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LA ESCULTURA EN LA NUEVA POR FUNERARIA M A N U E L T O U.8 8 A 1 N T B' ACk tiempo el señor don Manuel Romero de publicó un breve estudio acerca de la escultura funeraria en la.Nt,Ieva Espa- fia. 1 Comienza lamentándose de la pobreza de dicha escultura sin explicarse los motivos que pueden haber originado tal penuria; sigue resefiando los ejemplares de estatuas que han llegado a su conocimiento y termina decla- rando todas las obras de este género producidas en México son poco que pésimas. Es'indudable que la escultura Iuneraria de .la Nueva España no pue- de compararse ni con mucho COn las magníficas obras de igual lndole que existen en la Metrópoli, Varias causas pueden aducir .. para ,;110. Desde \uego el Primer C<>rtcilio, efectuado en México en 1555, prohibe,. en uno de Slls estatutos, que las sepulturas que se hagan en las iglesias se levanten del suelo y en otro que vendan o 8lquilen sepulcros. De manera que de he 4 1 Art. CGlonial; Tercer.. .ñe. México. 1921. Pág•. 63 a 77. 41 DOI: http://dx.doi.org/10.22201/iie.18703062e.1944.11.372

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LA ESCULTURA EN LA NUEVA

POR

FUNERARIA ESPA~A

M A N U E L T O U.8 8 A 1 N T

B' ACk ~lg4n tiempo el señor don Manuel Romero de Terrero~ publicó un breve estudio acerca de la escultura funeraria en la.Nt,Ieva Espa­

fia. 1 Comienza lamentándose de la pobreza de dicha escultura sin explicarse los motivos que pueden haber originado tal penuria; sigue resefiando los ejemplares de estatuas que han llegado a su conocimiento y termina decla­rando qu~ todas las obras de este género producidas en México son poco t;Dtmo~ que pésimas.

Es'indudable que la escultura Iuneraria de .la Nueva España no pue­de compararse ni con mucho COn las magníficas obras de igual lndole que existen en la Metrópoli, Varias causas pueden aducir .. para ,;110. Desde \uego el Primer C<>rtcilio, efectuado en México en 1555, prohibe,. en uno de Slls estatutos, que las sepulturas que se hagan en las iglesias se levanten del suelo y en otro que vendan o 8lquilen sepulcros. De manera que de he4

1 Art. CGlonial; Tercer.. .ñe. México. 1921. Pág •. 63 a 77.

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cho prohibe toda clase de sepulturas, excepto las llamadas laudes. Por otra parte, en un país recién convertido al catolicismo, no debe haber parecido conveniente la abundancia de figuras de laicos en el interior de los tem­plos al lado de los santos a quienes se veneraba. Por eso todas las escul· turas que conservarrlOS son estatuas orantes: representan a un fiel que está en oración.

A pesar de todo 10 dicho, es indudable que la escultura funeraria no fué tan escasa como se piensa, que muchas obras fueron destruí das poste~ rionnente, pues como las iglesias sufrieron por 10 menos dos reconstruc~ ciones y las esculturas provenían del patronato o, mejor dicho, del vicepa1zona.to~ obtenido por limosnas. para la obra, al desaparecer el monu­mento para edificar otro cesaba de hecho el compromiso por el cual se había colocado la .statua:· ,

Revisando nuestras noticias y las ilustraciones que hemos podido ob~ tener. nos decidimos a publicar un nuevo ensayo sobre el mismo tema, en vista de que nuestras informaciones son más numerosas que las del señor Romero de Terreros y lo mismo la parte de ilustraciones que en su t1'"a­ha jo casi es nula. Nosotros reproducimos todas las estatuas que conoce­mos, que ascienden al número de trece. Es posible que existan en algunas iglesias de provincia eseulturas que han escapado a nuestras búsquedas. pero creemos que lo fundamental está descrito en el presente ensayo. Al lado de aquellas obras que conservamos, existen las informaciones de es­culturas hoy desaparecidas. Es conveniente reproducir las noticias que acer­ca de ellas nos quedan y. además, en todos los casos, dar la noticia de los persdnajes representados en las esculturas. en fonna sucinta pero precisa, cuando esto sea posible. - -

Data de tiempos inn'1emoriales el afán de los hombres por perpetuar su imagen después de muertos. Parec:e que no es un simple impulso 'de va-" nidad el que mueve a tantos seres a desear persistir en forma material en la tierra ctUlUldo sus cuerpos han desaparecido. Dijérase que, al lado de la inmortalidad dd alma. ellos desea:a; por lo mcnos~ la persistencia nmnama de- su figura . .Ile!!de l0s viejos faraones egipcios que sobre el sarcófago que, cubría su momia procttnLban reptoducir, fidmente los trazos de su rostro. hasta. aquella buena anc:iana de Gérwva, cuya efigie. todavía contemplamos en el cementerio de esa ciudad. aqu~ que ~ su vida vendiendo roscas con el único objeto de reunir el dinero necesario para que a su muerte re­produjeran su persona. con I!US queridas roscas. vendiéndolas a la eterrúdad,

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pasaqdo por la serie de retratos pontificios que encontramos en la Basílica de San Pedro en que el arte se encuentra a veces a merced del orgullo, y por aquellas estatuas inmortales de los -Médicis en que el genio 'de Miguel Angel perpetuó las figuras de los dos caballeros, 'mnobleciéndolós si era p?sibIe -y si lo fué-- con el soplo privilegiado del arte, el 'mundo se en­Cuentra lleno de figuras que representan seres desapareddos. Al lado del retrato que capta la vida que el artista encuentra FU su modelo, estas obras representan a los hombres en la actitud postrera de su existencia. No.: hay, COmo decía yo, estatuas yacentes en la Nueva Espaiia., por lo. menos en las qt:le' conocemos; ,quizá se: hayan hecho algunas en el siglo XVI: todas repre­sentan a personajes que rezan, como si la plegaria ~uese un poder misterio­SO que prolongase la vida en actitud de elevación y fervor. Otra caracterí!¡­tica de la escultura funeraria en Nueva Espafia es que en ell,a abundan' las figuras hechas .en, ma4era policroinada y son pocas 'las de pie4ra o mánnol. Esto puede exPlicarse por el afán r,e3.lis~ de la.· i~ía coloni~ que trata, de reproducir a lo~ seres can sus propias ·faG:ciones; sus .propios colo­n:s, su propio espíritu. El mánnol y -la- piedra Rsultan fríos esqueletos

