mariano guerrero art valor esperanza y ganas es hora del adelante

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Artículo procedente de Sedisa Siglo XXI http://www.sedisasigloxxi.es/spip.php?article230 Valor, esperanza y ganas. Es la hora del "adelante". Mariano Guerrero, Secretario de la Junta Directiva de SEDISA y Catedrático de Gestión Y Planificación Sanitaria del la Universidad Católica de Murcia. UCAM. - Editorial - Sedisa Siglo XXI Copyright © Sedisa Siglo XXI Page 1/3

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Artículo procedente de Sedisa Siglo XXI

http://www.sedisasigloxxi.es/spip.php?article230

Valor, esperanza y ganas. Es la hora del

"adelante".

Mariano Guerrero, Secretario de la Junta Directiva de

SEDISA y Catedrático de Gestión Y Planificación

Sanitaria del la Universidad Católica de Murcia. UCAM.

- Editorial -

Sedisa Siglo XXI

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Ha llegado el momento de hacer, de sufrir y de demostrar que podemos. Que podemos, no sin sacrificios. Creernos

que podemos. La sociedad debe de ser consciente de que la sostenibilidad del sistema sanitario es un objetivo

irrenunciable y prioritario, en el que todos debemos de estar implicados.

Decíamos en anteriores editoriales de se han realizado extraordinarios diagnósticos sobre la situación del sector

sanitario en España. Y también decíamos que ya era el momento de actuar, pero coordinadamente. Ya estamos

viendo las consecuencias de algunas de la medidas tomadas, aunque vendrán otras de más calado, más eficaces,

mas traumáticas y, posiblemente, más curativas.

Estamos instalándonos en la cultura de la austeridad y del esfuerzo colectivo, senda de la que nunca debimos salir,

pero las situaciones de abundancia traen estos males, en todos los rincones del planeta. Pero la situación lo

requiere, pues está en juego la viabilidad del Sistema Sanitario Español, uno de los patrimonios más importantes de

nuestra sociedad, que se ha forjado por el esfuerzo continuado de tres generaciones, desde una situación de país

ayudado por Europa, hasta un país en la antesala del rescate.

Es evidente que todos los países de nuestro entorno económico, político y social han sufrido grandes cambios en la

estructura social como la ampliación de las clases medias, el acceso masivo de la mujer al mercado remunerado, la

transformación de las relaciones jerárquicas en la familia, el envejecimiento de la población, los enfermos crónicos,

entre otras, que han transformado valores considerados tradicionales. Además, en las últimas décadas ha sido

evidente el aumento de las necesidades sanitarias, fruto de los avances científicos y de la mejora del nivel cultural

de los ciudadanos, con nuevas expectativas y un sustancial cambio en su vivencia de la salud y de la enfermedad.

Frente a ello una nueva visión sobre los servicios sanitarios, y un imparable aumento del gasto.

En el año 2000 la OMS situaba el Sistema Sanitario Español en el top mundial. Este estudio dejaba a Alemania y

Estados Unidos de América en los lugares 25º y 37º puesto respectivamente, y a España en el 7º.Es evidente que el

estudio obtuvo críticas y no ha sido reeditado. Aún así, debemos preguntarnos como quedaría actualmente o como

quedará en los próximos años, cuando se pongan en marcha medidas restrictivas.

Algunos pensamos y lo hemos expresado en bastantes ocasiones y foros, que el sistema puede y debe seguir en

buena valoración, aunque algunas prestaciones se modifiquen o tengan un sistema de financiación diferente, con

más participación personal. En ese sentido, actualmente se anuncia la aparición de una Ley de Servicios Sanitarios

Básicos, es decir, una ley que a toda costa mantenga el core del sistema y las prestaciones esenciales como

garantía de los derechos de los ciudadanos. Hemos de observar que en el estudio de hace 11 años de la OMS, el

sistema sanitario no disponía de una cartera de prestaciones tan amplia como la actual y además el gasto sanitario

no era tan elevado y, sin embargo, la salud de la sanidad en España alcanzó sus cotas más altas. Es evidente que

se pueden eliminar prestaciones o financiarlas de manera diferente: lo importante es conservar un sistema sanitario

que garantice la prestación adecuada, ante la necesidad sanitaria.

