ecuador frente a la crisis económica internacional ... · sis y sus posibles recetas. concentrarse...

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    RESUMEN: No se puede mirar de manera esttica la crisis, producto de la inestabilidad propia del capitalismo. Hay que mirar hacia el estado de crisis permanente que hemos vivido, y hacia los desafos estructurales para avanzar. Generar una nueva concepcin estratgica. Polticas para cambiar la distribucin del ingreso y de los medios de produccin. Un aparato productivo reorientado a fortalecer el mercado interno. La soberana alimentaria y energtica como ejes articuladores. Una poltica fiscal activa con polticas sociales orientadas al ser humano. Construir una sociedad con mercado, para no tener una sociedad de mercado, mercantilizada. Esto implica el Buen Vivir: que todos los habitantes tengamos iguales posibilidades y oportunidades, donde lo individual y lo colectivo coexistan en armona con la Naturaleza, donde la racionalidad econmica se reconcilie con la tica y el sentido comn.

    Ecuador frente a la crisis econmica internacional:un reto de mltiples aristas

    A tener en cuenta

    Crisis por ac, crisis por all. Na-die duda que la crisis econmi-ca internacional tiene y tendr efectos sobre Ecuador. Todos

    se preguntan por su alcance y magnitud. Muchas son las voces que alertan sobre el impacto en los indicadores sociales y variables macroeconmicas, y por con-siguiente, exigen respuestas para salir de la omnipresente crisis.

    A lo largo de la historia del capitalismo las crisis se han sucedido una y otra vez. Su explicacin radica en la inestabilidad propia de este sistema, Su evolucin -atada a las demandas de reproduccin y acumulacin del capital- es cclica, con sus fases de auge y de posterior de-clinacin. Esto nos obliga a superar las lecturas superficiales concentradas en las efervescencias financieras. La actual crisis internacional, de facetas mltiples y sincronizadas, se explica, adems, por

    Alberto AcostaProfesor e investigador de la FLACSO

    Alfredo SerranoProfesor visitante de la FLACSO

    Necedad es hacer lo mismo esperando resultados diferentes. Albert Einstein

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    las polticas aperturistas a ultranza, tan-to como las propuestas de desregulacin y flexibilizacin que se han difundido desde los pases centrales; propuestas causantes de muchos de los problemas que arrastran los pases empobrecidos, como Ecuador.

    Por lo tanto, hay que destacar doss as-pectos fundamentales que permiten comprender mejor los efectos de la cri-sis y las polticas que sern necesarias para salir de esta compleja situacin: 1) la crisis social y econmica del Ecuador de las ltimas dcadas, y 2) la dimensin global de la crisis en cuanto a efectos y decisiones tomadas para la bsqueda de soluciones. Estos condicionantes debe-rn ser tenidos en cuenta para cualquier anlisis que se desee hacer sobre la cri-sis y sus posibles recetas. Concentrarse excesivamente tal como se ha venido haciendo- en los efectos directos de la crisis internacional en Ecuador podra eclipsar otros argumentos de peso, mu-cho ms estructurales y sistmicos.

    1. La crisis internacionaly su gestin global

    El Fondo Monetario Internacional (FMI) en su informe de Perspectivas para la Economa Mundial -22 de abril del 2009- asegur que la economa mundial se enfrenta a la peor recesin desde la Gran Depresin, con una cada del -1,3% para este ao. La institucin internacio-nal prev que las economas desarrolla-das sufrirn una contraccin del -3,8% en 2009, frente al -2% pronosticado en enero; mientras que en 2010 no registra-rn crecimiento, frente al 1,1% previsto anteriormente. En concreto, el FMI es-pera que la actividad de Estados Unidos caiga un -2,8% este ao y se estanque el ao prximo. Tambin estima un retro-ceso en 2009 del -4,2% en la actividad econmica de la eurozona y del -0,4% en 2010 (Alemania caera en un -5,6%, Ita-lia en un -4,4%, Francia y Espaa en un -3%). Los datos para el primer trimestre del ao 2009 indican que el PIB de la Unin Europea se hundi en -2,5%, la mayor cada desde que comenzaron los registros, en 1995. En el caso de Japn, los pronsticos del FMI auguran una contraccin de -6,2% en 2009.

  • Otro captulo aparte es el impacto en las cuentas pblicas de los pases industrializados. Despus de haber abogado por el dogma

    del equilibrio presupuestario, la mayora han incumplido sus propias condiciones impuestas, que son las mismas condiciones que han

    exigido a la mayora de pases ms pobres a la hora de concederles prstamos

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    Respecto al comercio internacional, el Banco Mundial y la Organizacin para la Cooperacin y el Desarrollo Econ-micos (OCDE) prevn -31 de marzo del 2009- una cada sin precedentes de -6,1% del volumen del comercio mun-dial de bienes y servicios en 2009, im-pactado sobre todo por una contraccin an ms drstica de los intercambios de productos manufacturados. A su vez, la Organizacin de Pases Exportadores de Petrleo (OPEP) considera -14 de abril de 2009- que la demanda mundial de crudo se reducir en -1,6% para este ao 2009.

    Otro captulo aparte es el impacto en las cuentas pblicas de los pases industria-lizados. Despus de haber abogado por el dogma del equilibrio presupuestario tanto en la Unin Europea con su Pacto de Estabilidad y en los Estados Unidos-, la mayora de los pases han incumpli-do sus propias condiciones impuestas, que son las mismas condiciones que han exigido a la mayora de pases ms pobres a la hora de concederles prsta-mos. Estados Unidos puede terminar su ao con 1,5 billones de dlares de dfi-cit, equivalente al 12% del PIB. Europa tambin rompe los lmites establecidos en el citado Pacto de Estabilidad (del 3% como mximo), donde el dficit pblico se triplic con relacin a 2007. El pas con ms dficit de la zona del euro es Irlanda (7,1% del PIB), seguido de Grecia (5%) y Malta (4,7%), mientras que Espa-a, con un dficit del 3,4% (el Gobierno ha elevado ya esta cifra al 3,8%) se sita en el cuarto lugar. En el conjunto de la Unin Europea, el saldo presupuestario tambin empeor significativamente, ya que pas del 0,8% al 2,3% del PIB. Se-gn los datos difundidos por Eurostat, la oficina estadstica comunitaria, tam-bin cambi la tendencia de correccin de la deuda pblica, que pas del 66% al 69,3% del PIB.

    El desempleo es otra variable que tam-bin ha sufrido un fuerte descalabro en los pases industrializados. En Estados Unidos, lleg al 8,5% en el mes de mar-zo. En los pases de la OCDE fue del 7,3%, mientras en la zona euro alcanz el 8,5%. Francia alcanz en febrero pasa-do el 8,6%. El caso ms llamativo es Es-paa, con un 15,5% en la tasa de desem-pleo dando muestras de la sensibilidad de su tejido laboral a los vaivenes del PIB, ms an cuando se trata de un mo-delo productivo que ha crecido en base a una burbuja inmobiliaria que ahora se ha deshinchado.

    Podramos continuar dando cifras que denotan lo sustancial de los efectos en los pases ricos, sin embargo, con este paisaje basta para comprender que la crisis es global en cuanto a sus causas y efectos.

    En este punto, reconociendo que la cri-sis internacional tiene su origen en los pases centrales, habra que tener pre-sente las medidas asumidas en el seno del G-20 para ayudar a los pases a amortiguar el impacto de la crisis finan-ciera en la actividad real y a limitar las repercusiones en la pobreza, sobre todo en las economas en desarrollo (Global Financial Stability Report, abril 2009).

    La ltima reunin del G-20 en Londres supuso otro intento ms por dar res-puestas a la desbordante crisis. Ms all de las fotos y las serias sonrisas de los lderes del grupo de pases que compo-nen el G-20, se tomaron algunas deci-siones que deben ser necesariamente analizadas -por sus implicaciones en muchos pases del mundo- para poder sugerir polticas apropiadas para Ecua-dor. Es preciso considerar este marco de referencia para realizar sugerencias de polticas con miras a salir lo ms indem-ne posible de los efectos de la crisis, y valerse de esta coyuntura para realmen-te plantear un cambio ms profundo del modelo de desarrollo en Ecuador.

    La primera y principal medida de dicha reunin a principios de abril del 2009- fue basada en la receta de ms suero monetario; cuadriplicaron la capacidad financiera del FMI y del squito de insti-tuciones financieras internacionales que

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    son las mismas que, como mnimo, po-demos afirmar que han permitido esta crisis (por no decir que la han provo-cado). Se decidi inyectar una enorme cantidad de dinero al FMI, triplicando su capacidad de prstamo (750.000 millo-nes de dlares) y autorizar un incremen-to sustancial de la emisin de sus Dere-chos Especiales de Giro (DEG), por un valor de 250.000 millones de dlares.