en que la vida no gusta de anidar. -Los ojos de una"estattm de marmol SOn ojos muertos aunque el escultor haya procurado darles vida. Al lado dé la magnífica estatúaria espaf...ola. de 'tantos reyes y príncipes y nobles, ten­didos en sus ricos sarcófagos renacentistas, o de rodillas en nkhos plate­rescos, o barrocos, la estatuaria mexicana presenta un aspecto. casi popular. Al señor Romero de' Terreros le, parecen dett;:stables lodas'l~s estatuas 'que describe. Con un criterio menos .académi,co puede encontrarse en las.' táini,-:­nas ,que a continuación se reproducen, por,: una parte la ingenuidad del es­~ultor'J' por otra la sencillez de.-la actitud. o el ~ctaUe pintoresco, tan h;jano <1>:1 fin de la obra, GOUlo 'en las estawas de /0$ ne·la Canal en San MigU<li de Allende, que parecen soit~e¡¡: un. florerQ (1): .una lámpar& -~ ,las mat.),Qs. En nuestro, tiempo el crit-erio artístico b", variado y. de~os- ver·fl1 _tas cbras no sólo bUTdos simulacros ~ eát:aWas,.siIlÓ' cneacioaes, más ingenuas; mM e cercanas a.. la intimidad del espíritu. que- no. las -obnuJ llamadas clásicas que a veces resultan de un amaneramiento tan forzado que sólo las de los genios, las de los escultores de primer orden, parecen aceptables. Dentro del fenómeno que implica no sólo la' parte artística -del a~unto" sino en 10 qUe atañe a .las costumbre¡; sociale.5 de los hapitantes ~e la NueVa Espafia. es interesante estudiar esta escultura funeraria.

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Comenzaremos por rese:ñar aquellas obras de que tenemos noticia do­cumental,. peTO que ya no existen. para transcribir después la nómina de las que aún se conservan, con Jos datos que acerca de ella¡;s, hemos recogida..

Entre los más antiguos sepulcros de que se conserva noticia en México, deben mencionarse los de la familia Cervantes, que tenía su entierro en la $8la "De Profundis" del convento de San Francisco, en tanto que los Co,n­cles de Santiago lo tenían en la sacristía. 2 Los López de Peralta poseían dos sepulcros, uno en la iglesia de Santa Clara y otro muy suntuoso, en la sacristía de San Agustírt/ que compro el tesorero Jerónimo López para ese objeto. El hecho de tener sepulcros en las sacristías quizi se deba a la pro· hibición de los concilios de levantar sepulcros en los templos y es posible que éstos de las sacristías si .tuviesen e'statuas.

Martín de Irc~o y Juan JaramiUo. tenían sus sepulcros en el templo de San Agustín. 3 l • •

En la antigua iglesia de Santo Domingo .. const~uída por segunda vez de 1563 a 1590, existían muchos sepulcros, aunque no sa~mos si estaban decorados con estatuas. Podemos mencionarlos gracias al plano del templo, publicado por don Diego Angula. ... En el presbiterio, al lado del Evange~ lío, ~taba el sepulcro de don Luis de Velasco, el primero, concedido con partícula .. licencia de su Majestad. La capilla del lado de la Epístola, que comunicaba con el presbiterio_ por un arco de medio punto, pertenecía a don Luis <;le Castilla. El mismo 10 dice en la información ciue _hicieron los dQminicos 'de México en 1578 para reconstrucción 'de .su iglesia:' a; ·,"Demás. que este testigo < don ~uis. de Castilla) tiene en él su capilla y enterramiento y de su ~uger ... " L~ capilla. del lado opuesto era de don Diego .de Ibarra, cob.quistador de Zacatecás._ En el brazo del crucero del- lado de la Epístola estaban los entierros de todos los vizcaínos y montaileses y, -, en el lado opuesto, gran cantidad de .Rpulcros en el piso: el entierro de Angel d~ VilIafañe sin ninguna señal externa. A la derecha de la pucrtá, el entierro de Luis Suárez de Peralta, -señalado con Un arquiUo embebido en la pared: a la izquierda. del altar, el entierro del Gobernador Estrada con sus armas y, en el muro opuesto al altar, el entierro de Manuel de Villegas, señalado con mi arqui1ló en la pared. Es posible que estos arquillos tuviesen estatuas orantes o por 10 menos los escudos de los personajes en ellos, sepultados.

2 Romero ele TerrerO#. op. cit., pág. 61. 1 A.í c:omta __ en un vieja manuscrito que exuda en la biblioteca del MWJeO

Nac:íonal y ha d~parec:ido. 4 . Plano. de Amlnca V Filipina •. Lámina 1 A. Texto pág •. 12-14. 5 Ojea. Crónica. InformaciÓll de 108 DomiidC:08. Plig. 16.

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Si recordamos- que en el siglo XVII casi todas las iglesias fueron hechas por personajes de la colonia es de presumirse que en muchas de estas iglesias existieron, por lo menos, estatuas orantes de sus patronos. Las que han UegadQ a nosotros permiten suponer ese hecho; otras veces, como hace notar el señor Romero de Terreros, se colgaban los retratos, pintados al óleo de los difuntos.

La ciudad de México debe haber sido muy rica en estatuas funerarias p~es se sabe de muchos patronos que, fueron enterrados en los templofl que habían edifieado a su costa. La Encarnación, por ejemplo, tuvo por patl".ono primero a dQp. Sancho Sánchez :de Muñón, el célebre Maestres­Ctj.elas de la cate<;1ral, y luego al riq:qí4imo Alvaro de Lorenzana que. fué aepultado en la iglt;sia en la bóveda que allí tenía.· Dolia Catarina de Pe" ralta, viuda, de don Agustín de Villanueva Cervantes era patrona del con­vento de Santa Isabel y es posible que allí haya tenido su sepultura.' Del convento de la Piedad se sabe que era patrono Juan Guerrero de Luna 8,y así de muchos otros. De algunos consta que pc:>Seían estatuas como los Retes Largache en el templo de San Bernardo. Lo ~iere así el poeta Alonso Ramírez de Vargas en el curioso libro que publicó-con motivo de la decJicación del monwnento: u,Sagrado Padrón y ,panegyricos ser­tnoIJes ... en la dedicación del convento ,religioso ,del gloriqso Abad San Bernardo" i'nlpreso en México en 1690. Dice que ,se\ve.ían las estatuas de los cuatro pat~onos y. dedica un soneto culterano a la del capitán don J oseph de Retes y Largache. principal benefactor del monaaterio:

.....

