mujeres de negro contra la guerra

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MUJERES DE NEGRO CONTRA LA GUERRA: OTRA FORMA DE HACER POLÍTICA (Texto de la charla que di, en la mesa redonda "Experiencias de la práctica pacifista y feminista", como representante de Mujeres de Negro contra la guerra de Madrid, en el Encuentro "Mujeres que construyen la paz", organizado por el Instituto de Investigaciones Feministas de la Universidad Complutense de Madrid, dentro de los cursos de verano de El Escorial, el día 4 de agosto de 2010. En la mesa también participaron Mar Gimeno, Manuela Mesa y Josemi Lorenzo Arribas)* En enero de 2009, durante la Operación Plomo Fundido (la ofensiva militar de Israel sobre Gaza, que provocó la muerte de casi 1.400 palestinos y 14 israelíes), Ivonne, activista por la paz, escribió esta carta desde Jerusalén, de la que leo un extracto: “Yo soy una de las Mujeres de Negro en Israel. El gobierno de Israel está cometiendo crímenes contra la humanidad en Gaza. Siento una profunda vergüenza. Siento dolor. Siento rabia. Siento impotencia. Soy parte de una comunidad activista. Mi comunidad actúa contra la ocupación, para buscar una solución justa para el conflicto israelí palestino. Mi comunidad reconoce que el pueblo palestino aspira a vivir en paz. Mi comunidad actúa por los derechos y la solidaridad de las mujeres. Mi comunidad es parte de un movimiento político feminista global por la paz que vincula la guerra con la violencia hacia las mujeres y las ve como una base del patriarcado. Mi comunidad actúa para detener el derramamiento de sangre y crueldad al servicio de los grandes poderes que combinan estructuras militares, fundamentalistas, capitalistas y nacionalistas.

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Page 1: Mujeres de negro contra la guerra

MUJERES DE NEGRO CONTRA LA GUERRA: OTRA FORMA DE HACER POLÍTICA

(Texto de la charla que di, en la mesa redonda "Experiencias de

la práctica pacifista y feminista", como representante de Mujeres

de Negro contra la guerra de Madrid, en el Encuentro "Mujeres

que construyen la paz", organizado por el Instituto de

Investigaciones Feministas de la Universidad Complutense de

Madrid, dentro de los cursos de verano de El Escorial, el día 4 de

agosto de 2010. En la mesa también participaron Mar Gimeno,

Manuela Mesa y Josemi Lorenzo Arribas)*

En enero de 2009, durante la Operación Plomo Fundido (la ofensiva militar de Israel sobre

Gaza, que provocó la muerte de casi 1.400 palestinos y 14 israelíes), Ivonne, activista por la

paz, escribió esta carta desde Jerusalén, de la que leo un extracto:

“Yo soy una de las Mujeres de Negro en Israel.

El gobierno de Israel está cometiendo crímenes contra la humanidad en Gaza.

Siento una profunda vergüenza.

Siento dolor.

Siento rabia.

Siento impotencia.

Soy parte de una comunidad activista.

Mi comunidad actúa contra la ocupación, para buscar una solución justa para el conflicto

israelí palestino.

Mi comunidad reconoce que el pueblo palestino aspira a vivir en paz.

Mi comunidad actúa por los derechos y la solidaridad de las mujeres.

Mi comunidad es parte de un movimiento político feminista global por la paz que vincula la

guerra con la violencia hacia las mujeres y las ve como una base del patriarcado.

Mi comunidad actúa para detener el derramamiento de sangre y crueldad al servicio de los

grandes poderes que combinan estructuras militares, fundamentalistas, capitalistas y

nacionalistas.

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Mi comunidad es de mujeres y hombres; es hetero, lesbiana, gay, bi, queer y transgénero.

Nuestras voces no son escuchadas.

Nuestras voces no llegan a nuestras hermanas y nuestros hermanos en Palestina.

Nuestras voces no paran el fuego y la destrucción.

Continuaremos actuando y teniendo esperanza.”

Mujeres de Negro contra la guerra: Nuestra historia

21 años justos antes de esta carta (que podría resumir la filosofía y el

trabajo de Mujeres de Negro), en enero de 1988, ocho mujeres judías

empezaron a manifestarse en Jerusalén contra la ocupación israelí del

territorio palestino. Nacía así Mujeres de Negro.

