las declaraciones de ruina en los edificios históricos desde la

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atrio, 17 (2011) p. 119 - 132 119 ISSN: 0214-8289 Las declaraciones de ruina en los edificios históricos desde la óptica de la historia del arte Belén Calderón Roca. Universidad de Córdoba. Fecha de recepción: 6 de septiembre de 2010 Fecha de aceptación: 17 de febrero de 2011 Resumen: En este trabajo analizaremos los efectos que ocasionan las declaraciones de ruina en el patrimonio edificado de la ciudad histórica, determinadas en muchas ocasiones, por la incomprensión de los inmuebles históricos como herencia colec- tiva por parte de sus propietarios. Dichas declaraciones implican una grave altera- ción del contexto que articula la ciudad histórica y le confiere pertinencia formal, afectando irremediablemente a la pérdida de su identidad cultural y sus valores. Palabras clave: Ciudad histórica, tutela del patrimonio cultural, ruina, historia del arte, identidad cultural. Abstract: In this work we will analyze the effects that cause the declarations of ruin in the built heritage of the historical city, determined in many occasions, for the incomprehension of the historical real estate as collective inheritance on the part of his owners. The mentioned declarations imply a serious alteration of the context that articulates the historical city and awards formal relevancy, concerning irremediably the loss of his cultural identity and his values. Key words: Historical city, cultural heritage´s guardianship, ruin, art history, cultural identity. Introducción. La mayor parte de los factores de deterioro que afectan al patrimonio arquitectónico son de índole física y la estructura del edificio se ve afectada por diversas patologías determinadas por causas innumerables, de las cuales es quizás la mano del hombre la que conlleva mayor amenaza. El descono- cimiento de la herencia colectiva por parte de los propietarios de inmuebles históricos, se traduce con demasiada frecuencia en actitudes de desidia y ne- gligencia.Ello ocasiona múltiples problemas en los edificios históricos como son las deficientes condiciones de salubridad, higiene y habitabilidad, lo que dificulta el correcto uso correcto de los edificios y por lo tanto,que fomenta la proclividad hacia el abandono y las declaraciones de ruina. Este aspecto se

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    ISSN: 0214-8289

    Las declaraciones de ruina en los edi!cios

    histricos desde la ptica de la historia del arte

    Beln Caldern Roca. Universidad de Crdoba.

    Fecha de recepcin: 6 de septiembre de 2010Fecha de aceptacin: 17 de febrero de 2011

    Resumen: En este trabajo analizaremos los efectos que ocasionan las declaraciones de ruina en el patrimonio edi4cado de la ciudad histrica, determinadas en muchas ocasiones, por la incomprensin de los inmuebles histricos como herencia colec-tiva por parte de sus propietarios. Dichas declaraciones implican una grave altera-cin del contexto que articula la ciudad histrica y le con4ere pertinencia formal, afectando irremediablemente a la prdida de su identidad cultural y sus valores. Palabras clave: Ciudad histrica, tutela del patrimonio cultural, ruina, historia del arte, identidad cultural.

    Abstract: In this work we will analyze the e;ects that cause the declarations of ruin in the built heritage of the historical city, determined in many occasions, for the incomprehension of the historical real estate as collective inheritance on the part of his owners. The mentioned declarations imply a serious alteration of the context that articulates the historical city and awards formal relevancy, concerning irremediably the loss of his cultural identity and his values. Key words: Historical city, cultural heritages guardianship, ruin, art history, cul tural identity.

    Introduccin.

    La mayor parte de los factores de deterioro que afectan al patrimonio arquitectnico son de ndole fsica y la estructura del edi4cio se ve afectada por diversas patologas determinadas por causas innumerables, de las cuales es quizs la mano del hombre la que conlleva mayor amenaza. El descono-cimiento de la herencia colectiva por parte de los propietarios de inmuebles histricos, se traduce con demasiada frecuencia en actitudes de desidia y ne-gligencia.Ello ocasiona mltiples problemas en los edi4cios histricos como son las de4cientes condiciones de salubridad, higiene y habitabilidad, lo que di4culta el correcto uso correcto de los edi4cios y por lo tanto,que fomenta la proclividad hacia el abandono y las declaraciones de ruina. Este aspecto se

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    reviste de particular importancia, ya que la carga semntica de las formas y asociacin de contenidos,as como las intrahistorias particulares vinculadas a la historia de la ciudad y la pluristrati4cacin de los mensajes que sta ofrece, se desvanecen con la eliminacin del contexto que las articula y les con4ere pertinencia formal.

    1. El deterioro del patrimonio construido y la prdida de la identidad cultural una circunstancia vinculante?

    Algunos autores como Guillermo Orozco y Esteban J. Prez a4rman que los bienes pertenecientes al Patrimonio Histrico poseen un valor o una relevancia que por sus connotaciones histricas, artsticas, etnogr4cas, etc., les hace merecedores de tal cali4cacin y por tanto, son dignos de ser tutelados, norma que se acenta en aquellos bienes que han sido formal-mente declarados1. La idea de este patrimonio inmobiliario hace referencia a ciertos bienes compartidos, pues pese a estar integrados en el patrimonio privado de sus propietarios,tambin forman parte de ese conjunto de bienes comunes que constituyen una universalidad e incorporan una referencia a la historia de la civilizacin, en suma, que con4guran su identidad cultural. Podemos hablar de identidad cultural, cuando de4nimos aquellos recuerdos del pasado que se hacen propios porque permanecen presentes en la me-moria colectiva de los hombres. La profesora Mara Morente subraya pre-cisamente, esta condicin de propiedad colectiva, de herencia, como la que determina que las decisiones tomadas respecto a su tutela, las entendamos como algo que no nos es ajeno, sino como algo que atae a nuestra propia historia,tradicin y cultura2. Por otra parte,en el mbito doctrinal,las nuevas tendencias cient4cas pretenden sustituir la importancia de los elementos tradicionales en la con4guracin y descripcin del patrimonio cultural (es decir,sus valores histricos o artsticos),por un nuevo factor:el territorio,en donde se imbrican los bienes de la cultura y de la naturaleza, convirtindose adems en un instrumento de gestin del patrimonio. Teniendo presentes estos presupuestos, el patrimonio urbano puede ser de4nido inicialmente como una obra cultural heterognea, que [email protected] la verdadera personalidad de un pueblo a lo largo de los siglos de su existencia.

