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  • Los estudios CTS +

    Algunos conceptos introductorios de Lógica

    La imagen tradicional de la ciencia y la tecnología

    La concepción clásica de las relaciones entre la ciencia y la tecnología con la sociedad, es una concepción triunfalista que puede resumirse en una simple ecuación, el llamado “modelo lineal de desarrollo”:

    + ciencia = + tecnología = + riqueza = + bienestar social

    Dicha concepción con frecuencia está presente en diversos espacios del mundo académico y en los medios de divulgación. En su fundamentación académica encontramos la visión clásica del positivismo sobre la naturaleza de la ciencia y su cambio temporal, cuya formulación canónica procede del Positivismo Lógico, filosofía de la ciencia que surge durante los años veinte y treinta de la mano de autores como Rudolf Carnap, en alianza con las aproximaciones funcionalistas en sociología de la ciencia que se desarrollan desde los años cuarenta, en las que destaca Robert K. Merton. Mediante la aplicación del método científico y el acatamiento de un severo código de honestidad profesional, se espera que la ciencia produzca la acumulación de conocimiento objetivo acerca del mundo. Para ello, el trabajo científico debe ser objeto de evaluación por sus colegas, quienes se encargarían de velar por la integridad intelectual y profesional de la institución, es decir, por la correcta aplicación de ese método de trabajo y el buen funcionamiento de ese código de conducta. Este sistema de arbitraje por pares, tal como se le denomina, garantizaría el consenso y la honestidad en ciencia, prevendría la controversia y evitaría el fraude.

    (…) En esta visión clásica la ciencia sólo puede contribuir al mayor bienestar social si se olvida de la sociedad, para dedicarse a buscar exclusivamente la verdad. La ciencia, entonces, sólo puede avanzar persiguiendo el fin que le es propio, el descubrimiento de verdades e intereses sobre la naturaleza, si se mantiene libre de la interferencia de valores sociales por beneméritos que éstos sean. Análogamente, sólo es posible que la tecnología pueda actuar de cadena transmisora en la mejora social si se respeta su autonomía, si se olvida de la sociedad para atender sólo a un criterio interno de eficacia técnica. Ciencia y tecnología son presentadas así como formas autónomas de la cultura, como actividades valorativamente neutrales, como una alianza heroica de conquista cognitiva y material de la naturaleza. (…)

    El malestar por la ciencia Pese al optimismo proclamado por el prometedor modelo lineal, el mundo ha sido testigo de una sucesión de desastres relacionados con la ciencia y la tecnología, especialmente desde finales de la década de los años cincuenta. Vertidos de residuos contaminantes, accidentes nucleares en reactores civiles y transportes militares, envenenamientos farmacéuticos, derramamientos de petróleo, etc. Todo esto no hace sino confirmar la necesidad de revisar la política científico-tecnológica de laissez-faire y cheque-en-blanco, y, con ella, la concepción misma de la ciencia-tecnología y de su relación con la sociedad. Es un sentimiento social y político de alerta, de corrección del optimismo de la postguerra, que culmina en el simbólico año de 1968 con el cenit del movimiento contracultural y de revueltas contra la guerra de Vietnam. Desde entonces, los movimientos sociales y políticos antisistema hacen de la tecnología moderna y del Estado tecnocrático el blanco de su lucha (González García, López Cerezo y Luján, 1996).

    (…) Los años sesenta y setenta señalan el momento de revisión y corrección del modelo lineal como base para

    Prof. Camila López 2ºBD. Liceo: Nombre del alumno: Fecha de entrega:

    Ficha 4

  • el diseño de la política científico-tecnológica. La vieja política de laissez-faire propuesta para la ciencia comienza a transformarse en una nueva política más intervencionista, donde los poderes públicos desarrollan y aplican una serie de instrumentos técnicos, administrativos y legislativos para encauzar el desarrollo científico- tecnológico y supervisar sus efectos sobre la naturaleza y la sociedad. El estímulo de la participación pública será desde entonces una constante en las iniciativas institucionales relacionadas con la regulación de la ciencia y la tecnología. (…)

