION PARK, en la que tuvimos oportuni-dad de jugar con cachorros de león y de ser “semiatacados” por alguno ya no tan cachorro, quedando aquello en un leve arañazo y una divertida anécdota para contar, aunque eso sí, con las mismas ganas de volver a África que el primer día.

No quisiera acabar este artículo sin dar mis más sincera en-horabuena a Antonio y Silvia por ese pequeño paraíso del cazador que ellos mismos han sabido crear en algún lugar del Limpopo, así como agradecer a ellos, a Leon y a todas las personas que de un modo u otro me han ayudado a dar mis primeros pasos como safarista.

Fernando Mª Díaz Socio nº 236

SCI Catalunya Chapter

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Relatos de caza

XXXVIII Tertulia literaria con Juan Luís Oliva de Suelves

Juan Luís Oliva de Suelves pre-sentó en Barcelona el día 19 de julio, su último libro “El tigre y el Marco Polo, 1969-1975”, Edito-

rial Solitario, 2012.

El acto tuvo lugar en el marco de la XXXVIII Tertulia literaria organizada por el Capítulo de Catalunya del Safari Club International, del cual es socio el propio autor.

Numerosos socios y amigos acudieron al Restaurante La Camarga, de Barce-lona, donde tuvo lugar dicho aconteci-miento.

El acto empezó con unas palabras de bienvenida a los asistentes a cargo del Presidente del Capítulo, José Ma-ría Losa, que agradeció a Juan Luís su presencia.

Posteriormente, Nacho Parellada, ami-go y compañero de cacerías del autor del libro, tomó la palabra para hacer la presentación, tanto de Juan Luís como de su obra recien publicada, contando algunas divertidas anécdotas de ca-cerías que compartieron en su día, y confesando a los asistentes que Juan Luís fue su maestro en la caza mayor. De ahí la admiración y cariño que sentía por él.

Tertulias literarias

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Tertulias literarias

Acto seguido, tomó la palabra el autor del libro, Juan Luís Oliva de Suelves, para comentar alguno de los pasajes que figuran en el mismo, así como di-versas anécdotas relativas a las cace-rías que en el mismo se describen, sin olvidarse de otras amenas anécdotas que sucedieron durante dichos viajes.

Juan Luís tuvo también un recuerdo para el prologuista de su libro, el Mar-qués de Laserna, amigo personal del autor con quien, además, ha compar-tido varias cacerías, tanto en España como en el extranjero.

La cena se desarrolló con gran anima-ción, produciéndose el relato de diver-sas anécdotas y cacerías a cargo de Juan Luís, tanto relacionadas con el libro que se presentaba, como relativas a sus otras muchas cacerías realizadas durante su dilatada vida de cazador, ya que no podemos olvidar que Juan Luís Oliva es uno de los cazadores españo-les que cuenta con más especies, y de mayor calidad, en su Sala de Trofeos.

Los asistentes participaron activamen-te en la tertulia y el Presidente se vio obligado, llegada la medianoche, a concluir el acto con unas palabras de

agradecimiento, en especial al autor del libro, así como también a todos los pre-sentes, prometiendo la convocatoria de

una próxima tertulia literaria antes de concluir el año.

SCI Catalunya

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E l En esta ocasión, vamos a re-ferirnos al libro “Investigacio-nes sobre la montería y los de-más ejercicios del cazador”.

Su autor: Miguel Lafuente Alcántara.

El libro se compone de 159 páginas, 14x9,5, sin ilustraciones, únicamente un “cul de lampe” al finalizar cada capítulo. Impreso en Madrid en el año 1849 en la imprenta de L. García, calle Lope de Vega, 26.

El autor dedica el libro al Excmo. e Ilmo. Sr. D. Luís Mayans y Enríquez de Na-varra, en prueba de “respeto y conside-ración, como afectísimo amigo, seguro servidor y secretario”, quien, en la épo-ca ocupaba el cargo de Presidente de las Cortes Españolas.

Miguel Lafuente Alcántara, nacido en Archidona el 10 de julio de 1817, estu-dió historia, filosofía y jurisprudencia, ejerciendo la Abogacía en Granada, dedicándose también a la política y es-

cribiendo numerosos artículos sobre historia.

Además del libro que comentamos, es autor de una guía turística sobre Grana-da que, con el título de “El libro del via-jero en Granada”, se publicó en el año 1843, saliendo a la luz en 1848 su obra más conocida “Historia de Granada, comprendiendo la de sus cuatro provin-cias, Almería, Jaen, Granada y Málaga desde remotos tiempos hasta nuestros días”, figurando en ella un prólogo de José Zorrilla, amigo suyo.