, Aquella estatua cuyo peso opri= .- ef \>r~e ~itio donc;le se decora,

vOi e~oqüente oculta donde implora nuevo espíritu goza que el anime ..

El juido duda en que la especie imprime. si la lengua pronuncia, el mánnol ora. Miran los ojos o el semblante adora: ' tanto cincel valiente. afecto exprime.

De11ota. a;rQdülada. se refiere a .",,'dllefio excediendo de trasunto ,en quanta alma. vivaz informar -quiere .

. 6 Ramínz Aparicio. Conrnr.lt~. Suprimidas .1.1 Méxit,Q. Pág. 147. 7 Gondltz Obregón. México ViejouI. 2~7. 8 Ojea. páa. 30.

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Mas sacrificio a Dios se halla en un punto: estar gozando allá lo que no muere, y acá adorar viviendo lo difunto. 9

A juzgar por 10 que dice en el segundo verso de la segunda cuarteta las estatuas 'eran de mármol, dato interesante.

Entre los documentos valiosos que enriquecen nuestro trabajo, me­rece citarse m primer lugar el proyecto para una sepultUra con estatua orante que reproducimos aquf:mistno. 10 HDém Juan: de Chavarria nació en México y fué bautizado en el Sagrario- Metropolitano -el 4 de 'junio de 1-1518. Se casó cbn doíia Luisa de- V'¡-vero y Peredo·, 'hija del-segundo conde del Valle de OTizaba, don Luis de Vivero y doña Graciana Peredo y Acuña. Reedificó la iglesia de San Lorenzo y en eIta se le dió Id hábito de Santiago en 26 de diciembre de 1625/'11 ocMuri6 en México el 29 de novietnbTe de 1682 y como ,a patrono que era de San Lorenzo, sobre su sepulcro se le erigió una estatua de piedra, qtle! lo representaba hincado de rodi.J.las -sobre un cojin y en actitud devOfa."12

Tales son las noticias históricas que poseemos acerca de este caba­llero. Si 'reattnente se trata del p~oyecto para ~u sepulcro, podemos damos euenta de cómo 'faé éste realizado y después corriendo los años; lastimo­samente- destruido. Mué~s el dibujo una estructura de dos cuerpos_: el bajo de orden toscano :con sU: entablamiento cómpleto y columnas pa­readas a los lados. más resaltadas las centrales. En el centro un encasa­mento adintelado que cobija la estatua ot"ahte. El segUndo cuerpo descansa en un ático. a los lados del enCasatnentó se ven las molduras de un frontón roto y el ático está encasetonado. En los,! ~trem~ correspondientes a las columnas se levantan perillones pirainidaJes y al centro se desplanta el segundo cuerpo, COI,1 pijaariJla$ y COf:l adartlOS imbricados. Al centro, un

9 Existen dos edidoDCS'·del mitmo libro beclt .. al -el propio aAo de 1690. pero en una no figur .. el serm6n •. Ramírn:. Mi estimada diecí¡).la la _aorita Joaefina Muriel de la Torre. ate comunie6 el dato. 10 que mumo 1e agr~dezco.

1 O Agradnco a la setlonta É~ Ma.nidel: -Oehalloe la toia.ullicaci6n de ata foto­grafía que le fué proporcionada ..,..- el hUtoriador don Fraacillto· Feraández del Ca.I­tillo. quien le aaesuró que P%:IOYCDÍ"a, dd· archivo dd wmplo '. Sa. Loreuzo de Mbic:o y e-r .. el proyecto para el sepulcro del patrono don. Juan. de Cb..varría.

11 Gondlez Obnslm. Mbieo V~jo \1 Anecdótico. Pil"' 13. Da llorlch' de la toma de hábito de Santiago el "DiariO" de,Quijo.

12 González Obregón. ibid.

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eran eseu.do con su lambrequín, pero sin ningún -emblema y rematado todo por un entablamiento imperfecto, con ÍTontón .curvilíneo, flanqueado por esf~ra$- y en ~dio la clav;", -en ,forma de ménsula, cat:acteristica del siglo .xV,1I. ,El caballero aparece- de f'odi1las sobre -(In 'COjm, armado de media .-madura, con la e~ ~ida y su yelmo al ,pie- _ornamentado con un ~an penacho de plumas; usa golilla, eabellocortó, bigote y piocha a la moda "fle Felipe IV. Como se ve, se trata de una obra de arte barroco que, si fué realizada, sirvió de ornato y lujo a la iglesia de San Lorenzo que edi­ficara el noble caballeco. (Fig. 1.)

"

La vieja Puebla de los Angeles debe haber sido opulenta en ~statuas. a j~zgar por ~s p.oticias que ~ lle~o a tlosotro$ y .~un por las propias esculturas' que allí subsistén .. Cer{m . Zapata men!=iona algunos patro~os de iglesias poblanas, como Juan García Zerezo y Francisco Téllez, due­ños de pastorías en la costa, lo eran .. dC? Sao Francisco (p. 56) ; el capitán Alonso Gonzálu, duéfío de. Obrage, de Santa Bárbara o San Antonio (p. 5.7) ; de Santo Dpmin~ lo eran el D~ F.;anclsco Gallegos Osorio y el Regidor Jnao de NarVáez (p. Sr¡ ; de San Pabl<¡, el capitán Fraocisco 4:Iberto _Balderrájn "insigne .b~~hor, pues ~. ,ve' en'su iglesia" (p. 58).

