la sublevacion de loja

8
LA SUBLEVACIÓN DE LOJA Francisco José Fernández Andújar 1. Causas y antecedentes de la sublevación: El cambio del Antiguo Régimen a uno nuevo de carácter liberal y burgués, fundamentado en la igualdad jurídica -pero con la desigualdad económica presente-, que se vivió en Europa tras la Revolución Francesa, conllevó a unas transformaciones muy importantes de la vida diaria. España, como otros países, era un antiguo reino con una población agraria de carácter autosuficiente y de economía de subsistencia. Con ánimo de promocionar la propiedad privada y la existencia de un sector en la población que fuese propietario, se ejercieron desde el gobierno una serie de políticas desamortizadoras para convertir, por medio de subastas, tierras públicas, de la Iglesia y de carácter municipal, en propiedades privadas 1 . Esto no quiere decir que surgiese la propiedad privada en la posesión de la tierra. Ya existían desde mucho antes, en manos de numerosos nobles, generando, por ejemplo, los latifundios a lo largo de un dilatado proceso histórico. Pero de esta forma, se promocionaba el ascenso del capitalismo en la sociedad española. Pues se daba el caso que en casi todos los municipios españoles existían tierras de carácter comunal donde todos los vecinos podían extraer sus recursos y cultivarlos, bajo el control de asambleas comunales. De esta forma se paliaba el potencial paro que sufriese una parte de la población y se aseguraba que en todos los sitios tuviesen los mínimos recursos para sobrevivir. Sin embargo, para el capitalista, esto era un problema, porque no imponía su autoridad por la coacción, es decir, por el hambre y la negación del acceso a los recursos y medios de producción, que la clase capitalista quiere monopolizar, para así imponer su ley a los demás. El Estado español ya había decretado varias iniciativas para obligar a la población española a incorporarse al sistema capitalista. Uno de los más importantes fue obligar a pagar impuestos por medio monetarios y nunca en especie. Hasta entonces, en el Antiguo Régimen, existían diversos tipos de impuestos, pero la mayoría de ellos, cuando afectaban a la población, se pagaba en especie. Los recaudadores y los nobles lo recogían y por medio de un perito calculaban su valor, para considerar si el campesino había cumplido, y a continuación proceder a la venta en los círculos comerciales, y así tenían fondos monetarios a través de los impuestos 2 . El pago en monedas de la población más humilde solo eran casos más bien residuales. Sin embargo, al pagar en monedas, se obligó a las familias campesinas a enviar algún hijo a trabajar en la ciudad, donde la circulación monetaria era mucho más frecuente. La familia prácticamente mantenía al hijo, pero éste a cambio tenía que volver con el dinero suficiente para pagar los impuestos y lo que requiriese la nueva situación social del régimen liberal. Pero no contentos con ello, pues se limitaba a la financiación del Estado, sin la correspondencia del ascenso de la burguesía como clase privilegiada, se recogió una antigua reivindicación de los ilutrados de hacer uso de las tierras baldías y abandonadas que tenían las clases privilegiadas, especialmente, la Iglesia. Ciertamente, el clero contaba con muchas tierras, con frecuencia abandonadas, pero en la mayoría de los casos, ante la imposibilidad de los eclesiásticos de cultivarlas en su totalidad, lo cedían a muchos campesinos para que estos la trabajasen 3 . Por su parte, existían las tierras comunales, que se gestionaban por unas juntas, concejos o 1 Tomás y Valiente, Francisco: El proceso de desamortización de la tierra en España. En: http://www.magrama.gob.es/ministerio/pags/biblioteca/revistas/pdf_ays/a007_01.pdf. 2 Indirectamente se puede encontrar menciones en diversas obras, tal como en la Historia económica y social de la Edad Media de Henri Pirenne para el caso medieval de cómo se pagaban en especie los tributos por derechos señoriales (pp. 54-55), aunque no detalla cómo posteriormente se vendía para obtener fondos monetarios. Pero en el caso general resulta interesante la propia web de la Agencia Tributaria Española, que reconoce este hecho: http://www.agenciatributaria.es/AEAT.educacion/Profesores_VT6_es_ES.html. 3 Callahan, William James: Iglesia, poder y sociedad en España, 1750-1874. Ed. Nerea, 1989, p. 49.

Upload: fran-andujar

Post on 03-Oct-2015

11 views

Category:

Documents


5 download

DESCRIPTION

Elaboración desarrollada por escrito y documentada a partir de una intervención en la radio como base.