    Los estudios CTS

    Originarios de finales de los años sesenta y principios de los setenta, los estudios CTS, o estudios sociales de la ciencia y la tecnología, reflejan en el ámbito académico y educativo esa nueva percepción de la ciencia y la tecnología y de sus relaciones con la sociedad. Los estudios CTS definen hoy un campo de trabajo reciente y heterogéneo, aunque bien consolidado, de carácter crítico respecto a la tradicional imagen esencialista de la ciencia y la tecnología, y de carácter interdisciplinar por concurrir en él disciplinas como la filosofía y la historia de la ciencia y la tecnología, la sociología del conocimiento científico, la teoría de la educación y la economía del cambio técnico. Los estudios CTS buscan comprender la dimensión social de la ciencia y la tecnología, tanto desde el punto de vista de sus antecedentes sociales como de sus consecuencias sociales y ambientales, es decir, tanto por lo que atañe a los factores de naturaleza social, política o económica que modulan el cambio científico-tecnológico, como por lo que concierne a las repercusiones éticas, ambientales o culturales de ese cambio.

    El aspecto más innovador de este nuevo enfoque se encuentra en la caracterización social de los factores responsables del cambio científico. Se propone en general entender la ciencia-tecnología, no como un proceso o actividad autónoma que sigue una lógica interna de desarrollo en su funcionamiento óptimo (resultante de la aplicación de un método cognitivo y un código de conducta), sino como un proceso o producto inherentemente social donde los elementos no epistémicos o técnicos (por ejemplo valores morales, convicciones religiosas, intereses profesionales, presiones económicas, etc.) desempeñan un papel decisivo en la génesis y consolidación de las ideas científicas y los artefactos tecnológicos.

    (…) Los estudios y programas CTS se han desarrollado desde sus inicios en tres grandes direcciones:

    • En el campo de la investigación, los estudios CTS se han planteado como una alternativa a la reflexión académica tradicional sobre la ciencia y la tecnología, promoviendo una nueva visión no esencialista y socialmente contextualizada de la actividad científica. • En el campo de la política pública, los estudios CTS han defendido la regulación social de la ciencia y la tecnología, promoviendo la creación de diversos mecanismos democráticos que faciliten la apertura de los procesos de toma de decisiones en cuestiones concernientes a políticas científico-tecnológicas. • En el campo de la educación, esta nueva imagen de la ciencia y la tecnología en sociedad ha cristalizado la aparición de programas y materias CTS en enseñanza secundaria y universitaria en numerosos países. La conexión entre ámbitos tan dispares, así como la complementariedad de los distintos enfoques y tradiciones CTS, puede mostrarse mediante el llamado “silogismo CTS”:

    • El desarrollo científico-tecnológico es un proceso social conformado por factores culturales, políticos y económicos, además de epistémicos. • El cambio científico-tecnológico es un factor determinante principal que contribuye a modelar nuestras formas de vida y de ordenamiento institucional. Constituye un asunto público de primera magnitud. • Compartimos un compromiso democrático básico. • Por tanto, deberíamos promover la evaluación y control social del desarrollo científico-tecnológico, lo cual significa construir las bases educativas para una participación social formada, así como crear los mecanismos institucionales para hacer posible tal participación.

  • Mientras la primera premisa resume los resultados de la investigación académica en la tradición CTS de origen europeo, centrada en el estudio de los antecedentes sociales del cambio en ciencia-tecnología, la segunda recoge los resultados de otra tradición más activista, con origen en EE.UU., centrada más bien en las consecuencias sociales y ambientales del cambio científico-tecnológico y en los problemas éticos y regulativos suscitados por tales consecuencias. La naturaleza valorativa de la tercera premisa justifica el “deberíamos” de la conclusión (González García, López Cerezo y Luján, 1996).

    1. Según una concepción clásica, identificada como la “concepción heredada de la ciencia”, la ciencia se relaciona con la sociedad en tanto motor de progreso que le proporciona mayor riqueza y bienestar.

    2. Para esta concepción clásica, el progreso científico consiste en la acumulación de conocimientos. 3. Para esta concepción clásica, la meta de la ciencia es investigar acerca de las cuestiones que la sociedad

    valore como positivas. 4. Uno de los motivos por los cuales surgió una reacción crítica a esta concepción clásica fue una serie de

    eventos que pusieron de manifiesto las consecuencias negativas de ciertos desarrollos científico-tecnológicos. 5. Los estudios CTS son una nueva rama de la Filosofía. 6. El objetivo de los estudios CTS es promover la práctica científica como actividad autónoma y neutral. 7. Los estudios CTS se han desarrollado en el campo de la investigación, las políticas públicas y la educación. 8. El “silo