'Co~amos, ad~" noticias ~isas de ,tres 'estatuas: describiendo Veytia la iglesiade,1a Santísima T.ril)idad, dic.e.: "Al otro (lado) del Evan­gel;'" ,está el' sepukro del Ulmo. y Exmo. SeñorDn.Diqo Osorio, que f..ueció el mi.","" añade .1673, antes de dedicar ... la ,íglelia, y asi se <lepe­.uó su cadáver w .... Santa ,Iglesia Cat!!dral y después, en cwnplin:ñenoo de su dispos~, "" U¡moladó aeste"poIcro, ,sobre el cual está Su efigie de pie<\n¡. puesta.de ,rodil!as,.,Y. del;u>te las· inscripciooes que declar¡m su nom­bre y, di.gnid¡¡d~ y. ~ erección que hizo de esta igle$Ül, y en .e1 coro, en U;ll nicho· de ~a pared, está su-a.:»ra.WIJ..';u

. 5 El C~ de S ..... Ildefonso fué mnd..to por el iluotrísimó .eño .... ¡ ... Alc.ll8O de la Mota y, Escobar y __ íglesia; cuyo .int~ .... ofrece un belk> eiemplar del arte barroco poblano, se le hí20 su .aepulcro.con estatua orante. Así lo .merera:les cro<llsta&: Cerón, Zapata (pág. 65) dice: "La iglesia t>a muy capaz y bien adornada de lucidoo colaterales, y al lado del Evange­lio ""tá' "" un curioso nicho la eflg;.e de su Patrón perinani:ciendo hastto

13 Hiatoria de la fundación de la ciudad de Puebla de loa Angeles en la Nueua E,parla. Su deuripci6n ti presente eatado. Su ,.1Dr.: d ,1kt=iadG don Mátíaeo Fer· náadn de Ecbtverría V Veytia. 2 vol!. Puebla, U, 1. 11. 5.20.

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ahora (1-689 ?) los paños de corte íque fueron de dicho señor:- Uamahan paños de corte. en la época colonial, a las tapicerías.

Veytia, se expresa en los siguientes términos: "Se -depositó su cadá­ver en la santa iglesia y después se trasladó a la de su Colegio de San Ildefonso, donde descan$a al lado d~l Evangelio, por habe!rlo así ordenadO en su última disposición-; sobre el sepulcro se colocó su efigie de piedra puesta de rodillas y en la lápida que la cierra se lee esta inscripdón":

,

lllmus. D. D. Alphonsus de la Mota et Escobar, Epistopus Tlaxcalensis, Fundator huiua insignis Collegii. Mota est, nam morltu, sed mens immota manebit, Dum jacent hic corpus, vivit, at ipsa Deo. u

El sefior Mota falleció el 16 de m~rzó de 1625 después de g<?be,mar su diócesis diez y nueve años y en su retrato se colocó esté elogio:

'.

Pacificus, Eloquens~ M agnijicus.-1oI

El -misnfu' historiador v-eytia~ tán detallado y miriucioso, nos da ,no­ticia de otra ~tatua 'q~e- existía en el templo de las Capuchinas. Hablando de la iglesia, dice: "La consagró el Ilmo. Señor Dn. Miguel Anselmo de Abreue y Valdésó auxiliar de esle- Obispado el día 27 de septiembre del año de 1761,' asignando el mismo día para rezo de su dedicacióit. El día 19 de diciembre del allo' de '1711 se trans1adaron a esta iglesia lo .. huesó!i de los fundadores, los de Dil. Diego'Lagarche al pro.hlterio al lado del Evangelio donde se puso su estatua de piedrá y encima su' escudo de atmas y los de la senora dolia Ana en el 'eoro bajo;- eIl- el se¡)uleÍ'o de las religiosas:J

' 1CIi -

Menciona el señor 'Romero' de Terre1rós .algunas esculturas que jra. no existen: las estatuas de los co~d_es del Valle ~é"Orizaba se encOntraban en la gran iglesia franciscana de Teci:maéltalco, pero en la actualidad han desaparecido. La de don fray Antonio Alcalde, el famoso fraile de lá Ca­lavera, se veía en el Santuario de Guadalupe en Guadalajara. Parece que ésta ha -pasado hoy al museo instalado en el antiguo seminario.

En el templo del Carmen, de San Luis Potosi, existió la estatua fu­neraria. de su 'fundador, don Nicolás Fetnando de Torres, mandadalerigir sobre &u,tumba e1·29 de diciembre de l784 por el prior fray Juan de Jesl\l María y José. el cual "mandó abrir en la pared del presbiterio, al lado

1+: Véyda,.op. -at., U. pág. 19 .... l' Veytia. op. ~;t .. d • .,sa:. 540.

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l. Proyecto p:l'I"" el sCP lll cro de don Juan de Chavarría. Iglesia de San Lorenzo. México.

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2. El obispo don Manuel Fernandez de S3nta Cruz. 19lesb de Sa n ta M Ónic3. Pueb la.

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3. El Capitán don Jorge Cerón Zapata. 19les ia d e Sanla MÓnic:J. Puebla.

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4 . Ser Mari;l C:e la Cruz. Musco de Sanla M ó nica. P uebla

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5 . Don Mclchor de Covarrllbias. Existía en el Colegio del Estado. Puebla .

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6. 0011 Pedro Rui'l. de Ahum;'lda. Capilla de los nov ICIOS del Coleg io de Tepozollán. Edo. de Mcxico.

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7. Ocl;\l1e dcl anlcrior.

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8. Don Mclchor de C uéll a r . Iglesi., del Ca rmen . T cnancin go. Edo. de M i!xico. ,

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10. Don Diego del Castillo. Cburub u,sco.

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11 . Doña E le.n;l de la Cruz. Churubll sco.

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1 2. Don Diego Juarcz de Pereda o d o n Diego de Agreda . Co n ve nto de C hurubusco.

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13 . Don Manuel de la Can:t1 . Capilla de LorCIO en el

ora l o ri o de San Fcli!>l' Neri. San Migue l de Allende . Gta.

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14 . Doña M :ui;¡ de Hervas y Flores. Capi lla d e LOteto en el o ralOrlO ce San Fl'iipe NCT~ San Miguel A llende. Gto.

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15 . Don Buenaventura Mcdina Pic.lzo . Capill3 de 1 ... ig lcsia de Regina . México .

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16. D etalle d el a n terio r .

,

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J 8 . Sep ,lI cr-o de H c rn fi n COl'lés qu e e:xistía en ~ I tem plo del H osp ital de Jesús. M¡\:xico.