TRANSCRIPT

  • LA SUBLEVACIN DE LOJA

    Francisco Jos Fernndez Andjar

    1. Causas y antecedentes de la sublevacin:

    El cambio del Antiguo Rgimen a uno nuevo de carcter liberal y burgus, fundamentado en la igualdad jurdica -pero con la desigualdad econmica presente-, que se vivi en Europa tras la Revolucin Francesa, conllev a unas transformaciones muy importantes de la vida diaria. Espaa, como otros pases, era un antiguo reino con una poblacin agraria de carcter autosuficiente y de economa de subsistencia. Con nimo de promocionar la propiedad privada y la existencia de un sector en la poblacin que fuese propietario, se ejercieron desde el gobierno una serie de polticas desamortizadoras para convertir, por medio de subastas, tierras pblicas, de la Iglesia y de carcter municipal, en propiedades privadas1.

    Esto no quiere decir que surgiese la propiedad privada en la posesin de la tierra. Ya existan desde mucho antes, en manos de numerosos nobles, generando, por ejemplo, los latifundios a lo largo de un dilatado proceso histrico. Pero de esta forma, se promocionaba el ascenso del capitalismo en la sociedad espaola. Pues se daba el caso que en casi todos los municipios espaoles existan tierras de carcter comunal donde todos los vecinos podan extraer sus recursos y cultivarlos, bajo el control de asambleas comunales. De esta forma se paliaba el potencial paro que sufriese una parte de la poblacin y se aseguraba que en todos los sitios tuviesen los mnimos recursos para sobrevivir. Sin embargo, para el capitalista, esto era un problema, porque no impona su autoridad por la coaccin, es decir, por el hambre y la negacin del acceso a los recursos y medios de produccin, que la clase capitalista quiere monopolizar, para as imponer su ley a los dems.

    El Estado espaol ya haba decretado varias iniciativas para obligar a la poblacin espaola a incorporarse al sistema capitalista. Uno de los ms importantes fue obligar a pagar impuestos por medio monetarios y nunca en especie. Hasta entonces, en el Antiguo Rgimen, existan diversos tipos de impuestos, pero la mayora de ellos, cuando afectaban a la poblacin, se pagaba en especie. Los recaudadores y los nobles lo recogan y por medio de un perito calculaban su valor, para considerar si el campesino haba cumplido, y a continuacin proceder a la venta en los crculos comerciales, y as tenan fondos monetarios a travs de los impuestos2. El pago en monedas de la poblacin ms humilde solo eran casos ms bien residuales. Sin embargo, al pagar en monedas, se oblig a las familias campesinas a enviar algn hijo a trabajar en la ciudad, donde la circulacin monetaria era mucho ms frecuente. La familia prcticamente mantena al hijo, pero ste a cambio tena que volver con el dinero suficiente para pagar los impuestos y lo que requiriese la nueva situacin social del rgimen liberal. Pero no contentos con ello, pues se limitaba a la financiacin del Estado, sin la correspondencia del ascenso de la burguesa como clase privilegiada, se recogi una antigua reivindicacin de los ilutrados de hacer uso de las tierras baldas y abandonadas que tenan las clases privilegiadas, especialmente, la Iglesia. Ciertamente, el clero contaba con muchas tierras, con frecuencia abandonadas, pero en la mayora de los casos, ante la imposibilidad de los eclesisticos de cultivarlas en su totalidad, lo cedan a muchos campesinos para que estos la trabajasen3.

    Por su parte, existan las tierras comunales, que se gestionaban por unas juntas, concejos o

    1 Toms y Valiente, Francisco: El proceso de desamortizacin de la tierra en Espaa. En: http://www.magrama.gob.es/ministerio/pags/biblioteca/revistas/pdf_ays/a007_01.pdf.

    2 Indirectamente se puede encontrar menciones en diversas obras, tal como en la Historia econmica y social de la Edad Media de Henri Pirenne para el caso medieval de cmo se pagaban en especie los tributos por derechos seoriales (pp. 54-55), aunque no detalla cmo posteriormente se venda para obtener fondos monetarios. Pero en el caso general resulta interesante la propia web de la Agencia Tributaria Espaola, que reconoce este hecho: http://www.agenciatributaria.es/AEAT.educacion/Profesores_VT6_es_ES.html.

    3 Callahan, William James: Iglesia, poder y sociedad en Espaa, 1750-1874. Ed. Nerea, 1989, p. 49.

  • asambleas que abarcaban toda la poblacin de la localidad y que era de uso y consumo colectivo. Normalmente se corresponda a recursos muy bsicos, tales como alimentacin, madera, construccin y energa (carbn vegetal, sobre todo). Sin embargo era suficiente para que la deseada competencia capitalista no afectase en el conjunto de la poblacin espaola, habiendo una vida social y econmica de subsistencia, autoconsumo, y autosuficiencia, sujeta a los colectivos humanos, que no a los intereses particulares de personas econmicamente ricas y con grandes propiedades. Esto era todo un problema para las nuevas lites gubernamentales y sociales.