En Abril de 1850, Miguel Lafuente Alcán-tara fue nombrado Fiscal de Hacienda de Cuba y falleció en La Habana pocos meses después, en Agosto del propio año 1850, a causa de la fiebre amarilla.

El libro se compone de 11 capítulos.

El capítulo I lo titula “Dignidad de la caza”, considerando el autor que “la afi-ción a la caza ... crece con el ejercicio y no se modera con su satisfacción”.

En el capítulo II, “Los cazadores y los poetas”, resalta el contraste entre la vida cortesana y la campestre.

El capítulo III, cuyo enunciado es “El ca-ballo y el perro, auxiliares del cazador”, pondera la participación que ambos ani-males tienen en el ejercicio de la caza.

En el capítulo IV, “Moralidad de la caza”, viene a efectuar diversas consideracio-nes sobre el distinto modo de compor-tarse en la ciudad y en el campo, en cuyo ambiente los cazadores poseen un “carácter expansivo y benévolo” del que carecen en la ciudad.

El capítulo V lo dedica a “La caza du-rante las Repúblicas de Grecia y Roma”, haciendo un repaso de distintas obras clásicas y las referencias que en las mismas hay a la actividad cinegética.

El capítulo VI lo titula “Escenas de caza durante el Imperio”, refiriéndose al Im-perio Romano, siendo prácticamente una continuación del capítulo anterior.

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Hurgando en la biblioteca

Investigaciones sobre la montería y los demás ejercicios del cazador

Hurgando en la biblioteca

El capítulo siguiente, el VII, y conforme a la vocación de historiador del autor, trata sobre “La caza entre los Godos: Orígen de la cetrería en España”. Hace mención a crónicas bárbaras y las notícias que en ellas aparecen relativas a la caza, refirién-dose también a la cetrería, que es adop-tada por los Reyes castellanos.

El capítulo VIII lo titula “Un cuadro de montería y cetrería en la Edad Media: tra-dición sobre los monteros de Espinosa”. La caza, la guerra y la equitación eran los únicos medios con que los caballeros me-dievales podían interrumpir la sucesión de los días, relatando anécdotas que Argote de Molina expone en el “Discurso sobre el libro de la montería”.

El capítulo siguiente, el IX, tiene como título “Reyes, príncipes y caballeros de Castilla que han sido insignes cazadores”, haciendo un repaso en él de los persona-jes más notables que las crónicas cuen-

tan se dedicaron a cazar.

El capítulo X se titula: “Cacería memorable de los Reyes Católicos: afición de los prín-cipes de la Casa de Austria y de Borbón”. En él se relata la caza de un viejo lobo por el Rey Fernando, a caballo y con lanza. Se refiere también a Carlos V, Felipe el Her-moso, Felipe II, su hijo Felipe III y su nieto Felipe IV. También dedica unas líneas a Carlos III y Carlos IV y a la soberana Isa-bel II, a la que el autor considera “jóven y bella”.

Finalmente, el último capítulo, el XI, lo de-dica a “Los libros de caza compuestos en España desde la formación del lenguaje castellano hasta nuestros días”. Es quizás el capítulo más interesante y conocido del libro, ya que contiene una bibliografía de 30 libros clásicos castellanos dedicados a la venatoria.

Las dos últimas páginas del libro, contienen

la “Conclusión” del autor, que manifiesta su intención de publicar una nueva obra “que podrá titularse Doctrinal de cazadores”. No obstante, dicha obra nunca se publicó, ya que no le dio tiempo, al haber fallecido me-ses después de haber visto la luz el libro que comentamos, en su edición original.

Es uno de los libros raros de caza por la escasez de ejemplares, así como por el hecho de haber sido reeditado en 1877, con una tirada única de 64 ejemplares, que no salieron a la venta.

Hoy en día, quienes esten interesados, pue-den consultarlo en la Biblioteca virtual An-dalucía, donde figura escaneado el libro.(http://www.bibliotecavirtualdeandalucia.es/catalogo/consulta/resultados).

Figura en la Bibliografía Venatoria Es-pañola, con la referencia 986, en Palau 129.812 y Uhagón 217.

Quimet Brocard

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El capítulo de Catalunya del S.C.I. organiza una cacería en rumanía para sus socios jóvenes.