    En esta misma lnea de revivir y forta-lecer estas instituciones, se ha decidido capitalizar al Banco Mundial y al Banco Interamericano de Desarrollo (BID) con 100.000 millones de dlares. Se supone que buena parte de esa enorme masa monetaria, que recibirn el Banco Mun-dial y el FMI, estar destinada a conjurar la crisis en los pases del Este y que una

    pequea porcin ir a los llamados pa-ses emergentes, que debern financiar-se con sus reservas o bien con un nuevo ciclo de endeudamientos con el FMI y otros organismos muntilaterales. No obstante, estos prstamos no sern gra-tis. Ya se han aplicado las famosas con-diciones de austeridad en los crditos a Pakistn, a El Salvador y a los pases del Este de Europa, en contraposicin con las medidas keynesianas de quienes prestan. Se exige austeridad apelando a muchas de las medidas del declogo del Consenso de Washington (por ejemplo, ajuste fiscal) al prestatario, mientras que el prestamista tiene autorizado el dficit fiscal.

    Concretamente, los gobiernos del G-20 aceptaron poner en marcha planes de es-

    timulo fiscal por montos equivalente al 2% del PIB en 2009 y el 10% en 2010 (FMI, Introduccin de Perspectivas de la Eco-noma Mundial, 2009). Existe alguna di-ferencia sustantiva entre las medidas del Consenso de Washington y el Consenso de Londres, formulado a partir de la re-unin del G-20. Antes, al menos en el m-bito fiscal, se intentaba predicar con el ejemplo, ahora no. Evolucionamos a un escenario capitalista an ms hipcrita. Una vez comprobado que las medidas de antao no funcionaron, ahora se permite que los pases ricos (centro neurlgico de la crisis) ya puedan emprender otras polticas, pero los pases de la periferia deben seguir funcionando con la misma lgica ya fallida.

    Otra medida tomada fue la intencin de destrabar la Ronda de Doha y reflotar la Organizacin Mundial del Comercio (OMC) para tratar de evitar que el co-mercio mundial siga cayendo y frenar el proteccionismo creciente. No obstante, en la prctica, son muchas las medidas que van en sentido contrario.

    Estados Unidos aprob no hace mu-cho la clusula Buy America (comprar lo que se produce en Estados Unidos) incorporada por el Congreso estadouni-dense en el paquete de estmulo fiscal. Por otro lado, y a tambin a modo de contraejemplo, cabra destacar el resca-te de la industria automotriz en Detroit, aprobado en diciembre del ao 2008, por 17 mil millones de dlares.

    En Europa tampoco es diferente. El Con-sejo de Ministros de Agricultura acord -el pasado mes de noviembre del ao 2008- una revisin de la Poltica Agr-cola Comn donde si bien es cierto que hay una rebaja de las ayudas directas (hasta el 10% en 2012), esto es a costa de otras polticas a favor del campo y un

    incremento de las cuotas lecheras (del 1%). An as, la Poltica Agrcola Comn es la poltica que ms recursos fiscales absorbe del presupuesto de la Unin Europea, 55.800 millones de euros. En otro sector, tambin se pueden observar recientes medidas proteccionistas. En Francia, el presidente Nicolas Sarkozy anunci un plan de ayuda al sector del automvil francs -por 7.800 millones de euros- con medidas extremadamente proteccionistas.

    Por otra parte, como disposicin estre-lla, como si fuera el invento del siglo, se sancion discursivamente a los parasos fiscales buscando blanquearlos. Algo que ya se haba pedido desde hace tiem-po, ahora se presenta como una panacea para los problemas econmicos mun-diales. A pesar de esa declaracin, nada se dijo sobre el control trasnacional de las finanzas que requiere urgentemente un cdigo financiero internacional y un banco central mundial, independiente del FMI y del Banco Mundial. Tampoco se avanz con el establecimiento de un Tribunal Internacional de Arbitraje de Deuda Soberana, planteado desde hace varios aos.

    La esperada reforma del FMI no se pro-dujo. El FMI sali reforzado en sus vi-gentes medios de decisin, continuando con el mismo sistema de votacin: Eu-ropa continuar detentando el 32% de los votos y los Estados Unidos el 16,8%. No habr nueva configuracin del po-der mundial. No habr mayor peso de China, India y Brasil en la toma de de-cisiones. Todo fue postergado hasta la primavera del 2011.

    Cabe prestar atencin al particular cri-terio para conformar el G20, porque no son los 20 pases ms ricos, sino que est conformado por algunos pases

    Evolucionamos a un escenario capitalista an ms hipcrita.

    Una vez comprobado que las medidas de antao no

    funcionaron, ahora se permite que los pases ricos ya puedan

    emprender otras polticas, pero los pases de la periferia deben seguir funcionando con

    la misma lgica ya fallida.

    Cabe prestar atencin al particular criterio para conformar el G20, porque no son los 20 pases ms ricos, sino que est conformado

    por algunos pases semi perifricos, pero muy estratgicos de cara a frenar la creacin de bloques regionales. Por ejemplo, la presencia de Argentina parece ser una interesante tctica para cooptar cualquier proceso de integracin en Amrica del Sur. Lo mismo con Sudfrica.

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    semi perifricos, pero muy estratgicos de cara a frenar la creacin de bloques regionales. Por ejemplo, la presencia de Argentina, en el puesto 30 por su PIB no-minal, parece ser una interesante tctica para cooptar cualquier proceso de inte-gracin que se pudiera dar en Amrica del Sur. Lo mismo sucede con Sudfrica (puesto 31 en su PIB nominal). El table-ro geopoltico est en juego, y parece ms ventajoso para el nuevo gobierno global dejar fuera a pases como Espaa (noveno pas en cuanto a PIB nominal) o a los Pases Bajos (puesto 16) a cambio de introducir a pases de la periferia o semi periferia con la intencin de trabar cualquier planteamiento alternativo que pueda surgir desde nuevos marco de in-tegracin (por ejemplo, la Alternativa Bolivariana para Amrica Latina y el Ca-ribe, ALBA).

    Este nuevo contexto internacional que se viene (tanto por la crisis como por sus parches) condicionar lo que suce-da en Ecuador, ya sea en los impactos como en las posibles polticas que de-ban ser llevadas a cabo. Menospreciar este marco global sera un grave error para el anlisis de lo que est sucedien-do en Ecuador, y sobre todo, a la hora de recomendar las polticas de transicin y estructurales que fueran necesarias en este pas.

    2. Ecuador frentea la crisis internacional

    2.1. Un pas ya en crisis antes de la crisis internacional

    Por qu centrarse en exclusividad en la actual crisis econmica internacional cuando Ecuador vena ya de una crisis social y econmica desde hace dcadas? Nadie pone en tela de juicio que la crisis internacional afectar social y econmi-camente a la poblacin ecuatoriana. No obstante, este hecho no debe eclipsar la crisis que ha existido en Ecuador al menos en los casi ltimos treinta aos. No considerar este dato sera condenar al olvido a las desfavorables secuelas de las polticas econmicas del Consenso de Washington, y por ende, no extraer las adecuadas conclusiones de los por-qus y de las polticas que debieron ha-ber sido instrumentadas, y no lo fueron.

    Esta concentracin de esfuerzos en el presente contexto internacional debe ir acompaada de una radiografa de los ltimos aos que nos permita conocer sobre qu tablero impacta la crisis, y qu soluciones ya fueron recetas falli-das. No se debe desviar la atencin en exclusiva hacia una crisis que viene de fuera, y que pretende tambin ser re-suelta desde afuera.

    El estudio de la CEPAL (2008), El Pano-rama Social de Amrica Latina, muestra los siguientes resultados para el ao 2006, justo antes de la llegada de Rafael Correa a la Presidencia de la Repblica, y antes que se viniera la crisis econmi-ca internacional:

    - el ndice de Gini para Ecuador en el ao 2006 fue de 0,507, - el 19,3% de la poblacin posea un ingreso inferior al 50% de la media-na,

    - el 10% de la poblacin ms pobre solo dispona del 1,2% del total de ingresos,

    - el decil ms rico posea 14,8% ms de ingresos de lo que tenan los cua-tro deciles ms pobres,

    - la tasa de pobreza y de indigencia eran de 36,8% y 13,6%, respectiva-mente.

    En las dcadas de los ochenta y noven-ta, el PIB per capita haba cado en -14%. El PIB per capita en el ao 1995 era me-nor que en 1980. El analfabetismo en el ao 2000 era del 8,4% de la poblacin mayor de 15 aos, y por el contrario, el gasto pblico en educacin era para ese mismo ao del 1,5% del PIB (el ms bajo de toda Amrica Latina para ese ao). La tasa de mortalidad para menores de 5 aos para el ao 2006 era de 24 por 1000 nacidos vivos. En cuanto al servicio de agua por tubera, para el ao 2007, Ecuador tiene uno de los porcentajes ms bajos de toda la regin (73,7% para el total, y 33% para la poblacin rural). Quin podra decir que esto no es estar en una situacin crtica?