    En la provincia de Granada persisten hoy algunos ejemplos de tierras comunales, como por ejemplo Gejar Sierra o Zjar4, pero la mayora de los casos fueron desamortizadas y vendidas a subasta. Y en el Poniente granadino se daban casos de latifundios donde la poblacin se encontr con problemas de acceso a la tierra y sus recursos. En Loja fue el famoso general Ramn Mara Narvez el gran cacique, con un gran poder en todo el pas. ste pretendi comprar la Sierra de Loja, una sierra que haba dedicada fundamentalmente para los pastos que estaba en rgimen de bienes propios, es decir, de propiedad comunal; Narvez posteriormente la cedera a los campesinos, bajo rentas muy bajas, dejando en barato lo que antes era gratis5. sto provoc gran indignacin en toda la poblacin de esta ciudad, que tendr xito y frustrar el proyecto de Narvez. Los lojeos, con el resto de la poblacin espaola, exigir una reforma agraria, cuya concrecin siempre fue ambigua, pero de una forma u otra siempre se peda algo elemental: el reparto de la tierra. Muchos campesinos entendan que la desamortizacin no tena por qu venir acompaada por una subasta, sino por un reparto justo. Prez del lamo es un firme defensor de la desamortizacin6, pero lo que l entenda como tal no se vea del mismo modo por las lites econmicas, que aparte, no solucionaron los problemas que se pretenda poner a fin con las idealizadas desamortizaciones. Pues con la nueva propiedad privada de los capitalistas, no solo el campesinado humilde no poda acceder a las tierras, salvo bajo las condiciones del propietario, a menudo arbitrarias e injustas -en busca de una rentabilidad egosta-, sino que adems las tierras continuaron estando vacas y sin cultivar, como en los peores casos de la Iglesia en el Antiguo Rgimen, pero con una nueva justificacin ideolgica: la Propiedad, en lugar de los Privilegios. En la Sublevacin de Loja veremos que el reparto de las tierras era la principal reivindicacin del grueso del movimiento, ms all de las aspiraciones de sus dirigentes y cabezas visibles, que en cierto sentido, se vieron desbordados.

    Durante el siglo XIX Espaa era un pas con numerosos problemas polticos y econmicos. Era evidente que necesitaba una renovacin, que se expresaba bajo el republicanismo y la abolicin de la monarqua, frente al centralismo efectivista; la idea de la democratizacin iba ligada al federalismo y a la descentralizacin.

    La monarqua se encontraba desacreditada tras la crisis napolenica y el conflictivo y oscuro reinado de Fernando VII. Se consideraba que un Reino era un aparato poltico obsoleto y fundamentado en el privilegio, por lo que las nuevas clases polticas del pas vean claro la necesidad de reformar Espaa bajo unos modelos de progreso donde la monarqua y el despotismo poltico no tena cabida. La represin y los errores gubernamentales estaban a la orden del da, mientras que buena parte de Europa prosperaba frente a una Espaa atrasada y endeudada por la prdida de sus colonias y las guerras carlistas, dos conflictos donde la ceguera poltica de los

    4 Ortega Santos, Antonio: El Comunal imaginado. De la transicin en los usos de la propiedad comunal en el siglo XX, Gejar Sierra, Granada. En Historia Agraria, 58, Diciembre 2012, pp. 73-112. Ortega Santos, Antonio y Ortega Santos, lvaro: De la Junta de Propiedad particular colectiva de Gejar Sierra (Granada). En Cuad. Soc. Esp. Cien. For. 30, 2009, pp. 305-310. Para el caso grotesco de Zjar, complejo por su mantenimiento pero uso privatizado de sus bienes desde el siglo XX: Gonzlez de Molina, Manuel y Ortega Santos, Antonio: Bienes comunales desde la perspectiva ambiental. En Historia de la propiedad en Espaa. Bienes comunales. Pasado y Presente. Ed. Centro de Estudios Registrales, pp. 493-533.

    5 Prez del lamo, Rafael: Dos Revoluciones Andaluzas. Ed. Biblioteca de la Cultura Andaluza-Editoriales Andaluzas Unidas, 1986, pp. 53-54. En esta edicin se encuentra una introduccin de Jos Mara de los Santos, ciertamente logrado, a diferencia de la edicin, que es ms bien pobre y ni siquiera se respeta el ttulo de la obra. Existe una edicin, de la editorial Aljibe, 1982 de gran calidad, con un excelente prlogo de Antonio Mara Calero Amor. Ms detalles en el texto de Guy Thomson sobre esta Sierra de Loja (p. 80).

    6 Idem, p. 90.

  • Borbones determinaron la crisis. Espaa entr en una profunda decadencia donde el ejrcito se convirti en una polica interna, donde los golpes de Estado de los Espadones, grandes generales del ejrcito, se daban contnuamente para tomar el Poder7.