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del Evangelio. dos varas elevado, del pavimento. al pie de una repisa de ~edra sobre cuya pl$nicie en un fingido cojín ~triba de .r.odi11as una es. tatua de. nuestro fundadm". mand¡>.d¡>. hacer y puesta allí por fray Juan ~e Jesús María y José ... "le , Actua.lmen~e se conserva fr1 ,epitafio latino, ordenado por fray José

de Santo Domingo y en sustitución de la e~tatua una pintura que repre­senta al fundador y a su esposa doñ.a Gertrudis Maldonado Zapata.

En Zacatecas. en la iglesia de la Compañía. que fué edificada del 14 de febrero de 1746 al 19 de abril de 1749. ~slÍl\n las estatuas de los fÜndadores: ..... eternizadas en Estatua laS memorias del Sr. ~tre de Campo D. Vicente Saldivár. Funa.ador de'-~stf: Colegib, juntaniente cQn la de su Nobilisl$i:rtui Con$orte Dofia Anna Bafiuelos. nuevamente rJra­lada enfrente de su EspoSó por haber sido la primera Authora de)a Fun­dación ":lT . . . '. . .

. ,

'Hablemos ahora de las estatuas que aÚtiJ?¡,seemos. La ciudad de Puebla es la más rica en escultútas-'funerarias, áSt como en noticias de las que existieron, como hemos visto.

La más notable escultura de esta índole que se conserva es la del se­ñor obispo don Manuel Fernández de Santa Cruz, que existe en la iglesia de Santa Mónica, en un encasamento aliado del Evangelio. (Fig. 2.) Es de lllármol, bastante bien trabajada, data seguramente del siglo xVlI.Viste el ob;.spo su gran maní? episcopal; sus- manos están calzadas con' guantes ; ~ derecha se apoya _en el pecho, ~ -tanto que la, izquierda abre un libro que está sobre un reclinatorio, o mesilla, sost~ida. por un niij.o, desllq~o-; el preladQ está de rodillas sobre un grueso almoha~Q~, El epitafio ,9re,.la estatua dice así:

El sefior' Santa' Cruz muri6 en '1699, de manel11 que es posible que SU es&tua fuese hecha 'poco tiem¡X; despué~. Su' ~stil0 coincide con el ba-

"El Exmo. e I1DlO. Príncipe Sol". Dr. D. Mal, Ferz. de Santa' Cruz. de las Virgenes de San Agustin Moderador y Padre. Aquí calla, pero sus piadosas y muy agradecidas hijas, por sí y por la Ciudad de los Angeles, hablan con e . .te monumento. 10 ¡le"octu-bre de 1841." ... .'

16 Cr6niCt% de fray Jod de Santo Domingo. ea Coltcció" d~ Documento. para IQ. Hi.,-oria de San Luis Potost por Primo Feli.dano V.lázquez"S. L. ~ .. 1908. Tomo lI, pág:. 295. (Dato comunicado por Francisco de la Maza.)

, 17 Buw d~acripci6n dt la fd6ríea V adornoS d.l templo de la Compañía de J qÚC de Zacateca.: los teis UlUtres caballflToI de la d~dicacidn. MExico. 1750. '

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_. de la. época que llegó hasta lo .. pri ....... 08 ail0e dH siglo x .... ~. Es: de 1OOtao"' que el ...... eglo actual de la estatri. dIotal de l84I·; pero en su tiempo e"- nicho eorrespottdia- al estilo' bat'roeo exuberatite de la époCa, como dice Cerón Zapata: lOEn donde al lado del Evangelio, muy -bien compuesto de fbIIaj.., dorado •• se puso la efigie del' IInIo. Y Rmo .. se/lor Don Manuel FePnández: de S"anta Cruz: .. ":18 -

Frente a ta estatua .cte.t sefior.- obi~ se ve, la del benefactor de la' igle­sia •• r capitán don JorgeCeióo Zlqlata. (Fig. 3.) l;'arece que fué colocada "al mismo tiemPo que la del obispo Smita. Cr~z, ~ ~$. q~ SU indwneur taria' no corresponda a la é~ ~ que el caballero nt1.l.ri6,. sin,o. a una. an..­terior, del siglo XVI pero no más. La estatua no es de mánnol. Se,en~tn. en una actitud movida. no de legítima estatua orante. sino como en la actitud de levantarse del almohad6n en que aún conserva hincada la rodi­lla. i>:quierdll; la tnaIl\> der~ha al pe<:ho Y la izquierda, "'lll10 . si S06tuviera algo. El nieho era semejante al ~. seÜOf Obispo Sallt¡o C....,. COOl" lo re­fiere Cerón Zapata. Por su actitud de movisniento. y los~ amPio& pliegues q.u.e· ostentan sus. paños,. esta está:mda, resulta muy agradahk.

Eal el' mus«> Qt) Santa Mbnica existe la estlltua orante· de· una· monja·, en madera poJicronlada, del háhito de Santo Dominp, con su rosario y me-­dalla. colpndo, Reoreseftta,. sati l'Ila't'la· de la Crt1~. (Fig. 4). Priora de ·álgún d'nvento de su Orden en PUebla. Llamó.., en el siglo doña Maria 'MOirtenegTo y se casó' con don Francisco Márqu~;' habiendo ingtesado en religión cuando quedó viuda. Es admirable esta escultura por ]:a. u.n.ción que revela y el sentido pOp~r 'd,e sus: pafios que cuelgan. con todá natura­lidad. Las manos han sufrido 'deterioro y se encuentran como si hubiesen padecido una terrible' lepra qIIe dejase mancbacla,horriblementoe' su piel.'·

,'., ,

El 'Coléii~ dé Espfrlt':' Santo de Puebla. con;"';du má •. taT<le por I'Colegio del EstadoH y después como Universidad de Puebla, rué fundado . .