    Tradicionalmente, el monumento en su presencia fsica concreta y sin-gular se ha revestido de unos valores simblicos que resumen el carcter esencial de la cultura a la que pertenece3, conduciendo a la tendencia de identi4car una cultura por el conjunto, cantidad y calidad de sus monu-mentos. Sin embargo, en el ambiente creado por el hombre existen edi4-cios menores carentes tanto de cronologa como de protagonistas individualizables,

    1. OROZCO PARDO, G. y PREZ ALONSO, E.: La tutela civil y penal del Patrimo nio Histrico, cultural o artstico, Madrid, McGraw-Hill, 1996.

    2. MORENTE DEL MONTE, M.: Patrimonio histrico e historia del Arte. Una invitacin a la [email protected], en Boletn de Arte, n. 17, Mlaga, Departamento de Historia del Arte, Universidad de Mlaga, 1996, p. 94.

    3. GONZLEZ-VARAS, G.: Conservacin de Bienes Culturales.Teora, historia, principios y normas, Madrid, Ctedra, 1999, p. 43.

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    poseedores solamente del hecho en s4, en los que se admite cierta libertad de intervencin urbanstica. Esta arquitectura menor y annima constituye la anttesis del monumento. Se trata de una arquitectura verncula, tradicional y popular, realizada con materiales de menor trascendencia (barro, madera, cermica, forja) que emerge de la propia tierra que la sustenta y obedece a las propias condiciones geolgicas, histricas, econmicas, sociolgicas, ar-tsticas y culturales del territorio al que pertenece. Nace de una regin al igual que sus habitantes, siendo igualmente verncula y no por ello debe gozar de menos importancia. La arquitectura domstica o verncula (Arqui-tectura Tpica Regional) como ya apunt el maestro Chueca Goitia, es una manifestacin autctona del saber de los pueblos, y el mismo pueblo fue el que la dot de vida al servirse de ella para sus necesidades, al otorgarle una funcin5. En muchas ocasiones, edi4cios con inters cultural han asumido durante determinados perodos funciones signi4cativas, pero a excepcin de los grandes hitos monumentales, la mayora de las veces esta signi4cacin no traspasa el mbito de lo ntimo y resulta difcil transmitirlo a la totalidad de la sociedad, a menudo bastante desconocedora de su herencia patrimonial ms prxima. Es por ello que su trascendencia y reconocimiento a nivel popular, es menor, pero no por ello su valor cultural, su dignidad y el respeto hacia ellos deban de ser menores. La ciudad est escrita por episodios de diversa ndole y debemos escarbar en cada uno de los estratos que nos descubren nuevas claves de su estructura,su persistencia,su capacidad de integracin,su utilidad y valores para conocer todo aquello relacionado con su existencia, as como con las expectativas de su vida material.Ya lo indic Azorn en la siguiente cita: S, en el mundo todo es digno de estudio y respeto; porque no hay nada, ni aun en lo ms pequeo, ni aun en lo que juzgamos ms intil, que no en-

    carne una misteriosa 'oracin de la vida6.Los condicionamientos que nuestra herencia cultural, las propias su-

    gestiones del individuo, el gusto personal o la predisposicin de nimo con que ejercemos la contemplacin, se con4guran como agentes responsables directos del impacto que provocan en nosotros los objetos percibidos. Estas circunstancias nos obligan a advertir las emociones que desprende un deter-minado lugar polarizando nuestra sensibilidad e inundndola de imgenes. Ahora bien, el patrimonio urbano se compone de elementos que van ms all de lo meramente tangible, ms all del medio fsico. ste viene en-gendrado por las gentes, las costumbres, las supersticiones, las creencias, el folclore, las expresiones de los seres humanos, los testimonios y los silencios, que a veces ilustran un recorrido lcido y atractivo, mientras que en otras ocasiones nos muestran un camino difuso y remoto. En cualquier caso, entre la historia y la ciudad se teje una animada dialctica de intrahistorias y se articulan unas concatenaciones de palabras/situaciones, que generan un or-den de valores y motivan la investigacin de los motivos y los signi4cados de los hechos. Las palabras/situaciones se asocian en la memoria y se agrupan con una relacin sintagmtica, generando un @ujo continuo de imgenes

    4. BENAVIDES SOLS, J.:La arquitectura verncula, una memoria rota, en Boletn PH, n. 20, Granada, IAPH, 1997, p. 62.

    5. CHUECA GOITIA, F.: La destruccin del legado urbanstico espaol, Madrid, Espasa-Calpe, 1977, pp. 89-93.

    6. AZORN cfr. ORTEGA MUOZ; J. F.: El ro de Herclito. Estudio sobre el problema del tiempo en #lsofos espaoles del siglo XX, Mlaga, Universidad, 1996, p. 143.

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    que mutan y se combinan de forma caprichosa; se transforman en discurso, en el espacio visivo de la ciudad. Nuestra labor como historiadores del arte es ilustrar el discurso y descifrar la miscelnea de mensajes acumulados en dicho espacio visivo, que se encuentran depositados en los diversos niveles de nuestra memoria.