    Es en esta situacin cuando las ideas republicanas cobran fuerza: representantes de un modelo poltico nuevo, demcrata y progresista, que conllevara la eliminacin de problemas dinsticos que tantas repercusiones nacionales dio, pero tambin con cierta dosis de anticlericalismo y de defensa de la propiedad privada, pero eso s, repartida justamente y no concentrada por medio de privilegios. Pero este proyecto ideal no se aplic exactamente en todos sus trminos y tuvo que coexistir bajo la monarqua borbnica...

    Ante una situacin de avance de la propiedad privada en unas pocas manos, concentrando el capital, y la depauperacin del campesinado que se va encontrando en una situacin de no acceso a las tierras -ni comunales, ni eclesisticas, ni propias- nos encontramos en una situacin social donde la igualdad es tan solo jurdica pero no econmica, ejerciendo el poder ms directo las lites econmicas, que son los grandes propietarios. De esta forma, especialmente en el mundo rural y en los pueblos, surge el cacique, que es la persona que domina al resto por medio de una escala jerrquica relacionada con las influencias sociales, los favores, la compra de servicios de fuerza, la concesin arbitraria de cargos polticos, los privilegios y el monopolio. El caciquismo es una expresin de gobierno local no oficial que se logra por medio de influencias sociales y econmicas, usando a personas, tergiversando los procesos electorales, tomando el poder local por medio de la fuerza o manipulacin, dando trabajo a sus aduladores, etc. El resto de la poblacin no se le opone aunque estn en contra de su dominio, por diversos motivos, fundamentalmente para mantener su bienestar personal y no arriesgarse. Los que se le oponen se arriesgan a la marginacin en el trabajo y en la sociedad, amenazas de crcel y de palizas -que a veces se cumplen y con resultados drsticos-, expulsin de la localidad, calumnias, etc8.

    El cacique suele ser alguien adinerado, normalmente un gran propietario, que se presenta a las elecciones, y con sus ventajas sociales, las manipula y las gana. Desde el ayuntamiento concede cargos a sus matones y subordinados y controla las fuerzas de seguridad. Suele ser amigo del cura del pueblo, del mdico, del abogado y del terrateniente, que acostumbran a participar en su dominio poltico y social. Confunden el poder pblico con el sector privado y personal, es decir, el suyo propio. De esta forma, mantiene el poder local desde una hegemona casi incontestable, y por beneficio mutuos, colaboran y ayudan al poder central en sus polticas de clase.

    2. Loja y Prez del lamo:

    La historiografa actual ha subrayado la importancia del caciquismo para manipular con facilidad las elecciones, convirtindolas en una falsa. Sin embargo, se ha incidido poco en la violencia directa que ejercan para someter a la poblacin no dcil con su persona. Cuando hablamos de Loja, Prez del lamo nos recuerda que antes de la sublevacin, murieron, a causa de los matones de los caciques, su propio hermano Jos y un hombre llamado Francisco Castillo9, y que la amenaza permanente a todos los liberales del pueblo lojeo y antiguos miembros de la Milicia Nacional, les oblig a organizar una Sociedad Secreta en 1856, que tuvo un rotundo xito y una notable afiliacin10. Prez del lamo nos cuenta en sus Apuntes sobre dos revoluciones andaluzas que tal Sociedad Secreta tena un presidente; as como un Consejo que elega tal presidente y tena un propio secretario as como tres comisiones de disciplina, armamento y economa; y ya el grueso de la organizacin estaba compuesta por secciones de 25 hombres, cada

    7 Fernndez Bastarreche, Fernando: Los Espadones Romnticos. Ed. Sntesis, 2007.8 Sobre el caciquismo, vase por ejemplo, entre vastsima bibliografa: Calero Amor, Antonio Mara: Historia del

    movimiento obrero en Granada (1909-1923). Ed. Tecnos, 1973: pp. 63-64, 98-101, 105-109. Varela Ortega, Jos: El poder de la influencia: geografa del caciquismo en Espaa. Ed. Centro de Estudios Polticos y Constitucionales, 2001.

    9 Prez del lamo: p. 42.10 Lase todo el captulo III de Prez del lamo.

  • una con un tesorero, un citador, un cabo y un suplente11. La Sociedad Secreta estaba armada12 y tena distintos niveles de sanciones hacia sus miembros, que normalmente no daban lugar en el caso lojeo, pero contemplaba la posibilidad de responder ante los actos ms graves y dainos con el destierro y hasta de cosas que Prez del lamo no se atreve a concretar, dejando a la duda de si son palizas o hasta la ejecucin. Pero, repetimos, nunca se dio un caso, limitndose tan solo a amonestaciones del primer tipo que cita Prez del lamo, esto es, amonestaciones verbales13.

