soc ed

Click here to load reader

Post on 01-Sep-2014

771 views

Category:

Documents

0 download

Embed Size (px)

DESCRIPTION

sociedad y educacion

TRANSCRIPT

  • SOCIEDAD DE LA INFORMACINYEDUCACINFlorentino Blzquez Entonado(Coordinador)JUNTA DE EXTREMADURAConsejera de Educacin, Ciencia y TecnologaDireccin General de Ordenacin, Renovacin y CentrosMrida, 2001
  • 2Edicin y maquetacin:Faustino Hermoso Ruiz Consejera de Educacin, Ciencia y Tecnologa 2001 Florentino Blzquez Entonado (Coordinador)Edita:JUNTA DE EXTREMADURAConsejera de Educacin, Ciencia y TecnologaDireccin General de Ordenacin, Renovacin y CentrosMrida. 2001Coleccin:Investigacin EducativaDiseo de lnea editorial:JAVIER FELIPE S.L. (Producciones & Diseo)I.S.B.N.:84-95251-60-4Depsito Legal:BA-640-2001Fotomecnica e Impresin:TAJO GUADIANA, Artes Grficas(Badajoz)
  • 3NDICEPresentacin.5Introduccin...7La Sociedad de la Informacin y de la Comunicacin. Reflexionesdesde la Educacin13La Educacin y la Sociedad de la Informacin: cuestiones decontexto y bases para un dilogo necesario..29La Sociedad de la Informacin y el Conocimiento,transformaciones tecnolgicas y sus repercusiones en laeducacin.59La Tecnologa Educativa en el contexto de los Medios deComunicacin de Masas...87Nuevas Tecnologas en Educacin: Preparando para un nuevomodo de conocer105La igualdad de oportunidades educativas en el acceso a lasnuevas tecnologas. Polticas para la alfabetizacintecnolgica..121Hacia una visin compleja de la Sociedad de la Informacin y susimplicaciones para la educacin..137
  • 4Educacin a distancia; ayer y hoy..155El profesorado ante las nuevas tecnologas.189Profesores y alumnos en la sociedad de la informacin. Unareconsideracin de sus respectivos papeles...213
  • PRESENTACINLuis Milln Vzquez de MiguelConsejero de Educacin Ciencia y TecnologaJunta de ExtremaduraSi seguimos de cerca los cambios que se estn produciendo, da tras da,en las formas de comunicarnos entre los seres humanos, debido a loscontinuos avances tecnolgicos en los sistemas de tratamiento y transmisindel conocimiento, llegamos a la conclusin de que los procesos deenseanza/aprendizaje deben estar en permanente revisin para incorporarlos nuevos mtodos en el sistema educativo.Dicho trabajo necesariamente debe incorporar todos los recursoshumanos implicados en nuestra Regin, tarea compleja, pero no imposible,por la excelente predisposicin de docentes y dicentes, vidos de implicarsede lleno en los avances del siglo XXI.Para colaborar en esa integracin, inmersa dentro del proceso dealfabetizacin tecnolgica, en su sentido amplio, desde la Consejeraresponsable de la Educacin, la Ciencia y la Tecnologa, hemos pretendidodar un paso ms promoviendo la edicin de este libro para que, al igual queen otros anteriores, los Claustros, Ciclos y Departamentos didcticos deColegios e Institutos, as como a las Asociaciones de Padres y Madres,dispongan de otro elemento de reflexin para el cambio que hemos depromover en la educacin, preparando a nuestros estudiantes para moversecon libertad, en igualdad y con conocimientos acordes a la sociedademergente en este nuevo milenio.Un esmerado grupo de profesores universitarios dedicados a ensear einvestigar sobre educacin y, concretamente en este caso, a investigar sobremedios de enseanza, tecnologa educativa y nuevas tecnologas aplicadas ala educacin, realiza unas reflexiones y expone ideas no slo acerca delfenmeno social que supone esta nueva sociedad del conocimiento y de lainformacin, sino tambin sobre las distintas respuestas de formacin o deintervencin del profesorado en las aulas, en los programas, etc.
  • 7La clave de la sociedad actual es, de uno u otro modo, la capacidad deprocesar la ingente cantidad de informacin de que disponemos, gracias aldesarrollo de las nuevas tecnologas, transformndola en el conocimientonecesario para cambiar nuestro entorno, en la bsqueda de una mayorlibertad, igualdad y solidaridad entre los seres humanos, en un mundo queest rompiendo los moldes acuados en el siglo XX, al haberse mostradoincapaces de resolver el hambre, la guerra, la ignorancia, el racismo, laxenofobia y otros tantos defectos que, en lugar de disminuir con el progresodel ser humano, se acrecientan y hacen ms profunda la distancia, a pesar deacercarnos a un mundo sin fronteras.El papel de los docentes es ms importante cada da en los nuevosentornos culturales y educativos que se estn creando y que se deben crearcon la ayuda de las Tecnologas de la Informacin y la Comunicacin. Lainnovacin metodolgica y de profusin y enriquecimiento de lasactividades docentes son ejes de orientacin clara hacia un mundo enconstruccin.Entendemos, por ello, que con este tipo de materiales ponemos adisposicin de nuestro profesorado elementos de reflexin y respuestasdiversas que puedan ayudarle a resolver el conflicto que supone responderadecuadamente a las demandas de una sociedad cambiante y a buen segurodiferentes a aquellas para las que fue formado.La creacin de la Intranet extremea facilita en gran medida la reflexiny desarrollo conjunto de proyectos educativos. Las carreteras que van apermitir la libre circulacin de nuestros trabajos estn terminando deconstruirse. Tengamos dispuestos los vehculos de la inteligencia para quepuedan circular por ellas, favoreciendo la labor que hemos deencomendarnos, los unos a los otros, de ensear a ensear y aprender aaprender, en un campo de juego que apenas si acaba de dibujar sus lneas dedemarcacin, a las espera de que lo llenemos de contenidos y podamos jugartodos en l.En esta obra figuran diferentes ideas que pueden ser objeto de lareflexin y del esfuerzo de la comunidad docente extremea respecto de lautilizacin de las nuevas tecnologas para la mejora y actualizacin de laeducacin.Quiero enviar, desde estas pginas abiertas a la innovacin, elagradecimiento de todos los que formamos el equipo de trabajo de estaConsejera a quienes, una vez ms, han estado dispuestos a volcar susconocimientos y esfuerzos diarios en pro de una ocupacin tan admirablecomo es la formacin del profesorado. Desde el primero al ltimo de los quehan contribuido a que este libro se convierta en una pieza ms para ayudar alos extremeos del futuro, gracias.
  • INTRODUCCINFlorentino Blzquez EntonadoDirector del Instituto de Ciencias de la EducacinUniversidad de ExtremaduraEl siglo que hemos visto finalizar ha contemplado enormes progresos enlos dominios de la ciencia y la tecnologa, acompaados por una ingenteexplosin de la informacin. En efecto, el siglo XX ha sido un perodo deavances revolucionarios en las comunicaciones, desde el experimento deMarconi en 1901 de enviar seales por la radio a travs del Atlntico, hastala fenomenal expansin de la industria electrnica, que incluye lainformtica.La digitalizacin y la automatizacin han provocado una profundarevolucin, caracterizada especialmente por la aparicin de dispositivosmultimedia y por una expansin espectacular de las redes telemticas. Lossistemas expertos y la inteligencia artificial aumentan vertiginosamente lainteractividad... La velocidad de procesamiento de la informacin crececonstantemente, as como la capacidad casi ilimitada de almacenamiento.En cualquier caso, no es posible entender la configuracin de estasociedad sin la influencia de la informacin.Esta revolucin tecnolgica constituye a todas luces un elementoesencial para entender nuestra sociedad, en la medida que crea nuevasformas de socializacin, e incluso nuevas definiciones de identidadindividual y colectiva... (UNESCO, 1996: 68)Tales transformaciones han sido y estn siendo tan profundas que,adems de estar rehaciendo el mapa del universo cientfico, estn lograndouna nueva configuracin del saber alrededor de nuevas y atractivasdisciplinas, cuales son la gentica, la informtica o las ciencias de lacomunicacin y de la informacin. Esta evolucin y sus consecuenciasprcticas estn ejerciendo una influencia considerable no slo sobre lasestrategias cientficas y tecnolgicas, sino sobre los propios
  • Introduccin9comportamientos sociales, hasta el punto que su impacto se ha comparadocon el de la invencin de la imprenta por parte de Gutemberg.Y as como en los ltimos siglos la transmisin de conocimientos hausado como elemento primordial la informacin escrita consecuencia delcitado invento-, ahora se realiza, cada vez con mayor intensidad, a travs denuevos instrumentos. Las nuevas generaciones de alumnos nacen y crecenen un entorno telematizado, lo que ha dado lugar a que sus hbitosperceptivos y sus procesos mentales se hayan transformado, al igual que susgustos, actitudes y emociones. Estas modificaciones no pueden pasardesapercibidas por los que nos dedicamos a las tareas escolares.Los acelerados avances tecnolgicos que estn modificando, comoconstatamos cada da, la vida de los ciudadanos, tambin se vanintroduciendo en las instituciones educativas, a pesar de la resistencia de lossistemas educativos para integrarlos. Las nuevas tecnologas comienzan aproducir cambios en los mtodos de enseanza e incluso amplan contenidosdel currculo, con la consiguiente reelaboracin de los objetivos educativosde nuestro tiempo. Es la propia sociedad de la informacin la que demandauna renovacin de las instituciones escolares del futuro al fin de quepreparen a sus alumnos para convivir con sus nuevas exigencias. Por lamisma razn, estimular la utilizacin de las tecnologas para la educacin seest situando en el centro de las preocupaciones de los gobiernos y de lasorganizaciones internacionales.El hecho cierto es que un profesional de la educacin necesita unaperspectiva global de evaluacin y utilizacin de estas influyentestecnologas que contemple su incidencia a todos los niveles yparticularmente en la educacin, sobre todo cuando, como es el caso de lasnuevas tecnologas de la informacin y la comunicacin (NTIC), su impactollega hasta las mismas races de la vida social, cruzndola en todasdirecciones.Sensible a esto, la Consejera de Educacin, Ciencia y Tecnologa de laJunta de Extremadura, a travs de su Direccin General de Ordenacin,Renovacin y Centros, nos ha solicitado una reflexin en alta voz sobre lasrepercusiones que podran tener para la educacin y para el profesorado losenormes cambios que est produciendo la que se ha dado en llamarsociedad de la informacin. Hemos accedido a ello con todo gusto.La urgencia de la peticin no ha impedido que todos los invitados a lareflexin, colegas en tareas universitarias, hayan respondido con el mayoragrado. Hemos querido, adems, que la relacin de autores est encabezadapor cuatro extremeos que trabajamos en estas temticas relacionadas con laeducacin en distintas universidades: El Profesor Rodrguez Diguez en laUniversidad de Salamanca, precursor del estudio sobre los medios en laeducacin en Espaa, el Profesor Escudero Muoz, en la de Murcia, el
