lo categorial del cuidar (2)

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Healthcare

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LO CATEGORIAL DEL CUIDAR

PRESENTADO POR: JHON ALEXANDER GARCIA

ANGELICA OSORIO RODRIGUEZ

LIZETH MAHECHA

INTRODUCCION

En un discurso ético es fundamental distinguir entre lo trascendental, lo esencial y lo categorial.

Lo trascendental del cuidar: Se refiere a lo fundante, a lo ineludible (obligatorio), a aquello que debe darse como condición inexcusable.

Lo categorial del cuidar: se refiere a los rasgos que caracterizan, desde un punto de vista externo, al ejercicio del cuidar. Son rasgos éticos pues se exigen moralmente cuando se trata de cuidar. Hay un categorial fáctico y un categorial ético.

Categorial fáctico (lo que esta basado en hechos y

no en teorías) es la mera descripción

de la realidad del hecho.

Categorial ético es lo

que se debe hacer, lo que debe hacerse

en un momento

dado.

Entre lo categorial y lo trascendental esta lo esencial. Lo esencial del cuidar es la tarea que se debe hacer en su óptimo grado.

En este momento empezaremos a tratar lo categorial del cuidar. Entre sus rasgos se pueden enumerar un sinfín de elementos pero los vamos a estudiar, desde los rasgos que plantea G. Brykczinska:

LO CATEGORIAL DEL CUIDAR

EL TACTO

LA ESCUCHA ATENTA

EL SENTIDO DEL HUMOR

EL TACTO

Este se puede comprender desde un sentido literal y metafórico. En ambos sentidos es fundamental para el ejercicio del cuidado, pues éticamente resulta imposible cuidar a un ser humano sin ejercer el tacto, un contacto epidérmico, por lo tanto se considera que el cuidar jamás puede ser virtual, debe ser presencial.

Para el enfermo sentirse cuidado es cuando quien le atiende está cerca.

En sentido literal:

Tener tacto en el cuidado significa proximidad a la persona enferma desde el respeto y la atención como cualquier individuo vulnerable. También el tacto es fundamental porque manifiesta vulnerabilidad y respeto por la subjetividad del otro.

El ser humano es frágil por lo tanto necesita del tacto para no sentirse solo ni abandonado.

En sentido metafórico:

No tiene que ver con el roce epidérmico sino con la capacidad de saber estar en un determinado sitio y determinada circunstancia sin incomodar, sin resultar una molestia para la otra persona.

Es visible la falta de este tacto en el ámbito de la salud.

LA ESCUCHA ATENTA

Constituye una modalidad de estar frente al enfermo que resulta primordial para el arte del cuidar. Estar atento al otro no sólo se manifiesta en el tacto sino en la capacidad de escuchar que es atender a la palabra ajena, por insignificante que sea su contenido.

Un buen profesional sabe que las palabras que le profiere al enfermo no son banales sino que salen del interior y el hecho de pronunciarlas al exterior es un acto liberador, curativo y terapéutico.

Antropológicamente, se sabe que el ser humano cuando sufre una circunstancia de dolor, de fracaso, de impotencia y de humillación, necesita ser escuchado y contar a alguien lo que vive en su interior.

Cuando alguien es atendido y escuchado se da la experiencia ética.

LA FILOSOFÍA DE LA ESCUCHA

Una expresión de calidad asistencial radica en la buena comunicación que se establece entre el profesional, el destinatario y su entorno inmediato y esta comunicación se cataloga como un eje central en el acto del cuidar.

Cuando la relación anterior se efectúa de forma buena, el destinatario percibe que se ha tratado con dignidad e integridad.

La filosofia de la escucha que articula E. Lévinas (Emmanuel Lévinas, filosofo y escritor) es útil para desarrollar el diálogo profesional-paciente y profesional-profesional.

LA FILOSOFÍA DE LA ESCUCHA SE DIVIDE EN ALGUNOS RASGOS FUNDAMENTALES:

1. ESCUCHAR ES REACCIONAR

El «escuchar» es una acción de segundo orden (re-acción) obedece a un «hablar», pero si sólo se habla y no se escucha, difícilmente puede haber diálogo.

2. ESCUCHAR ES ACEPTAR LA DIFERENCIA

El «escuchar» establece así una relación entre diferentes paradigmas. El «hablar» llega a su significado pleno cuando se corresponde con un «escuchar». Cuando uno habla por hablar, lo hace sin conocimiento de causa. Una persona enferma se expresa plenamente cuando es escuchada, cuando encuentra receptores.

3.ESCUCHAR ES MAS QUE OÍR

«Escuchar» es una actitud, tiene que ver con la voluntad, con la disponibilidad de abrirse y dejarse tocar por la voz del otro. El «oír» es algo natural y el «escuchar» es humano. La tarea del cuidar le exige al profesional ser un escuchador antes que ser un hablador.

4. ESCUCHAR ES VIRTUD

«Escuchar» es una virtud ética. La virtud es una perfección que desarrolla a la persona y también transforma positivamente a la sociedad. El «escuchar» es una virtud

porque uno no puede escuchar verdaderamente si no tiene respeto por la voz que la llama, por lo

cual «escuchar» significa «obedecer».

6.ESCUCHAR REQUIERE

5.ESCUCHAR ES RECEPCION DE PALABRA Y SENTIDO

«escuchar» es recepción de palabra. Estar receptivo al otro significa estar a su disposición, ayudarlo y considerarle como sujeto de preocupación.

6.ESPACIO Y TIEMPO

La practica de la «escucha» requiere tiempo y espacio, porque para poder escuchar a alguien necesito compartir con él un cierto marco geográfico. Cuando no se dispone del tiempo necesario para expresarse y se da cuenta de que su receptor tampoco tiene tiempo, no existe una comunicación.

7.ESCUCHAR ES COMPRENDER AL OTRO EN SU CONTEXTO

La escucha del otro requiere un movimiento hacia su situación existencial.

Uno llega a comprender al otro si de veras lo comprende desde su circunstancia.

EL SENTIDO DEL HUMOR

En el ejercicio del cuidar el sentido del humor es fundamental. No existe contradicción alguna entre la experiencia de la enfermedad y el sentido del humor, pues sólo es posible tomarse las cosas con humor desde la seriedad.

El exceso de seriedad ni el exceso de humor es humano, Sólo puede ser objeto de humor lo intrascendente, lo fugaz. No se puede hacer humor de la muerte propia o ajena, del dolor, del sufrimiento, de la injusticia etc.,.

Cuando el ser humano

adquiere conciencia de sus

propios límites y de sus

propias posibilidades y las

acepta como tales,

entonces es capaz de reírse

de sus propios defectos y

exteriorizarlos sin

complejos.

El sentido del humor es necesario para vivir la vida auténticamente. El cuidador que tiene tacto es capaz de descifrar los momentos oportunos para cada cosa, porque es capaz de ponerse en la piel del enfermo y en sus circunstancias personales.

BIBLIOGRAFIA

 Torralba I Rossello Francesco. Ética del cuidar fundamentos, contextos y problemas. Instituto baja de Bioética medicina.2002.España,editorial:Fundamentación Mapfre.

GRACIAS

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