    La creciente tendencia, presente en los mbitos internacionales que pri-orizan la utilizacin del trmino Patrimonio Cultural en detrimento del Patrimonio Histrico, est fundamentada segn algunos autores en la inclu-sin de tres variables: la trascendencia de su carcter inmaterial e intangible7, su representatividad cultural y la intrnseca vinculacin entre la vertiente cultural y la natural8. De este modo, el valor del patrimonio urbano residi-ra en una funcin social esencial: facilitar el reconocimiento de la identi-dad cultural de los ciudadanos de un determinado territorio9. Al intervenir constructivamente surge una imagen coherente y de4nida: el espacio vi-sivo, la forma de la ciudad, su ambiente10. Sin embargo, el espacio urbano entendido como ambiente11 puede ser condicionado, alterndose con ello irremisiblemente su autenticidad12. En consecuencia, la intervencin sobre ste debe tratarse ms bien de un anlisis que se oponga a cualquier me-noscabo de las posibilidades de narracin de acontecimientos o hechos que destilan las piedras y en los que la sociedad encuentra un valor simblico. Se veri4ca as la posibilidad de demostrar la necesidad de su conservacin, es decir, explicar por qu sin stos la ciudad sera diferente. Slo atendiendo al vnculo entre arquitectura popular y territorio en sus mltiples connotacio-nes (clima, paisaje, sociedad, tradicin), podremos acercarnos a la ciudad histrica para desentraar su diversidad y averiguar cmo sta se resuelve en los diferentes modos de vida de los territorios. De este modo, al desaparecer un determinado modo de vida, no tiene por qu desvanecerse automti-camente su testimonio material, sino que debe llevar aparejado consigo la modi4cacin de las huellas del testimonio cultural y una readaptacin a las formas de conocimiento de las mismas.

    7. El posicionamiento de la Antropologa como bien patrimonial se ampara en la cul-tura como objeto cient4co y valor identi4cador de sta. CASTILLO RUIZ, J.:El futuro del patrimonio histrico p. 7.

    8. SAMAYA CORCHUELO, S.,VELASCO GARCA, L. y SANTIAGO PREZ, (GESTO): La proteccin del Patrimonio Cultural: ordenacin del territorio y gestin del patrimonio en la Alpujarra media, en Revista digital del Patrimonio Histrico, e-rph, n. 1, di-ciembre 2007, Granada, Universidad de Granada, p. 31

    9. MORENTE DEL MONTE,M.: El Patrimonio Cultural.Una propuesta alternativa al con cepto actual de Patrimonio Histrico.Aplicacin al anlisis de la Ciudad Jardn de Mlaga, (Tesis Doctoral) Departamento de Historia del Arte, Universidad de Mlaga, 1996, micro4cha n. 178.

    10. LPEZ LLORET, J.: La ciudad construida. Historia, estructura y percepcin en el con-junto histrico de Sevilla, Sevilla, Diputacin de Sevilla, 2003, pp. 345-346.

    11. No debemos confundir este concepto con el de medio ambiente, sino al que hace referencia al valor ambiental, recogido en la legislacin y jurisprudencia para justi4car el rgimen de proteccin de determinadas reas urbanas.

    12. ARGAN, G. C.: Historia del Arte como historia de la ciudad, Barcelona, Editorial Laia, 1984 (1 ed. 1983, Editori Reuniti.Trad. Beatriz Podest), pp. 44 y 205.

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    2. Un patrimonio desamparado jurdicamente: la ciudad histrica.

    La tutela del patrimonio urbano y por ende, de la ciudad histrica, implica un juicio de valor amparado en criterios que van ms all de los pu-ramente estticos o histricos, reconocindose un altsimo valor testimonial como documento de la cultura que lo ha producido,en de4nitiva, un inters espec4co. El inters espec4co constituye una cualidad que poseen los obje-tos culturales desde un punto de vista objetivo y cuando dicha cualidad ad-quiere relevancia jurdica, la Administracin competente queda legitimada para intervenir en el portador de esa cualidad con la 4nalidad de proteger su valor cultural, a travs del establecimiento de una serie de categoras jurdicas que de4nen los elementos relacionados con los bienes inmuebles: Monumento, Jardines, Conjuntos Histricos y Sitios Histricos entre otras. La normativa que ha de identi4car los bienes integrantes del patrimonio urbano, sean individuales o de conjunto, se caracteriza por ser de ndole descriptiva. Se trata de identi4carlos a travs de una serie de circunstancias o hechos, en base a caractersticas a4nes que [email protected] en los objetos en funcin de su inters espec4co, esgrimindolas para la posterior declaracin formal expresa de inters cultural, a la cali4cacin y/o a la inscripcin. La aplicacin de la norma requiere en cualquier caso, una individualizacin y la proyeccin de un criterio personal en teora lo ms objetivo posible sobre una eleccin ya efectuada.Para que se produzca la integracin de un bien en la esfera jurdica del Patrimonio Histrico deben concurrir tres requisitos:

    En primer lugar, se parte de la enumeracin de los bienes materiales e inmateriales, de sus elementos o rasgos substanciales con4guradores que le con4eran unos valores culturales merecedores de proteccin.

    En segundo trmino, su concrecin en la prctica est subordinada a una declaracin administrativa que deber formalizar el reconocimiento de los mencionados valores.

    Finalmente, la integracin de cualquier bien dentro del mbito jurdico de proteccin del Patrimonio Histrico, precisar una previa clasi4cacin que indique el nivel de proteccin espec4co que ser asignado al mismo13.

    No obstante,el concepto ciudad histrica no constituye una 4gura ju-rdica y por tanto, no goza de normalizacin administrativa o legal. Debido a que dicho concepto no aparece contemplado en la legislacin, se in4ere la ausencia de un autntico estatuto jurdico que ampare las ciudades hist-ricas, al tratarse ms bien de un concepto histrico-sociolgico-urbanstico. El criterio de identi4cacin de los objetos que pueden formar parte del patrimonio es una realidad independiente al objeto, es decir, una cualidad objetiva y depende de un juicio valorativo previa estimacin y apreciacin de este objeto, al margen del inters pblico tutelado14.Tericamente puede resultar fcil establecer la lnea de separacin entre la regulacin jurdica de todos los elementos incluidos en los bienes culturales de conjunto, pero llevarlo a la prctica es ms complicado. Si partimos de que gran parte de

    13. ABAD LICERAS, J. M.: Urbanismo y Patrimonio Histrico, Col. Cuadernos de Ur-banismo. Madrid, Montecorvo, 2000, pp. 22-23.