José Luis Pérez García-Lubén

El Capítulo de Catalunya del S.C.I., junto con la Orgá-nica IWH de Pablo Carol y la empresa Ligano, han or-ganizado tres días de batida para jabalíes en Rumanía,

dedicados expresamente a nuestros socios jóvenes, meno-res de 25 años, a unos precios y condiciones económicas muy ventajosas.La cacería se ha celebrado durante los días 1, 2 y 3 de no-viembre de 2012, han sido cubiertas la totalidad de plazas previstas y todos los participantes han disfrutado, debido a la abundancia de piezas y cantidad de lances que se han producido.Por otra parte, la organización ha sido perfecta y, además de la caza, todos nuestros socios han aprovechado el fin de semana para degustar platos típicos de la cocina rumana y departir anécdotas de la cacería.

S.C.I. Catalunya Chapter

El día de Todos los Santos no tengo tiempo de leer el periódico hasta última hora de la tarde, y al hacerlo, me sorprende enterarme que a las 12h. de la mañana ha

tenido lugar la ceremonia de despedida de José Luis Pérez García-Lubén, “Pepín” para los amigos. Al instante, vienen a mi memoria recuerdos de mi juven-tud, que fue cuando tuve la suerte de conocer a Pepín a tra-vés del amigo Antonio Giménez, que también nos dejó, hace ya unos años. Cada año frecuentábamos varias cacerías que, tradicio-nalmente, se celebraban en determinadas fechas, y junto con otros amigos, pasábamos buenos y divertidos ratos. Recuerdo con agradable nostálgia los ojeos de los Na-valmorales, las monterías del Escambrón, la apertura de la media veda en el Plà de Vensilló o el viaje a León, a las tierras de la Tía Petruca, en pos de las abutardas, con aquel Land-Rover de primera generación, que no andaba más allá de

los 60 o 70 kms/hora y que necesitamos dos días para ir y dos para volver, desde Barcelona. A través de estos y de otros muchos ratos que pa-samos juntos, puedo atesti-guar que Pepín era un amigo de los de verdad, buen ca-zador, hombre afable donde los haya y entrañable compañero para todos los que compo-níamos aquel grupo de cazadores que, poco a poco, se ha ido diezmando por ley de vida. Sirva, pues, este recuerdo para dejar constancia de todo ello y dar un fuerte abrazo a Margarita y a su hijos, en especial a Jorge, con el que también he compartido charlas de caza.Alberto Feu Puig

El pasado día 30 de octubre del corriente año, falleció nues-tro amigo y socio Vicente Gimeno.Vicente era el socio número 66 y había formado parte de la

Junta Directiva de nuestro Capítulo desde el año 2001 al 2005, aunque con posterioridad, siempre prestó su colaboración en todo cuanto se le solicitó. De esta colaboración con nuestro Capítulo destaca su de-cisiva intervención en los libros editados por nuestro Club, “Caça i acampada a la selva africana”, de Nicolau Maria Rubió, i “La cacera dels isards” de Josep Botey, colaborando activamente con la familia Botey para la edición de este libro que, debido al hallazgo del manuscrito, pasó de ser una reedición a una primera edición, debido a que la edición de 1910 difería de dicho manus-crito. A Vicente Gimeno, la mayoría de los que lo conocían, lo recordarán por su gran afición a los libros, en especial a los libros de caza y por las ediciones de sus libros raros, que por Navidad regalaba a sus amigos.

Yo tuve la suerte de co-nocer a Vicente y gozar de su amistad. Hombre de pro-fundas convicciones, y gran amigo de sus amigos, era un lujo conocerle y tratarle; siendo así, era imposible que su acentuada personalidad pasara desapercibida, dejando una huella de imborrable recuerdo. De sus cacerías recuerdo anécdotas que me contó, acom-pañado de su entrañable amigo el Doctor Alfredo Muiños, y de sus cazatas de libros fui testigo en primera persona y en numero-sas ocasiones, ya que regularmente acudíamos a las librerías de lance, junto con nuestro común amigo Alberto Feu, adjudicándo-nos los libreros, cariñosamente, el apodo de “los tres tenores”. Desde aquí, queremos expresar a Amparo, a sus hijos, nie-tos y demás familia, nuestro afecto, con un abrazo muy fuerte.

Joaquín Rossell

El Noticiero del Chapter

In memoriam

Vicente Gimeno Gracia

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Próxima aparición del cuarto libro editado por nuestro Capítulo

El Capítulo de Catalunya del S.C.I. editó, en el año 2003, “Les caceres a la lite-ratura catalana”, en el cual se reproducían textos catalanes relativos a la caza, de distintos autores, insertados en libros o revistas de temática general.

Este libro contiene los textos originales en lengua catalana, junto con su traducción al castellano, e ilustraciones en cada capítulo.