    Los abusos de que eran objeto la poblacin lojea por parte de los caciques hizo que tal sociedad creciera14, y tras varias elecciones donde ganaron los demcratas frente a los monrquicos15, los nimos se incendiaron cuando los de Narvez intentaron anular las elecciones (tras repetirlas, con el resultado de la victoria liberal) y posteriormente organizar, por medio de influencias, una serie de detenciones arbitrarias que pondran en evidencia el armamento de la Sociedad Secreta, pero no el de los caciques que se haban pasado aos amenazndolos.

    Finalmente, cuando hablamos de la Sublevacin de Loja, es necesario mencionar quin fue Rafael Prez del lamo, quien dirigir aquel levantamiento armado que puso en jaque durante una semana a las autoridades del pas. Naci en 1829 en Loja (Granada), ejerciendo el oficio de albitar, trabajo propio del mundo rural, semejante al del actual veterinario, pero enfocado hacia animales de ganadera y del campo, donde la actual actividad consista en herrar los caballos16. Fue miembro republicano del Partido progresista y demcrata, en oposicin a los monrquicos y conservadores, y se sabe que era un admirador de Garibaldi17 y de George Washington18. No era un nacionalista andalucista a pesar que siempre se ha admirado su rebelin como algo propio de Andaluca. Era, en cambio, un convencido patriota espaol, con matices progresistas, que ve con orgullo no tanto a los Reyes Catlicos, sino a personas como Bartolom de las Casas, y que Espaa, la Antigua Hesperia19. En la tensin poltica local, dominado por el caciquismo y el contexto que hemos descrito anteriormente, le llev a sufrir la represin y la necesidad de alzarse ante los abusos e injusticias, empujado por el campesinado que vea sus condiciones empeorando contnuamente. Es as como su nombre aparece en toda Espaa, ligado a la conocida popularmente como la Revolucin del Pan y del Queso20 que se inici entre Loja e Iznjar, y que fracas posteriormente. Se le asoci a l y al movimiento como propio de socialismo, pero para entender esto hay que tener en cuenta las siguientes palabras de Fernando Garrido, que deja claro lo que entonces se entenda por socialismo entre los demcratas:

    La palabra socialismo se invent para calificar las doctrinas de ciertos reformadores modernos, no porque sus sistemas tendiesen a modificar la sociedad, sino porque estaban basados en el principio de la asociacin aplicado a los elementos libres de la sociedad... A estas escuelas se les ha llamado socialistas porque eran societarias, porque tenan por base el principio de Asociacin.21

    11 Prez del lamo: pp. 46-47.12 Idem: p. 48.13 Idem: p. 49.14 Idem: pp. 45-46.15 Idem: pp. 51-52.16 Gutirrez Garca, Jos Manuel: Ciencia y exclusin: el desplazamiento de los albitares de la veterinaria a travs

    de la prensa especializada en el cuidado animal (1853-1855). En Dynamis 33 (1), 2013, pp. 69-92.17 Thomson, Guy: La Revolucin de Loja de 1861: la conspiracin de los carbonarios y la democracia en la Espaa

    Moderna. En Snchez Martnez, Juan Alonso: Prez del lamo, p. 87. Asimismo en sus Apuntes alaba las gloriosas empresas de Mazzini y Garibaldi, en p. 169.

    18 Prez del lamo: p. 170.19 Idem: p. 151, 165. Las Casas en p. 89.20 Marn Garrido, Antonio y Molinero Gmez-Zorrilla, Jess: Una aproximacin hacia Rafael Prez del lamo: el

    albitar caudillo. En Snchez Martnez, Juan Alonso: Prez del lamo, p. 184.21 De Los Santos, Jos Mara, en Prez del lamo, obr. cit., pp. 25-26. Cita a Jos Acosta Snchez en su p. 144 de una

    de sus obras (1978). La cita original se debe encontrar en la obra de Fernando Garrido, Historia de las clases trabajadoras. Ed. Zero, 1971. La cita exacta no la he localizado, pero seguramente se remita a lo que comenta el autor en la pgina 26.

  • Posteriormente participar, ya exiliado en Sevilla, en la Revolucin de la Gloriosa de 1868 que supuso la cada de Isabel II22. Pero durante el Sexenio Revolucionario tendr un claro acercamiento hacia las ideas internacionalistas y del nuevo movimiento obrero, dando una especie de sntesis entre el republicanismo y el internacionalismo que adopt como ideologa propia, yo soy republicano federal socialista23, y que creemos que fue arquetpica de lo que pas en el resto del movimiento obrero espaol:

    La Repblica federal resuelve la mitad del problema de los actuales tiempos; el depurado socialismo de la Internacional resolver la otra mitad: aqulla emancipar las provincias, dndoles su autonoma relativa; ste salvar a los pueblos creando la variedad armnica en la unidad del mundo() realizaremos la verdad en el orden cientfico, , la belleza en el orden artstico y la virtud en el orden moral.24.