  • SociedaddelaInformacinyEducacin10Profesor Garca Aretio en la UNED y quien desde la Universidad deExtremadura le cabe el honor de coordinar este singular elenco. Adems deellos, con el mismo talante y generosidad han respondido los profesoresJuana M Sancho y Antonio R. Bartolom, ambos de la Universidad deBarcelona, el profesor Martnez Snchez de la Universidad de Murcia, elprofesor Manuel Area, de la Universidad de La Laguna y el Prof. J. Caberode la Universidad de Sevilla. Los que hemos considerado adecuados paraplantear pautas de reflexin al profesorado extremeo, ante este urgente ycrucial panorama para la educacin. A todos, mi ms sinceroagradecimiento.Una futura publicacin, a la que nos hemos comprometido, girara entorno a la concrecin de las nuevas tecnologas en los propios currculosescolares de Primaria y Secundaria, bien como objeto de conocimiento en smismos, como materiales curriculares o como instrumentos para eldesarrollo del propio currculo, sea en instituciones formales o en contextosno formales de formacin.Consideramos necesario investigar y debatir los nuevos compromisos deldocente en la sociedad de hoy ya que, en la medida en que esta sociedadmultiplica las posibilidades de acceso a los datos y a los hechos, las tareasde los docentes se vuelven ms complejas y difciles, pues la educacin nodebe renunciar a que todos y cada uno de los ciudadanos, sea cual sea suprocedencia social o cultural, pueda aprovechar esta informacin,seleccionarla, manejarla y utilizarla en su provecho.De esas nuevas tareas del profesor de hoy tratamos nosotros mismos enel ltimo de los captulos de este libro en colaboracin. En el primero deellos utilizamos las ideas con las que iniciamos a nuestros alumnos deprofesores a introducirse en la sociedad de la informacin, con reflexionesacerca de sus ventajas, riesgos y su indiscutible influencia en lasinstituciones educativas.La revolucin tecnolgica de la que tratamos no puede comprenderse almargen de los condicionantes sociales, polticos y culturales, nos hace ver elprofesor Escudero, que realiza un profundo anlisis del contexto poltico,econmico y tecnolgico que est condicionando desde las formas degobierno hasta las nuevas formas y contenidos culturales. No se trata depensar en una educacin al margen de las nuevas tecnologas, sino que espreciso acomodar la revolucin tecnolgica a los sistemas escolares. Paraello, la reafirmacin de la educacin formal, la idea de una escolarizacinuniversal y compensadora, donde las exigencias y demandas del nuevomodelo de sociedad comporten tambin que ningn mbito o poder puedasituarse en el papel de demandante respecto a la educacin.El profesor Rodrguez Diguez accede a los medios de enseanza, decuyos estudios es pionero en nuestro pas, a travs de los medos de
  • Introduccin11comunicacin de masas. Y en un excelente y documentado anlisisidentifica la nueva cultura audiovisual y los modos en que sta influye en laenseanza. Una enseanza basada en sistemas tecnolgicos decomunicacin, de base esencialmente interactiva y con una fuerte apoyaturaverboicnica. Todo ello bajo el concepto, por l aportado a la educacin, detecnologa apropiada.An concediendo que la comunicacin se ha convertido en fuente deproductividad y poder, sin entrar en el debate ideolgico acerca de lasnuevas tecnologas, el profesor Cabero aboga no por la potencialidadtecnolgica de las herramientas, sino por la posibilidad de su inclusin en elcurrculo y la relacin que puedan establecerse con otros elementoscurriculares, as como su influencia en el proceso formativo. Para elloaborda en su artculo las transformaciones que sern necesarias en el terrenoeducativo para la incorporacin de las nuevas tecnologas y su usoadecuado.El profesor R. Bartolom plantea tres importantes cambios que surgende la propia evolucin de la tecnologa con consecuencias dramticas, a sujuicio, para el sistema educativo: el continuo incremento del volumen deinformacin, los cambios en el modo como se codifica la misma (pasandode cdigos eminentemente verbales a cdigos multimedia, visuales yaudiovisuales) y el modo como accedemos a la informacin. Eso urgegrandes cambios en el sistema educativo respecto a la toma de decisiones enel acceso a la informacin, y a la integracin de diferentes medios ycdigos. Todo ello lleva a nuestro autor a analizar algunas de lascaractersticas ms relevantes que debe tener la escuela hoy, que debe seractiva, entretenida, participativa, libre y cooperativa.El profesor Area se fija en los efectos secundarios perniciosos sobrenuestro sistema social que provocan las nuevas tecnologas aunque reportenimportantes y variados beneficios a quienes la utilizan. Entre ellos, elsegmentar y separar ms las distancias econmicas y culturales entre lossectores integrados en el desarrollo tecnolgico y la poblacin excluida dedicho desarrollo. Por ello, reclama polticas sociales y educativas dirigidas acompensar las desigualdades en el acceso a las tecnologas de lainformacin, una necesidad urgente y necesaria si se pretende que lasociedad de la informacin no sea para unos pocos, sino para la inmensamayora de la ciudadana.El hecho de que la llamada sociedad de la informacin haya propiciadoque polticos, economistas y empresarios determinen las demandas ypropuestas educativas ms que los propios profesores, ha dado lugar a unafractura entre las propuestas pedaggicas y las prcticas escolares, a juiciode nuestra colega, la profesora Juana M. Sancho. Los informes realizadospor las ms importantes instituciones supranacionales (UNESCO, la UninEuropea y la OCDE) nos alertan sobre el hecho de que los conceptos de
  • SociedaddelaInformacinyEducacin12educacin, enseanza y aprendizaje, as como los procesos, mtodos yperspectivas pedaggicas estn sufriendo un cambio radical que exige de loseducadores, adems de una amplia capacidad de aprendizaje y conocimientodel desarrollo humano, una predisposicin para interaccionar con losestudiantes utilizando los medios ms variados.La conjuncin de las NTIC y la creciente demanda de formacinpermanente, por lo que se va a caracterizar el siglo XXI, segn muchos,hace que la educacin abierta y a distancia sea una de los mayores retos dela sociedad actual. Un especialista en el tema, como el profesor GarcaAretio, trata uno de los instrumentos ms potentes para la formacin de laspersonas en el futuro. A pesar de algn inconveniente, nos destaca lasmltiples ventajas, tales como su capacidad de responder a las demandasms variadas y, sobre todo, la de satisfacer el derecho que toda personatiene a acceder a la educacin, en cualquier etapa de su vida y de acuerdo asus necesidades o intereses, lo que ahora es posible por el uso intensivo delos medios de comunicacin y las nuevas tecnologas de la informacin.La incorporacin de la tecnologa ha de ir precedida, de un anlisiscrtico, de las necesidades a cubrir con ella y de las implicaciones que sederivan de su uso. De ellas trata el profesor Martnez Snchez, y de laenseanza como mejor campo en el que esa actitud crtica se pueda hacerrealidad. As mismo, establece unas lneas que enmarca el mbito de laformacin de profesores en nuevas tecnologas en su mltiple consideracinde contenidos en s mismos, instrumentos de trabajo, medio didctico ycanales de comunicacin.A este tema se aade nuestra aportacin final sobre los nuevos escenariosy responsabilidades que se aventuran para las instituciones educativas en elrecin estrenado siglo, intentando disear tareas y responsabilidades, tantopara profesores como para alumnos, afectados por las nuevas tecnologas dela comunicacin .En nombre de todos los autores deseamos, junto con los gobernantesextremeos de la educacin, contribuir al debate de la introduccin de lasnuevas tecnologas de la informacin y de la comunicacin en el sistemaeducativo. Se trata, sin duda, de un debate al que ningn docente puedepermanecer ajeno, entrados como estamos en el nuevo milenio yconsiderando que tanto la escuela como la universidad deben convertirse enlos motores de un cambio profundo que afecta a la sociedad en su conjunto.
  • LASOCIEDADDELAINFORMACINYDELACOMUNICACIN.REFLEXIONESDESDELAEDUCACINFlorentino Blzquez EntonadoUniversidad de [email protected] Esa exigencia democrtica, que debe formar parte de todoproyecto educativo, se ha reforzado con la aparicin espectacular de lassociedades de la informacin, que constituyen sin duda alguna uno de loshechos prometedores de fines del s. XXInforme Delors. UNESCO, 1996.
  • SociedaddelaInformacinyEducacin16INTRODUCCINEn tanto que la caracterstica distintiva de la primera revolucinindustrial parece que fue la de sustituir la energa humana o animal por lapotencia mecnica, la segunda revolucin industrial, tambin conocidacomo la revolucin ciberntica, est creando unos procesos que traen comoresultado una especie de extensin de la mente humana. Efectivamente,existen medios que permiten al hombre multiplicar su capacidad mental enproporcin anloga a como las herramientas mecnicas multiplicaron sufuerza fsica durante aquella vieja primera revolucin industrial. Se vive unapoca en que se perfilan transiciones entre las grandes esferas de la creacinhumana: entre las diferentes disciplinas cientficas y entre stas y la cultura.La velocidad de procesamiento, as como la capacidad casi ilimitada dealmacenamiento permite la transmisin de informacin cada vez mayor y enmenor cantidad de tiempo y espacio cada da.El trmino telemtica es, seguramente, el neologismo que mscaracteriza las recientes aplicaciones derivadas del desarrollo de lastecnologas electrnicas en el campo de la informacin y de lascomunicaciones. Amplias masas de individuos podemos ya realizar pormedio de la telemtica y desde nuestra propia casa, actividades de compra yventa, operaciones bancarias o postales y actividades laborales, educativas yformativas. Los tradicionales medios de informacin, libros, revistas,prensa, radio, televisin, cine, audio o vdeo, se ven hoy totalmentedinamizados por dos poderosas tecnologas: la electrnica y la informtica.Las telecomunicaciones, la informtica y la telemtica, tecnologas todasbasadas en la electrnica, contribuyen a la telematizacin de los distintosmedios de comunicacin, produciendo renovados y ms fuertes impactos enla sociedad, ayudando a que sta asimile, al mismo tiempo, las propiastecnologas. Sin embargo, por ese poder cuasi mgico y esas posiblesventajas sociales de la comunicacin, stas pueden llegar a imponerse deforma tan inexorable como viciosa, sin importar el posible alto coste socialde esa imposicin. Resulta hoy indiscutible que las nuevas tecnologas de lacomunicacin caracterizadas, segn los especialistas, por la inmaterialidad,interactividad, instantaneidad, innovacin, elevados parmetros de calidadde imagen y sonido, digitalizacin y automatizacin, estn amenazandosignificativamente la persistencia de algunos de los ejes que caracterizabanal sistema de transmisin cultural dominante en nuestra sociedad, unacultura tradicionalmente organizada en torno a la letra impresa, al texto, allibro y a la palabra del profesor.La transmisin oral directa y el medio escrito estn siendo sustituidos enestos momentos por dos nuevas ofertas comunicativas: el texto electrnico yel medio audiovisual.
