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Circunstancia

Circunstancia. Ao III - Nmero 6 - Enero 2005

Ensayos

EL HROE REALISTA COMO MODELO MORAL. ALGUNAS CONSIDERACIONES SOBRE LA TICA DE ORTEGA Y GASSET*Jess M. Daz lvarez

A Jos Lasaga y Javier San Martn, mis maestros orteguianosHay muchos ideales que vale la pena perseguir; algunos son mutuamente incompatibles. Pero la idea de una solucin que abarque todos los problemas, una solucin que, de ser muy resistida, acaso necesite apoyarse en la fuerza, slo lleva al derramamiento de sangre y al aumento de la miseria humana. Si me pregunta cul es mi propio ideal, slo puedo darle una respuesta modesta. Creo que no hay nada ms destructor de vidas humanas que la conviccin fantica sobre la vida perfecta, aliada al poder poltico o militar. Nuestro siglo proporciona terribles pruebas de esta verdad. Creo en el trabajo por una sociedad mnimamente decente. Si ms all de esto podemos avanzar hacia una vida ms rica, tanto mejor.Isaiah Berlin

Introduccin. La intencin ltima del pensamiento de Ortega.

HYPERLINK "http://www.ortegaygasset.edu/fog/ver/355/circunstancia/ano-iii---numero-6---enero-2005/ensayos/el-heroe-realista-como-modelo-moral--algunas-consideraciones-sobre-la-etica-de-ortega-y-gasset" \l "2" Moral abierta contra dogmatismo: la crtica orteguiana al utilitarismo y al kantismo.

HYPERLINK "http://www.ortegaygasset.edu/fog/ver/355/circunstancia/ano-iii---numero-6---enero-2005/ensayos/el-heroe-realista-como-modelo-moral--algunas-consideraciones-sobre-la-etica-de-ortega-y-gasset" \l "3" El hroe realista como modelo moral.

Introduccin. La intencin ltima del pensamiento de OrtegaOrtega y Gasset ha sido, probablemente, el filsofo espaol ms importante del siglo XX y, desde luego, el que ha alcanzado una mayor repercusin internacional. A pesar de ello, y fruto de la ajetreada y trgica historia de nuestro pas durante la pasada centuria, no es ningn secreto que su obra, ms all del crculo de discpulos y simpatizantes ms o menos directos, no suscit entre los filsofos espaoles la atencin que mereca hasta tiempos relativamente recientes. Ese cambio de tendencia podra situarse a principios de la dcada de los ochenta, sobre todo, a raz de la celebracin del centenario de su nacimiento en 1983. Y aqu habra que recordar las contribuciones de Antonio Rodrguez Huescar, Julin Maras, Pedro Cerezo, Jos Luis Molinuevo, Francisco Lpez Fras, Ignacio Snchez Cmara o Javier San Martn, entre otros[1]. A partir de esa fecha, creo que se han ido superando, mal que bien, algunos de los muchos prejuicios en los que la obra del filsofo madrileo se haba visto envuelta, y en la actualidad no son ya una excepcin las tesis doctorales, los libros o artculos sobre su pensamiento. Es ms, cada da son ms frecuentes las alusiones no vergonzantes a su obra en muchos de los filsofos espaoles de referencia. Puede decirse, por lo tanto, que en los inicios del siglo XXI Ortega est de nuevo entre nosotros, su circunstancia, que forma parte, otra vez, de nuestro paisaje filosfico, para aprender de l, desde luego, pero tambin para discrepar y, sobre todo, discutir y dialogar serena y fructferamente con su pensamiento. Pues bien, es dentro de este marco de recuperacin y normalizacin de la filosofa de Ortega en nuestro pas desde el que quiero desgranar algunas de sus ideas sobre la tica. Tales ideas, en mi opinin, podran ser subsumidas, en gran parte, aunque no de modo exclusivo, en la figura del hroe como modelo del comportamiento moral[2]. Ahora bien, como veremos en breve, el hroe del que hablar Ortega va a tener una caracterstica peculiar, va a ser un hroe, la expresin es ma y no s si demasiado afortunada, realista, es decir, alguien cuyos ideales de comportamiento se fraguan y estn siempre pendientes de la circunstancia, atravesados por ella, y, de este modo, lo van a alejar tanto de un puro realismo utilitario y acomodaticio como de un idealismo utpico que proclama fiat justita et pereat mundus. Por decirlo de otra manera, el hroe orteguiano no renuncia en ningn caso a los ideales ms nobles que tan trabajosamente ha ido descubriendo y articulando la humanidad, sobre todo a partir de la modernidad, pero a diferencia de un racionalista puro, es un humano consciente de sus limitaciones, de su incardinacin en la pluralidad de la historia, as como de la fuerza impositiva de la realidad, de que no todo es posible en todo momento y que ignorarlo en nada ayuda a la hora de alcanzar nuestras metas. Adems, una creencia cerrada y sin mediacin alguna en los susodichos ideales puede llevar, y de hecho ha llevado, por un lado, al dogmatismo y a la eliminacin propiamente dicha del sujeto moral que delibera libremente y decide en conciencia, y, por otro, como reverso de la anterior, y en esto Ortega comparte ideas y se adelanta incluso a alguno de los grandes liberales del pasado siglo como I. Berlin, al totalitarismo.