    Ante esa situacin, Ecuador posea un valor de su presin fiscal del 10,38%, muy por debajo del promedio para Amrica latina (13,58%). Esto ha supuesto una importante limitacin respecto al papel redistribuidor del Estado en las ltimas dcadas. El gasto social en Ecuador para el ao 2004 representaba solo el 6,6% del PIB, muy por debajo del que posea en el ao noventa (8%). Era el segundo porcentaje ms bajo de toda Amrica Latina, muy por debajo del valor prome-dio, 15,9% para el periodo 2004-2005. La funcin de redistribucin del Estado bri-llaba por su ausencia ms an cuando el panorama al que se enfrentaba Ecuador no era nada alentador.

    Esta escueta mirada muestra un im-portante dficit del Buen Vivir en todos estos aos previos a la actual crisis (y claramente podra ser acentuada por la misma). Esto sugiere que las soluciones deben basarse en la bsqueda de cau-sas estructurales que han llevado a una situacin como la que se presenta, ms all de las consecuencias directas de la

    Esta concentracin de esfuerzos en el presente

    contexto internacional debe ir acompaada de una

    radiografa de los ltimos aos que nos permita conocer sobre qu tablero impacta la crisis,

    y qu soluciones ya fueron recetas fallidas

    Una escueta mirada muestra un importante dficit del Buen Vivir en todos los aos previos a la actual crisis. Esto sugiere que las soluciones deben basarse en la bsqueda de causas estructurales que han llevado a una situacin como la que se presenta, ms all de las consecuencias

    directas de la crisis.

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    crisis (que estn ntimamente relaciona-das con la otra). Prestar la atencin en las causas y efectos de la actual crisis de manera exclusiva eclipsara gran parte del problema sistmico en el que esta-mos envueltos.

    2.2. La situacin inmediata antes de la crisis

    Antes de analizar el impacto de la cri-sis internacional en la economa ecua-toriana, conviene tener claro cul fue la situacin de la misma en el ao 2008. Ese ao registr una importante recupe-racin econmica, cuando el PIB creci en 6,6%, a pesar de que en los ltimos meses del ao ya se empez a sentir el efecto de la desaceleracin econmica internacional. 1

    El aporte del petrleo es indudable, tanto de forma directa como indirecta. Recurdese que el petrleo represent el 19,97% del PIB, el 52,37% de las ex-

    portaciones y el 65,6% del Presupuesto General del Estado, en el ao 2008. Sin embargo, el mejor desempeo corres-pondi a la construccin y a las obras pblicas (con una tasa de crecimiento anual del 17,8%), gracias a la fuerte in-versin realizada por el gobierno en ma-teria de reconstruccin vial y vivienda popular (un punto que debera ser an analizado es la calidad de dichas inver-siones). En este punto se registra un sustantivo cambio a lo que haba sido la tnica de gobiernos anteriores, que no canalizaron los recursos disponibles a la inversin, sino que los tenan ateso-

    1 Salvo que se seale lo contrario, la informacin proviene del Banco Central del Ecuador, Boletn N 1886, abril 2009.

    rados para atender preferentemente las demandas de la deuda pblica. Estas in-versiones en infraestructuras viales han beneficiado los servicios de transporte y comunicaciones, ramas que han tenido un mejor cumplimiento en relacin a aos anteriores, tanto como porcentaje del PIB como por su tasa de crecimien-to.

    En el mbito comercial, sobre todo mientras duraron los buenos resultados petroleros, se mantuvieron poco visibles las deficiencias estructurales del sector comercial. Ecuador logro, incluso, su-pervits comerciales. As, no import que las exportaciones hayan crecido un 2,44% en el ao 2008, casi seis puntos por debajo de las importaciones que au-mentaron en un 8,66%.

    La bonanza del sector extern cambi bruscamente con la crisis. Luego de ha-ber tenido un supervit de 910 millones de dlares en el ao 2008, el dficit co-mercial total podra bordear los 5.000 millones de dlares, slo sustentable con una importante cada de la deman-da externa. El FMI estima un dficit de cuenta corriente de al menos 1.800 mi-llones de dlares.

    A pesar de la cada en la extraccin pe-trolera, las exportaciones de crudo en el ao 2008 superaron los 10.500 millones de dlares, lo que supuso un incremen-to del 42,3% respecto a 2007 (7.428 mi-llones de dlares). En contraste con esta realidad positiva, la importacin de de-rivados de petrleo aument en casi 400 millones de dlares respecto al 2007, al pasar de 2.434 millones en dicho ao a 2.877 millones en el ao 2008. Para te-ner una idea del impacto del costo por importaciones de derivados sobre los ingresos por exportacin de crudo, por cada 100 dlares por barril de petrleo exportado, se deba pagar alrededor de 130 dlares por barril de derivado im-portado.

    El 2008 fue un ao muy positivo para el sistema financiero en su conjunto, a excepcin de la banca pblica que por su naturaleza no necesita generar mayo-res utilidades, el resto de instituciones incrementaros sus utilidades, as como

    su rentabilidad sobre el capital. Los bancos, hasta noviembre de 2008, ob-tuvieron una utilidad de 326,6 millones de dlares mucho mayor a la obtenida al cierre del ao 2007, de igual forma su rentabilidad alcanz el 25,2%. Las socie-dades financieras siguieron a la banca en utilidades y rentabilidad, alcanzando 41,9 millones de dlares a noviembre de 2008 de utilidades y una rentabilidad del 37,3%, esta ltima la mayor del sistema financiero. Las cooperativas de ahorro y crdito reguladas tambin obtuvieron utilidades y niveles de rentabilidad ma-yores a los aos anteriores, llegando a reportar 32,96 millones de dlares y una rentabilidad del 14,5%. Finalmente, las mutualistas, que se vieron afectadas por el cierre de la Mutualista Benalcazar, re-portaron utilidades de 2,67 millones de dlares y una rentabilidad del 7,2%.

    En los dos aos del gobierno del presi-dente Correa, en lo que se refiere a po-ltica impositiva, el hecho ms relevante ha sido la Ley de Equidad Tributaria, aprobada el 28 de diciembre del 2007 -en la versin de Ley Reformatoria para la Equidad Tributaria del Ecuador- en el seno de la Asamblea Constituyente. Con esta ley precisamente se pretende alcanzar una mayor capacidad recauda-toria y respetar los criterios de equidad en el pago de impuestos. Dicha Ley de Equidad Tributaria ha procurado cam-biar sustancialmente la estructura im-positiva. En el mbito fiscal, por la parte de los ingresos corrientes, para el ao 2008 la recaudacin tributaria mejor en ms de 1.000 millones de dlares a la correspondiente en el ao 2007, segn el Servicio de Rentas Internas (SRI). Se alcanz la cantidad de 6.200 millones de dlares, producto de la Ley de Equidad Tributaria y tambin gracias a la gestin del Servicio de Rentas Internas (SRI).

    Hay que anotar que respecto al consu-mo del gobierno, se evidenci un menor crecimiento respecto al 2007 de casi dos puntos porcentuales: en dicho ao cre-ci al 6,1% y lo hizo al 4,2% en el 2008. Dicho consumo no creci desmesura-mente como se repeta en los medios de comunicacin. Su participacin en el PIB fue de 11,0%, inferior tambin a lo registrado el ao anterior, de 11,4%; es ms, dicha cifra es la ms baja desde el

    ..se registra un sustantivo cambio a lo que haba sido la

    tnica de gobiernos anteriores, que no canalizaron los recursos disponibles a la inversin, sino que los tenan atesorados para

    atender preferentemente la deuda pblica.

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    ao 2004. La tendencia a la baja comen-z a sentirse ms al finalizar el ao 2008 por la cada de los precios petroleros.

    En 2008, la inflacin del Ecuador lleg al 8,4 %, tres puntos porcentuales por debajo de la media de Amrica Latina, aunque por encima de los pases de la Comunidad Andina de Naciones, muy prximos a la media mundial. Cabe des-tacar que para una economa dolarizada, este nivel de inflacin fue alto, tomando en consideracin que la inflacin en los Estados Unidos alcanz el 3,1%.

    Respecto a los salarios, a partir de 2000 se produjo un incremento moderado del salario mnimo vital. Hasta que, en diciembre de 2007, se registr la mayor alza del salario mnimo. Al ao siguien-te los salarios reales, a pesar de la infla-cin, se mantuvieron en los niveles ms altos desde que se adopt la dolariza-cin. El ao 2008 concluy con un nue-vo reajuste de los salarios que permiti mantener el poder adquisitivo de los mismos. Esto permiti una reduccin de la brecha de la canasta bsica y un supervit respecto a la canasta vital.