-18 Cerón Zap~ta: ~g. 62 .. " 19.:Me colUoni,ó la. noticia y, -m, proW1.wnó k ~¡.' de, C41:f Htatua el .díor Medel.: lo que le· as:.rackz~ .meatalrlCQ,te.-

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po¡, <Ion Mek:hor ck Covarrubiao, hacia 1$(8 Y a la mu_ del caballuo. OCarrida en 1592, se COIJlIeA'Q ou retraIP .t1e bulto ene! templ<>, como di<lI VO}!tia: "Ilebojo de la trib......,·dU lado ~ ¡;:v¡mgclio está colocada la efigie dejliedra del ihutre c:abaIIero Me!<:hor de Covarrubias, fundador de este Colegio." 10

U nico recuerdo del sep:ulcro de don Melchor de Covarrubias en este edificio es U1la- lápida de mármol, que 'se encuentra incrustada en la antesa­cristía, junto a la de ~a famosa catari~ de San Juan, Hla China pobrana~". El epitafio dice:

j,'H\c jacent cineres, vivit yero memoria perillustris equitis D, D. Me1chioris de CubaITUbias~ huius ecclesiae et collegii fun­datoris iru;ignis:~

Es indudable que la estatua de piedr~ Cllesapareció con el tiempo, como tantas, otras que h~os visto en la misma. ciudad .. En la sacristía del mis­Illo templo se conservaba una estatua de cOvarrubias hecha en madera POlicromada; fué retirada de ese sitio y se te trásladó al Salón de Actos del Colegio del Estado, mas, como no cabía.. en el nicho preparado, se 1~ Cort,ó 13 parte inferior de las pierrtas, de maneta 'que de una estatua pedesttil oe rozó algo que no es niorante·nl riada. CFig. ·5.)' l\1ás tarde fu~ reflnulli de allí y arnunbada en una' bodega. Por cierto, existe el detalle curioso de que las autoridades del Estado' y del Colegio, deseando honrar la memoria del fundador. mandaron hacer una copia de esta estatua en bronce, a ta~ !llaño menor que el original, la cual fué colocada en la placeta que queda frente al templo y colegio. Sea por mala técnica, o más bien por la impro­"iedad de reproducir en bronce a1goq_ fné hecho en madera, la ostatna ...... Itó tan rid1cuIa que fué retirado del sitio poco tiempo después.

Aparece' el caballero en ,pie. :viatimdo· calzas enteras, gregüescos ~ "'edia armadura, bojo la cual oale e! faldellín de nna ropilla. Uso. ,,0010 torto, encarrujado .. aaí como . los puños, ~ba J~ada y _e$C2.S0 cabello a !no lados y un mechón .oh«; la ~ente. Aunqpe. po. sea una obra de arte d~ primera catc.goría~ CI- in~1e Cl':le ~ .~sc;~f;~Qr reproduce las formas ~stas. dentro de gran verislllO_-Y es lástima q\te ,-qo se haya sabido conSeI:-Por esta estatua aunqu.e sólo fu~~ ~' título d~ ~uriosidad. -

En el Colegio Seminario de San Martln que fundaron los pad~. je­suitas en el pueblo de TePützotlán puede verse, en la llamada Capilla Do:..

20 Veytia. Hi.torio dI. Pu.t;I'". 11. 412.

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mésHcst- del piso alto, la' efigiet en madera estofada, del protectof! dou PedTQ RIriz de Ahumada '(Figs. 6 y 7). Es' estatua Orante y elriicho que la .,.,.. bija está 'lleno de adornos, al piuecer cM siglÓ··ltvtI. fecha que corresponde a la escultura. según su indutttentaria: esta 1'eVestiao de corá.i:a, 'Usa gorgue­ra de encaje y puñps sem~jantes. En la abertura deÚmtera d~ la coraza se asoma una cota de mallas y sus grandes grégüescos acuchilladó's le dan a ~edio musl~ que c~bre cait calzas epteras. Está d~ rodillas sobre un cojín y en el mismo descanSa u~ gran yelmo con su :Penacho 'de' plumas. Es de sentirse que se haya borrado la inscripción o epitafio'<i~~ debib'haber tenido; pero, si tienemos 'en cUenta 'que su principal donativo a Tepotzotlán tuvo lugar en 1606 y dada la época en que se usó la gorguera d,e .encajes de gran tamafio. puede asegurarse que esta estatua es anterior a 1620. en que eomienza el uso de la golilla..: ' .

: Gran vigor ostenU: hl esCultura; el ~erismo :del rostto pálido, con' ca~ beIlera y barba blancas, indica a un hombre entrado en aftas. 'pero 'que aun siente ímpetus guerreros o qu~, por ~o ~enos, desea Consehrar y lucir el prestigio que adquiriera por ,laS'.anna:s. 'vi~t~ a ser, pues, un resto del es­pfri~u caballeresco el que ~"a ,eSta ~tUr.l. -Lástim,a_ es q~e el dete­rioro_ del tiempo y la incuria cie los hombres destruyan poco a poco nues­tras obras de arte, oomo put;de verse en los ~eno~abos que ha sufrido esta ,escultura.

En el templo del sagrado Desierto de Tenancingo, fundado por frailes canneIitas, después del pleito que perdieron ,sobre sus derechos del llamado Desierto de los Leones. R conserva la efigie orante del fURdador. don Melehor de CuéUar (Fig: 8), 'qi.J.e los fraile8 quisieron -llevarse consigo a su nuevo ennitorio: '''Con 'presea. de tal" suerte valiosa 'trasladaron los cannelitas, del antiguo 'retiro 'de Santa Fe. a este de Tenal'lcingo, las ce­nizas (sic) de su venerado e inolvidable protector, el rico Mdchor de CuélIar. a cuyas dádivas debieron -la: fundatión del primer monasterio. Los restos hállanse depositados en una capillá . lateral situada a mano izquierdá del altar mayor. en la iglesia; y sobre la cornisa de la puerta de la capil1a, en aqitud orante. vése la estatua de !:)ladera estofada del mecenas, rica­mente vestido, con, gola .en~rujada al cuell9' . y v~osos ador~os en el atavío. Hállase de rodillas, como decimos, y mira en actitud de implora­ción a la imagen de Nuestra Señora del Carmen.

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Sobre la patee!. en caracteres rojos y negros léese esta inscripción:

"Aquí Se reservan los hueso. del Sefior D. Melchor de Cuellar. insigne bienechor .de los Canrielitas~' y ::FUndador de este Santo Desierto. Murió en México a 23 de enero de 1633.

Requiescat in pace. Amen."f:1

La descripción del señ!)r Pal~os es imperfecta. La indumentaria del caballero ~ la siguiente,: usa coraza., gorÍruera de encaje y puños iguales. Bajo la coraza cae una especie de faldellin o ropilla que cubre los grandes gregüescos acuchillados que le llegan a medio muslo. Lleva calzas blancas y alcanzan a distinguirK unas ,bo~, ~'; usa el cabello corto, big~te y gran piocha. Como se encuentra a considerable altura su aspecto es un tanto ridículo, pues su indumentaria parece femenina. Además, se ve una gruesa alcayata de-la ~ está suspendida la figura. El rostro parece tratado .con bastante veracidad.