La compilación de los citados textos y su traducción, así como una alusión al autor de cada uno de ellos, corrió a cargo de nuestro socio Joaquín A. Rossell Carol.

Al año siguiente, nuestro Capítulo editó otro libro titulado “Caça i acampada a la selva africana”, cuyo autor, Nicolau Maria Rubió i Tudurí había publicado en Francia, con el título de “Chasses et camping dans la brousse africaine”, en idioma francés, en el año 1945.

La traducción al catalán la efectuó Josep Maria Quintana y la traducción al castella-no, nuestro socio Josep Maria Valeri.

La publicación de este libro se produjo gracias a la colaboración de Doña Margarita Rubió de Rispal, Presidenta de la Fundación N.M.R.T., quien nos facilitó el Prólogo inédito del autor, “La dulce Africa”, que figura en el libro, así como fotografías.

El tercer libro, editado en 2006 por nuestro Capítulo, fue “La cacera dels isards”, de Josep Botey i Arimont.

Este libro, publicado en el año 1915, era muy difícil de encontrar y la Junta de nues-tro Capítulo consideró era bueno reeditarlo, junto con su traducción al castellano.

La edición de este libro fue posible gracias a la inestimable intervención de la fami-lia Botey, en especial de Juan Botey i Serra, autor del Prólogo, quien, al recopilar fotografías y documentación inédita para insertar en el libro, se encontró con el manuscrito original, que fue en realidad lo que se publicó, junto con su traducción, dando la casualidad que dicho manuscrito se diferenciaba en gran manera del libro publicado en 1915, con lo cual nuestra edición puede considerarse, en realidad, una primera edición.

La traducción al castellano de este libro corrió a cargo de nuestro socio Francesc Martí i Jusmet.

El cuarto libro, que esperamos presentar el próximo día 22 de noviembre, si el tiem-po y la autoridad no lo impiden, es el conocido prólogo del Profesor José Ortega y Gasset al libro del Conde de Yebes “Veinte años de caza mayor”.

La Junta Directiva ha considerado que era oportuna la publicación del Prólogo en catalán, con el fin de divulgar el mismo en Catalunya, y a través de él, se entienda el motivo de la caza, para lo cual hemos contado con la autorización de los Herederos de José Ortega y Gasset.

Nuestro Capítulo espera que quienes lean el prólogo, si no son cazadores, en-tiendan por qué se practica la caza y si son cazadores y no conocían el prólogo, encuentren una explicación a su pasión, al tiempo que reflexionen, a través de él, sobre la esencia misma de la caza y todo lo que comporta.

El libro que en breve aparecerá, lo es también en edición bilingüe, habiendo efec-tuado la traducción al catalán, la filóloga y licenciada en Filosofía y Letras, Maria Roser Esquius i Ausió, siendo las ilustraciones de Manel de Jesús i Palau, a quienes hay que agradecer la inmensa y magnífica labor que han realizado, de forma total-mente desinteresada. Nuestra infinita gratitud hacia ambos.

Esperamos que esta última publicación sea del agrado de todos nuestros socios y amigos y cumpla el cometido deseado por la Junta.

S.C.I. Catalunya Chapter

El Noticiero del Chapter

20

Recuerda que regalando por Navidad a tus amigos ar-

tículos de nuestro Capítulo, estás colaborando en la

protección de la Naturaleza y la defensa de la caza.

Te recordamos que tenemos a

tu disposición para ello, magnífi-

cas gorras con el logo de nuestro

Club, prácticas carteras de piel,

también con el logo, para guar-

dar toda la documentación que

se precisa para salir de caza.

Si precisas hacer fuego, no hay nada como encenderlo con

nuestros mecheros modelo Zippo o modelo piel.

No perderás nunca tus llaves si las tienes en los llaveros

de plata o de piel –depende de la ocasión y de las llaves-

que tenemos a tu disposición.

En estas próximas fiestas, serás la envidia de todos si te

ven luciendo una corbata de nuestro Capítulo. Pura seda y

confeccionada a mano, con un diseño único.

Pañuelo de seda para señora, 0,85x0,85, de distintos co-

lores, con el anagrama de nuestro Club. Imprescindible en

invierno.

Pañuelo de seda para caballero, 0,40x0,40. Imprescindible

para el hombre elegante.

Finalmente, recuerda que todavía disponemos de algunos

ejemplares de nuestros libros de edición bilingüe catalán-

castellano, profusamente ilustrados: “Les caceres a la li-

teratura catalana”, “Caça i camping a la selva africana”,

“La cacera dels Isards” y el de próxima aparición “Pròleg

a Veinte años de caza mayor”, de José Ortega y Gasset,

imprescindible para todo cazador y para el no cazador que

quiera saber por qué existe la caza.