    14. ALONSO IBEZ, M. R.: El Patrimonio Histrico. Destino pblico y valor cultural, Ma-drid, Civitas, 1992, pp. 141-142.

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    los bienes de conjunto que integran la ciudad histrica son inmateriales15, no se podra a4rmar que existen autnticos derechos reales sobre estos. Es decir, de los bienes inmateriales y ambientales no puede nacer una autntica relacin jurdico-real, ya que no es una realidad fsica determinada que est individualizada objetivamente16. La duplicidad de la condicin de los bienes inmateriales que integran parte del patrimonio urbano exige, por un lado,su continuidad entre pasado y presente,pues son bienes que surgieron en el pa-sado, pero que han perdurado hasta el presente a travs del reconocimiento de la sociedad; y por otro, una permanente recreacin o reproduccin en el presente debido a su condicin incorprea. Al margen de dems denomi-naciones o terminologas, los objetos intangibles se hallan vinculados inde-fectiblemente a aquellos tangibles o materiales originados en diferentes pe-rodos histricos, relacin verstil que precisamente, codi4ca su mensaje. El espacio urbano arquitectnico (fsico) puede ser intervenido, estructurado o proyectado y es precisamente esta presencia fsica, la que articula la ciudad histrica semnticamente.

    Teniendo presentes estos presupuestos, el concepto ciudad histrica obedece a un nocin global que sirve para designar esa parte de la ciudad que constituye un depsito de objetos edi4cados, vinculados a otros de di-versa ndole (tangibles e intangibles),que forman un conjunto abierto y sus-ceptible de modi4caciones a los que la sociedad atribuye una serie de valores y que sta reconoce como propio, es decir como patrimonio (urbano). En tal caso,podramos considerar el patrimonio urbano como una obra cultural que resulta de la articulacin en el sistema global de un determinado pueblo, [email protected] su verdadera idiosincrasia a lo largo de siglos de existencia.

    3. Las declaraciones de ruina en los edi$cios histricos: un aspecto controvertido en la tutela de la ciudad histrica.

    El patrimonio residencial (englobando desde modelos ms humildes de zonas rurales, viviendas urbanas, palacetes construidos por la burguesa, etc.) evoluciona como resultado de las necesidades de la sociedad que lo habita y de las posibilidades econmicas de sta.Esta arquitectura domstica tradicio-nal convencionalmente denominada menor, es sumamente frgil en tc-nicas de construccin, materiales, elevada propensin al envejecimiento y al deterioro, y a menudo lamentablemente, demasiado desconocida. Respecto a este patrimonio existe una gran complejidad y diversidad de los regmenes de propiedad, abundando los arrendamientos y se acentan los problemas cuando los bene4cios que reportan las rentas de alquileres antiguos son muy bajos, en contraposicin a los elevados costes que suponen las obras de res-tauracin o rehabilitacin. Las subvenciones de las que se pueden bene4ciar los propietarios de casas singulares no son su4cientes, como tampoco es su 4ciente su conciencia patrimonial. A ello se une a la carencia de plena

    15. El ordenamiento jurdico determina como inmateriales a aquellas realidades que ca-reciendo de existencia corporal y siendo creacin o producto intelectual del espritu humano se consideran como posible objeto de derechos subjetivos. DEZ PICAZO, Fundamentos de Derecho Civil Patrimonial,Vol. II: Las relaciones jurdico-reales, Madrid,Tecnos, 1972, p. 124.

    16. Ibdem., pp. 130 y ss.

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    fun cionalidad turstica de esta tipologa de inmuebles, ya que generalmente no se suelen visitar, con lo cual, la rentabilidad que reportan es prcticamente nula. Esta coyuntura, apoyada en la LAU17 ha permitido la disminucin cada vez mayor del porcentaje de viviendas alquiladas en las ciudades histricas, y por otra parte, los contratos de corta duracin y el incremento de las rentas con4eren una gran inestabilidad y un desmedido acrecentamiento de los precios en el mercado inmobiliario.

    Durante las ltimas dcadas,la actitud intencionada de desidia por parte de los propietarios de inmuebles histricos, en cuanto al abandono de las condiciones bsicas de salubridad y habitabilidad a las que someten a algu-nos inmuebles se revela como una constante. Con el propsito de obtener la mayor capacidad de lucro posible, sacri4can la reutilizacin en favor de la venta de los solares para nuevas construcciones, lo que obviamente les reporta mayor remuneracin econmica. La situacin puede agravarse de tal manera que los propietarios, omitiendo la funcin social esencial, abusan indiscriminadamente de sus propiedades y provocan de manera intencio-nada el deterioro del edi4cio hasta conducir irremediablemente a la de-claracin de ruina del mismo, para posteriormente proceder a su derribo y ulterior venta de terrenos edi4cables. De este modo la declaracin de ruina ha operado desde hace varias dcadas y con demasiada frecuencia, como un dispositivo habitual que permita la demolicin de construcciones histricas que se encontraban en mal estado de conservacin. En el panorama actual nos topamos con una espinosa laguna legal plagada de situaciones contra-dictorias, que se traduce en una ardua discordancia entre declaraciones de ruina y deberes de conservacin de los inmuebles protegidos por parte de los propietarios. En funcin del ptimo esclarecimiento de la cuestin que comporta la tutela de la ciudad histrica a nivel jurdico, nos encontramos ante una doble disyuntiva: las determinaciones urbansticas y las disposicio-nes en materia cultural.