    Prez del lamo acabar sus das en Arcos de la Frontera, donde ayud a la constitucin y desarrollo de una asociacin obrera llamada La Fraternidad, y mantuvo correspondencia con personalidades como Benito Prez Galds o Pablo Iglesias. Morir en 1911 en el pueblo gaditano.

    2. La Revolucin de Loja:

    A raz de un inocente folleto -defensor del sistema vigente-, que con su ttulo llev a confusin, Prez del lamo y otras personas fueron detenidas e interrogadas. El folleto estuvo escrito por Eugenio Garca Ruiz y se titulaba La Democracia, el Socialismo y el Comunismo, segn la Filosofa y la Historia, que era anti-comunista y pro-demcrata, pero no fue ledo con atencin por las autoridades y se crey que era un folleto comunista25. Fueron absueltos tras la aclaracin, dada por parte de algunos peridicos importantes, que s conocan el folleto y lo defendan.

    Ms tarde, como hemos mencionado antes, el Gobierno dio orden de registro domiciliario para encontrar armas y municiones en determinados domicilios, y no en el de los caciques. Obviamente, la Sociedad Secreta estaba armada, por lo que la tensin creci en Loja26. El Consejo de la Sociedad Secreta se reuni en Granada, en la calle San Antn, con cuarenta delegados de las provincias de Granada, Jan y Mlaga. All se dispuso no levantarse en armas y mantener la tranquilidad, pero tal cosa fue interpretada por el resto de los miembros de la Sociedad Secreta como cobarda y traicin, denunciando al Consejo, por lo que se tuvo que celebrar una segunda reunin, en Loja, en la casa de un particular, donde s se acord la sublevacin y el nombramiento de Prez del lamo como jefe27.

    Para Prez del lamo, aquello era una revolucin, pues no aspiraba al cambio de dirigentes y de cargos, sino de cambios profundos y sociales. Quizs no se comparta sus definiciones, pero he querido rendir un homenaje a su persona con el ttulo de este captulo, llamando Revolucin de Loja, atendiendo a sus palabras:

    Antes de pasar ms adelante y con objeto de prevenir que algunos pudieran calificar de pretenciosa la calificacin que me permito dar a los sucesos de Loja, debo decir que yo entiendo por revoluciones aquellos movimientos que pacfica o violentamente, con xito o sin l, hacen los pueblos para remover obstculos que se oponen a la sustitucin de un

    22 Prez del lamo: p. 119 y 129.23 Idem: 162.24 Idem: p. 168.25 Idem: pp. 55-56.26 Idem: pp. 59-60.27 Idem: pp. 60-61.

  • sistema poltico o social por otro. Y, en mi entender, son motines o insurrecciones aquellos movimientos violentos que no tienen otro objeto o resultado que un cambio de personas en la gobernacin del Estado. Formuladas estas definiciones, y atendiendo a lo que llevo expuesto y a lo que an me queda por exponer, se comprender fcilmente que los sucesos de Loja tienen el honor de una revolucin.28

    El da 21 de Junio hubo un choque entre la autoridad local y miembros de la Sociedad Secreta en Mollina, donde hubo muertos y heridos29. El 24 de Junio, Prez del lamo fue detenido, pero la reaccin de la poblacin de Loja fue masiva y con absoluta presin contra las autoridades, que se vieron obligadas a liberarle. El da 27 la Guardia Civil fue al domicilio de Prez del lamo, para llevarle preso, pero aprovech una distraccin para escapar a caballo. Fue a un lugar conocido como la Campia de las Salinas, que era el lugar acordado por la Sociedad Secreta para reunir a sus afiliados para la insurreccin30. En poco tiempo llegaron 1000 personas procedentes de Loja, Iznjar, Trabuco, Las Fuentes y Archidona. De esta forma se dirigen a Iznjar, donde entablan combate contra la Guardia Civil, que se ve superados, y se rinden. Los rebeldes solo reciben cinco heridos, aparte de Prez del lamo, que fue herido en la cara. Tomado todo el pueblo, se respetan las propiedades y la integridad fsica y de opinin de todos los habitantes31. Se hace la siguiente proclama:

    Ciudadanos: Todo el que sienta el sagrado amor a la libertad de su patria, empue un arma y nase a sus compaeros: el que no lo hiciere ser un cobarde o un mal espaol.Tened presente que nuestra misin es defender los derechos del hombre, tales como los preconiza la prensa democrtica, respetando la propiedad, el hogar domstico y todas las opiniones.

    En nombre del Centro Revolucionario,Rafael Prez del Alamo.

