etica o corrupcion

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REFLEXIONES SOBRE LA ETICA PBLICA EN ARGENTINA

Fundacin Estado y Sociedad

Documento de Trabajo N 3

tica o Corrupcin

El dilema del nuevo milenio

Autor

RODOLFO ARLAND

Serie Transparencia

Mendoza, diciembre de 2002

1. tica

La tica es la conviccin humana de que no todo vale por igual

de que hay razones para preferir un tipo de actuacin a otros

Fernando Savater

A partir de las constantes denuncias de corrupcin de nuestra Latinoamrica contempornea, la tica, disciplina que antes estaba reservada slo a la filosofa, se ha convertido en una demanda comn de nuestras sociedades.

Entindase bien que la demanda tica no slo se focaliza al gobierno que, como representante de la mayora, es quien debe dar el ejemplo sino tambin a toda la oposicin (que representa al resto de la sociedad). Hoy la clase poltica est sospechada de corrupta, no porque todos roben sino porque muestran una imagen de autores, cmplices, encubridores o, lo que es peor an, indiferentes. As la corrupcin navega sobre el inconsciente colectivo y, si el modelo deseable estimula el xito econmico a cualquier costo, la corrupcin se convierte en un subproducto casi inevitable que refleja, en palabras de Saltos Galarza (1999), la epidemia de fin de siglo.

Definimos a la tica como el campo de la teora filosfica que averigua los fundamentos racionales de las conductas y prcticas humanas y sociales. Cada grupo humano, en su idiosincrasia cultural e histrica modela esa tica en costumbres, modos de actuar y maneras de ser. Que es lo que se conoce como moral.

La diferencia entre tica y moral resulta muy clara al leer a Cortina (1995) cuando afirma que la tica, si bien incide tambin en las decisiones correctas de la conducta humana, lo hace a travs de cnones o fundamentos morales, es decir, no seala lo que es bueno o malo hacer (moral) sino cundo lo es (tica). En realidad, la tica es un juicio que se expone socialmente sobre las conductas de los seres humanos que componen la sociedad. La tica trata sobre los principios del deber hacer, mientras que la moral modela esa tica en costumbres, modos y maneras de hacer. Resumiendo, la moral es lo que se practica y la tica piensa cmo debe ser esa moral.

Entre los paradigmas ms representativos de la tica, Boladeras (1996) ubica al utilitarismo (orientacin pragmtica), la tica aristotlica (tica de la vida buena) y la moral universalista de Kant (tica del imperativo categrico) como los diferentes niveles que puede abordar la razn prctica. As, muestra cmo la respuesta al interrogante qu debo hacer? establecido por el paradigma tico a seguir, sugiere la existencia de ms de una tica.

La importancia de la tica en la actualidad radica en lo que Dussel (2000) denomina el reto actual de la tica: detener el proceso destructivo de la vida. Este autor resalta la importancia de la tica afirmando que ella tiene que ver con la vida y la muerte de la humanidad en el sentido que, si no poseemos un criterio tico, se va a hacer de la vida algo que tienda al suicidio colectivo. As, el deber tico cambiar las cosas parte de una tica de vida.

Como bien aclara Moreno Ocampo (1993) cuando en nuestros pases hablamos de tica, en realidad nos estamos refiriendo a la corrupcin, trmino que sintetiza el principal malestar poltico de la Amrica Latina de fin de siglo. Malestar poltico porque la exigencia de mayor eticidad est dirigida a la clase dirigente (polticos, empresarios, gremialistas, funcionarios) en el sentido de elite que conduce a los ciudadanos, le fija lmite, define reglas y controla su aplicacin.

Reisman (1981) traza una distincin que resulta fundamental para comprender las diferencias que existen entre los sistemas ticos. Dice el autor: en cualquier proceso social el observador puede distinguir un sistema mtico que expresa claramente todas las reglas y prohibiciones y un cdigo prctico que dice a los operadores cundo, cmo y por quin pueden hacerse ciertas cosas prohibidas por las reglas.

Siguiendo este razonamiento vemos que existen dos sistemas normativos: uno que se supone que se aplica y que las elites alaban de la boca para afuera (normas mticas) y otro muy distinto que es el que se aplica en la realidad (cdigo prctico). Los ciudadanos, funcionarios pblicos o no, que actan amparados por el cdigo prctico saben que estn violando las normas mticas y, por lo tanto, deben actuar discretamente. As, quienes actan de acuerdo a las normas mticas se encuadran dentro de la tica principista (o de la intencin) mientras quienes orientan su conducta en funcin de los cdigos prcticos adoptan la tica utilitarista (o de la responsabilidad). La primera ensea que los actos son buenos o malos segn la intencin, ms all de los resultados y la nica cosa buena es la buena voluntad, mientras la tica utilitarista, por su parte, dice que el resultado es lo ms importante sin detenerse en consideraciones valorativas. En palabras de Saltos Galarza (2000) en nuestras actuales sociedades la tica del deber entra en crisis frente al advenimiento de la tica utilitarista para dar origen al posmoralismo light.