    Desde una perspectiva puramente urbanstica, la Administracin est habilitada para intervenir mediante disposiciones legales con la 4nalidad de garantizar las ptimas condiciones fsicas de los inmuebles y la seguridad de los ciudadanos.

    La situacin de ruina, entendida como la condicin de deterioro fsico grave de un inmueble, constituye el lmite del deber legal de conservacin; es decir, es un estado de hecho.

    La declaracin de ruina se con4gura en cambio, como un acto de dis-ciplina urbanstica; un procedimiento administrativo que implica una de-claracin formal y la adopcin de una de las dos opciones contempladas en aquellos casos en que un edi4cio no ofrezca su4cientes condiciones de

    17. Ley de Arrendamientos Urbanos (LAU). El Decreto-Ley 2/1985, de 30 de abril, sobre Medidas de Poltica Econmica introdujo la libertad para la transformacin de vivien-das en locales de negocio, as como para pactar la duracin del contrato de arrendamiento, suprimiendo su carcter obligatorio de prrroga.Asimismo,contemplaba una clara diferen-ciacin entre los alquileres de vivienda y los destinados a otros usos (de renta ms elevada), con lo cual, el arrendamiento en el primer caso, se convierte en una prctica poco atractiva para el propietario.

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    seguridad, para evitar daos actuales y futuros a personas derivados del dete-rioro consumado del inmueble en situacin de ruina18:

    1 Obligar a los propietarios a realizar en el inmueble las condiciones necesarias de conservacin.

    2 Declarar su ruina para proceder a la demolicin del inmueble.

    Adems de las habituales actuaciones para mantener cualquier inmueble en las condiciones exigidas por la ley sobre seguridad, salubridad y ornato, los propietarios de aquellos inmuebles incluidos en catlogos municipales de edi4cios protegidos estn obligados a efectuar obras de rehabilitacin y mejora segn lo contempla la legislacin urbanstica,adems de atender a las prescripciones espec4cas, en caso de que exista un Plan Especial de Protec-cin que les afecte. El deber de conservacin de los inmuebles de carcter cultural apareca recogido en la Ley del Suelo de 1976, prescribiendo que las corporaciones locales o provinciales estaban capacitadas para ordenar por motivos de inters turstico o esttico la ejecucin de obras de conserva-cin y de reforma en fachadas o espacios visibles desde la va pblica19. Con posterioridad, la Ley del Suelo de 1998 regul los deberes de uso, conser-vacin y rehabilitacin, hoy derogada en su totalidad por la ley estatal de 2008: El derecho de propiedad () comprende, cualquiera que sea la situacin en que se encuentren, los deberes de dedicarlos a usos que no sean incompatibles con la

    ordenacin territorial y urbanstica; conservarlos en las condiciones legales para servir

    de soporte a dicho uso y, en todo caso, en las de seguridad, salubridad, accesibilidad y

    ornato legalmente exigibles; as como realizar los trabajos de mejora y rehabilitacin

    hasta donde alcance el deber legal de conservacin. Este deber constituir el lmite de

    las obras que deban ejecutarse a costa de los propietarios,cuando la Administracin las

    ordene por motivos tursticos o culturales, corriendo a cargo de los fondos de sta las

    obras que lo rebasen para obtener mejoras de inters general20. Esta norma ha encontrado tambin su [email protected] en la legislacin urbanstica

    autonmica de Andaluca21, que considera vinculado el derecho de propie-dad del suelo al deber de conservacin: Los propietarios de terrenos, construccio-nes y edi#cios tienen el deber de mantenerlos en condiciones de seguridad,salubridad

    y ornato pblico, realizando los trabajos y obras precisos para conservarlos o rehabili-

    tarlos, a #n de mantener en todo momento las condiciones requeridas para la habit-

    abilidad o el uso efectivo22. La LOUA va ms all y en las situaciones de ruina urbanstica de hecho, resuelve que el propietario del inmueble afectado tiene la posibilidad de elegir sobre la completa rehabilitacin o a la demolicin, salvo que se trate de una construccin o edi#cacin catalogada, protegida o sujeta a

    procedimiento dirigido a la catalogacin o al establecimiento de un rgimen de protec-

    cin integral, en cuyo caso no procede la demolicin23. La ley urbanstica andaluza

    18. 18. ABAD LICERAS, J. M.: La situacin de ruina y demolicin de inmuebles del Patrimonio Histrico, Madrid, Montecorvo, 2000, pp. 18-20.

    19. Real Decreto 1346/1976 de 9 de abril,Texto Refundido de la Ley sobre Rgi men del Suelo y Ordenacin Urbana (LS/76), art. 182.1.

    20. Real Decreto Legislativo 2/2008, de 20 de junio, por el que se aprueba el Texto Refundido de la Ley de Suelo (LS/2008), art. 9.1.

    21. Ley 7/2002, de 17 de diciembre, de Ordenacin Urbanstica de Andaluca (LOUA)..

    22. LOUA, art. 155. 23. El subrayado es nuestro. LOUA, art. 3.B.a.

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    aade adems, la obligacin del propietario de adoptar medidas urgentes y realizar las obras necesarias que aseguren la recuperacin de la estabilidad y seguridad del inmueble afectado, quedando el municipio habilitado para negociar con el propietario las condi ciones de su rehabilitacin de4nitiva24.

    El problema se recrudece cuando los propietarios y los futuros construc-tores del solar en ciernes,ante la posibilidad de granjearse grandes bene4cios econmicos ocasionan importantes perjuicios sociales25. La clari4cacin de este dato la esquematizamos en lo siguiente: un inmueble que se encuentra en situacin de arrendamiento independientemente de su adscripcin a un catlogo de proteccin no puede derribarse. Por lo tanto, la primera actuacin para deshacerse de la servidumbre que conlleva la propiedad de un inmueble protegido, pasa por expulsar a la poblacin residente y conse-guir la declaracin administrativa de ruina, ya que sta comportara el cese del deber de conservacin y la consiguiente suspensin de los contratos de arrendamiento, procediendo a su posterior demolicin y la declaracin de solar urbanizable26.