    El envo de las remesas ha sido la va-riable ms afectada por la crisis. Segn el Banco Central del Ecuador, las reme-sas cayeron en el 2008, por primera vez, en un 9,4% respecto al 2007; es decir de 3.088 millones de dlares en el 2007 a 2.822 millones en el 2008. En relacin al PIB la cada es del 6,74% al 5,37%, en el mismo perodo. Esto fue provocado fundamentalmente por la recesin que experimentan las economas espaola y estadounidense.

    La tasa de desempleo se mantuvo prc-ticamente constante durante el ao 2008, alcanzando el nivel ms bajo en agosto con un 6,6%. La tasa de subocu-pacin tambin registr un valor cons-tante durante 2008 en torno al 45% de

    la Poblacin Econmicamente Activa (PEA), presentando una tendencia a la baja hasta julio de 2008. Sin embargo, esta situacin comenz a cambiar en los meses siguientes como consecuencia de los primeros efectos de la crisis in-ternacional.

    Desde el ao 2001, la deuda externa ha disminuido su participacin en la deu-da total mientras que la deuda interna ha aumentado. Para el ao 2008, de la totalidad de la deuda pblica, un 77% corresponde a deuda externa y un 23% a deuda interna. Es evidente que, del ao 2001 a la fecha, as como de 2007 a 2008, la carga de la deuda pblica como porcentaje del PIB ha disminuido de manera considerable. Si en el ao 2001 representaba 66,7% del PIB, en el 2008 haba bajado a 24,8%.

    Las inversiones extranjeras directas han representado, casi permanentemente, un aporte marginal para la economa ecuatoriana. En los ltimos, aos, el grueso de dicha inversiones ha estado vinculado a las actividades petroleras.

    Este ao 2008, en el que se registraron algunas tendencias que auguraban una mejora de la economa, fue apenas la antesala de una crisis cuyas repercusio-nes se empiezan a sentir en la economa ecuatoriana.

    2.3. Primeros impactos de la crisis internacional en Ecuador

    La situacin econmica del Ecuador to-dava no ha sufrido todos los efectos de la crisis, aunque ya se sienten algunos sntomas preocupantes. El Banco Cen-tral de Ecuador estima un crecimiento para el ao 2009 del 3,15% del PIB. Esta cifra ha sido revisada por el gobierno a un 2,3%. El FMI -22 de abril del 2009- es-tima que el pas tendr una evolucin negativa del - 2% para este ao. - Inflacin, salarios y desempleoLa inflacin en abril del 2009 fue del 6,52%, lo que refleja una evolucin de-creciente desde diciembre del 2008. La inflacin ecuatoriana, de todas mane-ras, contina ms elevada que la de los mismos Estados Unidos; punto de refe-

    . hay que diferenciar la situacin del desempleo en Guayaquil con el 14% y Quito con un 7%; diferencia explicable en la medida que el puerto tiene una vida ms sujeta a los vaivenes del comercio, lo que demostrara que el modelo de desarrollo guayaquileo no es tan

    sustentable como lo promocionan

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    rencia para una economa dolarizada. De todas formas, la tendencia a la baja de la inflacin es lo ms probable. La mis-ma restriccin econmica de la crisis, se encargar de desacelerar el ritmo de cre-cimiento de los precios. A fines del 2009 es muy posible que la inflacin bordee el 4%, segn el gobierno ecuatoriano.

    Es previsible que en el transcurso del 2009 los ajustes salariales no alcancen los mismos valores que en los dos aos precedentes. Tampoco habra mayores presiones sindicales, pues el grueso del esfuerzo se centra en tratar de conservar el empleo. La ltima cifra del desempleo grafica de cuerpo entero el impacto de la crisis: la tasa de desempleo subi de 7,3% (292 mil personas) en diciembre del 2008 al 8,6% (320 mil empleados) para el primer trimestre del ao 2009; esto se agrava debido a que el subempleo a fines del 2008 ya era del 48,8% y apenas ha registrado una ligera disminucin en los primeros meses del 2009. Aqu hay que diferenciar la situacin del desem-pleo en las dos ciudades ms grandes: Guayaquil con el 14% y Quito con un 7%; diferencia explicable en la medida que el puerto tiene una vida comercial ms intensa, por lo tanto sujeta de mayor manera a los vaivenes del comercio, lo que demostrara que el modelo de de-sarrollo guayaquileo no es para nada tan sustentable como lo promocionan. Adems, la PEA sigue creciendo por el incremento demogrfico de la pobla-cin. De los 14 millones habitantes del pas, poco ms de 4 millones conforman la PEA, segn el Instituto Nacional de Estadsticas y Censos (INEC).

    - RemesasDurante el ao 2009, se prev una ma-yor cada en el ingreso de divisas en el Ecuador, fundamentalmente por la re-cesin de Estados Unidos y de Espaa. En ambos casos, la disminucin de las remesas se debe a la cada del empleo en los sectores de servicios y construc-cin donde se encuentran empleados la mayor parte de emigrantes ecuatoria-nos. Las expectativas de reduccin de los ingresos por remesas hablan de 800 millones de dlares, que afectara grave-mente el consumo de muchas familias, sobre todo de sectores de clase media

    baja y algunos segmentos populares, que son los principales beneficiarios de dichas remesas.

    - Ingresos petrolerosDesde enero de 2007 el precio del pe-trleo comenz una senda alcista que le llev a su mximo nivel en junio de 2008 con un precio de 121 dlares por barril. A partir de ese momento los precios se desplomaron. El Informe del Banco Central indica que, en promedio, el pre-cio del barril de crudo ecuatoriano fue de 29,8 dlares en el primer trimestre del 2009; lo que significa una importan-te reduccin en comparacin al mismo perodo del ao 2008, que alcanz 81,2 dlares por barril.

    Cada dlar de reduccin del precio del barril de crudo ecuatoriano supone una disminucin neta en los ingresos pbli-cos de 58 millones de dlares, aproxima-damente; en este clculo se ha integra-do la reduccin que representa la cada de la cotizacin del crudo en trminos de los derivados que se importan. El im-pacto negativo sobre los ingresos de la economa ecuatoriana por efecto de la crisis, da una clara seal de la excesiva dependencia petrolera del pas. Esto ex-plicara porque el gobierno nacional y la mayora de agentes econmicos con-centran su atencin en la evolucin de los precios del crudo.

    - Dficits gemelosEn estas condiciones de crisis, la eco-noma enfrenta un doble dficit: fiscal y

    comercial, despus de haber registrado cifras positivas el ao anterior. Estima-ciones hablan de un dficit conjunto de casi 6.600 millones de dlares. Segn el gobierno, el dficit fiscal bordeara los 1.600 millones de dlares ms un dfi-cit comercial de 5.000 millones, de con-formidad con las previsiones del Banco Central. Este dficit fiscal sera cubierto con en-deudamiento adicional, tanto interno como externo, as como con una menor inversin pblica. Adicionalmente, con la menor actividad econmica se rebaja-ra el peso de algunos subsidios energ-ticos, atados a los precios de los deriva-dos de crudo. Pero, a su vez, se contrae-ran los ingresos tributarios anuales, de conformidad con las proyecciones del SRI, en 300 millones de dlares. Sin embargo, la recaudacin tributaria en el primer cuatrimestre de este ao creci en un 14,7%. El principal factor para ello fue el incremento del impuesto a la ren-ta (en un 140%). Se recaudaron 54 millo-nes de dlares por concepto de impues-to a la salida de divisas, que, de alguna manera, es un intento por cristalizar el impuesto Tobin. Los ingresos por ICE se redujeron en -2,5%. Por el contrario, la recaudacin del IVA por operaciones interna creci en un 25% ms que el ao pasado en el primer trimestre.

    Este incremento de recaudacin va IVA se explica fundamentalmente por varios motivos: a) a pesar de la manida crisis, el consumo no se ha visto an afectado en estos primeros meses, 2) se ha sal-dado en materia de IVA una importante deuda del ao pasado por la compra de combustible de una empresa extranje-ra, y 3) debido al cambio de legislacin, todava existe un alto grado de desco-nocimiento respecto a la peticin de las devoluciones por parte de compras al sector pblico (se traslada hacia otra fase anterior de la cadena productiva esta devolucin), y no se ha realizado en gran magnitud en este primer trimestre.

    De acuerdo a informacin oficial, se re-gistrar una reduccin sustantiva de la inversin pblica en por lo menos 3.000 millones de dlares, aunque el monto seguira siendo superior al registrado

    cabra introducir la discusin sobre la conveniencia

    o no de haber mantenido los fondos de estabilizacin

    petrolera, desmantelados por la Asamblea Constituyente Las limitaciones habran

    impedido al Ecuador alcanzar antes de 47 aos un nivel de inversin social igual al promedio que el resto de

    Amrica Latina tena en el ao 2001.

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    en el ao 2007 y por cierto en los aos anteriores. Para el presente ao se man-tendra un monto de inversiones de alrededor de los 2.800 mil millones de dlares.