Tus pedidos a Srta. Olga

(tf. 934150736, mail: [email protected],

y/o Srta. Elisenda

(tf. 932170053, mail: [email protected])

Por navidad, regala artículos de nuestro CapítuloEl Noticiero del Chapter

Loteria de navidad

¡Por cierto, también puedes regalar partici-paciones en el número de lotería de navidad que juega nuestro capítulo!

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Cada vegada és mes rar trobar-se escenes de cacera

dins d’obres literàries contemporànies.

Per contra, no és res estrany que, tant en els clàssics com

fins a la primera meitat del segle XX, molts autors incorporessin

a les seves obres, anècdotes, escenes o contes venatoris.

Tinc per costum, quan cau a les meves mans un llibre i arribo

a un punt en què hi ha quelcom relatiu a la caça, fer-me’n una

anotació.

Comentant l’altre dia amb un amic l’obra teatral de William

Shakespeare “Un somni de nit de Sant Joan”, i precisament

el fet de si s’havia de traduir així o bé “Un somni d’una nit

d’estiu” i el perquè del primer títol i no del segon, vaig trobar

assenyalat el diàleg que hi ha en l’acte quart entre Hipólita, la

reina de les Amazones i el seu espòs Teseu, Príncep d’Atenes

que fa, pel seu contingut, que em demani si Shakespeare era

caçador:

A Midsummer Night’s Dream Opinión

HIPÓLITA- Un dia vaig trobar-me amb Cadmus i Hèrcules

caçant els óssos en el bosc de Creta

amb gossos espartans; mai no he sentit

més alegre aldarull. No sols el bosc,

sinó el cel, xaragalls i plana arvenca

del redol, tot semblava barrejar-se

en un crit mutual. Mai al’orella

no m’ha arribat un més harmoniós

desacord, ni una més fresca tronada

TESEU- Doncs els meus també són d’aquesta mena;

llargs de barres, amb clapes en el pèl,

amb orelles que els pengen i que escombren

la natural rosada, i són garrells

i amb galamó, que penja com els toros

de Tessàlia; són lents per a caçar,

però amb lladruc tan afinat de to

que sembla que un escolti unes campanes.

Mai, ni a Creta, ni a Esparta, ni a Tessàlia,

un crit més musical fou desvetllat

a so de corn de caça …

En qualsevol cas, qui ho va escriure, a ben segur havia vist còrrer i escoltat clapir els llebrers en un empait.

Huberto de Goloso

H acía ya tiempo me rondaba por la cabeza la idea de via-jar para intentar la caza del Buey Almizclero o “Muskox”

y por tanto me puse a estudiar las posi-bilidades y lugares donde poder llevar a cabo esta nueva aventura cinegética.

Tras consultar los libros de Records del Safari Club tenía que decidirme por una de las dos especies reconocidas (en realidad cuatro pero realmente son dos) y por tanto limitando mí viaje a Ca-nadá o a Groenlandia. Existe la posibi-lidad de cazarlo en Rusia, si bien, solo hay tres entradas en el libro y provie-nen de una reintroducción. Igualmente descarté la idea de cazarlo en cerrado (estate).

El dilema, por tanto estaba entre el Muskox de cara blanca o el de cara negra. El primero, algo menor que el segundo es el “Ovibos moschatus war-di”, también llamado Greenland Mus-kox y el segundo, el “Ovibos moschatus moschatus”, también llamado el Barren Ground Muskox es el que habita en Ca-nadá.

Habiendo viajado recientemente a Ca-nadá y teniendo en cuenta las grandes posibilidades de abatir un caribou en el mismo viaje, me decanté por el Green-land Muskox y comentándolo con unos amigos decidimos que podía ser un

buen destino con lo que organizamos una salida en Julio en busca del renom-brado trofeo. Esta vez la fortuna no es-tuvo conmigo y un problemilla de salud hizo que tuviese que anular mi viaje y que mis amigos partiesen sin mí.

22

Relatos de caza

Tras el Buey Almizclero I

Los barquitos de los locales

A la vuelta me contaron sus andaduras lo que hizo retomar la idea del viajar al año siguiente. Pasaron los meses y aprendiendo de la experiencia adquirida por mis amigos el año anterior, retrasé mi viaje 1 mes y medio programándolo para la segunda quincena del mes de Agosto.