Mujeres de Negro de Israel están integradas en la organización “Bat

Shalom”. A partir de 1994, Bat Shalom y el “Centro de Mujeres de

Jerusalén”, palestinas, establecieron relaciones que más tarde dieron

lugar al “Enlace de Jerusalén”, y elaboraron propuestas para la convivencia pacífica entre los

dos pueblos. Actualmente y debido en parte al recrudecimiento de la violencia, esta

cooperación ha decrecido.

En 1991 se crea Mujeres de Negro de Belgrado, durante las guerras en la exYugoslavia.

Eran mujeres feministas que deseaban transformar la indignación, desesperación y

sentimiento de culpa provocados por la política de guerra, limpieza étnica, separación y odio

de su gobierno, en otra política, de paz, y en resistencia activa y pública. Salieron a la calle a

decir No en mi nombre. Sin miedo a aceptar el rol de traidoras, declarándose antipatriotas ya

que patriotismo significaba excluir y eliminar a los de afuera. Dando apoyo y llamando a la

deserción y objeción de conciencia. Viajando a los países considerados enemigos para crear

redes solidarias con las mujeres de esos países, y evitando que ese trato se basara en el

victimismo o el paternalismo. Nombrando a los responsables de la guerra y sus crímenes para

que no quedaran impunes. Y desde el fin del conflicto, manteniendo la memoria histórica para

que no se impongan el olvido y la manipulación.

En 1993 Mujeres de Negro de Belgrado organizó un primer Encuentro Internacional de

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Solidaridad de Mujeres contra la guerra. Los encuentros se hicieron durante diez años en

Serbia y posteriormente en otros países, hasta la actualidad. Surge así la Red Internacional

de Mujeres de Negro, que trabaja para crear vínculos con los movimientos civiles en países

con guerra o conflicto, transmitir sus voces y denuncias, y reforzar un compromiso común ante

las injusticias y violaciones de los Derechos Humanos.

La Red se ha extendido a países de los cinco continentes, algunos de los cuales viven en

guerra, militarización permanente, postconflicto, o bajo gobiernos que no respetan los

Derechos Humanos; otros países no sufrimos esas situaciones tan extremas.

Nuestra experiencia en Mujeres de Negro de Madrid es que nuestro trabajo se respeta y hay

interés en saber quiénes somos y qué hacemos. Pero también somos conscientes de que

resulta difícil llegar a la sociedad, aunque en principio el rechazo hacia la guerra sea general.

Entre otras, las razones son la desinformación (unida paradójicamente al exceso de

información), el engaño que conlleva toda guerra, la indiferencia hacia lo que creemos

problemas muy distantes, por mucho que sucesos como el 11-S o el 11-M nos hayan

demostrado, a los ciudadanos occidentales, que no somos tan invulnerables como creíamos,

o incluso el exceso de tragedias e injusticias que conocemos cada día por televisión o

Internet.

La actual crisis económica es un apremio más para la población, y desvía la atención hacia

esas dificultades inmediatas. Pero sabemos que la crisis afectará sobre todo a la gente

pensionista, trabajadora, inmigrante, y que las ayudas a países en conflicto serán vistas acaso

como cuantías que deberíamos destinar a nosotros mismos, sin cuestionar sin embargo los

gastos militares.

Nuestras señas de identidad

La Red Internacional de Mujeres de Negro no es una ONG. Los

grupos somos autónomos, y de hecho bastantes de ellos sin

legalizar formalmente.

Suelen ser colectivos no jerárquicos sino asamblearios. Esta es

una de las claves del éxito y difusión de la Red. Implica una

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diversidad: hay grupos religiosos y no religiosos, algunos se centran sólo en el conflicto

palestino-israelí, o tratan también la violencia de género, por ejemplo. Lo que nos une es el

trabajo contra la guerra.

La pertenencia a Mujeres de Negro podría definirse además por una identidad ideológica y

política que se basa en unas señas o principios (algunos más sujetos a controversia que

otros), que son:

–Somos feministas. Nuestro Feminismo es pacifista y antimilitarista. Personalmente creo que

este Feminismo es una alternativa a otros, renovadora y más global, aunque curiosamente no

tan conocida en nuestro país como debiera. Decimos NO al patriarcado porque es un sistema

de poder y opresión contra las mujeres, que se vuelve también contra muchos hombres al

construir una masculinidad basada en valores como la fuerza física, el heroísmo bélico, el

heterosexismo, la jerarquía, la victoria. Ya no se puede analizar el tema de la guerra y la

militarización sin tener en cuenta la perspectiva de género. Y asimismo, sin considerar la

implicación y reafirmación entre el sistema patriarcal, el sistema capitalista, y los

nacionalismos y fundamentalismos, pues todos suponen una alterización (de la mujer, del

diferente por su género u opción sexual; de la gente trabajadora, de la persona extranjera),

que construye enemigos y empuja a la violencia, una de cuyas formas más extremas es la

guerra.