  • Lasociedaddelainformacinylacomunicacin: reflexionesdesdelaeducacin17En plazos cada vez ms cortos hemos entrado, despus de los ltimosveinte aos, en una etapa en la que la informacin est soportada enprocedimientos que aceleran electrnicamente la utilizacin de lainformacin; en sistemas de transmisin de mensajes que integran la voz, elvdeo y los datos; en procesos que, aunque sea equivocada la expresin, sevan humanizando crecientemente (las entradas son pticas, con una especiede cerebralizacin del sistema...), el almacenamiento resulta potenciado y larelacin hombre-mquina es cada vez ms interactivo.Las actividades de produccin, elaboracin y distribucin de lasinformaciones y de los medios de comunicacin asumen una dimensintendencialmente creciente en la economa de los pases industrializados apartir de los aos cincuenta, hasta el punto de que los pases desarrolladosinvierten altos porcentajes de su producto nacional bruto en la llamadaindustria del conocimiento.Sin embargo, la mayora de las explicaciones sobre la evolucin de lastecnologas de la informacin padecen un fuerte determinismo tecnolgico(Adell, 1997). Es decir, con frecuencia olvidamos que una tecnologa noslo tiene implicaciones sociales, sino que tambin es producto de lascondiciones polticas, sociales y, sobre todo, econmicas de una poca ypas. El contexto histrico es un factor fundamental para explicar su xito ofracaso frente a tecnologas rivales y las condiciones de su generalizacin.La sociedad acta como propulsor decisivo no slo de la innovacin sino dela difusin y generalizacin de la tecnologa. Como afirma Manuel Castells(1995), el cambio tecnolgico tan slo puede ser comprendido en elcontexto de la estructura social dentro de la cual ocurre.1. LA ERA DE LAS TECNOLOGASComo hemos sealado anteriormente, no slo en los ltimos aos, sinoen los ltimos siglos, la transmisin de conocimientos ha usado comoelemento primordial la informacin escrita; ahora se realiza, cada vez conmayor intensidad, a travs de nuevos instrumentos. Hasta el punto de darjustificacin al cambio de poca, en la que todos los analistas estn deacuerdo.Como analiza Bueno (l996), al predominio de una determinadatecnologa de comunicacin han correspondido tipos concretos de cultura yuna determinada forma educativa:
  • SociedaddelaInformacinyEducacin18Cultura oral, cultura escrita, cultura impresa y cultura electrnicason trminos que expresan las fases de la historia de la civilizacin,caracterizadas esencialmente por el vehculo de difusin.Efectivamente, cada poca histrica se sirvi de nuevos cdigos y nuevoslenguajes para contener y transmitir la informacin. La 1 revolucinocurri hace varios cientos de miles de aos, cuando emergi el lenguaje enla evolucin de los homnidos. El lenguaje oral, es decir la codificacin delpensamiento mediante sonidos producidos por las cuerdas bucales y lalaringe, fue, sin duda, un hecho revolucionario. Permita la referencia aobjetos no presentes y expresar los estados internos de la conciencia. Con elhabla se hizo posible hacer pblica y almacenar la cognicin humana. Elconocimiento de los individuos poda acumularse y la palabra habladaproporcion un medio a los humanos de imponer una estructura alpensamiento y trasmitirlo a otros (Bosco, 1995).Segn Bartolom (2001), el lenguaje oral gener un tipo de documentoscaracterizados por su brevedad, su mtrica y el uso de recursos depensamiento analgico, como las metforas.La segunda gran revolucin fue producto de la creacin de signosgrficos para registrar el habla. La palabra escrita permiti la independenciade la informacin y la posibilidad de preservar para la posteridad o para losno presentes el registro de lo dicho u odo. Multiplicada la difusin de losmensajes escritos a travs de la imprenta, en ellos y a travs de unosdocumentos excesivamente largos; sostiene Bartolom, ha predominado elpensamiento racional y la lgica deductiva tal como hemos experimentadolos adultos a lo largo de nuestra formacin.La tercera revolucin la produjo la imprenta. La posibilidad dereproducir textos en grandes cantidades tuvo una influencia decisiva en elconjunto de las transformaciones que han configurado la modernidad y elmundo tal como es ahora. La imprenta contribuy a una autnticarevolucin en la difusin del conocimiento y de las ideas y, por tanto, en laevolucin de nuestro sistemas polticos, econmicos y religiosos yprcticamente en todos los aspectos de nuestra sociedad. Aprender a leer y aescribir es, todava, el ms importante aprendizaje que se realiza en laescuela. Es la puerta de acceso a la cultura y la vida social (Adell, 1997).Estaramos ahora en la cuarta era o revolucin cuyos ejes estnconstituidos por la informacin y la comunicacin y cuyo soporte sonelementos electrnicos, de forma similar a como la imprenta produjo lacultura impresa, pues como se ha dicho, las culturas se van configurando apartir del tipo de herramientas que privilegian, del tipo de instrumentos queconvierten en prioritarios. La tpicamente denominada cultura de la imagenha llevado a desarrollar unas maneras especficas de pensar, de hacer y deser, a partir de las formas de expresin que ha convertido en hegemnicas.
  • Lasociedaddelainformacinylacomunicacin: reflexionesdesdelaeducacinFORMAS DE COMUNICACIN Y CULTURAS1 ERA 2 ERA 3 ERA 4 ERATECNOLOGADE LACOMUNICACINORAL ESCRITURA IMPRENTA ELECTRNICACULTURA ORAL ESCRITA IMPRESADE LAINFORMACINY LACOMUNICACINFORMAEDUCATIVABasadaen loORALBasada en loESCRITOBasada enEL LIBROBasada en loTECNOLGICOComo puede verse en el cuadro contiguo, cada lnea cultural ha idoaportando, segn Bueno (1996), un determinado recurso (la palabra, laescritura, el libro, la informtica..). Dicho recurso ha pasado a serincorporado a la enseanza, influyendo decisivamente en ella. Por eso, losdistintos medios o tecnologas de la comunicacin no han sido solamentesoportes fsicos de apoyo a los procesos educativos, sino que han idogenerando los correspondientes modelos didctico, desde los que se hadesarrollado la enseanza-aprendizaje.En esta misma lnea, las nuevas tecnologas de la informacin y de lastelecomunicaciones posibilitan la creacin de un nuevo espacio social paralas interrelaciones humanas que Javier Echeverra (2000) denomina tercerentorno, para distinguirlo de los entornos naturales (E1) y urbanos (E2). Laemergencia de este entorno o espacio, tiene particular importancia para laeducacin, segn este autor, por tres grandes motivos con los queconcordamos. En primer lugar, porque posibilita nuevos procesos deaprendizaje y transmisin del conocimiento a travs de las redestelemticas. En segundo lugar, porque para ser activo en el nuevo espaciosocial se requieren nuevos conocimientos y destrezas que habrn de seraprendidos en los procesos educativos. Y en tercer lugar, segn el mismoautor,porque adaptar la escuela, la universidad y la formacin al nuevoespacio social requiere crear un nuevo sistema de centros educativos, a
  • SociedaddelaInformacinyEducacin20distancia y en red, as como nuevos escenarios, instrumentos y mtodospara los procesos educativos.Por estas razones bsicas, a las que podra aadirse otras, hay quereplantearse profundamente la organizacin de las actividades educativas,bien implantando o al menos teniendo absolutamente presente este nuevoentorno o espacio educativo en el que ya nos estamos desenvolviendo.Pero antes de entrar a la consideracin del mismo vamos a plantear unasreflexiones, desde la vertiente de ciertos valores morales, que siempre hande merecer la consideracin de los docentes.2. PERSPECTIVA TICA DE LA TECNOLOGALas nuevas tecnologas que han hecho entrar a la humanidad en la era dela comunicacin universal han eliminado la distancia contribuyendopoderosamente a forjar las sociedades del maana que, con seguridad, norespondern al modelo del pasado, bajo el que fundamentalmente seguimosplanteando la formacin desde los centros educativos.La informacin ms precisa y ms actual se puede poner a disposicin decualquier persona en la superficie del mundo, a menudo en tiempo real yllega a muchas, desgraciadamente an no a todas, las regiones msapartadas. La interactividad, tal vez la caracterstica ms potente de lasnuevas tecnologas respecto de su capacidad humanizadora, permite ya noslo emitir y recibir informacin sino tambin dialogar, conversar ytransmitir informacin y conocimientos sin lmite de distancia ni de tiempode operacin.Pero todas estas transformaciones suponen un valor secundario ante laperspectiva cultural y humana, ms cerca de nuestra perspectiva educativa,que debe interrogarse sobre qu aporta tal desarrollo a la sociedad y a laspersonas. Porque las NTIC han provocado cuestionamientos morales muyserios y exigen una reformulacin de los cdigos ticos, al menos desde elmbito educativo.La profesora de tica, Victoria Camps (1985), al examinar los dilemasque encierra la tecnologa, reconoce su valor dual:a. Por un lado, produce sus propios valores o tiende aimponerse ella misma como valor absoluto, por un procesode retroalimentacin, anulando con ello nuestra capacidad deeleccin y nuestra creatividad.