    Iznjar, 28 de junio de 1861.32

    A continuacin marchan del pueblo, y en el campo, por la parte de la Campia de Campo-Agro y Salinas se encuentran con las fuerzas del Gobierno, con el que entablan nuevo combate, donde los rebeldes vuelven a vencer, y reciben la adhesin de los provinciales que se presentaron con las fuerzas gubernamentales33.

    Despus de todo aquello, se aproximan a Loja, con ya 6.000 hombres, y como en las anteriores ocasiones, ponen condiciones de paz a los gubernamentales. En este caso, aparte del racionamiento de sus tropas, se exiga la evaucacin de Loja por parte de las fuerzas gubernamentales. Estas rechazan la propuesta, pero cuando el ejrcito rebelde avanza a tomar la ciudad, los gubernamentales se retiran. Las fuerzas de Prez del lamo entran en Loja pacficamente y respetan a la poblacin local, y segn algunos testimonios entonan el Himno de Riego y otras canciones, en un ambiente ciertamente festivo34. Dentro del pueblo organizan barricadas en las vas pblicas35. El propio Prez del lamo pide al Ayuntamiento que siga funcionando con total tranquilidad, pero necesitando l y su gente comida y mantenimiento, que el

    28 Idem: p. 63.29 Idem: pp. 63-64.30 Idem: pp. 64-65.31 Idem: p. 65.32 Idem: p. 65.33 Idem: p. 66.34 Thomson, Guy: Obr. cit., p. 87. Cita el peridico El Pueblo, II, 276, 5 de julio de 1861.35 Thomson: p. 89.

  • pueblo lojeo y el Ayuntamiento les da. Mientras tanto van recibiendo refuerzos de las provincias de Mlaga, Jan y Granada, llegando a pedir 28.000 raciones, oscilando el nmero entre 20.000 a 30.000 luchadores, de los cuales 10.000 estaban armados. Entre ellos hay un gran contingente de gitanos, de hecho Antonio Arjona Zorrica ser conocido como el capitn de los gitanos36. Algunos historiadores hablan del reparto de tierras en Loja, pero debe ser una confusin con el trabajo que naturalmente haran los sublevados en su integracin natural con la poblacin local, que vivan la temporada de la siega y la necesidad de abastecer a una gran cantidad de personas nuevas. En un peridico se recoge un supuesto testimonio de un hacendado que se le presenta la mujer de su capataz informndole que su marido est repartiendo las tierras pero que l se puede quedar por haber sido un buen amo37. Durante la estancia, los rebeldes recibieron muchos ataques de los gubernamentales, pero la accin ms peligrosa fue la del da 2, con un combate de ocho horas, donde los gubernamentales fueron vencidos y tuvieron que retroceder dos leguas. Con posterioridad a los hechos, la prensa, concretamente El Correo de Andaluca, reproducir en su nmero de 9 de Agosto de 1861, una supuesta carta que Prez del lamo dirigi a los mandos militares isabelinos, que resulta algo dudosa para ms de un historiador, pero creemos que podra corresponder al espritu de tensin que viva por entonces, as como un tono desafiante y provocador, mezclado con un alto sentido de justicia, que tanto vemos con frecuencia en sus textos. Respetamos las faltas de ortografa que se present, segn la prensa:

    Seores que componen la Comisin Militar de Loja. - Para la inteligencia de los seores que componen la Comisin Militar de Loja. La primera de las virtudes, es la humanidad, digo esto Porque no abiendo ms que un delito y un delincuente y que el delito lo promov yo y el delincuente soi yo. Se estn asiendo las mayores ynjusticias, tengan entendido que por cada uno que peresca har pereser un general, y por cada mujer que insulten har pereser a un ministro, y por cada pariente mo un prncipe de sangre real. La reina le concedo merced, del mismo beneficio gozar S.A.R. don Alfonso.

    El da 4 el brigadier Serrano del Castillo comenz a preparar la artillera para asediar y asaltar Loja, y la poblacin, asustada, rog a los rebeldes que se rindieran o retiraran. Prez del lamo decidi abandonar Loja, y para ello prepar una magnfica maniobra militar contra las tropas gubernamentales38. As lo describe:

    Las fuerzas del Gobierno estaban escalonadas el da 4 alrededor de la ciudad en las direcciones de de Mlaga y Granada, ocupando la carretera que une estos dos puntos y que atraviesa por Loja, impidiendo as que se me unieran ms comprometidos. Yo ocupaba la ciudad y las sierras de Loja y del Hacho que miran, respectivamente, al Este y al Oeste. Era necesario ocultar al brigadier Serrano del Castillo mi movimiento de retirada para que no lo impidiese apoderndose de las sierras, arrojndome a la llanura y acuchillando a mis gentes con su caballera. Al efecto hice desplegar en guerrillas a un batalln ante las fuerzas del brigadier Serrano; y ste, credo de que yo le iba a atacar, hizo un movimiento de concentracin hacia la carretera, debilitando as las fuerzas que vigilaban las Sierras. Entonces efectu mi retirada por las caadas del Confn y del Torilejo, ordenando a las guerrillas que haban causado aquella feliz diversin al enemigo que se replegaran sobre mi retaguardia, y as lo hicieron brava y serenamente. En vano pretendi el jefe realista cortar mi retirada apoderndose del cerro

    36 Thomson: p. 79.37 La Regeneracin, VII, 228, 29 de Agosto de 1861. Lo cita Guy Thomson en su obra ya citada, p. 91.38 Prez del lamo: pp. 66-67.