El culpable de la decisión de retrasar el viaje no era el Muskox sino el reno, “Rangifer tarandus groenlandicus” (Cen-tral Canada Barrend Ground Caribou para SCI). Mis amigos me informaron que a pesar de estar abierta la caza de este cérvido, el desarrollo de sus cuer-nos no era total y por tanto el permitir que transcurriese un periodo de más de 30 días, permitiría el total desarrollo de la cuerna. Como luego se verá acerté.

El Buey almizclero pertenece a la fami-lia de los Bovidae y a pesar de su forma, nombre y aspecto se encuentra mucho más relacionado con los carneros y ca-bras, perteneciendo a la subfamilia de los caprínidos. Dentro de esta subfami-lia es uno de las especies más antiguas junto con el Takin. Su nombre científico lo deja entrever Ovibos (Carnero al-mizclero). Tiene una altura a la cruz de entre 1,10 m y 1,50 dependiendo del sexo, siendo mayores los machos y esa proporción se repite en su longitud que tiene aproximadamente en las hembras de 1,35 a 2,00 m yen los machos de 2,00 a 2,50 m. El peso medio es de unos 280

kilos, si bien se encuentran animales de hasta 410 kilos. Su vida oscila entre 12 a 20 años y se considera adulto a partir de los 9 años.

Un par de amigos del Chapter decidie-ron acompañarme a la aventura y otro repetir el viaje, si bien esta vez iría de observador. Finalmente llegó el día de partida y nos encontramos en el aero-puerto de Barcelona Sebas Pau, Juan

Manuel Olabarría y yo. Pasamos los trámites pertinentes sin complicacio-nes, habíamos decidido viajar sin ar-mas, y embarcamos rumbo Copenha-gue donde pasaríamos noche. Allí nos encontramos con Hannes Rei quien nos acompañaría como miembro de la orgá-nica que nos organizó el viaje, Interna-tional Wild Hunting, aunque la amistad que tengo con él hace que sea uno más en esta aventura.

23

Relatos de caza

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Relatos de caza

Tras dormir en un Hotel cercano al ae-ropuerto de la capital danesa fuimos nuevamente al aeropuerto para embar-car a nuestro destino final Narsarsuaq, población de Groenlandia donde ade-más nos encontraríamos con el último integrante del grupo Abel Carretero que por motivos de reservas tuvo que volar el día anterior.

Groenlandia es una gran isla, consi-derada la segunda más grande del mundo después de Australia, con una superficie de 2.166.086 Km cuadrados de los cuales 1.755.637 Km cuadrados se encuentran cubiertas de hielo. Su población de aproximadamente 56.000 habitantes se encuentra distribuida fun-damentalmente por la costa oeste de la isla. Si bien se considera dentro del continente americano es una región au-tónoma del reino de Dinamarca a la que le transfirieron la mayoría de las com-petencias en el 2008. El idioma que se habla es el groenlandés y la moneda si-gue siendo la danesa. Nosotros íbamos a cazar en la parte sur de Groenlandia en la provincia de Qaqortoq y entre las

costas del Océano Atlántico y el mar de Labrador.

Todos juntos y después de la recogi-da de equipaje, un tanto accidentada ya que ponen todas las maletas en el

vestíbulo, imagino que por falta de zona habilitada al efecto, para hacer pasar a los perros por encima de todas las ma-letas en busca de drogas o lo que sea. Una vez los canes hicieron su trabajo, retiramos nuestros efectos y tras reunir-

Momentos antes de tirar

El grupo con el primer Muskox de Sebas

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Relatos de cazanos con Fredric, un islandés que sería nuestro guía, directamente al pequeño puerto para coger un barquito rumbo a Narsaq, población más grande que la primera y donde debíamos comprar los caprichos que nos acompañarían en nuestra estancia ya que no íbamos a encontrar ninguna tienda más a la que acercarnos. Allí recogimos a Bjarni,

responsable de la cacería. Compramos cervezas y algunas delicatesen y nos llevaron a la casa de la orgánica para dejar lo innecesario y embarcar nueva-mente destino Ivittut o Ivigtut.

Es importante tener en cuenta que las mareas marcan los horarios de salida de los barcos destino a Ivittut, hay pa-sos solo navegables por falta de profun-didad que deben ser cruzados cuando la marea esta alta, de otra forma el rodeo que debe efectuarse es tremen-do haciendo que el viaje durase tres o cuatro horas más. Efectivamente lle-gamos al paso a la hora prevista y mi sorpresa fue mayúscula cuando vi las estrecheces del atajo. Con auténtica

maestría, nuestro capitán, Soren, pasó entre las señales que marcaban la si-tuación exacta y que estaban formadas por cuernos de Caribou colocados so-bre montículos de piedras y atadas a unas varas que las mantenían de pié. A medida que nos acercábamos a nuestro destino pudimos ver los primeros reba-ños de bueyes.