  • Lasociedaddelainformacinylacomunicacin: reflexionesdesdelaeducacin21b. Por otro, encierra una serie de posibilidades deenriquecer nuestra convivencia, si supiramos utilizarla.Hoy se intuye -al no existir evaluaciones que exigiran una ampliaperspectiva temporal- que las consecuencias negativas de las aportacionestecnolgicas pueden producirse en tanto en cuanto conduzcan a laconcentracin de las fuentes informativas y de las tecnologas que loselaboran, a la consolidacin de intereses dominantes, a una crecientedependencia externa de los pases pobres, por causa de las multinacionales,o un incremento del paro estructural, por la excesiva tecnificacin de lasdiferentes actividades.De ello tratan otros autores en esta obra. No obstante, en la perspectivavalorativa en que nos encontramos, no cabe evadirse de unas dudasreiteradamente presentes ante el tema sobre el que reflexionamos: Hasta qu punto la sociedad de la informacin y de lacomunicacin no acabar siendo una sociedaddeshumanizada. En qu espacios puede quedar afectada la estructurade la vida social en perjuicio del individuo (en un mayorcontrol social, por ejemplo, en prdida de posibilidades delibre decisin, etc.). En qu medida no se viola la esfera ntima o personalal poseer la sociedad datos de grupos y personas, como unaforma de control...De todos modos, pensar slo en los aspectos negativos de la tcnica escerrar los ojos a la capacidad que tiene de liberarnos y de abrirnos ms almundo y a los otros, de ser y hacernos ms felices.En este ltimo sentido, el desarrollo de las tecnologas puede acarrearconsecuencias favorables al hombre, tales como una mayor productividad, atravs de un mejor acceso y dominio ms generalizado de los procesos, unasuperior permeabilidad social al extenderse el uso social de los medios deinformacin o simplemente la posibilidad de ejecutar importantes tareascomplejas que al hombre le es imposible realizar sin ellas. En este marco, larevolucin informtica, aunque no es la nica innovacin tecnolgica de losltimos aos, constituye, sin embargo, el factor comn que permita acelerartodas las dems. Sobre todo en la medida en que transformara radicalmentelas vas de informacin y tiene la posibilidad de incidir por ello en elsistema nervioso de las personas y de toda la sociedad.El matrimonio hombre-tcnica hace que la capacidad de manejo deinformacin del mundo aumente permanentemente, de manera que no slola educacin, sino tambin la industria, las profesiones y la sociedadresulten positivamente afectados, en ocasiones radicalmente. As, se han
  • SociedaddelaInformacinyEducacin22revolucionado todos los campos en los que estn interviniendo dispositivoselectrnicos que regulan procesos complejos y hasta un grado imposible delograr con el cerebro o los cinco sentidos de los operadores humanos. Y estosin hacer referencia a los avances y ventajas de las ciencias de la salud queapoyadas en novsimas tecnologas estn produciendo y an puedenaumentar el bienestar social.Sera errneo concluir, por tanto, que la tecnologa moderna es una graveamenaza ms que un positivo porvenir que entraa algunos riesgos (quedeberemos enumerar a continuacin); lo cierto es que los avances delconocimiento han implicado grandes beneficios a la humanidad y que latecnologa es buena siempre que sepamos utilizarla racional yhumanamente.3. ALGUNOS RIESGOS DE LA CUARTA ERAMuchos rechazan la innovacin tecnolgica concibindola como unaamenaza que pone en peligro la identidad de las personas. Es la respuestarecelosa ante la novedad y hostil al cambio. Otros la ensalzan y venerancomo panacea de salvacin de la ignorancia y motor de todos los progresos.Esta reflexin busca alejarse tanto de la tecnofobia como de la tecnofilia,tanto de los "apocalpticos" como de los "integrados", que deca Eco. Perono aceptamos, ni pretendemos que nadie acepte, acrticamente, el discursodominante sobre el proceso de innovacin tecnolgica actualmente en curso.Y es que, en demasiadas ocasiones, la tecnologa, con su enorme potencialtransformador, se convierte en disculpa para que la propia sociedad deje depensar con criterio sobre s misma.Es indudable que no todo avance tecnolgico supone siempre unprogreso y eso se demuestra en el feroz expolio a que se ha sometido a lanaturaleza, principalmente a lo largo de los aos en que mayor ha sido elavance de las tecnologas, pero stas se encuentran al servicio del hombre yes natural al homo faber transformar y reconstruir la realidad y suentorno, siempre que ello vaya en provecho de la persona: lo que en s,objetivamente considerado, sea beneficioso.El nudo de la cuestin es la determinacin de lo que objetivamente estil, porque puede ser muy controvertido si una central nuclear deproduccin de energa elctrica es beneficiosa o no. Sin embargo, no esdiscutido que la reduccin del hambre, la miseria o la curacin de epidemiases objetivamente positivo y la tecnologa usada para ello o para resolver el
  • Lasociedaddelainformacinylacomunicacin: reflexionesdesdelaeducacin23problema del fin de la energa no podr ser condenada por nadie, siempreque se sepa utilizar racional y humanamente.El hecho cierto es que un profesional de la educacin necesita unaperspectiva global de evaluacin y utilizacin de la tecnologa quecontemple su incidencia a todos los niveles, y no slo en el mbitoeducativo, sobre todo cuando, como es el caso de las modernas tecnologasde la informacin y la comunicacin, su impacto llega hasta las mismasraces de la vida social, cruzndola en todas direcciones.En cualquier caso, conviene mucho a los docentes poseer un conceptocrtico de las caractersticas principales de la revolucin informtica, ascomo de algunas ideas relativas al futuro de la denominada sociedad de lainformacin, de sus ventajas e inconvenientes y de las posibilidades deacceso a los medios tecnolgicos en igualdad de oportunidades para todos,ya que: No es evidente que los grandes centros de informacin o debases de datos generen una democratizacin del saber. Porque notodos los pases poseen las redes de comunicacin con calidadsuficiente ni los posibles usuarios los mecanismos necesarios parasu acceso. Tampoco es suficiente la posibilidad fsica de conseguirlo. Esnecesario un nivel cultural y las habilidades intelectualessuficientes que permitan el acceso a la informacin, dato que no esextensivo an a grandsimas masas de poblacin en el mundo.A pesar de los enormes avances de las comunicaciones y de toda laciencia moderna, queda mucho por hacer para dar solucin adecuada a losmuchos problemas que todava tiene planteados la sociedad. Probablemente,su consideracin por los profesionales de la educacin ayudara a restarmuchas de las posibles consecuencias negativas que se pronostican.Porque la tecnologa de hoy podra crear un soporte de medios deinformacin en el ms amplio sentido que tuviera un acceso suficientementegeneralizado y comn, capaz de organizar una sociedad abierta ydemocratizada en torno a esa informacin. Pero, siendo sinceros, existenmayores posibilidades de dar lugar a una sociedad con servicios elitistas,slo provechosos para un limitado nmero de personas, con todo lo injustoque pueda parecer, as como quedan por solucionarse adecuadamenteproblemas en forma y grados diversos, en lo que se refiere al suministro deenerga, la alimentacin, el transporte, la vivienda..., porque: La mayor parte del potencial cientfico y tecnolgicocontina concentrado en un nmero limitado de pases, los nicosque poseen los medios necesarios para continuar lasinvestigaciones en determinados sectores, especialmente en los
  • SociedaddelaInformacinyEducacin24sectores punta, aduendose as de los previsibles progresosfuturos. El acceso a los medios tecnolgicos no se produce enigualdad de oportunidades para todos. La moderna tecnologa escara y sera muy peligroso que slo pudiera estar al alcance depocos privilegiados. Pero pudiera ocurrir lo contrario y en la medida que sefacilite y se extienda la comunicacin y esas tecnologas dejen deestar limitadas por la geografa, se universalizaran lasposibilidades de acceso.Como todos sabemos, las prioridades en la aplicacin de los avancestecnolgicos continan centrndose sobre las necesidades y problemas delas naciones ms ricas, lo cual viene a reforzar la acumulacin deconocimientos y aplicaciones cientficas en su propio provecho, alejndoseprogresivamente de las posibilidades de acceso a la mayora de los pases endesarrollo. No debemos olvidar los docentes que una poblacin todava muynumerosa, sigue excluida de esta evolucin pues, hoy mismo, ya entrados enel s. XXI, ms de la mitad de la poblacin mundial no tiene acceso a losdiferentes servicios que ofrece la red telefnica.En ese contexto, la Comisin Delors (UNESCO, 1996) formul algunasrecomendaciones a escala mundial, entre ellas, la de difundir las nuevastecnologas llamadas de la sociedad de la informacin en favor de todos lospases, a fin de evitar una agudizacin an mayor de las diferencias entrepases ricos y pobres.De algn modo, adems, las NTIC estn haciendo que se resuelvanproblemas tradicionales, pero a su vez estn amplificando problemas queparecan mnimos o estaban ocultos y estn haciendo aparecer otros nuevos.En la mayora de los casos, es el resultado inmediato de la incorporacinprecipitada y nada crtica de estas tecnologas, nota que hemos de tomar losprofesionales de la educacin.Sin embargo, las posibilidades que permiten las tecnologas para ayudara los alumnos con discapacidades o sustituir o potenciar sus funcionesdisminuidas o la capacidad de desarrollar teleeducacin para nioshospitalizados, como se est haciendo actualmente en Espaa y en otroslugares del mundo, hacen incuestionable su valor humanizador.Al margen de los problemas y soluciones polticas o institucionales quese dieran, la pregunta es inevitable: no existen ms alternativas que lassoluciones productivistas? El riesgo de la tecnologa, aunque sea indirecto,es muy grave y exige una reflexin tica y una revisin poltica sobre suuso.