    En el mbito externo, las exportacio-nes cayeron en el primer trimestre en 43,86%, pasando de 2.964 millone4s de dlares en el 2008 a 1.002 millones en el ao 2009. Las ms afectadas, a par-te del petrleo, fueron las ventas de los productos no tradicionales, que se con-trajeron en el 12,76%, segn el Banco Central del Ecuador. Las importaciones registraron un descenso de -1,6%, pasan-do 3.474 millones de dlares en el 2008, a 3.416 millones para el primer trimes-tre de este ao. El dficit de la balanza comercial es de 820 millones en dicho perodo, cuando en el 2008 fue positiva. El elevado dficit comercial no petrole-ro aflor con fuerza con la llegada de la crisis. Este vena creciendo de manera sostenida, de -2.792 millones de dlares en el ao 2002 a -7.545 millones en el ao 2008. El dficit comercial global, de conformidad con la misma fuente, po-dra llegar a 5.000 millones de dlares. En estas condiciones, el FMI estima un dficit de cuenta corriente de al menos 1.800 millones de dlares.

    Hay que anotar tambin la acelerada disminucin de las reservas monetarias de libre disponibilidad. Estas reservas, en diciembre del ao 2008, superaban los 6 mil millones de dlares, llegando a poco menos de 3.200 millones, en abril del ao 2009. Una parte de esta cada se explicara por las recompras que pueda haber realizado el gobierno de Bonos Global a la baja y quizs tambin de oro.

    En este punto cabra introducir la dis-cusin sobre la conveniencia o no de haber mantenido los fondos de estabi-lizacin petrolera, desmantelados por la Asamblea Constituyente. Para empezar cabra recordar que la Ley de Transpa-rencia Fiscal, que dio paso a la consti-tucin del FEIREP, priorizaba el servicio de la deuda pblica y el establecimiento de lmites al incremento del gasto p-blico (3,5% ms el deflactor del PIB). Estas disposiciones -de acuerdo con un

    anlisis de UNICEF- habran impedido al Ecuador alcanzar antes de 47 aos un nivel de inversin social per cpita de 540 dlares anuales, promedio que el resto de Amrica Latina tena en el ao 2001. Eso explica por qu Ecuador dis-pona de un fondo de estabilizacin pe-trolera congelado, mientras se vea en la imperiosa necesidad de endeudarse con organismos internacionales de crdito depositarios de sus ahorros. Adems,

    otra habra sido la situacin del sector energtico, por ejemplo, si se habra in-vertido esos recursos eficazmente para disminuir la dependencia de las impor-taciones de derivados de petrleo o la compra de electricidad proveniente de los pases vecinos.

    - Sistema financiero y bancario En el primer cuatrimestre del ao 2009 los bancos experimentaron los efectos de la crisis. La prdida de liquidez se agrav por el retiro de recursos de los agentes econmicos, que provoc una reduccin de 750 millones de dlares de los depsitos, segn la Asociacin de Bancos Privados. Esto se explica tambin por las crecientes limitaciones impuestas por los bancos para la entre-ga de crditos. Con el fin de preservar la liquidez y asumir menores riesgos, de conformidad con los argumentos de los banqueros, se han reducido los plazos de las operaciones y se han aumentado los requisitos y garantas solicitadas.

    Como consecuencia de esta reaccin de la banca, subieron los costos de los crditos. Las utilidades de la banca ca-yeron en 31,8 millones en relacin al pri-mer trimestre del ao anterior, cuando llegaron a 54,7 millones. Sin embargo, el crdito de consumo mantiene todava una tendencia ascendente, si se compa-ran los ltimos 12 meses desde el mes de marzo del 2008. En este primer tri-mestre, los ingresos del negocio subie-ron apenas el 9%.

    La situacin del sistema financiero pre-ocupa. A cuenta de garantizar adecuados niveles de liquidez, la banca, al restrin-gir el crdito, estrangula a la economa. Para sostener la liquidez del sistema fi-nanciero el gobierno central tiene depo-sitados cuantiosos recursos en la banca e incluso le compr parte de su cartera hipotecaria. Sin embargo, hasta el mo-mento la banca, que mantiene el 21,4% de sus depsitos totales fuera del pas, no da seales de caminar en una lnea clara de concertacin para enfrentar la crisis.

    El costo del dinero ha experimenta-do, en estos meses, un incremento por efecto de las mencionadas restricciones impuestas por la banca, a pesar de que las tasas de inters, fijadas por las au-toridades bancarias, no han sufrido va-riaciones. Esto contribuir a desacelerar ms la economa.

    3. Algunas reflexionespara enfrentar la crisisy construir el Buen Vivir

    Enfrentar los efectos de la crisis inter-nacional no puede ser un pretexto para marginar el tratamiento de la crisis es-tructural del pas. Tampoco dicha crisis puede ser manipulada para reencontrar-se con la senda del Consenso de Was-

    La situacin del sistema financiero preocupa. A cuenta

    de garantizar adecuados niveles de liquidez, la banca, al restringir el crdito, estrangula

    a la economa

    .el concepto mismo de crecimiento econmico debe ser reubicado en una dimensin adecuada. La concepcin

    del crecimiento basado en inagotables recursos naturales (paradigma caduco) y en un mercado capaz de absorber todo lo producido, muestra que ms que producir el desarrollo lo que se

    observa es un mal desarrollo.

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    hington, esperando que ahora si fun-cione dicha receta. Si bien no se puede esperar que los problemas estructurales sean resueltos inmediatamente, estos no pueden ser olvidados y postergados para un futuro que nunca llega. Pres-tar la atencin en las causas y efectos de la actual crisis internacional de ma-nera exclusiva eclipsara gran parte del problema sistmico en el que estamos envueltos.

    Por eso no se trata simplemente de en-

    frentar la crisis minimizando los costos sociales. El pas debera tener la capa-cidad para que las respuestas de corto plazo se enmarquen en una estrategia de largo aliento para atender a las de-mandas estructurales. En las siguientes lneas, se recogen una serie de polticas econmicas que confeccionan algunas pistas para un programa de transicin que facilite -a la postre- los cambios es-tructurales que requiere el pas.

    a. Concepcin estratgica de pasLas crisis interna y externa reclaman una nueva concepcin estratgica de pas. Es preciso proyectar una visin de largo plazo que sirva de referencia para encaminar las polticas estatales y las acciones de la sociedad, en su conjun-to. En la actualidad contamos con un proyecto de vida en comn, plasmado democrtica y participativamente en la Constitucin del 2008.

    Para empezar el concepto mismo de cre-cimiento econmico debe ser reubicado en una dimensin adecuada. Incluso a escala global la concepcin del creci-miento basado en inagotables recur-sos naturales (paradigma caduco) y en un mercado capaz de absorber todo lo producido, muestra que ms que pro-

    ducir el desarrollo lo que se observa, como seala Jos Mara Tortosa, es un mal desarrollo incluso en los pases considerados como desarrollados. Ese mal desarrollo, generado desde arri-ba, sea desde los gobiernos centrales y sus empresas transnacionales, o desde las lites dominantes a nivel nacional, implica entonces una situacin de com-plejidades mltiples que no pueden ser explicadas a partir de versiones mono-causales.

    Esto nos conduce a proponer una es-trategia de transicin que debera ser cristalizado en el nuevo Plan Nacional de Desarrollo 2009-2013, que enfrente las crisis (interna-externa) y asiente las bases para un nuevo rgimen de acu-mulacin. Se tendr que potenciar las capacidades domsticas y repensar la forma en que participamos en el actual contexto internacional, preparndonos para construir una lgica diferente e inteligente de insercin internacional, resolviendo los desafos internos. Un nuevo perfil de especializacin produc-tiva debe contar con un adecuado sos-tenimiento interno. Y este nuevo perfil necesariamente deber orientarse hacia una economa post-extractivista, que sea menos dependiente de exportacio-nes primarias y, por ende, menos de-predadora de la mano de obra y de la Naturaleza.

    Para ello es necesario aplicar polticas estructurales de distribucin de los me-dios de produccin, de la tierra y de la riqueza, acompaados con polticas re-distributivas de los ingresos. Se trata, como es fcil anticipar, de un proceso deliberado, planificado, de reorganiza-cin productiva en base a la concerta-cin de intereses entre el Estado, los sectores sociales y los representantes de las diversas formas de hacer econo-ma - cooperativas, asociaciones, comu-nidades empresa pblica, empresa mix-ta, empresa privada: grande, mediana y pequea -, en el marco de un proyecto de largo plazo.

    b. Transformacin estructural del aparato productivoEstamos conminados a robustecer el mercado interno y el aparato producti-

    vo domstico. Este sera una especie de prerrequisito para conformar un sistema productivo capaz de competir en el exte-rior. Desde esta premisa debe definirse una estrategia de insercin en el mercado mundial priorizando los esfuerzos de inte-gracin regional. Abrir nuevos mercados para cada vez ms y nuevos productos, es tan importante como asegurar el mayor valor interno de retorno2 en los produc-tos exportados. En esta lnea hay que re-plantearse una estrategia que contemple tanto la sustitucin de importaciones, como la diversificacin (en productos y en destino) y tambin la sustitucin de las exportaciones tradicionales, sobre todo aquellas propias de una economa extractivista. En esta lnea de rupturas con el pasado, Ecuador requiere una re-volucin agraria, tecnolgica y educativa, que coadyuve a la creacin de industrias nacientes -con fuerte presencia de los

    pequeos y medianos productores y del Estado cuando fuera pertinente. Este es-fuerzo debe venir acompaado de una nueva estrategia territorial que supere la bipolaridad -Quito y Guayaquil-, pasando a un Estado nacional policntrico. En este empeo no hay espacio para aventuras aperturistas a ultranza y que, a la postre, constituyen un freno para la misma capacidad de competir en el mercado mundial, como sucede con los Tratados de Libre Comercio, sea el de inspiracin norteamericana o europea, que en el fondo tienen muchas simili-tudes.