    En esta lnea de [email protected], la situacin que atraviesan aquellos inm-uebles pertenecientes al patrimonio pero que no estn declarados Bien de Inters Cultural,en relacin con las declaraciones administrativas de ruina resulta un tema particularmente delicado, ya que se trata de un pat-rimonio edi4cado sumamente frgil y desconocido por gran parte de la sociedad, en el que concurren ambas legislaciones: urbanstica y cultural. Partimos de que la de claracin administrativa de ruina puede llevar apa-rejada como consecuencia la demolicin, aunque este binomio no puede ser rigurosamente aplicado en los inmuebles pertenecientes al patrimonio histrico. Para los inmuebles depositarios de valores culturales se aconseja la inclusin en alguna categora de proteccin, al margen de su potencial o efectivo estado ruinoso, precisa mente para evitar situaciones que supongan la prdida irrecuperable de un testimonio nico para la sociedad. La leg-islacin estatal en materia cultural establece la exigencia de conservacin de los inmuebles integrantes del pa trimonio histrico contemplndolo como un deber legal cuyo fundamento es el inters pblico27, cualquiera que sea su nivel de proteccin28. Sin em bargo, ello no impide que por

    24. LOUA, art. 3.b. 25. Si nos retrotraemos a la legislacin histrica,las antiguas disposiciones sobre arren-

    damientos urbanos provocaron numerosos [email protected], tanto en los producidos por la declara cin de ruina de edi4cios que estaban acogidos a proteccin, como en el mbito urbanstico, hasta la promulgacin de la Ley de Patrimonio de 1985 (LAU de 1946, art. 149 y LAU de 1964, art. 114. QUINTANA LPEZ, T. (introduccin y seleccin): Declaracin de ruina y proteccin del patrimonio histrico inmobiliario, Madrid,Tecnos, 1991, pp. 9-11.

    26. LAU de 24 de noviembre de 1994, art. 28. 27. El subrayado es nuestro. 28. 1. Los bienes integrantes del Patrimonio Histrico Espaol debern ser con servados,

    mantenidos y custodiados por sus propietarios o, en su caso, por los titulares de derechos reales o por los poseedores de tales bienes. 2. La utilizacin de los bienes declarados de inters cul-tural, as como de los bienes muebles incluidos en el Inventario General, que dar subordinada a que no se pongan en peligro los valores que aconsejan su conservacin. Cualquier cambio de uso deber ser autorizado por los Organismos competentes para la ejecucin de esta Ley. 3. Cuando los propietarios o los titulares de derechos reales sobre bie nes declarados de inters cultural o bienes incluidos en el Inventario General no ejecuten las actuaciones exigidas en el cumpli-miento de la obligacin prevista en el apartado 1. de este artculo, la Administracin competente, previo requerimiento a los interesados, podr orde nar su ejecucin subsidiaria,Asimismo, podr

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    cualquier circunstancia, pueda sobrevenir en un inmueble perteneciente al patrimonio histrico, alguno de los supuestos que autorizan la declara-cin de ruina de un inmueble contemplados en la legislacin urbanstica. Nos referimos a los cuatro supuestos legales de ruina: en primer lugar, que el deterioro del edi4cio no pudiera ser reparable tcnicamente por los medios normales; en segundo lugar, que el coste de la reparacin fuese superior al cincuenta por ciento del valor total del edi 4cio en el momento actual de la peticin de la declaracin; en tercer lugar, que por diversas circunstancias urbansticas, se aconseje la demolicin de las edi4caciones; y en cuarto lugar, por razones de ruina inminente, lo que im plicara un deterioro del edi4cio tan grave que amenazase derrumbamiento prximo, con lo cual, habra que proceder inmediatamente a la aceleracin de los expedientes administrativos, al desalojo y al derribo29.

    Es cierto, que a la declaracin de ruina no tiene por qu seguirle inexo-rablemente su derribo, para ello la LPHE30 estipula que a pesar de lo dis-puesto en el artculo 36, en el caso de que llegara a incoarse expediente de ruina de algn inmueble afectado por expediente de declaracin de Bien de Inters Cultural, la Administracin cultural queda legitimada para intervenir como interesada en dicho expediente de ruina, debindole ser noti4cada la apertura y las resoluciones que sobre el mismo se adopten; y en ningn caso podr procederse a la demolicin de un inmueble sin previa 4rmeza de la declaracin de ruina y autorizacin de dicha Administracin competente31. A menos que el estado ruinoso sea inminente y el deterioro del inmueble pudiera suponer un peligro para personas o cosas, la entidad que hubiera incoado expediente de ruina deber predisponer de las medidas necesarias para la seguridad. Asimismo, la LPHE prev lo siguiente: Las obras que por razn de fuerza mayor hubieran de realizarse no darn lugar a actos de demolicin

    que no sean estrictamente necesarios para la conservacin del inmueble y requerirn,

    en todo caso, la autorizacin prevista en el artculo 16.1, debindose prever, adems,

    en su caso la reposicin de los elementos retirados32. No obstante, la ausencia de una alusin expresa a las situaciones de ruina en la legislacin estatal sobre patrimonio, supone una remisin tcita a la legislacin del suelo y al pla-neamiento urbanstico. No sucede as con la Ley de Patrimonio Histrico de Andaluca33, la cual expresa que la declaracin de ruina no se asociar a la autorizacin de demolicin de inmuebles catalogados34. Por otra parte, contempla que en los supuestos situacin de ruina inminente la entidad que hubiera incoado expediente de ruina deber adoptar las medidas necesarias para

    conceder una ayuda con carcter de anticipo reintegrable que, en caso de bienes inmuebles, ser inscrita en el Registro de la Propiedad. La Administracin competente tambin podr realizar de modo directo las obras necesarias, si as lo requiere la ms e4caz conservacin de los bienes. 4. El incumplimiento de las obli gaciones establecidas en el presente artculo ser causa de inters social para la expropiacin forzosa de los bienes declarados de inters cultural por la Administracin competente. Ley 16/1985, de 25 de junio de Patrimonio Histrico Espaol, art. 36.