  • Lasociedaddelainformacinylacomunicacin: reflexionesdesdelaeducacin4. SOCIEDAD DE LA INFORMACIN Y EDUCACINFrente a una sociedad preindustrial, analfabeta y jerrquica, deestructura ocupacional rgida y escasa densidad de comunicaciones, quecaracterizaba a pocas pasadas, segn el Informe para la Unesco (1996), sealza una sociedad cada vez ms industrial, bsicamente alfabetizada,claramente antijerrquica, de participacin ciudadana e intensamentecomunicada. Y frente a lo que en todo el mundo era una cultura de lites,hablada y estable, integrada por elementos histricos, tradicionales ydogmticos que obligaba a la educacin a transmitir a un determinado ylimitado nmero de hombres un determinado y contrastado saber con unosdefinidos y bien comprobados mtodos, se intenta hoy una extensinuniversal, ms del ser que del saber, con incierta inquietud respecto de losmtodos y con fuertes dudas sobre la oportunidad de estas actuaciones,temerosos de la ruptura con la tradicin e inquietos con las experiencias delo por venir.El grado de complejidad que han adquirido las nuevas tecnologas y ladinmica de cambio en que se ofrecen, obligan a un cuidadoso tratamientode reflexin pedaggica para derivar de ella una metodologa capaz deabarcar, en alguna medida, su difcil estructura y precisar su bastanteinaprensible proceso.Esta necesidad se acenta al tratarlas desde la perspectiva pedaggica, lacual posee, junto a otros caracteres dinmicos, una dimensin prospectiva,consustancial a la tarea educativa -se educa, esencialmente desde el presentepara el futuro-. Valga pensar que la escuela de hoy educa a nios que sernhombres responsables ya pasado el primer cuarto de este primer siglo delsegundo milenio, en una sociedad relativamente prxima por un lado, peromuy alejada si observamos el agudo proceso de cambio que est sufriendo.Adems de esa cualidad de perspectiva de futuro que la educacin nopuede obviar si se educa para el maana, el avance cientfico y tcnicoplantea un reto permanente de continuada actualizacin y justifica losensayos y estudios prospectivos sobre educacin, que traten de definir lasconsecuencias de las acciones y de las decisiones de hoy para la escuela delfuturo.En verdad que el sistema educativo no es precisamente un ambiente en elque la tecnologa tenga un papel relevante para las tareas que all serealizan. Es ms, sus practicantes, tradicionalmente y salvo honrosasexcepciones, nos hemos mostrado bastante reacios a incorporar novedadesen nuestro estilo de hacer las cosas, como aprecia Adell (1997). Sinembargo, la actual revolucin tecnolgica afecta ya a la educacin formal demltiples formas, tal como anunciaba en 1995 el libro blanco sobre la
  • SociedaddelaInformacinyEducacin26educacin y la formacin de la Comisin Europea. En l se pronosticabaque la sociedad del futuro ser una sociedad del conocimiento y que, endicha sociedad, la educacin y la formacin sern, ms que nunca, losprincipales vectores de identificacin, pertenencia y promocin social.El problema est en discernir con alguna claridad las opciones que debentomar los sistemas educativos y seleccionar las repercusiones previsiblesque sobre ellos puedan ejercer los avances que incorpore la sociedad.A nuestro juicio, las nuevas formas de comunicacin de las que puededisponer la educacin tendrn sentido y constituirn una revolucin socialen la medida en que se enfatice el uso de estas redes como redes decomunicacin e interaccin y en la medida en que se democraticen lasofertas educativas en vista a disminuir las desigualdades sociales.Nadie poda imaginar en su poca las repercusiones sociales yeconmicas de la invencin de la imprenta. Hoy, sin embargo, yprecisamente porque se posee una perspectiva ms amplia y global de lasrepercusiones producidas en la sociedad por la imposicin de otrastecnologas, se pueden prever y pronosticar, con algn rigor, los impactosque las actuales innovaciones tcnicas pueden producir en nuestra sociedady, como lo intentamos en nuestro caso, ms concretamente en la educacin.Hace unos aos, nuestro colega el profesor Cabero (1996) mantena, conrazn, que las NTIC requieren un nuevo tipo de alumno:Alumno ms preocupado por el proceso que por el producto,preparado para la toma de decisiones y eleccin de su ruta deaprendizaje. En definitiva preparado para el autoaprendizaje, lo cualabre un desafo a nuestro sistema educativo, preocupado por laadquisicin y memorizacin de informacin, y la reproduccin de lamisma en funcin de patrones previamente establecidos.Aunque a nosotros nos parece que el alumno, en estos momentos, seencuentra de sobra preparado, somos los profesores los que hemos detrabajar en una nueva configuracin del proceso didctico, en el que el saberno tenga por qu recaer en el profesor y la funcin del alumno no sea la demero receptor de informaciones.Es cierto lo que se dice respecto de que durante los perodos de cambioconviven ideas, principios y valores, sistemas y medios de comunicacin,procedentes de la cultura antigua y de la nueva. Durante un tiempo, losviejos principios, modelos y sistemas se niegan a dejarse contaminar.Mientras lo antiguo se resiste a desaparecer o a cambiar, lo nuevo noencuentra su lugar especfico, cmodo y definido.Parece que nos encontramos ante una nueva manera de conocer, a travsde las tecnologas audiovisuales, pero el cambio no es slo del papel allibro electrnico. Existe otro cambio que afecta al modo como se organiza
  • Lasociedaddelainformacinylacomunicacin: reflexionesdesdelaeducacin27la informacin, e incluso a cmo se codifica. Y, por ello, al modo comoconocemos.En el ecosistema de las comunicaciones, como en todos los ecosistemas,la integracin de un elemento nuevo comporta la transformacin de todo elsistema. De ah la resistencia al cambio. Los dems elementos se venobligados a resituarse. Slo as el ecosistema vuelve a encontrar suequilibrio.Es desde esta ptica como tal vez haya que analizar las relaciones entrela escuela y los nuevos medios que envuelven a las institucioneseducativas.Cmo est afrontando la institucin escolar este fenmeno? Se preguntaArea (1998). En principio las escuelas no disponen de los recursos y mediossuficientes para poder desarrollar adecuadamente procesos educativosapoyados en estas nuevas tecnologas ni el profesorado conoce y domina latecnologa como para usarlas provechosamente con fines pedaggicos. Poreso la escuela est quedndose rezagada respecto a los vertiginosos cambiosque se estn produciendo en el seno de nuestras sociedades.En cualquier caso, la formacin debe ser el proceso que preceda a esaincorporacin, siempre que ello sea posible, ya que las NTIC, por su propianaturaleza, no siempre lo permiten. Y de cara al profesorado, la aplicacinde las tecnologas a la educacin pasa, inexcusablemente, por la formacin....habr que hallar medios innovadores para introducir lastecnologas informticas e industriales con fines educativos e igualmentey acaso, sobre todo, para garantizar la calidad de la formacinpedaggica y conseguir que los docentes de todo el mundo secomuniquen entre s.... (Unesco, 1996: 146).Las NTIC y sus potencialidades nos retan a la creacin de espacioseducativos, sean presenciales o virtuales, que promuevan la interaccinpersonal, el debate plural, la reciprocidad inmediata y completa de losintercambios, la pluralidad de los puntos de vista, las relaciones directasentre maestros y alumnos. Lo ms frecuente es proponer los mediostecnolgicos como posibles instrumentos didcticos poniendo el nfasis enlas habilidades necesarias para su eficiente utilizacin. Pero no nospreguntamos sobre los modelos pedaggicos idneos o convenientes para eluso de estas tecnologas, ni los modos ms adecuados para su introduccinen los currculos.Hemos de ser conscientes de que el modelo social, cultural y curricularde escuela estar por encima de lo que las nuevas tecnologas permitan encuanto a innovacin o creacin de nuevos entornos o espacios educativos.Los mtodos y estrategias docentes que utiliza la escuela en su tarea diaria,tambin determinarn el tipo de tareas que posteriormente establecern con
  • SociedaddelaInformacinyEducacin28las nuevas tecnologas, porque stas por si mismas no suponen innovacin.Es ms, tambin a veces, sirven para reforzar comportamientosconservadores y escasamente participativos, colaborativos y democrticos.Las escuelas que deseen afrontar con xito los cambios necesarios paraafrontar con xito la innovacin que supone adecuarse a la sociedad de lainformacin, deben hacerlo en grupo, formando conjuntos de escuelas queapuesten por un futuro comn, compartiendo recursos. Los sistemas devideoconferencia, Internet y otras tecnologas ponen por primera vez alalcance de cualquier grupo de centros la posibilidad de compartir profesoresy materias, de intercambiar materiales, de disear actividadesconjuntamente, de trabajar colaborativamente.La diferencia es que, frente a la lejana declaracin de Grnwald que hacecasi veinte aos propona una educacin para los medios, Echeverra (2000)piensa hoy que hay que organizar todo un sistema educativo en y para elnuevo entorno que estn creando las N.T.I.C.En cualquier caso, las caractersticas de la educacin que se aventuranpasan por utilizar posibles situaciones de comunicacin en ciberespaciosque, en estos momentos plantean distintos escenarios, tareas y objetivoseducativos. Slo la utilizacin de esos nuevos espacios comunicativos en elmarco tico de un compromiso social, como ya hemos dicho, podr impedirel ensanchamiento de las distancias culturales y econmicas ya existentesentre diversos grupos sociales y evitar el riesgo de que la tecnologa operenuevamente como agente de discriminacin (Martnez y Briones, 2000). Delas tareas que ineludiblemente les corresponde abordar a los docentes, comorespuesta a las caractersticas de esta sociedad, tratamos en el ltimocaptulo de este libro.
  • Lasociedaddelainformacinylacomunicacin: reflexionesdesdelaeducacin29BIBLIOGRAFAADELL, J. (1997) Tendencias en educacin en la sociedad de lastecnologas de la informacin. Edutec. Revista electrnica detecnologa educativa, 7.AREA, M (1998) Una nueva educacin para un nuevo [email protected] n 1.BARTOLOM, A. (2001): Informar y comunicar en los procesoseducativos del siglo XXI XII Congreso Nacional e Iberoamericanode Pedagoga. Madrid, Sociedad Espaola de Pedagoga.BERNABU, N. (1997) Educar en una sociedad de informacin.Comunicar, 8, 73-82.BIGUM, C. y KENWAY, J. (1998): New Information Technologies andthe Ambiguous Future of Schooling. Some Possible Scenarios. EnA. Hargreaves y otros (Eds.) International Handbook of EducationalChange. London, Kluwer Academic Publishers.BLZQUEZ, F., CABERO, J. y LOSCERTALES, F. (Coords) (1994):Nuevas Tecnologas de la Informacin y Comunicacin para laEducacin. Sevilla, Alfar.BUENO MONREAL, M. J. (1996): Influencia y repercusin de las N.T. dela Informacin y de la Comunicacin en la educacin. Bordn, 48(3) 347-354.CABERO, J. (1996): Nuevas tecnologas, comunicacin y educacinEdutec. Revista electrnica de tecnologa educativa, n 1.CAMPS, V. (1985): Elegir la tecnologa, Diario El Pas, 17 de febrero,Madrid.CASTELLS, M. (1995): La ciudad informacional: tecnologas de lainformacin, reestructuracin econmica y el proceso urbano-regional. Madrid, Alianza Editorial.CASTELLS, M. (1996): La era de la informacin, 3 vols., Madrid.DELORS, J.(Coord) (1996): La educacin encierra un tesoro. Informe a laUNESCO de la Comisin Internacional sobe la educacin para el s.XXI. Madrid, Santillana/Unesco.ECHEVERRA, J.(2000): Educacin y tecnologas telemticas. RevistaIberoamericana de Educacin, 24, 17-36.GATES, B. (1995): Camino al futuro. Madrid, Mc Graw Hill.