Como es bien sabido, Ortega, y a pesar de algunos anuncios al respecto, por ejemplo el que hace en Qu es filosofa?, nunca escribi una tica, un tratado donde expusiera sistemticamente sus ideas acerca de la moral[3]. Por esta razn, todo aqul que se mete en esta faena ha de buscar a lo largo de su extensa obra los retazos de pensamiento que el filsofo madrileo va dejando aqu y all sobre el asunto. En el desarrollo que voy a realizar a continuacin me he inspirado, fundamentalmente, en dos escritos que creo esenciales a pesar de que los separan no pocas cosas: las Meditaciones del Quijote y El tema de nuestro tiempo, aunque tambin tendr muy presente otros textos construidos en sus aledaos y bajo el influjo directo de ambos. Tal es el caso de sus escritos sobre Azorn y Baroja, o de ensayos como El ocaso de la revoluciones, Ni vitalismo ni racionalismo, Temas del escorial, Introduccin a una estimativa o Introduccin a un Don Juan. Tambin se ha tenido especialmente en cuenta Espaa invertebrada y La rebelin de las masas.

Dividir mi ensayo en dos partes. En la primera, Moral abierta contra dogmatismo: la crtica orteguiana al utilitarismo y al kantismo, tratar de reconstruir un elemento esencial de la tica del hroe realista de Ortega: su carcter no dogmtico, abierto[4]. Para ello, analizar las crticas que el filsofo madrileo realiza al utilitarismo y al kantismo y que podramos resumir como la tendencia que tienen estas dos filosofas, ms all de sus diferencias y, en algunos casos, de la literalidad de sus formulaciones e intenciones, a convertir los principios morales en recetas tiles que nos hagan ms fcil la vida. En efecto, para Ortega, en ambas filosofas, y por diferentes razones, los principios ticos, por estrictos que sean, terminan convirtindose, exclusivamente, en un medio para hacer la existencia de los humanos ms simple, ms manejable, ahorrndonos con ello elejerciciodel verdadero juicio y decisin morales. Frente a estos dos modelos, tradicionales en tica, el filsofo madrileo propugnar la moral creativa y siempre abierta del hroe, en donde el sujeto moral busca constantemente renovar el contacto inmediato con el valor tico en persona[5]. Un valor tico que nunca se da de una vez por todas o, mejor dicho, que queda siempre vinculado a su historicidad, a su concrecin emprica, a su carcter de perspectiva, y que, por lo tanto, hay que estar dispuestos a reformar, a corregir, a leer siempre a la luz de los tiempos en los que se vive si realmente quiere conseguirse su realizacin. De esta moral heroica, pero asentada en la realidad, hablar ya ms en positivo en la segunda parte del texto: El hroe realista como modelo moral, en la que tambin me har cargo de alguna de las objeciones que se le han hecho.

Pero antes de entrar en materia, quiz convenga decir algo sobre la que creo es la pretensin ltima del pensamiento de Ortega, la intencin fundamental que atraviesa su filosofa y al servicio de la cual van a brotar sus conceptos fundamentales, tambin los que articulan su teora del hroe. Recurramos para ello a Meditaciones del Quijote.

En la actualidad existe un amplio acuerdo entre los especialistas en la obra de Ortega sobre la importancia de Meditaciones del Quijote en la produccin filosfica de su autor[6]. Esta obra, escrita de modo muy peculiar entre los aos 1912 y 1914, contiene in nuce, al decir de muchos, y creo que con razn, prcticamente la totalidad de la filosofa que posteriormente va a desarrollar Ortega[7]. As, aparecen en ella la filosofa como ciencia general del amor, es decir, como esfuerzo hermenutico, de comprensin de aquello que me rodea; el rechazo a los excesos del pensamiento moderno, con su preferencia por lo general y abstracto y su desatencin a la historicidad y concrecin de la vida y realidad humanas; la realidad como perspectiva, donde se trata de aunar razn y vida, unidad y pluralidad, Modernidad e historia. Se encuentra en ella tambin, en fin, la famosa sentencia que resume todo lo anterior y que condensa de modo magistral la filosofa de Ortega: yo soy yo y mi circunstancia y si no la salvo a ella no me salvo yo[8].

Vemos, pues, en efecto, que prcticamente la totalidad de las ideas gua de la obra de Ortega estn resumidas en las enunciaciones precedentes o podran deducirse de ellas. Pero, cul es la tesis bsica que est detrs de las mismas? Cul es el objetivo al que Ortega est apuntando con semejantes formulaciones? Creo que no cabe la menor duda que su pretensin, como la de otros insignes filsofos de la poca, particularmente los de estirpe fenomenolgica, entre los que cabra incluir a Ortega, era la de ampliar el concepto de razn que habamos heredado de la Modernidad, una Modernidad que en sus ltimas manifestaciones, el positivismo del siglo XIX, haba estrechado tanto el cedazo de lo racional que grandes porciones de lo real, muchas veces las ms sustantivas e importantes para los humanos, o quedaban fuera de su mbito o eran reducidas de tal modo que perdan su propia sea de identidad. Y es que para Ortega el gran pecado de la Modernidad fue el const