Por ello es muy peligroso para la sociedad que, desde posiciones de poder, se proponga transformar las normas mticas en reglas prcticas. As cuando en Argentina, el sindicalista Luis Barrionuevo aconsej a los funcionarios que dejaran de robar por dos aos y que l no consolid una posicin econmica trabajando, est proponiendo lo que Lipovetsky (1998) llama la tica indolora y light, basada en la cultura individualista y el crepsculo del deber, logrando con ello que la tica se convierta en un auxiliar eficaz de lo econmico.

La organizacin del sistema judicial de cada pas tiene mucha vinculacin con la distancia entre los sistemas mticos y los cdigos prcticos. As en el modelo anglosajn las reglas se crean de acuerdo con las costumbres de la comunidad y, cuando los ciudadanos juzgan las violaciones, se produce un acercamiento muy estrecho entre normas mticas y reglas prcticas. En este modelo no se promulga la ley que no puede ser cumplida. En cambio, en nuestro modelo judicial, de origen europeo continental, el estudio de la ley implica el conocimiento de su historia, una interpretacin gramatical, un anlisis lgico, su armona con otras normas, pero cuando los jueces actan no se toma en cuenta la forma en que la sociedad utiliza esas reglas. Existe un importante ingrediente cultural que debilita al Estado: la lejana de ley donde el estado comienza a debilitarse al no poder hacer efectivo lo que exige a travs de sus leyes.

En Amrica Latina, la gran distancia existente entre el sistema mtico y los cdigos prcticos qued plasmada cuando, en 1523, Hernn Corts alz sobre su cabeza (como signo de sumisin a la Corona) la Real Cdula y sentenci: se acata pero no se cumple. As la organizacin basada en el poder y el inters individual antes que en las reglas y el bien pblico se extendi a lo largo de los siglos dando origen a la corrupcin como prctica poltica habitual.

Para una civilizacin que deposita su confianza en el conocimiento de las reglas, es profundamente aterrador darse cuenta que esas reglas no es ms que letra muerta y que es necesario aprender un conjunto de principios y prcticas totalmente diferentes para obtener resultados deseables. Frente a un caso de corrupcin nos exaltamos y exigimos el castigo previsto por las normas mticas, sin advertir que para reducir la distancia que existe con los cdigos prcticos hay que encontrar las razones y las claves de estos ltimos o, llegado el caso, quitar el carcter clandestino de los cdigos prcticos y aceptarlos abiertamente como parte del sistema mtico.

Es muy importante que al funcionario pblico se lo investigue, y an castigue si corresponde, cuando tiene el poder. Antes del caso Lockheed, en los Estados Unidos se dio el caso Watergate, donde el presidente en ejercicio se vio obligado a dejar el poder. Aqu encontramos una diferencia con Argentina: aqu el gobierno que llega al poder indaga al que se fue. Tambin este hbito puede encontrar su antecedente en una figura del antiguo derecho espaol, el juicio de residencia: cuando un Virrey finalizaba su mandato se lo investigaba y poda ser encarcelado. En Argentina la investigacin retroactiva se convirti en consecuencia natural de la derrota poltica.

Resulta imperativo que nuestras instituciones democrticas mejoren su funcionamiento a travs del control y la participacin ciudadana. En tal sentido, es importante tomar como ejemplo la democracia de los Estados Unidos en los casos Watergate y Lockheed. Pero tambin es importante no perder de vista cmo se desarroll la historia del sistema poltico norteamericano: en su nacimiento independiente, los Estados Unidos eran un pas econmicamente subdesarrollado en relacin con Inglaterra. Su prioridad, sin embargo, fue establecer una Constitucin y cumplirla. Si bien esta no fue una decisin eminentemente econmica, la seguridad institucional resultante gener el clima dentro del cual se generara el desarrollo econmico. Estos ejemplos sirven a Latinoamrica en tanto y en cuanto no se pierda de vista las particularidades histricas, sociales, polticas y econmicas de nuestros pases. Dejando de lado la tentacin de traspolar automticamente experiencias forneas, es preferible intentar lo que Saltos Galarza (2000) denomina dilogo de saberes y culturas.

Cuando un pueblo jerarquiza al desarrollo econmico por sobre otros intereses, acude a cualquier medio para lograrlo perdiendo credibilidad frente a aquellos otros pases que podran contribuir con su capital a su desarrollo. En una sociedad donde todo el mundo se preocupa excesivamente por el bienestar econmico inmediato, nadie piensa en el conjunto ni en el largo plazo, de esta manera se obtiene como resultado lo que nadie desea: el fracaso econmico de la sociedad como un todo.

La reputacin de las