En el.convento de Churub~ cerca de la ciudad de México~ se enw

,cuentran las estatuas de los fundadores. Pertenece este monasterio a la Orden de -Franciscar;lOs Descalzos -de la Provincia _de San Diego, por lo que se les coqoce con el nombre de Diegl!inqs. Don Diego de Castillo y su mujer, doña Elena de la Cruz (Figs. 9, 10 Y 11) "levantaron iglesia y conVeJl,to desde los cimientos con gasto de sesenta mil pesos que se consu­mi~pn en la fábrica, dedicada en 2 de mayo de 1678.,

"Concluida iglesia y convento. Diegp del Castillo siguió beneficián­dolos con cuantiosas litposnas y s~bsiguientes obras, hasta su muerte, acae­cida el 13 de marzo de 1683. Fué enterrado. en la iglesia d~ Churubusco, en el presbiterio, el día 15."2'2

Las dos estatuas orantes se encontraban seguramente en el templo. En la actualidad, después de haber andado de la ceca a la meca, han sido ·instalados en sendos aiqbol en un ambulatorio ~ pi$O alto, a, ambos .lados de -la. ~rta que da ingreso a una ·tribuna.. El arregltQ es bastante adecuado y pueden estudiarse detenidalJlen~. El caballero viste j"bón .y ·calzas negros' J cubre sus hombros un herreruelQ. En ~ cuello lleva la

21 T,eno.1',1cingo ti ~l Santo D~a(erto de 101 mon'¡',- carm~lita,. Po~ Enrique ~uaa PaI:u:ios. ~olcdn del. Museo Nacional de Arqueolos[a. Hi.t()r"Ía y Etno¡rafía. T'. IÍ. N9 s. -0_,' .' > - •

22 R.amón Mena y Nícolú,Ranael. Churubuaco .. PiÍp. 26-27.

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clásica golilla y su peinado se pOn" 'a. la moda de mediadoa ckl siglo XVII

con cabello largo, bigotes ~1if?S y qna. abundan,te piocha. Don Diego era ca1vo. conserva apenas un mechón sobre la frente; su rostro está vigorosa· mente tratado; los cabellqs sin detalles y en toda la escultura se nota una estilización \In tanto ruda. No -conocemos ~ haya sido su epitafio origi· nal, en la actualidad lleva. ~ cartela ,que diCe; ''',Don Diego del Castillo benefactor de este convento de San' Diego. Churubusco, 1678:·

La dama ostenta las manos '(;rUZadUi' aSimismO' sobre el pecho. está vestida de negro con una amplia. falda Y gnmtIes tnangas. con vueltas blancas también y su cuello es un cueUo tJal6n true cae sobre los hombros' y ca­rece de ornato. Es una mu;er gt"Ue$3., de h.bios call1osoá; un POCO' sensual. que espera reposadamente- el' día 'de' la !'eSt.t1Tecci6n. .

En el mismo Museo de Churubusco existe una gran estatua orante en piedra que representa al patrono del convento de Sán Diego de Tacu­baya. Está dorada sobre una capa de yeso; su técnica, un tanto ruda pero amplia y sincera, parece precursora de la de la escultura contemporánea. El caballero tiene las manos juntas, su atbello largo le cae siobre los hom­bros a la "moda que se usó en la época de Carlos II : está vestido con jubón cWidQ a la cintura yen-uno de- sus 'bolsillos tiene la llave, símbolo del patronato. Usa golilla (rota en parte); sus - mangas, como St1~1' calzones. Son abullonados y a 10 largo de €stos se ve tina botonadura: cae sobre sus espaldas una capa. Como obra de árte espontánea.; quizás d.e mano indí­gena, esta estatua es notable. Romero de Terreros dice que se trata, según parece, de don Diego Suares' de 'Peredo, -en tanto que 'el señor don José de Agreda y Sánchez manifestó a mi estimado amigo Federico Gómez de Orozco que el caballero representado es don Diego de Agreda (Fig. 12) conde de igual título.

'Dos de las estatuas ftinetarlas más interesantes de 'Ia- Nueva Espafta subSisten en la capilla de la Santa Casa de Loreto en la iglesia del Oratorio de'San Felipe Neri 'en la ciudad de san Miguel de Allende, Estado de -G-uanajuato. Fueron patronos de este instituto don Manuel Tomb, Conde de la Canal y su esposa doña María de Hervás y Flores .(Figs. 13 Y 14). 'Cori,$trnyeron esta devota Capilla con su cama.rln nosterior que es una de 'las joyas arquitect6nicas de esa dudad. El conde murió el 15 de abril de 1749, tres días despu&.-'que la eapnsa; ambos fue!'Otl enterrados en fa ca-

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.pilla Y SUB estatuas orante se a>lotal'Oll en sendos Dichos len ambos muOO& del !i;vangelio y la Epistola, Aun existtn alli, perod arreglo actual O- de ruando iué restaurado el conj~ ea decir, de 1834. Así puede '\Terse :qur:: estos nichos son ya de estilo neoclásico en vez del baTroco exuberante que deben haber ostentado 106 primitivos. El 'COnde se haya vestido con su gran casaca. debajo de la cual aparece una especie de chupa; su ooeba­ta no pareée la original pues está bastante maltratada; la mano izquierda sostiene una lámpara; la derecha ~stá en actitud de apoyarse al frente. La fecha 1735 que se lee arriba corresponde a la construcción de la Santa Casa y el camarín,;soberbiamente esculpido. Mueve a la..figura una graciosa inclinación de cabeza y la obra revela a un 'Vigoroso artista. La e&tatluJ.. de la señora Hervás y Flores es menos valiosa.; -está en la misma postura que su marido, con la mano izquierda al pecho y en la derecha una 1ám~ para. Está vestida con un jubón de manga corta y una falda plegada y, sobre su cabello, una ligera túnica. El rostro es menos vigoroso; está bien construído pero, acaso por su caráct-er femenino, el relieve se suaviza un tanto. más que" eti la cabeta del conde. La técnica es la misma en ambas estatuas. La f~ha de 1834 que se ve arriba corresponde a la resw

tauración como ya hemos dicho.1!:&

El monumento sepulcral más bello que subsiste de la época del vi­rreinato es. sin duda, el nicho con estatua orante que se conserva en la capilla de los Medina Picazo, en el templo de Regina, de la dudad de Mbd­oo. Don Buenaventura de Medina Picuo (Figs. 15, 16 Y 17) que recib;ó las órdenes sOIgradas en 1682, fué hijo de doña Isabel Picazo de Hines­trosa y a su muerte fué enterrado en la capilla de la Purísima "Concepción del templo de Regina, capt11a que la seflora Picazo había levantado a sus expensas.