Por otro lado y como sería inabordable trabajar todos los asuntos que han tratado y tratan los

feminismos, nuestro interés se centra en temas como:

–lo que supone la guerra para toda sociedad: muerte, dolor, destrucción, pérdida de valores

éticos y humanos, riqueza para algunos y pobreza para muchos, odio y heridas que no se

curan.

– la violencia específica contra las mujeres en las guerras:

– la violación, que además de ser una agresión brutal contra el cuerpo y la libertad de las

mujeres, se utiliza para humillar y desmoralizar al enemigo, como instrumento de terror

político y símbolo de victoria. El cuerpo de las mujeres se convierte en botín de guerra,

prolongación del campo de batalla.

– La prostitución y el tráfico de mujeres en los conflictos armados.

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– Todas las dificultades y peligros que conlleva una guerra para las mujeres, como

responsables de la vida cotidiana, del sustento y cuidado familiar.

– Las situaciones de desplazamiento, refugio o exilio, durante o después de la guerra, con lo

que suponen de pobreza y desarraigo.

– La pérdida de derechos fundamentales, sobre todo en países con dictaduras o integrismos

religiosos y políticos.

– Por supuesto también trabajamos las alternativas: resistencia activa a la guerra, redes

solidarias entre mujeres, incluso entre los países considerados como enemigos, participación

de las mujeres pacifistas-feministas en procesos de paz.

– Somos pacifistas. No lo somos por ser mujeres o madres, la feminidad no conlleva

biológicamente una mayor predisposición a la paz y la Noviolencia; aunque por cultura y

educación se nos ha enseñado menos la violencia que a los varones. Nuestro pacifismo es

una opción política.

– Somos antimilitaristas. Decimos NO a los ejércitos, la militarización de la vida cotidiana, la

producción e investigación en armamento, el comercio de armas.

–– Rechazamos la idea de enemigo, el otro, un ajeno hostil, peligroso, inferior o fanático, del

que hay que defenderse, y con el que sólo sirve la fuerza.

–– No creemos en guerras justas. Ninguna guerra se hace por el bien o la defensa de la

población civil, sino por intereses económicos o políticos ocultos.

–– No creemos que ningún ejército pueda ser una fuerza pacificadora. En cuanto a las

intervenciones presentadas como humanitarias de los ejércitos internacionales, sabemos que

éste es un tema complejo. Sería fundamental plantearse por qué se llega a esa situación de

conflicto y buscar acciones internacionales preventivas noviolentas.

–– No apoyamos ni defendemos ningún grupo armado insurgente de liberación o revolución.

–– Creemos que hay que ir a las causas profundas que generan las guerras e intentar

superarlas mediante transformaciones sociales y el fin de las injusticias.

––Trabajamos contra el racismo y la xenofobia y por los derechos de las personas más

débiles.

– En situaciones de postconflicto el trabajo de Mujeres de Negro se dirige hacia la

recuperación de la convivencia rota, y los procesos de verdad, justicia y reparación.

– Otra de nuestras señas de identidad es la Noviolencia,considerando esta como la

búsqueda de alternativas para abordar los conflictos sin agresión y sin guerras.

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–– Intentamos rescatar en la Historia los precedentes, hechos y protagonistas de la

Noviolencia, escasamente conocidos, y sobre todo el papel de las mujeres como resistentes

activas contra la guerra. –– Decimos NO a los fundamentalismos. –– Decimos NO a los nacionalismos. Este es un tema controvertido para la Red, pues hay grupos que en determinadas circunstancias consideran el nacionalismo una identidad legítima. Pero otras mujeres de negro pensamos que los nacionalismos separan a las personas y pueblos, excluyen a los no nacionales, y han sido una de las causas más importantes de las guerras. Desde el Feminismo que deconstruye la identidad de género como algo esencial e inmutable, también se ha empezado a considerar la identidad nacional como una construcción histórica y social, cuestionable y relativa por tanto, y se propone como alternativa la idea de ciudadanía.

Nuestras propuestas, acciones y herramientas de trabajo son:

– La desobediencia civil, la no colaboración, decirle NO a la

actuación de nuestro gobierno y llamar a otros ciudadanos para

que hagan lo mismo. También es necesario que la sociedad (en

lugar de hacer recaer las culpas siempre en el poder), asuma su

propia responsabilidad en la política bélica de su país.