  • SociedaddelaInformacinyEducacin30MARTNEZ, M. y BRIONES, S. (2000): Estrategias comunicativas en launiversidad virtual. II Congreso Internacional de educacin..Buenos Aires. Facultad de Filosofa y LetrasORTEGA, P. y MARTNEZ, F. (Coords.) (1994): Educacin y Nuevastecnologas. Murcia, Caja Murcia.UNESCO (1996): La educacin encierra un tesoro. Informe a la UNESCOde la Comisin Internacional sobre la educacin para el s. XXI.Madrid, Santillana/Unesco,
  • La educacin y la sociedad de lainformacin: cuestiones de contexto ybases para un dilogo necesarioJuan M. Escudero MuozUniversidad de [email protected] anlisis de los tiempos que nos est tocando vivir coinciden ensealar que asistimos a la tercera gran revolucin que habra experimentadohasta la fecha la humanidad. La primera habra sido la agrcola, la segunda,la industrial, y sta, la que caracteriza a la sociedad tecnolgicamenteavanzada (Tezanos, 2001). Por su soporte cientfico y tecnolgico, por laimportancia sin precedente del conocimiento, las diversas herramientas(tecnologas) que permiten el registro, procesamiento y transmisin de lainformacin, as como por las habilidades que requiere de los sujetos yorganizaciones para entenderla y utilizarla sabiamente, es frecuentecalificarla como sociedad de la informacin. Echeverra (2000), porejemplo, habla del tercer entorno para referirse a las diversas formas ycontenidos que representan las nuevas tecnologas en tanto que creadoras denuevas fuentes y vas de acceso al conocimiento, as como tambin denuevas relaciones sociales.Al tratar de relacionar la sociedad de la informacin con la educacin,abundan las voces que, unas veces, constatan el previsible desbordamientode los sistemas formales de escolarizacin por un escenario en el que nuevasfuentes, agentes, tiempos, espacios y sistemas de representacin delconocimiento les disputan tanto sus cometidos tradicionales como losmedios a travs de los que se empea en realizarlos. No son menores, en
  • SociedaddelaInformacinyEducacin32otros casos, las exigencias que plantean la necesidad urgente de que laeducacin tome buena nota de los mensajes que insistentemente le envanlos nuevos tiempos: para modernizarse, precisamente las nuevastecnologas se le ofrecen como el salvoconducto ms solvente para talpropsito.A mi entender, ni los sistemas escolares en su conjunto, ni los centros yprofesionales de la educacin, podramos vivir de espaldas a estasrealidades, y sobre todo a las posibilidades que en principio nos ofrecenpara preparar como es debido a nuestros estudiantes. Pero, sin cuestionaruna idea general como la que postula un encuentro ms decidido e intensoentre las nuevas tecnologas y la educacin, me parece que tambin hay queprestar atencin a otra serie de condiciones sociales, polticas y culturalesque lo enmarcan y configuran, seguramente, con diversos sentidos ycosecuencias. A fin de cuentas, la actual revolucin tecnolgica, porimportante y decisiva que est siendo, no puede comprenderse al margen deotras muchas transformaciones que estn ocurriendo en diversos rdenes dela realidad. Un analista tan reconocido como Castells (1997), as como elmismo Tezanos (2001) entre otros muchos, entienden que los cambios encurso son mltiples y profundos. Sus soportes ms decisivos quizs estnsiendo la explosin del conocimiento cientfico y sus proyeccionestecnolgicas sobre mbitos tan importantes como la informacin, labiotecnologa y neurociencia, pero no estn ocurriendo al margen detransformaciones importantes en los mbitos de la economa y sistemas deproduccin, las relaciones de poder y la poltica, la construccin de laexperiencia de los sujetos y su socializacin. As, por lo tanto, para encararlos desfos y posibilidades educativas de las nuevas tecnologas, hemos deprestar atencin a la educacin que tenemos, sobre todo a la que deberamostener, y, desde luego, no dejar al margen algunos contextos y condicionessociales, polticas y culturales emergentes. Desde mi punto de vista, pues, ladiscusin sobre la educacin que deberamos pensar y promover, y la tomaen consideracin del actual escenario social en el que hemos de abordarla,han de servir como marco para abordar la cuestin ms especfica del papely las contribuciones de las nuevas tecnologas.Para exponer algunas razones a favor de esta posicin, tratar tres puntosa continuacin. En primer lugar ofrecer algunas referencias y valoracionessobre el nuevo paradigma social, seguidamente dejar constancia de algunasde sus repercusiones sobre la educacin y, finalmente, sugerir algunasbases para el mencionado dilogo entre las nuevas tecnologas y laeducacin.1. UN NUEVO PARADIGMA SOCIAL
  • Laeducacinylasociedaddelainformacin: cuestionesdecontexto33Tal como indicaba ms arriba, para transmitir una idea ms precisa de lastransformaciones que estn ocurriendo, y definiendo, la tercera granrevolucin de la historia de la humanidad, algunos como Castells (1997)hablan de un nuevo mundo, u otros, como Tezanos (2001), emplean laexpresin nuevo paradigma social. Bajo este paraguas suelen identificarsetres grandes cambios:a) los que estn producindose en el mundo de la economa,sistemas de produccin y la redefinicin del trabajo, con algunassecuelas inquietantes sobre la estratificacin social;b) los que ataen a la recomposicin del poder y la poltica;c) los que se refieren a un amplio abanico de transformacionessociales y culturales como contexto y contenidos de la experiencia yconstruccin de la subjetividad (Gimeno, 2001).Echemos una mirada panormica sobre cada uno de ellos.1.1 El crecimiento sin precedentes de la riqueza material y laprofundizacin de las fracturas de las desigualdadesLa revolucin tecnolgica ha puesto en manos del sistema de producciny economa capitalista herramientas poderosas para alcanzar cotas deriqueza material sin precedentes, excedentes de produccin y capitales que,bajo el nuevo orden de la globalizacin econmica y financiera, hacenposible generar ms bienes y productos, utilizar procesos y procedimientoscapaces de maximizar los beneficios reduciendo al tiempo los costes de laproduccin. Los nuevos recursos y herramientas informticas (ordenadores,redes telemticas y robots), la puesta a punto de nuevos materiales y fuentesde energa (plsticos, fibras pticas, semiconductores fusin y fisinnuclear...), hacen posible formas casi inimaginadas de racionalizacin ycontrol cientfico y tecnolgico de los procesos de produccin.Paralelamente se han producido cambios notables en los sistemas deorganizacin y gestin de las empresas, las formas que adoptan(multinacionales, pequeas empresas...), los espacios de trabajo y lasmodalidades del empleo (teletrabajo, trabajo en red, autoempleo,subcontratacin), as como la redefinicin del capital de empleabilidad deque han de disponer aquellos trabajadores que aspiren a ser integrados porncleo de ese capitalismo que Castells denominaba informacional, en red.Como resume Tezanos (2001:78):Se trata de una cadena de cambios que estn transformando lasempresas, est modificando la propia nocin de trabajo, est alterando
  • SociedaddelaInformacinyEducacin34los papeles sociales bsicos, est determinando nuevos marcos deposibilidades y oportunidades vitales, en suma, conduciendo a un nuevoparadigma social.Los efectos de todo ello son mltiples, y al mismo tiempo heterogneos.En sus caras ms positivas, sera difcil negar que las cotas de riqueza ybienestar material alcanzadas no tienen parangn con ninguna pocaconocida del desarrollo de la humanidad, o que, precisamente por el papeltan decisivo que la informacin y el conocimiento estn adquiriendo en losprocesos de produccin y la redefinicin del trabajo, ste empezara a serpensado como una actividad basada en lo ms genuinamente humano, lainteligencia. Lejos estara quedando, asimismo, el trabajo rutinario,empobrecedor y aislado, propio de los sistemas industriales en los queimper el modelo fordista. Poco a poco, y desde luego el futuro felizprometido, cada vez sera reemplazado por otro mucho ms humano,flexible, creativo, realizado con otros en equipo y disponiendo, para llevarloa cabo, de mrgenes de discrecionalidad e inteligencia horizontalredistribuda por todos los niveles de la produccin y organizacin de lasempresas. En el contexto de los nuevos modelos de produccin yorganizacin empresarial, el trabajo, segn se aventura, cada vez se apoyarms sobre una fuerza laboral que ha de mostrar niveles ms altos deformacin, entendida como:La capacidad de redefinir constantemente la cualificacin necesariapara una tarea determinada, y de acceder a las fuentes y mtodos paraadquirir dicha cualificacin (Castells, 1997:375).De modo que, as, la formacin adquiere un valor tambin sin parangn,hasta el punto de ser considerada como uno de los subsectores estratgicosms decisivos en el concierto de la nueva economa.Una cosa, no obstante, son las previsiones ms halageas respecto alpapel de la formacin, el requerimiento de habilidades de ms alto nivelintelectual y personal, y hasta la personalizacin del trabajo, y otra, biendiferente, el porveir de quienes no hayan logrado desarrollarlas, e incluso demuchos de los potenciales nuevos trabajadores que no siempreencontrarn puestos laborales acordes con sus niveles de cualificacin. Altiempo que el trabajo crece, se cualifica y diversifica, se destruye, escasea yfragmenta. La dualizacin del trabajo y las formas cambiantes del empleo,con sus secuelas de precarizacin, desempleo de larga duracin ytrabajadores en situacin de riesgo, por no reunir las condiciones deempleabilidad informacionales, estn enseando ya sus orejas, y cada vezcon ms frecuencia y generalizacin.Y eso es as, entre un conjunto amplio de factores, porque los niveles tanaltos de eficiencia y productividad no slo se consiguen por la innovacin
  • Laeducacinylasociedaddelainformacin: cuestionesdecontexto35tecnolgica y organizativa, sino tambin y al tiempo, mediante la subversinde los marcos contractuales conocidos y tras largas luchas socialesconquistados por los movimientos sociales y fuerzas sindicales de antao.En sus trasfondos opera, tal como dice Forrester (2001), una extraadictadura. Su lgica argumental tiende a presentrsenos como algoirrefutable: el empleo depende del crecimiento, ste, a su vez, de lacompetitividad y la competitividad, de la reduccin de los costes laboralesy, cuando sea preciso, de la supresin de puestos de trabajo, incluso en lossectores tecnolgicamente punteros, tal como tenemos ocasin de leer oescuchar a diario en los medios de comunicacin. Impera una mxima fataly no cuestionada, sigue diciendo la misma autora, que resulta tancontundente como paradjica:Para luchar contra el paro, nada mejor que el despido (Forrester,2001)Hay que subrayar, adems, todo un conjunto de efectos negativos queadquieren su expresin ms visible en la ampliacin y profundizacin de lasfracturas de las desigualdades generadas por el desarrollo de las sociedadestecnolgicamente avanzadas (Tezanos, 2001). La revolucin tecnolgica enmarcha, los sistemas de produccin que amplifica y expande, laglobalizacin econmica y las nuevas formas de organizar y redefinir eltrabajo, siguen obedeciendo a la lgica del sistema capitalista. En opininde Castells (1997), se trata de un capitalismo de nuevo cuo que, en efecto,ha flexibilizado y renovado poderosamente sus medios, pero persiste,incluso hasta merecer el calificativo de endurecido, en sus mismos finesde siempre: incremento de los beneficios y excedentes y respeto sagrado porla propiedad privada de la riqueza. No slo los beneficios, sino en ocasioneshasta el lucro, de modo que, como tambin lo califica Chomsky (2001), elde ahora es un capitalismo sin miramientos. El nuevo dios es el mercado,las relaciones entre la oferta y la demanda su mecanismo de reparto de lariqueza disponible, y, sobre esas bases, la constitucin de un nuevo sistemade organizacin social con sus correspondientes mecanismos deestratificacin y desigualdad.Las diferencias en riqueza entre los pases ms desarrollados y los mspobres seran ahora superiores a las del siglo XVIII (Chomsky, 2001).Informes sucesivos que vienen publicndose en los ltimos aos porUNICEF, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), ola misma ONU, refuerzan una escalada en las cotas de la desigualdad entrelos pases del primero, tercer o hasta cuarto mundo (Tezanos, 2001). Esteautor, por ejemplo, hace un anlisis bien documentado de este fenmeno.Algunos de los datos que ofrece, concretamente extrados del Informe de laONU (2000), muestran una realidad que habla por s misma. As, mientrasen 1820 esa distancia era de tres a uno, en 1950 se situ en treinta y cinco auno, en 1973 en cuarenta y cuatro a uno y, ya en 1992, se dispar hasta