La parte arquitectónica del edificio revela el estilo que floreció en Mé­xico en la primera mitad . del siglo XVIII; es una hornacina abierta en el muro~.que descansa sobre una.pequeña imposta de la que cuelgan cinco faldoncitos con reli~ y bodas.: La flanquean, dos pilastras con sus tras­pilast,ras. En los recuadros de dichas pilastras hay relieves vegetales; 10s capite:~es son corintios, de acantos; 1& hornacina.- está cubierta por una concha c;.uyo~tuetro se ve muy ornamentado·; soI:Ke.·los capiteles, un

23 Véalllil San Miguel de AUende. por Francisco de la Maza. México. 1939. Pág. 56.

ss

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rico entablamiento con su friso, cubierto todo de profundos relieves, sos­tiene una cornisa volada sobre la cual hay un frontón rotoJ curvilíneo, tenninado en volutas y en el espacio libre que queda al centro, el escudo de annas de la familia.

La estatua orante muestra a un hombre entrado en afios, vestido con sotana y manteo, con su sombrero de teja al lado; está- 'de rodiUas sobre dos cojines y. su proporción es un tanto defectuosa pues parece pequeña para la altura del nicho, o bien éste ha sido hecho para una estatua pe­destre. A eso se debe quizá la abundancia de cojines. El verismo del rostro es notable, pues basta un defecto de estrabismo se le nota. Por su conjunto, ya que se conserva no s610 la estatua. sino el nicho completo, este monu­mento es, como decíamos acaso el más importante que subsiste en la es­cultura fW1eraria de la época colonial.

Una de las últimas esculturas funerarias que se hizo en la Nueva España, fué la del Conquistador. Bien sabido es_ que a sus restos, traídos de España, reposaron durante largo tiempo en el Monasterio de San Francisco de Texcoco y de allí fueron trasladados a esta capital para ser depositados en el Hospital de la Purísima Concepción que él fundara y que más tarde se intituló de Jesús Nazareno.

En 1792, por orden del Virrey, segundo Conde de ReviJ1agigedo, se erigió el monumento sobre su sepulcro en el presbiterio de la iglesia. de dicho Hospital. HLos restos -del Conquistador se colocaron en, una. urna, adornada con su escudo de annas y coronada por el busto de don Reman­do que descansaba sobre un amplio pedestal, en el cual se lee extensa ins­cripción o epitafio en castellano." 24-

De aqlerdo con la reproducción del sepulcro que publicamos (Fig. 18) Y que figura' en un plano de dicho monumento fechado en 1823 por Anto­nio Villar. el sepulcro presenta el aspecto siguiente: sobre un basamento o plinto se levanta una estructura que simula entablerado sobre la cual descansa una mesa de altar también' eritablerada. En el tablero superior no existe el epitafio extenso que menciona el señor Romero de Terreros. 'en él simplemente dice:- "Aquí yace el gran -héroe Remando Cortés'~; en el inferior se lee: "trasladado a este panteón el 2 de julio de 1794". Como se ve. hay contradicción con los datos que proporciona Romero de Te­rreros; probablemente el 1rtontmiento fué, empezado en' 1792' Y concluido en 1794.

24 Romero de Tetterot. op. cit .. pig. 75.

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Sobre la mesa de altar se levanta tma' urna con un escudo, cuyos etnblemas no alcanzan a distinguirse pero que no parece ser el del Con­quistador y sobre esa urna la estatua de busto, ceñido de anna.dura re­nacentista y cubierta en parte por un paño. La cabeza del héroe no puede tomarse como un retrato: si no fuera por la leyenda, imposible sería saber que se trataba. de Cortés. Su indumentaria y su tocado más bien recuerdan a Enrique IV de Francia. En la parte posterior del busto se levanta un obelisco o pirámide a la moda que se usaba entonces. González Obregón dice que la parte arquitectónica fué obra de José del Mazo, según el diseño que se le di6 y que el monumento estaba edificado con piedra de jaspe. sincotd o villería y tecali Y el busto fué ejecutado por don Manuel Tolsá en bronce y dorado a fuego. El arquitecto recibi6 mil quinientos cincuenta y cuatro pesos y el escultor mil quinientos.

Es indudable que la obra de Tolsá debe haber sido de mérito dado el gran talento escultórico del valenciano. Pero el monumento en sí revela una pobreza de imaginación y de material bien indigna de los heroicos hechos de Cortés. En 1822 el sepulcro fué d.estruído y el escudo y el busto fueron remitidos a Palenno en donde vivía el ~ue de Terranova, des­cendiente de Hemán Cortés. 21S

Las informaciones que hemos podido obtener y consignamos en este ensayo. revelan que el t~a puede ser aún apurado y llegar a mayor per­fección, así por nuevas esculturas que se descubran, como por datos inéditos que aparezcan. Nos es pues grato colocar esta segunda piedra en el mo­numento que ha de labrarse: un capítulo más en la historia de nuestras artes plásticas. N o podemos menos de imaginar la gran arquitectura me­kicana del siglo XVI, así en sus iglesias monásticas, como en las catedrales que entonces fueron comenzadas, sin un gran conjunto de esculturas mar· llIóreas como las que ornamentan tantas iglesias españolas y que ha rese­ñado el señor Orueta. Suponemos, pues, que venciendo todas las dificul­tades, salvando todas las prohibiciones, se hizo un conjunto de esculturas que el tiempo ha destruído por las causas que hemos mencionado. Aun así, nuestras informaciones harán apreciar al lector los caracteres principales y los ejemplares que aun nos restan de la escultura funeraria de la Nue­va España.

25 Romero ele Terrero •• op. cit .• pig. 76.

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DOI: http://dx.doi.org/10.22201/iie.18703062e.1944.11.372