    29. No obstante, la LOUA slo contempla dos supuestos: ruina urbanstica y ruina inmi-nente (arts.157 y 159). Cfr. AGNDEZ FERNNDEZ,A.: La declaracin administrativa de edi#cio en estado de ruina, Granada, Comares, 2008, pp. 43-50.

    30. Ley 16/1985, de 25 de junio de Patrimonio Histrico Espaol (LPHE). 31. LPHE, art. 24.1 y 24.2. 32. LPHE, art. 24. 3. 33. Ley 14/2007, de 26 de noviembre, del Patrimonio Histrico de Andaluca (LPHA). 34. LPHA, art. 37.3.

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    evitar dichos daos, previa obtencin de la autorizacin prevista en el artculo 33.

    Las medidas que se adopten no podrn incluir ms demoliciones que las estrictamente

    necesarias y se atendrn a los trminos previstos en la citada autorizacin35. La ley andaluza concreta an ms este aspecto, declarando la posibilidad de que La Consejera en materia de patrimonio histrico pueda constituirse como parte interesada de cualquier expediente de ruina que pueda afectar directa o indirectamente al Patrimonio Histrico36.

    Empero, en el caso de que la declaracin formal de ruina sea ya un hecho consumado cmo proceder? Respecto a las demoliciones, la Admi-nistracin estatal en materia de patrimonio histrico est mani4estamente acreditada para suspender determinadas obras de demolicin no permitidas, en aquellos casos de inmuebles incluidos en el entorno de BIC y en el catlogo de edi4cios protegidos: El Organismo competente podr ordenar la suspensin de las obras de demolicin total o parcial o de cambio de uso de los inmue-

    bles integrantes del Patrimonio Histrico Espaol no declarados de inters cultural.

    Dicha suspensin podr durar un mximo de seis meses, dentro de los cuales la Ad-

    ministracin competente en materia de urbanismo deber resolver sobre la procedencia

    de la aprobacin inicial de un plan especial o de otras medidas de proteccin de las

    previstas en la legislacin urbanstica37. En su caso, la Comunidad Autnoma de Andaluca prev que para las demoliciones que afecten a inmuebles in-tegrantes del entorno de Bienes de Inters Cultural se exija la autorizacin de la Consejera de Cultura en materia de patrimonio histrico38. Asimismo, para las demoliciones que afecten a inmuebles que no estn inscritos indi-vidualmente en el Catlogo General del Patrimonio Histrico Andaluz, ni formen parte del entorno de un BIC, se exigir la autorizacin de la Conse-jera competente en materia de patrimonio histrico, salvo que hayan sido objeto de

    regulacin en el planeamiento, informado favorablemente conforme al artculo 3039, el cual prescribe la obligacin de adecuar el planeamiento urbanstico a las necesidades de proteccin de los bienes40. La Administracin en materia de patrimonio histrico de Andaluca est capacitada asimismo, para la sus-pensin cautelar de determinadas obras o actuaciones sobre el patrimonio inmueble protegido ordenando por espacio de treinta das, con el #n de decidir sobre la conveniencia de incluirlos en alguna de las modalidades de inscripcin en el

    Catlogo General del Patrimonio Histrico Andaluz41. Como hemos puesto de mani4esto, a pesar de las disposiciones en ma-

    teria cultural, la transgresin de la ley que puede encerrarse en una determi-nada actuacin de especulacin inmobiliaria,irrumpe escapndose al control administrativo mediante la manipulacin exacta y sutil de los resortes legales. Cuando se pretende ejecutar el derribo parcial o total de un edi4cio sujeto a proteccin, los ejecutores conocen perfectamente la ley y las posibilida-des que existen ante ciertas actuaciones, as como el momento preciso para

    35. LPHA, art. 37.4. .36. LPHA, art. 37.2.37. LPHE, art. 25. 38. LPHA, art. 38.2. 39. LPHA, art. 38.3. 40. LPHA, art. 30.1. 41. LPHA, art. 35.

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    realizarlas42. Situaciones como la demolicin de edi4cios con proteccin especial o la edi4cacin en entornos protegidos, se presentan con demasiada frecuencia, unindose a los acostumbrados incumplimientos de las instruc-ciones por la va administrativa.Toda actuacin urbanstica contralegal, es decir, efectuada al margen de la normativa o del planeamiento urbanstico en vigor, comporta restablecer la situacin anterior y la imposicin de una sancin, ambas independientes entre s43.

    A pesar de que la infraccin urbanstica puede concurrir en respon-sabilidad penal al margen de la administrativa y civil, y conjuntamente, la infraccin urbanstica puede ser al tiempo infraccin sobre el Patrimonio Histrico44, el volumen de delitos procesados contra el Patrimonio Hist-rico en Espaa es muy escaso. Quizs se deba a la difcil interpretacin de estos delitos, o tal vez a la inexistencia de instrumentos activos de defensa del patrimonio inmobiliario urbano, es decir, a la ausencia de agentes de la autoridad que controlen la consumacin de ciertas infracciones urbansti-cas45, o bien, por la cierta inexactitud del cdigo penal respecto al patrimo-nio histrico. De lo que no cabe duda es que cualquier actuacin negligente sobre los elementos integrantes de la ciudad histrica al margen del dao material que se ocasiona sobre el patrimonio urbano, altera en gran modo la calidad de vida de sus habitantes, y cualquier multa que se imponga por elevada que sea nunca podr sustituir el valor de la obra primitiva, por ello no debe quedar eximida de responsabilidad penal.