  • SociedaddelaInformacinyEducacin36setenta y dos a uno. A lo largo del siglo XX, la desigualdad en riqueza se hamultiplicado por siete y, se pregunta el mismo autor, si en el XXI no llegara hacerlo el doble o todava ms. Adems, la riqueza tiende a concentrarseen un nmero menor de manos. Segn el Informe de la ONU de 1996, 358personas tenan tanta riqueza como el 45% de la poblacin mundial; en1998, doscientas venticinco, tanto como dos mil quinientos millones. Lariqueza de tres de las ms grandes fortunas privadas del mundo era superior,segn la misma fuente, al PIB de los cuarenta y ocho pases ms pobres, enlos que vivan entonces unos 600 millones de habitantes. Existen evidenciasque confirman, e incluso acentan, tendencias como sas al detenerse enalgunos continentes como Africa, o pases del este europeo, sobre todo apartir de la debacle del socialismo real. En los mismos pases desarrollados,y en particular en EEUU, tal como aduce el mismo Chomsky (2001), losniveles actuales de desigualdad son superiores a los de hace sesenta aos.En la mayora de los pases de la Unin Europea, entre el ochenta y elnoventa, los problemas asociados con la desigualdad aumentaron. Tezanoscita algunos datos al respecto que son un testimonio de lo que comento: unode cada seis hogares se hallara en situacin de pobreza (unos cincuenta ysiete millones de personas), el 15% de hogares est afectado o amenazadopor el desempleo; se calcula que hay aproximadamente unos cinco millonesde personas sin hogar.De modo que el actual desarrollo tecnolgico bajo el modelo capitalistadominante no slo no habra logrado corregir desigualdades heredadas sinoque, segn todos los indicios, tiende a acentuarlas todava ms yamplificarlas. La desigualdad, tal como desarrolla y explica Tezanos (2001),ha ido hundiendo sus races en la propia organizacin social y en susmecanismos estructurales de diferenciacin. En la sociedadtecnolgicamente avanzada, ese fenmeno se traduce en la constitucin denuevas fronteras sociales entre la inclusin y exclusin, algunas de ellasmuy lbiles, as como tambin en la aparicin de nuevos factores de riesgopara sujetos, colectivos o clases sociales hasta hace poco integrados.Variables econmicas y laborales tradicionales, o la condicin de empleadoo parado, ahora se ven reforzadas o matizadas por niveles de formacin yempleabilidad, as como por el tipo de trabajo de que se disfrute y lascondiciones laborales en que se realice.Y, por supuesto, algunos factores sociales como la desestructuracinfamiliar, la no pertenencia a redes sociales de influencia, el hecho de viviren un entorno social marginal, o en una zona geogrfica deprimida, seaaden a los anteriores e interaccionan con los mismos. Ser joven que aspiraa un primer empleo, o parado desechable aunque todava en plena edadpara seguir trabajando, o mujer, o perteneciente a minoras tnicas,constituyen factores de riesgo que fcilmente pueden llevar a la exclusin.Las previsiones que algunos se atreven a hacer de cara al futuro cercano noson nada prometedoras en este orden de cosas. En lo que se refiere a nuestro
  • Laeducacinylasociedaddelainformacin: cuestionesdecontexto37pas, el mismo Tezanos (2001:187) apunta una serie de ellas nadaconfortantes: el previsible incremento del desempleo de larga duracin, ascomo la precarizacin laboral, la mayor afluencia de inmigrantes, tambin eldesarraigo familiar, la marginacin de los barrios perifricos de las grandesciudades, quizs el todava mayor desmantelamiento del Estado deBienestar y las secuelas personales y sociales que de ello puedan derivarse.Entre ellos, dualizacin social, fragmentacin del trabajo cualificado,precario y marginal, intensificacin de la fractura social, ascenso de laviolencia y tensin social, crecimiento del racismo y la xenofobia.1.2. Nuevos contenidos de la poltica y formas de gobiernoEste es un segundo mbito en el que tambin se pueden apreciartransformaciones importantes en lo que concierne a la poltica y las formasde ejercicio del poder. En cierto modo, estn siendo provocadas yredefinidas por el nuevo orden econmico y tecnolgico. Pero ste, a su vez,no sera el que est siendo, ni estara siendo utilizado al servicio de losintereses dominantes a los que sirve, al margen de la configuracin corrientede la misma poltica. La revolucin tecnolgica no slo alimenta y haceposible la lgica del capitalismo informacional y sus efectos ambivalentes.Adems, es una determinada manera de entender y aplicar una poltica enparticular, la que mejor cuadra con los imperativos econmicos prevalentesy la que, al mismo tiempo, contribuye a exacerbar las desigualdadesasociadas a la organizacin social derivada.Es ya casi un tpico reconocer que el nuevo paradigma social, y de formamuy particular la globalizacin de la economa y las finanzas (Beck, 1998),socava seriamente el poder de los Estados. Su soberana y autonoma parahacer frente con sus propios medios y competencias a diversos mbitosestaran quedando, de un lado, mermada por arriba (poderessupranacionales), y simultneamente, tambin por abajo (exaltacin deciertos nacionalismos), lo que cercena algunas de sus bases de adhesinsocial y cohesin cultural. Los partidos polticos tradicionales, para noperder el contacto con los ciudadanos votantes, se ven obligados anavegar recogiendo lo que encuentran a su paso, cuando y como pueden. Lamisma democracia es objeto de todo tipo de sospechas, sobre todo por suvaciado poltico y su vulnerabilidad frente a las exigencias de los mercadosy la expansin de sus categoras sobre todos los mbitos, incluidos el socialy poltico (Fernndez Durn, 2000; Chomsky, 2001). El poder del capitaltransnacional y de las empresas (podemos comprobarlo a diario incluso ennuestros contextos ms cercanos), est ganando el pulso a las fuerzassindicales y, de ese modo, rompiendo marcos reguladores de las relaciones
  • SociedaddelaInformacinyEducacin38laborales y necesarios para la resolucin de los inevitables conflictos entreel trabajo y el capital.No es infrecuente que sobre ese nuevo trasfondo de la poltica ultraliberaly del estado de mnimos (por ms que tan slo se trate de una falacia) cundaentre una buena parte de la ciudadana el recelo frente a la poltica, la apataen materia de participacin, o incluso hasta el cinismo y el descrditorespecto a instituciones sociales y polticas hasta hace poco reivindicadas yconquistadas. El panorama resultante est siendo suficientementeprovocativo como para dar pie a diversos anlisis sobre la nueva faz de lapoltica (Rose,1996; Giddens, 1999; Vallespn, 2000). Poco puedo aadir yoa lo ya tantas veces documentado: el Estado nacin est perdiendo soberanay autonoma para afrontar viejos compromisos y en particular, para seguirsosteniendo el pacto social de postguerra segn el cual haba de asumir unpapel activo en la conformacin de la economa y la sociedad, reconociendoy garantizando derechos bsicos y mnimos a todos los ciudadanos(ingresos, trabajo, salud, educacin, seguridad, ...); la complejidad delnuevo mundo torna inviables ahora modelos burocrticos, jerrquicos ypaternalistas en lo que se refiere al gobierno y el modo de ejercerlo; en lugarde protagonista, al Estado se le asigna, y asume, por lo visto, ms bien unpapel de arbitraje y mediacin en la resolucin de conflictos sociales; lasfuerzas del desarrollo han de localizarse en la libre iniciativa, la lgica dellibre mercado y el juego resultante de ofertas y demandas, que es elevado,especialmente por el pensamiento nico, a la categora de recurso preferentey casi nico para lograr prosperidad y redistribuirla. La idea de lo social ycolectivo tiende as a desvanecerse; su lugar es ocupado por elreconocimiento de la diversidad de intereses locales y comunitarios, y alldonde se supona que deban operar mecanismos de compensacin,garantas y lucha pblica contra las desigualdades, ahora deben operar lasreglas del mercado, la autonoma, las responsabilidades particulares yprivadas y el libre concierto de las ofertas y demandas.Conviene llamar la atencin sobre un hecho que no debiramos pasar poralto. Por lo general, este tipo de anlisis no slo se presentan comofotografas de un estado de cosas, sino, adems, como la certificacinconsumada de hechos incontrovertibles e ingobernables. Por fortuna, sinembargo, tambin existen otras lecturas, quizs realizadas desde laheterodoxia, que se empean en hacernos apreciar el carcter ideolgico,interesado y mtico de algunos de esos presupuestos y los intereses a los queobedecen. Un par de referencias ilustrativas vienen al caso. La primera deellas procede del mismo Chomsky (2001). Concretamente, en lapresentacin de su libro se puede leer lo siguiente, a propsito de la nuevaforma de entender y practicar una cierta poltica:El neoliberalismo es la poltica que define el paradigma econmicode nuestro tiempo: se trata de las polticas y los procedimientos mediante
  • Laeducacinylasociedaddelainformacin: cuestionesdecontexto39los que se permite que un nmero relativamente pequeo de interesesprivados controle todo lo posible la vida social con objeto de maximizarsus beneficios particulares (pg 7).Y algo ms adelante, abundando en la misma idea, se afirma:Los aparatos estatales son ahora mayores que nunca, pero bajo elneoliberalismo tienen muchas menos pretensiones de velar por losintereses ajenos a las empresas (pg. 14).Es decir, aunque en cierto modo es un hecho que los estados, en elcontexto de las sociedades tecnolgicamente avanzadas, pierden soberana yautonoma sobre sus territorios nacionales y muchas de sus competencias deantao, una apreciacin como sa merecera, al menos, dospuntualizaciones:- Una, en el sentido de que esa mermada soberanista, que parececonstatarse como un fenmeno generalizado, no afecta por igual atodos los pases .- Dos, que tambin abundan las evidencias que muestran que laglobalizacin sobre la que se descargan tantas responsabilidades(desbordamientos de las economas nacionales, imperativos de ajustespresupuestarios, reduccin de inversiones sociales y de los costeslaborales, etc.), no es algo que haya surgido como una seta espontneasino, por el contrario, un fenmeno activado y legitimado por unadeterminada poltica, por un ideologa social y mercantil muyparticular y, adems, por la influencia y el poder de organismos einstituciones localizadas en los pases ms poderosos.En definitiva, pues, el orden social y la poltica vigente no es que se hayaencontrado con un sino irrefutable por el cual no le quede otra salida queplegarse a los imperativos de la economa. Aunque eso suele afirmarse confrecuencia y sin matices adicionales, quizs est lejos de ser la nica versinposible. Pues, como precisa Forrester (2001):Lo que se nos presenta como algo dado, y que entendemos como elproducto de la globalizacin omnipresente hasta el punto de impregnarlotodo, no es ms que el resultado de una poltica deliberada y ejercida aescala mundial(pg. 13); no ha triunfado la economa sobre lapoltica, lo que es cierto es lo contrario: es una poltica particular, laultraliberal, la que rige la economa.Con toda seguridad, una de las parcelas que ha sentido los efectos delnuevo orden econmico y poltico ha sido la que se refiere a las coberturasque se pens que deban ser garantizadas por el Estado del Bienestar. stesurgi de un pacto social y poltico concertado por los pases que serepartieron el mundo tras la II Guerra Mundial, ahora fracturado pormltiples frentes ideolgicos (neoliberalismo y nueva derecha) y derivas
  • SociedaddelaInformacinyEducacin40polticas y sociales (descentralizacin, desrregulacin, autorregulacin yresponsabilizacin particular, etc.). Algunas de las condiciones que todoello representa para los sistemas escolares, como veremos ms adelante,estn siendo tambin muy ambivalentes, y, en algunas direcciones,inquietantes.