Finalmente llegamos a Ivittut, nuestro destino final, un pueblecito con una do-cena de casas perfectamente cuidadas. La sorpresa fue mía cuando me infor-maron que los únicos pobladores del lugar éramos nosotros. Lo cierto es que en su momento fue un pueblecito prós-pero que vivía de la minería, y concreta-mente de la extracción de criolita.

A punto de tirar mi primer Muskox

Muskox de Sebas

26

Relatos de caza

La criolita es un mineral descubierto en la época de los vikingos que quedaron sorprendidos al encontrar una piedra blanca que al introducirse en el agua quedaba totalmente transparente. Este mineral permite el paso de la luz lo que hace que en el medio acuático no se vea. Este mineral, que únicamente se encuentra en Groenlandia, ha sido uti-lizado hasta fechas recientes para ex-traer el aluminio del mineral de bauxita, sin embargo, la rareza del propio mine-ral y el descubrimiento de métodos al-ternativos artificiales para conseguir la extracción del aluminio ha hecho que peligrase la continuidad de la extracción hasta su definitivo cierre.

Pero volvamos a nuestra aventura. La tarde de llegada probamos los rifles y tras comprobar que disparaban correc-tamente tuvimos a nuestra disposición un monotiro Blaser calibre 30R y un Re-mington calibre 300 WM para intentar conseguir nuestros objetivos. Durante la cena sorteamos el orden de tiro y la fortuna sonrió a Juan Manuel que sería el primero en tirar, le seguiría Sebas y el último sería yo.

Nos levantamos pronto y después de un opíparo desayuno nos dirigimos por un fiordo al Norte donde, según nuestros anfitriones, que por cierto eran islande-ses, encontraríamos una gran densidad de bueyes. El equipo de caza estaba formado por el mismo barco que nos había transportado a Ivittut y dos botes menores a motor que nos acercaban a

la costa cuando se producían los avista-mientos de animales.

Sin embargo, saliendo de la nada, fue-ron apareciendo hasta cinco barquitos mas que, a nuestras preguntas, nos informaron pertenecían a gente local que venían en busca de la carne. Lue-go entendí porque, la carne es muy

sabrosa. Nosotros nos quedamos los lomos y el rabo del que nos cocinaron una sopa magnífica y cuyos solomillos, convenientemente cocinados resultaron un manjar. Además era conveniente ya que la legislación en Groenlandia no permite dejar la carne en el “campo”, eso llevaría a un incremento de zorros que desequilibraría el nicho ecológico.

La niebla nos envolvía y no podíamos ver absolutamente nada. Inmediata-mente me hizo pensar en esos días cor-ceros de septiembre donde las nieblas persisten y te tienes que volver a casa sin haber podido cazar pero en nuestro caso no fue así, tal como me dijo Fredric se levantó la niebla e inmediatamente uno de los botes vino a buscar a Juan Manuel que fue a intentar abatir el pri-mero de los bóvidos. No habían pasado 20 minutos cuando el otro bote vino a buscar a Sebas e inmediatamente le pedí permiso para ir con él que asintió sin dudar. La barquita nos llevó a una

Situación del segundo Muskox

El grupo. Abel está haciendo la foto

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Relatos de caza

zona y tras acercarnos a la costa, no sin peligro de caída por las algas que quedan al descubierto en la marea baja, iniciamos el ascenso para salir a la mis-

ma altura de los animales.

El corazón nos latía rápidamente cuan-do salimos a aproximadamente 80 me-

tros del rebaño de los bueyes. En frente un rebaño compuesto de seis ejempla-res donde destacaba un macho de gran-des proporciones. La ubicación para el tiro era perfecta, sin embargo, las hem-bras y las crías se cruzaban delante del animal impidiendo el tiro y las moscas y mosquitos empezaron de forma encarni-zada a hacer su labor. Tras unos largos 10 minutos mejoramos la posición pero el problema de la presencia del resto de animales persistía, hasta que finalmen-te, tras 10 minutos mas pudo Sebas di-rigirle un tiro al codillo que únicamente permitió al animal alejarse unos metros.

Inmediatamente apareció la gente local, y con una habilidad increíble, descuar-tizaron el animal y lo cargaron en los botes, dejando como único desperdicio parte de las tripas y vísceras que parece es lo que la ley permite.