    42. En ocasiones, se hace uso de los medios ms truhanescos para impedir utilizar el edi4cio y obtener la declaracin de ruina: daos fsicos intencionados al inmueble, ro-tura intencionada de ventanas,instalaciones,humedecimiento de cimientos,etc.LVAREZ MORA, A. y ROCH, F.: Los centros urbanos, Madrid, Editorial Nuestra Cultura, 1980, pp. 123-141.

    43. En lo referente al derribo o desmontaje de construcciones sujetas a proteccin especial por su carcter monumental histrico, artstico, arqueolgico, cultural, tpico o tradicional sern sancionados con multa equivalente al doble del valor de lo destruido. Por otra parte,la edi4cacin en lugares inmediatos o que formen parte de un grupo de edi4cios de carcter artstico-histrico,arqueolgico,tpico o tradicionalse sancionar con multa del 5 al 10 por 100 del valor de la obra proyectada. Reglamento de Disciplina Urbanstica (Real Decreto 2187/1978), de 23 de junio, arts. 86 y 87.

    N. B. Queremos advertir que con posterioridad a la fecha de 4nalizacin de este tra-bajo ha sido aprobado un nuevo Reglamento de Disciplina Urbanstica de Andaluca (De-creto 60/2010 de 16 de marzo, publicado en BOJA n. 66, 07/06/2010).

    44. El Cdigo Penal de 1995 establece en su artculo 321, el castigo con penas de prisin de seis meses a tres aos, multa de doce a veinticuatro meses e incluso inhabilitacin de o4cio de hasta cinco aos, para quien acometa el derribo o incurra en la alteracin grave de edi4cios singularmente protegidos por su inters histrico, artstico, cultural o monu-mental.As mismo,en el art.322 se contempla que las acciones de prevaricacin,es decir, la emisin de un informe favorable de derribo o alteracin de edi4cios por parte de un fun-cionario pblico, se castigarn con la inhabilitacin de ste del cargo, as como la imposicin de una pena de prisin de seis meses a dos aos, y multa de doce a veinticuatro meses, Ley Orgnica 10/1995, de 23 de noviembre, del Cdigo Penal.

    45. En este sentido, la Polica Judicial tiene asumidas competencias limitadas, ya que se supedita a las infracciones urbansticas tramitadas desde los tribunales. Por otro lado, desde la LPHE, la Polica Nacional dispone de una Brigada de Patrimonio Histrico a la que se le asignan entre otras cuestiones la prevencin de delitos de expolio arqueolgico, Propiedad Intelectual, Derechos de Autor y exportaciones e importaciones ilegales, robos, estafas, falsi-4caciones, etc. Sin embargo, en relacin al patrimonio inmobiliario urbano, la distribucin de competencias an no se ha especi4cado taxativamente y la actuacin policial se limita a la prevencin de actos vandlicos.

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    4.Algunas conclusiones.

    La identidad cultural viene determinada por la experiencia, o lo que es lo mismo, precisa de la experiencia para formarse. Ello desemboca irremisi-blemente en el reconocimiento por parte de una comunidad de una serie de signi4cados, comportamientos y actitudes comunes ante vivencias semejan-tes, en las que los actores-espectadores de dicha comunidad se ven envueltos o afectados. Ahora bien, resulta imposible reconocer algo que previamente no se ha conocido. La memoria colectiva o identidad cultural necesita de estmulos para sobrevivir y si una determinada circunstancia la sume en el olvido, sta se desvanecer, a menos que exista un continuo dilogo entre el patrimonio urbano entendido como herencia cultural y el individuo. En este sentido, la arquitectura verncula constituye un inestimable documento histrico, que informa sobre los modos de hbitat original de determinados perodos y por tanto, debe revestir idntico valor que los monumentos ms relevantes. En la arquitectura verncula reside el espritu de la ciudad; en ella se generan los sedimentos climticos, materiales y sentimentales de las civilizaciones expresados de forma espontnea. En de4nitiva, para la tutela de la ciudad histrica se hace apremiante y resulta imprescindible desarrollar empata con la arquitectura domstica o popular. Dicha empata capacitar para una mejor valoracin del ambiente urbano, as como para construir, sedimentar y atesorar la identidad cultural de los individuos pertenecientes a un determinado territorio.

    ndice de ilustraciones

    Fig. 1. Conservacin de los valores: Mlaga, calle lamos n 38. La conservacin de este inmueble

    aparece ligada a su uso, que se destina a la hostelera:A)

    Exterior, 2010 y B) Interior, 2010. Fotos de la autora.

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    Fig. 4. Condena de la identidad cultural: Mlaga, perspectiva de la calle Toms de Czar (de trazado islmico) desde la calle Granada. A) En 1980 ca. Foto:Archivo Daz de Escovar n. 1698. B) Se puede apreciar el avanzado estado ruinoso, 2006 y C) En 2010 la desaparicin de la trama urbana se hace inminente, 2010. Fotos de la autora.

    Fig. 2. Desafortunada integracin de la realidad histrica en el presente:

    Mlaga, calle Granada n 68. A) Edi4cio con torre mudjar del XVI, 1980 ca. Foto:Archivo Histrico Municipal de Mlaga, n. 11054. B) Inmueble en ruinas en 2006 y C) Idem. en 2010, tras la restauracin de la torre, la supresin del balcn del cuerpo central y la demolicin de los edi4cios anexos. Fotos de la autora.

    Fig. 3. Prdida de la memoria urbana: Mlaga, calle Beatas n 43. A) Inmueble en 2002, cuando an permaneca habitado y B) Idem. en 2006, totalmente en ruinas. Fotos de la autora.