    2 Entendemos el valor interno de retorno como el equivalente al valor agregado que se mantiene en el pas.

    Urge superar la baja productividad de los

    segmentos productores de bienes orientados a atender la demanda de la mayora

    de la poblacin, en donde se concentra la mayora de la

    mano de obra .transfiriendo excedentes de los sectores que explotan recursos naturales y de los segmentos modernos

    urbanos.

    . es necesario aplicar polticas estructurales de

    distribucin de los medios de produccin, de la tierra y de la riqueza, acompaados con polticas redistributivas de los

    ingresos

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    Urge superar la baja productividad de los segmentos productores de bienes orientados a atender la demanda de la mayora de la poblacin, en donde se concentra la mayora de la mano de obra. Para lograrlo se requieren inversio-nes masivas. Pero su financiamiento no puede provenir de ellos mismos, porque prcticamente no generan excedentes (ni se apropian de rentas diferenciales, ni producen ganancias suficientes). Ello obliga a transferir excedentes de otros segmentos productivos, bsicamente de los que explotan recursos naturales (fundamentalmente para el mercado externo, petrleo, sobre todo) y tam-bin de aquellos segmentos modernos urbanos que producen sobre todo bie-nes para los segmentos ms acomoda-dos de la poblacin. Es decir se debe transferir parte de los excedentes de los productores de bienes primarios hacia los segmentos tradicionales, de elevada productividad del capital, menos inten-sivos en importaciones, ms intensivos en empleo, encargados de satisfacer la demanda de alimentos y servicios del mercado interno y las ms de las veces menos depredadores del ambiente.

    c. Empleo y salariosGarantizar los actuales empleos asoma como indispensable. Esto implica man-tener en funcionamiento el actual apa-rato productivo, reorientndolo hacia la satisfaccin de la demanda interna e incluso externa -pero bajo otras condi-ciones-, en medio de la crisis. En parti-cular, fortalecer la produccin nacional, protegida temporalmente con una serie de medidas arancelarias y para arance-larias, cobra mucha fuerza. Para hacerlo hay que asegurar adecuadas lneas de crdito de la banca pblica y privada para financiar sobre todo las actividades de las unidades productivas pequeas y medianas.

    Lo anterior nos lleva a priorizar aque-llas inversiones que permitan aumen-

    tar los niveles de empleo de calidad y los ingresos, propiciando la flexibilidad del capital y no la del trabajo. As, por ejemplo, no se debera autorizar la dis-tribucin de utilidades en las empresas mientras no se consiga un incremento salarial que deber ser definido en fun-cin de cerrar la brecha entre ingresos y canasta bsica familiar. Adems, una parte de dicha alza debera hacerse en participacin de los trabajadores dentro del capital empresarial; este mecanismo debera emplearse especialmente en aquellas empresas que no puedan finan-ciar la totalidad del incremento salarial. De lo anterior se desprende que, si bien las condiciones para un incremento sa-larial parecen no ser las propicias, esta cuestin no puede ser archivada por la crisis.

    Con estas medidas se asegurara un in-cremento de la demanda agregada y, a su vez, una mejor distribucin del ingreso y la riqueza. En paralelo hay que calificar masivamente la mano de obra, empren-der una revolucin educativa y fomentar la absorcin y generacin del progreso tcnico. El ser humano, al ser el centro de la atencin, es el factor fundamen-tal de la economa. Y en ese sentido, rescatando la necesidad de fortalecer y dignificar el trabajo, hay que proscribir cualquier forma de precarizacin labo-ral, como la tercerizacin.

    De plano se desechan aquellos plantea-mientos que pretenden explicar el incre-mento del desempleo por efecto de la eliminacin de la tercerizacin por parte de la Asamblea Constituyente. Recorde-mos que la tasa de subocupacin y de desempleo se mantuvo prcticamente constante durante 2008, presentando una tendencia a la baja hasta julio de 2008, elevndose relativamente en los meses siguientes como consecuencia de los primeros efectos de la crisis interna-cional. Esta situacin demuestra que el masivo desempleo pronosticado como consecuencia del Mandato Constituyen-te N 8, que elimin la tercerizacin la-boral, no se produjo. Sin negar el impac-to que pudo haber tenido este mandato en la estructura formal e informal de la PEA, en este punto cabe anotar que, se-gn informacin oficial, ms de 250 mil

    .hay que forzar la modificacin de los patrones de consumo para reorientar masivamente la demanda hacia productos agropecuarios

    ecuatorianos. Entonces, habra que desalentar la importacin de todo tipo de alimentos.

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    trabajadores tercerizados fueron enro-lados como trabajadores con derechos plenos en las empresas.

    d. Soberana alimentariaEl pas requiere polticas que propicien la transformacin y el dinamismo de la agricultura. Para lograrlo, la nica op-cin es un cambio de rumbo profundo a lo que se ha venido haciendo hasta ahora.

    Aqu hay que garantizar el financiamien-to y los subsidios exclusivamente para los pequeos y medianos productores agrcolas, que son la base de la sobe-rana alimentaria. No se puede seguir protegiendo y entregando cuantiosos beneficios a importadores de agroqu-micos, comercializadores y grandes pro-ductores de alimentos. Por el contrario, hay que disminuir las presiones sobre la balanza de pagos provocadas por la im-portacin de agroqumicos.

    Se deben eliminar todas las prcticas lesivas contra los intereses del ser hu-mano, como es echar la leche a los ros para no poner en riesgo el precio del producto. Si fuera necesario, de manera transitoria, se podra desarrollar algn esquema de regulacin de precios en casos especficos. En esta lnea de pro-puesta no caben los biocombustibles en tanto desplacen produccin y suelos agrcolas destinados a la alimentacin para satisfacer demandas energticas. Impedir el ingreso de organismos gen-ticamente modificados apunta no slo a garantizar una produccin agrcola de calidad, incluso para el mercado mun-dial, sino a asegurar los empleos en las unidades productivas campesinas.Como complemento de este esfuerzo en el sector agropecuario, hay que for-zar la modificacin de los patrones de consumo para reorientar masivamente la demanda hacia productos agropecua-rios ecuatorianos. Entonces, habra que desalentar la importacin de todo tipo de alimentos.

    Una revisin integral de la estructura de la tenencia de la tierra, con una real y profunda revolucin agraria, que podra considerar inmediatamente un impuesto a las tierras improductivas, asoma como

    indispensable para conseguir una distri-bucin de la riqueza orientada a poten-ciar el aparato productivo y a consolidar culturalmente la sociedad. Dar marcha atrs en la decisin gubernamental de no revertir los manglares ocupados ile-galmente por empresas camaroneras es otra tarea pendiente.

    e. Soberana energticaEn la bsqueda de una transformacin de la estructura energtica, la demanda nacional de derivados de petrleo debe satisfacerse con la refinacin interna. No es posible que un pas productor y exportador de petrleo como Ecuador no satisfaga internamente su demanda de derivados y que tenga que importar-los. Esto invita a mejorar el sistema de refinacin del petrleo. En concreto, la construccin de una nueva refinera en la costa ecuatoriana (sin afectar zonas ecolgica y socialmente frgiles) debe ser impulsada decididamente.