  • del Fraile: nuestro fuego nutrido y certero le oblig a desistir de su intento.39

    Sin embargo, tras la salida de Loja, se fue reduciendo gravemente el nmero de comprometidos en la Sublevacin. Prez del lamo, tras pasar por Safarralla (Zafarraya), Las Ventas, Alhama de Granada y Las Pilas, decide marchar a Granada capital para reanimar el movimiento y crear un gran bastin popular. Pero son interceptados por las tropas gubernamentales y se libra una ltima lucha, donde esta vez los rebeldes son derrotados, que se retiran y dispersan40. As termina la Sublevacin de Loja y comienza la aventura de Prez del lamo en esconderse en diversos puntos, hasta que le dan la amnista el 5 de septiembre de 1862. Tuvo suerte, a diferencia de muchos que fueron hechos prisioneros, y algunos de ellos, fusilados41. Con todo, el movimiento de la sublevacin de Loja caus honda impresin en toda Espaa y una admiracin por su disciplina y respeto hacia las vidas y propiedades de la gente. En muchos sentidos, fue una rebelin popular, a pesar de las calumnias de la prensa. Ms tarde el historiador Guichot escribi una Historia de Andaluca relatando los hechos, de tal manera que no fue muy del agrado de Prez del lamo, que decidi escribir su libro en gran parte para responder a Guichot42, incluido cuando se refiere a su persona -que lo hace con gran admiracin-, pues le hace responsable de ser tan buen lder al demostrar controlar a la chusma que le segua, tan tendente al desorden y al saqueo. Prez del lamo responde que l no tuvo que hacer esfuerzo, porque el grueso de los rebeldes eran personas honradas y nobles43. Asimismo responde a muchas de las preguntas que se le hace:

    Pero voy a contestar una a una todas las preguntas del Sr. Guichot: Qu bandera enarbol aquel jefe? La de la Democracia. De qu naturaleza fueron sus aspiraciones? De naturaleza republicana. De dnde parta y a dnde se diriga? Parta de una monarqua hiposttica e iba a una repblica humana. Contra quin se levant en armas? Contra la monarqua y la dinasta. Qu es lo que quera derribar y qu tena preparado para el da en que el xito coronase sus esfuerzos? La primera parte de esta pregunta est ya contestada, y la segunda parte puede ser contestada diciendo: Muchos de los que me rechazaron cuando me vieron vencido, habran acudido presurosos en mi auxilio para preparar aquello que habamos de sustituir lo derribado44.

    As, intent aclarar Prez del lamo lo que fue la revolucin de Loja, que iba de la tirana a la libertad45, que posteriormente ser citada por numerosos historiadores: como Fernando Garrido46, Bernaldo de Quirs47, Daz del Moral48., y hasta algn famoso literato lo cita en alguna de sus obras, La vuelta al mundo en el Numancia, lo cual ayud a la celebridad de su nombre. Pero desgraciadamente hoy nos encontramos con el evento prcticamente olvidado, con alguna reedicin del libro de Prez del lamo, hasta que recientemente se ha publicado un libro sobre los hechos49, recordando lo que hicieron los campesinos y habitantes de toda aquella regin del centro-este de Andaluca, que signific el preludio de la cada del rgimen que abarc el reinado de Isabel II.

    39 Idem: pp. 67-68.40 Idem: p. 68.41 Idem: p. 69.42 Idem: p. 37.43 Idem: p. 70.44 Idem: p. 75.45 Idem: p. 74.46 Garrido, Fernando: El Socialismo y la democracia ante sus adversarios, Londres, 1862, III, pp. 32-34. Citado en

    Snchez Martnez, Juan Alonso: pp. 151-153. Tambin se cita en su obra Historia del reinado del ltimo Borbn.47 Bernaldo de Quirs, Constancio: El espartaquismo agrario andaluz. Ed. Turner, 1974, pp. 44-48.48 Daz del Moral, Juan: Hitoria de las agitaciones campesinas andaluzas. Ed. Alianza, 1969, pp. 72-75.49 Snchez Martnez, Juan Alonso (coord.): Rafael Prez del lamo. 150 aniversario de la revolucin de Loja. Ed.

    Fundacin Ibn al-Jatib, 2011.