– La acción directa noviolenta.

– La educación para la paz y la Noviolencia.

–– Debates de grupo y encuentros nacionales e internacionales.

– Las acciones de calle: concentraciones, performances…

Salimos a la calle:

–– Vestidas de negro en señal de duelo por todas las víctimas de las guerras. Es un color

además que permite identificarnos desde dentro y desde fuera.

–– En silencio, pues no hay palabras suficientes para expresar el dolor y la indignación ante

las guerras. También porque con demasiada frecuencia los lemas y consignas políticos se

vuelven expresiones huecas y tópicas; y porque no queremos usar el lenguaje de una forma

agresiva, con insultos o gritos. Lo cual no quiere decir que no llamemos a las cosas por su

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nombre. Por ello, y para que nadie hable en nuestro nombre, están nuestros comunicados,

pancartas, carteles y lemas.

Trabajo externo y trabajo interno.

Las mujeres tenemos poca práctica política en comparación con los

varones, entendiendo por política todas las actuaciones relacionadas

con el poder, el Estado y gobierno, lo de puertas para afuera, el ágora,

la res publica.

Una de las principales aportaciones de Mujeres de Negro desde sus

comienzos fue que las mujeres salieran a las calles para hacer visibles

sus opiniones políticas, algo antes no sólo vedado,

sino inapropiado para nosotras.

Por otra parte las mujeres tenemos mucha práctica en las relaciones, y qué son las relaciones

sino política al fin y al cabo. Y tenemos práctica en conocer a los demás, y unos saberes,

entre los que se encuentran los sentimientos y las emociones.

Puede parecer que esta referencia a lo emocional y sentimental es poco política. Sin embargo

la idea es esa: que nuestro activismo no sólo se dirige hacia unos objetivos externos, sino

también internos: otra forma de organizarnos, relacionarnos, de solucionar conflictos o tomar

decisiones.

Y también de:

– Construir las relaciones de grupo como horizontales, con lo que ello supone de compromiso

de todas en el trabajo.

– Relacionarnos desde el cuidado a las otras y a nosotras mismas, desde los afectos y la

amistad, y valorar la importancia de estos vínculos para dar fuerza a nuestro proyecto,

además de nuestras ideas.

–Dentro de la Red Internacional, se dan encuentros y relaciones entre mujeres de lugares

muy distintos, que viven situaciones muy variadas. No obstante siempre encontramos

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elementos comunes, y podemos intercambiar nuestras experiencias, formas de superar los

miedos, el dolor y el victimismo, habilidades de supervivencia…

Hablar de sororidad, solidaridad y de vínculos afectivos es fácil, resulta casi inevitable y

puede acabar convirtiéndose en un tópico. Realmente yo creo que todo ello existe a veces,

otras lo estamos intentando de la mejor manera posible. Por supuesto que hay errores y el

asunto no funciona siempre. Las mujeres no estamos exentas de luchas por el poder, de

violencia, de las ambiciones y errores humanos, y echar la culpa a la impronta del patriarcado

es en mi opinión un recurso demasiado fácil, y que nos exime de nuestra propia

responsabilidad. Creer que las mujeres vamos a funcionar de manera diferente sólo por serlo

es caer en un biologicismo sin salida.

Para eso está la autocrítica, la revisión continua de lo que hacemos, igual que creemos estar

en el derecho de criticar a nuestros gobiernos, dirigentes, y a lo más cercano, a la propia

izquierda, cuando es necesario.

Termino con otro fragmento de la carta de Ivonne, Mujer de Negro de Israel, que creo que

representa muy bien nuestros deseos, nuestras posiciones y son una llamada a la esperanza:

las mujeres somos las primeras en saber que hemos conseguido otro mundo más libre para

algunas de nosotras, y que seguiremos trabajando para que todas –y todos– puedan lograrlo

también. Siendo siempre desobedientes al patriarcado, el militarismo y la guerra, a través del

Feminismo, el Pacifismo, el Antimilitarismo y la Noviolencia. “Continuaremos actuando y teniendo esperanza. Continuaremos escuchando los gritos de Gaza y Cisjordania. Escucharemos también los gritos de las mujeres y niños del Congo, de Uganda, de Colombia, de Afganistán, de Irak, de Irán y de cualquier otra parte. Continuaremos creando una cultura de la no-violencia, justicia y paz.”

*Robles, Lola, Texto consultado en http://escritorasfantastikas.blogspot.com/2010_08_01_archive.html