    En el subsector elctrico tambin hay mucho por hacer. Con condiciones con-venientes para el pas, convendra atraer inversiones extranjeras destinadas a la construccin de los proyectos energ-ticos que requieren un mayor volumen de capital, como el Proyecto Hidroelc-trico Coca-Codo-Sinclair, de 1.500 MW. Disminuir el uso de combustibles f-siles para generar electricidad es cada vez ms imperioso. El pas dispone de

    un potencial hidroenergtico capaz de conseguir el autoabastecimiento, eso s sin poner en riesgo el suministro del agua para las comunidades y para la so-berana alimentaria. Entre tanto hay que acelerar la revisin de los trminos en que se recibe electricidad sobre todo de Colombia y tambin de Per

    La soberana energtica, que debe tener en la mira una economa post-petrolera, nos conduce a potenciar las distintas fuentes energticas existentes procu-rando vincularlas de manera activa a las demandas del aparato productivo y de la sociedad en su conjunto, sin priorizar la atencin en pocos grupos monop-licos y oligoplicos, o en los mayores conglomerados urbanos. Este esfuerzo, a su vez, debe orientarse por la disponi-bilidad de los recursos energticos do-msticos, preferentemente de los reno-vables: energa elica, energa solar y fo-tovoltaica, energa geotrmica, energa mareomotriz. Pero, atencin, no se trata simplemente de que una oferta crecien-te satisfaga cualquier tipo de consumo; ste tambin debe ser revisado y reajus-tado a las disponibilidades de energti-cos renovables y limpios. Un consumo eficiente es otro de los retos del mo-mento, al igual que el combate frontal al contrabando de combustibles.

    Un tema polticamente conflictivo, pero que no puede posponerse ms, es el relativo a los subsidios a los productos derivados del petrleo, sobre todo al gas domstico. La situacin ha llegado a un extremo tal que la energa, en lu-gar de ser una fuente para el desarrollo, se ha convertido en un sumidero de re-cursos. Para el ao 2008, se estima que los subsidios a los productos derivados de petrleo alcanzaron la suma de 2.500 millones de dlares. Por otra parte, las prdidas ocasionadas por la comerciali-zacin interna de derivados se suma al

    La Iniciativa ITT, que busca dejar el crudo en tierra a

    cambio de una compensacin internacional, abre al pas una oportunidad indita para ejercer un liderazgo

    internacional en la lucha contra el cambio climtico

    Mejorar la presin fiscal es -en definitiva- crucial para poder luego llevar a cabo polticas de gastos que puedan mitigar los actuales niveles de desigualdad y pobreza. El aumento de la presin fiscal

    busca un Estado con mayor capacidad recaudatoria para instrumentar polticas de gastos favoreciendo el Buen Vivir.

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    proceso de descapitalizacin que afecta a la empresa petrolera estatal.

    La Iniciativa ITT, que busca dejar el cru-do en tierra a cambio de una compen-sacin internacional, abre al pas una oportunidad indita para ejercer un li-derazgo internacional en la lucha contra el cambio climtico. Ms all de todos los beneficios ambientales incuantifi-cables, hay otros que se derivaran de la buena imagen de un pas dispuesto a sacrificar parte de sus potenciales recursos petroleros, por ejemplo en el mbito del turismo.

    f. Poltica fiscal activa y equitativaTradicionalmente Ecuador ha tenido una escasa capacidad recaudatoria en relacin a su PIB. Esto ha supuesto una importante limitacin respecto al papel redistribuidor del Estado en las ltimas dcadas. La funcin de redistribucin es an ms importante cuando se trata en un pas donde su estructura productiva y financiera genera altas tasas de des-igualdad y elevados y preocupantes ni-veles de pobreza. Debido a la gravedad de los condiciones de desigualdad y po-breza en la que vive la poblacin ecua-toriana (muy alejada del Buen Vivir), ni en el corto plazo se pueden descuidar polticas redistributivas que alivien ta-les situaciones de injusticia social. Sin capacidad recaudatoria, no se puede te-ner alta incidencia redistributiva, lo cual ha sido una constante en Ecuador en los ltimos aos. Sin embargo, la estructura impositiva tambin debe respetar otros principios de equidad vertical para que

    no tenga efectos contraproducentes. Por la parte del gasto, tambin se deben lle-var a cabo polticas progresivas y redis-tributivas. A medida que se establece un tipo impositivo creciente por niveles de renta, se asegura mayor progresividad en el pago de impuesto.

    Este nuevo diseo de tramos diferencia-dos con tipos distintos contribuye po-sitivamente a satisfacer el papel redis-tribuidor del Estado. Sin embargo, en cuanto a las categoras de gastos dedu-cibles, todo resulta mucho ms discuti-ble en trminos redistributivos. Usar de manera homognea los gastos a dedu-cir no resulta nada progresivo. Es decir, establecer un criterio comn en materia de gasto deducible para los diferentes niveles de renta es restar progresividad a la estructura tributaria.

    Mejorar la presin fiscal es -en definiti-va- crucial para poder luego llevar a cabo polticas de gastos que puedan mitigar los actuales niveles de desigualdad y pobreza. El aumento de la presin fiscal busca un Estado con mayor capacidad recaudatoria para instrumentar polticas de gastos favoreciendo el Buen Vivir. El principal desafo de la poltica tributaria es el aumento de la recaudacin sin pr-dida redistributiva (en el propio pago de impuestos) mediante un cambio de ten-dencia en la composicin de la estruc-tura impositiva: mayor capacidad recau-datoria por impuestos directos (sobre la renta de las personas y los beneficios de las empresas, y sobre el patrimonio), y rediseo de los impuestos indirectos (IVA e ICE) para hacerlos ms progresi-vos o al menos no tan regresivos. Una revisin de los contratos petroleros, procurando maximizar los ingresos del Estado, es otra tarea inconclusa an.

    g. Polticas socialesUn manejo diferente y diferenciador en lo econmico exige tambin cambios en lo social, que no se agotan en el campo de la simple racionalidad econmica de las polticas sociales. En este punto se registran importantes avances en los ltimos dos aos. Sin embargo, todava rechinan los sistemas asistencialistas, como podran ser los bonos de desarro-llo humano o los programas socio pas,

    que estn debilitando la cohesin social. El objetivo no debe ser incrementar este tipo ayudas, sino realizar los cambios es-tructurales para que stas no sean ms necesarias.

    La reformulacin y orientacin de estas polticas deben basarse en principios de equidad, eficiencia, suficiencia y solida-ridad, fortaleciendo las identidades cul-turales de las poblaciones locales, pro-moviendo la interaccin e integracin entre movimientos populares y la incor-poracin econmica y social de las ma-sas diferenciadas. En tiempos de crisis se priorizaran las inversiones en educacin y salud. Todo este esfuerzo en lo social se complementara con nuevas y mejores disposiciones destinadas a superar tanto el machismo como el racismo, as como toda forma de exclusin social.

    h. Relacin dinmica entre Estado, mercado y sociedadSubordinar el Estado al mercado, con-duce a subordinar la sociedad a las re-laciones mercantiles y a la egolatra individualista. Lejos de una economa sobredeterminada por las relaciones mercantiles, hay que promover, como lo dispone la Constitucin de Montecristi, una relacin dinmica y constructiva en-tre mercado, Estado y sociedad. Se bus-ca construir una sociedad con mercado, para no tener una sociedad de mercado, es decir mercantilizada. Menos an se quiere una economa controlada por monopolistas u oligopolios, y especula-dores.

    El mercado es una relacin social sujeta a las necesidades de los individuos y las colectividades, entendida como un es-pacio de intercambio de bienes y servi-cios en funcin de la sociedad y no slo del capital, bajo condiciones equitati-vas. Al mercado hay que organizarlo y controlarlo como a un sirviente, pero no asumirlo como un amo, como lo reco-mendaba hace ms de medio siglo Karl Polanyi. El primer paso concreto ser expedir una ley que combata las prcti-cas monoplicas y oligoplicas tan pre-sentes en la economa ecuatoriana.

    i. Economa social y solidariaLo que se quiere con este concepto,

    Subordinar el Estado al mercado, conduce a

    subordinar la sociedad a las relaciones mercantiles y a la egolatra individualista. Hay que promover, como

    lo dispone la Constitucin, una relacin dinmica y

    constructiva entre mercado, Estado y sociedad. Se busca construir una sociedad con mercado, para no tener una

    sociedad de mercado, es decir mercantilizada.

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    plasmado como categora constitucio-nal, es elevar el nivel de vida de todos los habitantes. Su vigencia apunta im-pregnar de equidad social, de gnero, t-nica, intergeneracional y regional todas las acciones de poltica econmica. Este esfuerzo debe atender principalmente a los ms pobres (sin criterios clientela-res, por cierto). Lo que se busca es que la poltica econmica sea parte consus-tancial de una estrategia alternativa y no solo un elemento ms, aislado del contexto de transformaciones que son indispensables. El objetivo de la eco-noma es alcanzar un rgimen de Buen Vivir. Esto implica construir una socie-dad en la que sea posible que todos los habitantes tengamos iguales posibili-dades y oportunidades, donde lo indivi-dual y lo colectivo coexistan en armona con la Naturaleza, donde la racionalidad econmica se reconcilie con la tica y el sentido comn.

    Se busca una economa distinta, una economa social y solidaria, diferente de aquella caracterizada por una supuesta libre competencia, que anima al caniba-lismo econmico entre seres humanos y que alimenta la especulacin financie-ra. A partir de esa definicin se aspira a construir relaciones de produccin, de intercambio y de cooperacin que pro-picien la equidad, eficiencia y la calidad, sustentadas en la solidaridad. Habla-mos de productividad y competitividad sistmicas, es decir medibles en avan-ces de la colectividad y no slo de indi-vidualidades sumadas muchas veces en forma arbitraria.