Siempre hemos expresado que la mejor garantía del mantenimiento de la compleja estructura sanitaria actual es la

opinión de los ciudadanos y la posibilidad de mantener su financiación. En este sentido, no solo debemos dirigirnos

al gasto de la prestación intrínsecamente, sino también al gasto que genera la actual estructura administrativa y

gestora, que ha multiplicado por 10 los antiguos costes de la administración sanitaria y ha llegado, para mayores

dislates, a tener disparidad territorial en las prestaciones, actuando como ejemplo más representativo la existencia

de bastantes y diferentes calendarios vacunales, dentro del Estado Español. Evidentemente, no somos capaces de

mantener el nivel de gasto sanitario y la urgencia de actuar se basa en mantener y garantizar lo esencial. No se trata

de solo de ser eficaces y eficientes, asumiendo las implicaciones éticas de haber trasformado enfermedades

mortales en enfermos crónicos y dependientes, en un sector que toma decisiones no paramétricas ante la

complejidad, la variabilidad y la incertidumbre, ante necesidades sanitarias, no siempre definidas y cambiantes. Al

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respecto solo mencionar algunos datos publicados, acerca de la eficiencia del sector: las estancias inapropiadas en

hospitales suponen más del 25% del total y los ingresos inapropiados se elevan hasta el 27 % del total en algunas

áreas de conocimiento médico. Además somos el segundo país europeo en consumo de antibióticos según el

Instituto Sueco para el control de las enfermedades infecciosas. En otro orden de cosas, solo menciono la

posibilidad de mejorar el sistema de compras en las organizaciones sanitarias. Parece que la práctica clínica basada

en la evidencia científica y la búsqueda de la eficiencia han de considerarse necesarias, sobre todo en encrucijadas

como son la interrupción o moderación del esfuerzo terapéutico, en un entorno en el que la formación sanitaria no ha

preparado generalmente al profesional para afrontar este tipo de problemas.

Lamentablemente, la medicina actual que compagina las mayores cotas de eficacia de toda la historia de la

humanidad, en el tratamiento de las enfermedades, vive en un mundo en el que la queja mayor es la

deshumanización y el mayor reto la sostenibilidad financiera. En breve espacio de tiempo hemos pasado de la

gestión sanitaria de la eficacia, a la gestión sanitaria de la eficiencia, y ahora toca la gestión sanitaria de los

comportamientos y la valentía en las actuaciones. Este es un debate no ajeno a las Universidades y las autoridades

sanitarias y sociales. La educación es un hecho y una función social que juega un rol decisivo en la incorporación de

valores, saberes y técnicas de una determinada civilización y se identifica. Pues bien, no solo hay que centrarse en

la educación ciudadana relacionada con la implantación de hábitos saludables y de promoción de la salud, también

hay que educar en el uso racional, no solo de los medicamentos, sino de todo el dispositivo asistencial y para ello un

elemento importante es la utilización inteligente de la participación económica personal en el gasto, más allá de las

cotizaciones vía impuestos.

Pues bien, lideremos, entre todos, este cambio que implica el análisis y la modificación de las prestaciones, a través

de un nuevo catálogo, con o sin Ley, descubramos valientemente bolsas de ineficiencia en la prestación de servicios

sanitarios, establezcamos más coordinación entre todos los prestadores sanitarios, autonómicos, locales, públicos y

privados, eliminemos estructuras que no aportan valor real, ganando en economías de escala, al gestionar

conjuntamente organizaciones que son ineficientes solo por su tamaño, creemos redes de prestación sanitaria,

sistemas multihospital y normalicemos nuestros sistema de adquisición de productos sanitarios y no sanitarios,

como los energéticos, etc. Pero ante todo expliquemos lo que pretendemos hacer, a los profesionales y a los

ciudadanos. No será suficiente, en un futuro, ser eficientes o aportar dinero al sistema sanitario, hará falta más

talento social y empresarial, para afrontar con valentía los cambios. Hagamos uso de la vieja sentencia: "la fortuna

ayuda a los que se atreven". Y para ello, contar con los mejores. Habrá que buscar a los mejores Gestores para

afrontar ese reto urgente. La Sociedad Española de Directivos de la Salud (SEDISA) tiene mucho que aportar y

decir. Este es su compromiso. Hace falta valor, esperanza, entusiasmo, profesionalidad y ganas.

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