Volvíamos felices al barco principal cuando, antes de llegar a abordarlo, me dicen que es mi turno y que en el otro extremo del fiordo han avistado un grupo donde parece haber un macho en condiciones. Allá que nos vamos, esta vez es Sebas el que decide acompañar-me a mí y junto con Abel y Fredric nos dirigimos a la costa a repetir la manio-bra anterior. Mientras en el transcurso

28

Relatos de caza

de la navegación hasta la costa vemos que Juan Manuel vuelve a la barca con su trofeo.

Empezamos a subir, ya que la costa de estos fiordos es bastante quebrada, e intentamos ganar altura para salirles por encima del grupo divisado. Después de una buena subida nos asomamos hacia donde debieran estar, sin embargo, no los vemos. Nos cruzamos miradas de extrañeza, no hace falta hablar la mis-ma lengua, y el guía Inuit se adelanta un poco más para ver si se encuentran por debajo de nosotros. El aire lo tenemos fantástico y podemos arriesgarnos. El cuerpo a tierra de nuestro guía local y la mirada me indican que nuestro objetivo está muy cerca. Me asomo y, efectiva-mente, veo los lomos del rebaño a esca-sos cincuenta metros, pero no podemos tirar, hemos de subir más y eso hace-mos. Nos alejamos de los animales y les salimos más arriba tras unas piedras a unos 90 metros de ellos, esta vez sí, ten-go tiro pero el animal está acostado, solo le veo el gancho de los cuernos que me acredita que es grande y la parte supe-rior del boss que indica su madurez. Tras esperar más de 20 minutos se levanta el

El segundo Muskox de Sebas

29

Muskox y de un buen tiro lo dejo en el sitio volteando sobre sí mismo cayendo unos cuantos metros, hecho que facili-taba su transporte posterior. Vuelven a aparecer los locales y del mismo modo que descuartizaron el primero, lo hacen con el mío dejando la piel entera.

Mientras estábamos en ello, Sebas, decide quedarse con la quinta licencia que teníamos y sale a la búsqueda de un nuevo trofeo. Mientras Abel, Fre-dric y yo volvíamos al Barco donde degustamos unos magníficos bocadi-llos que nos habíamos preparado pre-viamente por la mañana.

Comimos con Soren (el capitán) y Fre-dric, mientras Hannes, Juan Manuel y Sebas tras el segundo Muskox que pa-recía esta vez se había escurrido hacia el fondo del fiordo y les costaba acer-carse. Oímos disparos en la lejanía que nos informaban de que el acercamiento había surtido efecto aunque no cono-cíamos el resultado. En ese momento de relax viene uno de los ojeadores con evidentes signos de nerviosismo infor-mando que había localizado un mons-truo. Contagiados de ese nerviosismo nos ponemos en marcha y tras el cam-bio al bote pequeño, desembarco en la costa del fiordo y dos horas de perse-cución vemos como se aleja cruzando el cauce del rio que en su momento labró la montaña creando el fiordo. De-sistimos de su persecución, el animal había intuido nuestra presencia y no nos iba a dejar acercarnos.

Volvemos a estar todos en el barco, y ya cuando estábamos a punto de de-jarlo comunican por radio que hay otro macho enorme. Vuelta al bote, al des-embarco y a la subida, esta vez Hannes, Abel y yo. Repetimos la maniobra que había hecho con el primero y después de bastante rato consigo hacerme con mi segundo Muskox. Es el más gran-de de todos aunque dan trofeo para SCI los cinco bueyes que nos lleva-mos para el campamento. Los locales encantados con su carne vuelven con nosotros que nos dirigimos a repostar carburante para el barco y vemos la población más importante de la zona, Arsuk, una vez repostados volvemos a Ivittut a descansar tras una jornada de caza increíble. No hemos parado desde las 6 de la mañana, llevábamos más de 12 horas cazando, pero hemos conseguido nuestro objetivo.

José María Losa

Relatos de caza

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SOLICITUD DE AFILIACIÓN

CA

TA

LUNYA CHAPTE

R

SAFA

RI CLUB INTERNATIO

NAL

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Safari Club Internacional de Catalunya

Mosaico gráfico

Cazador: Sebastian PauLugar: Sudáfrica

Especie: Red Hartebeest

Cazadora: Natalia LosaEspecie: Blue Wildebeest

Lugar: Namibia

Cazador: José María LosaEspecie: JabalíModalidad: ArcoLugar: Ciudad Real

Cazador: Daniel EliesLugar: AzerbajanEspecie: Dagestan Tur

Mosaico gráfico

Cazador: Christian Cruset Especie: Isard Lugar: Pirineo

Cazador: Alex CarolEspecie: JabalíLugar: Extremadura

Cazador: Jordi MuntanyolaEspecie: IsardLugar: Pirineo Catalán