  • Laeducacinylasociedaddelainformacin: cuestionesdecontexto411.3 Cambios sociales y culturalesLa revolucin tecnolgica, la reestructuracin de la economa y la crticacultural que adquiri expresiones ms visibles y populares en losmovimientos sociales de los sesenta (Fernndez Durn, 2000), han idoprovocando a su vez, como sostiene Castells (1997), transformacionesprofundas en los sistemas de produccin, en las relaciones de poder y, almismo tiempo, en las relaciones de los sujetos con la realidad, suexperiencia consigo mismos y los otros, en definitiva, con la cultura. Espreciso, aunque sea de forma somera, prestar atencin a ste mbito, puesguarda una relacin todava ms estrecha con la socializacin de los sujetos,o, en expresin de Gimeno (2001), la construccin de la subjetividad, ahoraexpandida en sus fuentes referenciales y una mayor pluralidad de contenidosculturales. Socializacin, cultura y educacin son fenmenos estrechamenteimbricados, y, as, las pautas, referentes y contenidos de la sociedad de lainformacin representan claves decisivas para pensar y proyectar laeducacin.Cualquier visin del nuevo paradigma social en la que slo se acentuarala explotacin unilateral de la informacin y el conocimiento por el modeloneocapitalista de produccin, el enrarecimiento de las formas y relacionesde poder, y las secuelas perversas que est dejando todo ello sobre lasnuevas formas de estratificacin social y desigualdad. Tambin lastransformaciones culturales estn siendo impresionantes en la era de lainformacin. Y no slo lo son en lo que se refiere a la ingente eclosin denuevos conocimientos cientficos y tecnolgicos, sino tambin en la prcticatotalidad de mbitos del saber sobre el hombre, la sociedad, el arte en sumltiples manifestaciones, la expresin y creacin literaria, etc. En estesentido Tezanos (2001:61), ofrece el dato segn el cual la produccin deconocimiento cientfico habra sido mayor en la ltima dcada del siglo XXque en todo la historia previa de la humanidad, as como el de que el 90%de los cientficos que ha habido todava estn vivos.Para hacerse una idea aproximada de las caractersticas de la cultura ennuestro tiempo, necesitamos, quizs ahora todava con mayor justificacin,adoptar una concepcin amplia de este trmino. El concepto de culturaincluye, desde esa acepcin amplia, aquellos conocimientos organizadosproposicionalmente sobre la realidad, adems de los que representan formasde hacer, esquemas de procedimientos, tecnologas en definitiva, para laintervencin sobre el mundo, la sociedad y los sujetos.El acervo cultural representado por artefactos, herramientas, dispositivostecnolgicos, no slo permite flujos sin precedentes para el registro,representacin, tratamiento y transmisin del conocimiento, sino que, almismo tiempo, se han convertido en un poderoso aliado para facilitar
  • SociedaddelaInformacinyEducacin42exponencialmente las posibilidades de descubrir nuevos saberes yreconstruir los disponibles. Y, desde luego, la cultura, adems de por losconocimientos, tambin se define por las normas y pautas decomportamiento que ampara o prohibe, por los estilos de vida, tradicionesmorales y costumbres, por las relaciones consigo mismos, con los dems ycon el entorno que inculca a sus miembros. En definitiva, la sociedad de lainformacin es prdiga en nuevas formas y contenidos culturales. Y tantopor aquellas que ha logrado conservar, recrear, expandir y hasta cuestionarde su pasado, como por la explosin de saberes ms profundos y extensos,as como la exaltacin de la informacin hasta convertirla en el motorfundamental del desarrollo. Puesta al servicio del conocimiento, de sudifusin, intercambio y mestizaje (Gimeno, 2001), la revolucin tecnolgicapodra representar el germen sin precedentes tambin de una profundarevolucin cultural, ms abierta y democrtica, menos etnocntrica, mssolidaria y tolerante.Si atendemos, no obstante, a la geografa de los espacios de produccinde la cultura de la era de la informacin, a sus contenidos especficos y a susprotagonistas, es pertinente advertir que no existe una cultura, sinomltiples y desiguales, as en la prevalencia de sus contenidos como en elpapel de quienes la generan y disfrutan. Son, en efecto, mltiples lossignificados y valores de culturas diferentes, desiguales las relacionesjerrquicas entre las hegemnicas o marginales, y, desde luego, tambin lospoderes, explcitos o en la sombra, capaces de ejercer influencias sociales enla conformacin de representaciones, opiniones o creencias, o propagarmodos de vida y comportamientos.Por tratarse de una cultura plural, heterognea, residente en fuentesdispersas y susceptible de distribuirse hasta de forma anrquica, nos puedepermitir el contacto con estilos de vida, concepciones y costumbres quevayan desde lo ms arcaico hasta los ms actuales; de lo ms relevante yslido, a lo ms fugaz y trivial; de la cultura de masas a la de minorasselectas, ahora expuestas a la contemplacin de cualquiera; desde losfenmenos de una mayor actualidad que dejan de serlo al cabo de pocotiempo, a la incursin en el pasado ms remoto a travs de unas u otrasformas de representacin y simulacin. Al privilegiar los sistemas derepresentacin simblica y abstracta, hace posible traspasar los entornos yexperiencias ms cercanas y acceder virtualmente a otras realidades y sushabitantes a quienes no llegaremos ni tan siquiera a conocer en la realidad(Echeverra, 2001), posibilitando, en principio, nuevas relaciones sociales.Vivimos as una cultura ms plural y comunicada que en cualesquiera otrapoca, y eso, podra ser uno de los senderos deseables hacia el desarrollo deun cosmopolitismo solidario. Slo se trata, no obstante, de una optimistaposibilidad. Las posibilidades ahora tcnicamente abiertas no son ni sernuna contribucin efectiva hacia un sueo como se a menos que concurran,simultneamente, condiciones polticas y econmicas decididamente
  • Laeducacinylasociedaddelainformacin: cuestionesdecontexto43empeadas en componer un planeta ms habitable para todos. Por desgracia,los acontecimientos ms recientes no apuntan precisamente en la mejor delas direcciones.Como ya dijera Postman (1990) en alguno de sus libros msprovocativos, Divertirse hasta morir, los problemas con que los que nosenfrentamos como sujetos y sociedad en un entorno cultural as de rico ensus contenidos y formas de expresin, no parecen secundar el temor de quealgn gran hermano nos llega a dominar por completo a base derestringirnos la informacin. Tal vez pueda ser ms verosmil que las formasde control se tornen ms sutiles y generosas abrumndonos con tantacantidad y diversidad de informaciones que no seamos capaces deprocesarla e integrarla en esquemas conscientes, crticos y autnomos, asen el plano del pensamiento como en de las conductas y relaciones sociales.Ahora ms que nunca podemos visualizar con mayor claridad el poder de lainformacin, y la informacin como espacio simblico donde se dilucida elpoder de los ms fuertes y los mecanismos efectivos de expandirlo. Noshallamos en un medio cultural que puede calificarse de abierto ydemocrtico, accesible y universal, con una fluidez impresionante deespacios, tiempos y fuentes donde adquirir nuevos conocimientos y realizarexperiencias ms personales y reflexivas. Al mismo tiempo, sin embargo, esmuy selectivo, interesado, filtrado por los poderes y estructuras de quedisponen los ms poderosos para decidir qu es importante, cundo y cmodivulgarlo, as como quines sean audiencias preferentes.La explosin de la cultura y culturas, as, no es ajena a procesos dehomogeneizacin y estandarizacin (MacLaren, 1995), aunque tampocoimpide, sino todo lo contrario, dinmicas individualizadoras desconocidas,sobre todo por aquellos sujetos que estn pertrechados de criteriosautnomos y habilidades relevantes para seleccionarla, reconstruirla yvalorarla. Es, como deca hace un instante, una cultura que nos puedepermitir el acceso a los saberes ms densos, rigurosos, diversos, aptos paraafinar nuestro ingenio, cultivar la sensibilidad y desarrollar el altruismo,aunque tambin se nos ofrece como un escaparate abigarrado en el que losembalajes diluyen la sustancia; la trivialidad y la diversin hasta morir,los contenidos; la facilidad y bajo esfuerzo mental en el acceso a la mismaes una excusa, tal vez, para no ir ms all de las apariencias, aparcar laenerga y el esfuerzo de la reflexin serena y ponderada. Es la nuestra unacultura que prima la visin sobre otros sentidos, y quizs con ello, sin tenerque compartir todas las tesis de Sartori (1998), habra lugar a ciertassospechas de que el homo sapiens est dejndose comer una parte de suterreno a favor del homo videns, el rigor disciplinado y la elaboracin delpensamiento abstracto, a una forma de procesar la realidad y elconocimiento frgil, superficial, voltil.
  • SociedaddelaInformacinyEducacin44El mismo Postman (1990), refirindose de forma especial a la culturatelevisiva, denunci la perversidad, no tanto de algunos de sus contenidosbasura y moralmente censurables, cuanto su influencia ms sutil, la quesupondra el cultivo que propicia de una determinada orientacin hacia elaprendizaje, segn la cual, slo vale y merece aprenderse aquello que noexija demasiado esfuerzo y disciplina Simone (2001).En el nuevo entorno propiciado por las nuevas tecnologas, y enparticular aquellas en las que predomina lo audiovisual, podra estarsecultivando un nuevo orden de los sentidos (con predominancia de la vistasobre la audicin), y, de ese modo, formas diferentes de conocimiento ytransmisin de la cultura. Uno de los rasgos ms caractersticos, en lo que serefiere a la adquisicin del conocimiento y el desarrollo de los procesosmentales correspondientes, sera la prevalencia de la inteligencia simultneaa expensas de la lineal y sucesiva. Dice a este respecto Simone (2001:41):La innovacin tecnolgica es capaz de activar efectos profundos enel sistema de formacin y transmisin de cultural...En nuestro casotendramos que pensar que la enorme cantidad de estmulos auditivos yla cultura de la escucha que ha generado han hecho perder importanciaa la visin alfabtica y a su soporte ms tpico: el texto....que ha cesadogradualmente de ser el terreno privilegiado al cual se aplica la accindel ojo y ha empezado a perder terreno.El tema al que estoy haciendo referencia no es susceptible, seguramente,de explicaciones tan sugerentes, pero matizables, como stas. Pero, desdeluego, los nuevos medios tecnolgicos, la cultura que soportan, los cdigospreferentes que utilizan y las capacidades mentales que exigen y cultivan enlos sujetos, son asuntos relevantes y ahora sometidos tambin atransformaciones todava difciles de apreciar y entender, aunque yapodemos percatarnos de algunas de sus secuelas.Por lo dems, una