    Se persigue una economa que garanti-ce el derecho de propiedad bien habida. Pero sobre todo el derecho a la propie-

    dad de quienes nada o muy poco tienen. Esta nueva economa consolida el prin-cipio del monopolio pblico sobre los recursos estratgicos y sobre los bienes comunes, pero a su vez establece una dinmica de uso y aprovechamiento de esos recursos desde una ptica susten-table, con la necesidad de disponer de mecanismos de regulacin y control ciu-dadano en la prestacin de los servicios pblicos. Busca ampliar la base de pro-ductores y propietarios en un esquema que articule a activa y equitativamente a todos los segmentos productivos.

    La distribucin de la riqueza (de la tie-rra, por ejemplo) y la distribucin del ingreso, con criterios de equidad, as como la democratizacin en el acceso a los recursos econmicos, como son los crditos, estn en la mira de esta econo-ma solidaria.

    j. Poltica FinancieraLas finanzas deben cumplir un papel de apoyo al aparato productivo y no ser ms simples instrumentos de acumu-lacin y concentracin de la riqueza en pocas manos; realidad que alienta la especulacin financiera. Se precisa una nueva arquitectura financiera, en donde los servicios financieros sean de orden pblico. Espacio importante tendrn las finanzas populares como promotoras del desarrollo y se incentiva la creacin de una banca pblica de fomento, como aglutinadora del ahorro interno e im-pulsador de economas productivas de caractersticas ms solidarias.

    Es imperiosa una reingeniera al siste-ma financiero pblico y privado, que cumpla con su funcin de asignar de for-ma equitativa y eficiente los recursos a la economa, que socialice los servicios financieros, como el ahorro y el crdito, que contribuya con el desarrollo econ-mico: Para lograrlo hay que romper con el manejo monoplico u oligoplico- y especulador del dinero. Para ello habr que introducir reformas a la regulacin financiera encaminadas a fomentar la reactivacin econmica y la democrati-zacin del acceso a los servicios finan-cieros; la activa coexistencia de insti-tuciones pblicas, privadas y mixtas; el respeto de las empresas, asociaciones

    de productores y consumidores, as como organizaciones comunitarias, que merecern una atencin preferente; la bsqueda de una mayor eficiencia de las instituciones financieras y de su espe-cializacin; y la promocin de servicios financieros a travs de las cooperativas de ahorro y crdito.

    En paralelo, cumpliendo con los man-datos constitucionales, se precisa una reestructuracin de los mecanismos de supervisin, transparencia de informa-cin y seguimiento de los agentes eco-nmicos, lo que implica una reorganiza-cin de la Superintendencia de Bancos y Seguro, y del Banco Central de Ecuador. Igualmente es indispensable constituir la Superintendencia de Cooperativas de Ahorro y Crdito, y Cajas de Ahorro para regular, controlar y, sobre todo, poten-ciar a este sector tan importante de la economa.

    La tarea es acumular el mayor ahorro nacional posible, para canalizarlo hacia actividades productivas que permitan enfrentar de mejor manera la crisis, im-pulsando simultneamente las transfor-maciones estructurales del aparato pro-ductivo. Para asegurar un cierto nivel de soberana de la economa ecuatoriana sern necesarios mecanismos que gara-ticen el control de la salida y entrada de capitales y divisas en general.

    k. Integracin regionalA nivel regional, desde donde en realidad se debera disputar el sentido histrico de los cambios globales, las propuestas afloran con creciente intensidad.

    En Amrica Latina, de la propuesta para la conformacin del Banco del Sur y un Fondo de Estabilizacin del Sur, se ha pasado a pensar en un Sistema Unitario de Compensacin Regional (SUCRE),

    Las finanzas deben cumplir un papel de apoyo al aparato

    productivo y no ser ms simples instrumentos de

    acumulacin y concentracin de la riqueza. Se precisa una nueva arquitectura financiera,

    en donde los servicios financieros sean de orden

    pblico

    Salir de la trampa de la dolarizacin, a la que

    pretenden transformarla en la lnea Maginot del neoliberalismo, hay que enfrentarla con mucha

    responsabilidad

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    que facilite los flujos comerciales regio-nales y aliente una progresiva desdola-rizacin de las relaciones comerciales y financieras interregionales. El acuerdo para empezar con la instrumentacin de esta iniciativa fue suscrito por Venezue-la, Bolivia, Cuba, Nicaragua, Honduras, Dominica y Ecuador. Faltan an otros pases de ms peso en la regin para po-der vigorizar esta iniciativa. Esta inicia-tiva podra ser la antesala de un sistema monetario y financiero regional, la que debera ser complementada con su pro-pio cdigo financiero. Esta sera la base para una reorientacin de los flujos co-merciales de los pases latinoamerica-nos y caribeos hacia la misma regin.

    Sin negar todos estos esfuerzos, muchos de ellos liderados por el gobierno ecua-toriano, todava es ms lo que se dice a nivel de los gobiernos de la regin, que lo que realmente se hace. En medio de la actual crisis internacional habra mu-cho espacio para acciones conjuntas, que estn esperando la respuesta po-ltica correspondiente por parte de los diversos gobiernos de la regin. Por lo tanto, al no estar en funcionamiento el Banco del Sur, que habra sido la instan-cia financiera por excelencia en este mo-mento de crisis, los pases de la regin han tenido que recurrir nuevamente a las tradicionales fuentes de financia-miento, como son el BID y el FMI.

    l. La trampa cambiariaLa dolarizacin no fue la pcima mila-grosa ofrecida. Esta, lejos de ayudar a resolver los problemas de la economa, los complic ms. El tipo de cambio r-gido, sumado a la desmesurada apertura de la cuenta de capitales y a la ingenua liberalizacin comercial, ha aumentado peligrosamente la fragilidad de la eco-noma. Tan es as que ahora, en medio de la crisis internacional, cuando los pases vecinos devalan y el dlar se aprecia, los desequilibrios de balanza de pagos pueden convertirse en una pe-ligrosa trampa.

    Salir de esta trampa, a la que pretenden transformarla en la lnea Maginot del neoliberalismo, hay que enfrentarla con mucha responsabilidad. Para empezar hay que desechar los cuadros terrorficos

    pintados por sus defensores si se llega a producir la finalizacin de este rgimen cambiario tan rgido. Reconocemos, eso s, que una desdolarizacin atropellada podra provocar graves problemas de diversa ndole, incluso de tipo poltico. Sabamos que el esquema dolarizado slo sobrevivira mientras se garantizara el ingreso abundante de recursos for-neos. Ingreso que permita financiar la dolarizacin, no al revs como han pre-tendido engaar a la sociedad, diciendo que la dolarizacin es la que aseguraba dicho ingreso Por eso ahora, cuando la posibilidad de sostener los ingresos en divisas de los aos anteriores dismi-nuye aceleradamente, no podemos es-perar para que la dolarizacin -si es que se produce un cuadro de aguda iliqui-dez-, nos saque literalmente a empello-nes, tal como sucedi con la convertibi-lidad en Argentina.

    Por esa razn, mientras ms temprano se procesa una respuesta a este reto, cuanto mejor. Adems, a estas alturas de la crisis internacional, para nadie debe pasar desapercibido el enorme riesgo que implica la debilidad intrnse-ca del dlar, que podra derivar en una crisis de insospechada magnitud. Se sabe que, mientras ms espera un pas para enfrentar la disparidad entre el cre-cimiento de la productividad, los incre-mentos de los costos domsticos y la consecuente sobrevaluacin del tipo de cambio, ms duro ser romper esta re-lacin. Por lo tanto, siguiendo con esta reflexin, la decisin a favor la construc-cin de una alternativa monetaria ten-dra que ser analizada con responsabi-lidad. Igualmente la coalicin de apoyo que la procese esta decisin debera ser establecida antes de que se deteriore ms la economa y ms especficamente la balanza de pagos.

    En suma, la sociedad ecuatoriana debe-ra preparar una salida ordenada de la trampa cambiaria, sin creer que con eso se van a resolver todos los problemas. El asunto, visto desde una perspectiva in-tegral del desarrollo, no se reduce, sin embargo, a una simple resolucin del tema monetario y cambiario.

    4. A modo de conclusin

    Los efectos de la crisis internacional es-tn presentes en todo el mundo. Ecua-dor no est al margen de la crisis. Esta realidad, sin embargo, no nos puede hacer obviar la crisis histrica que pa-dece Ecuador, caracterizada por una alta concentracin de los recursos en manos de unos pocos, por altos niveles de des-igualdad en los ingresos, en la riqueza, en la tierra y en los medios de produc-cin, desequilibrios que provocan fuer-tes niveles de pobreza de una gran parte de la poblacin ecuatoriana. En definitiva, las respuestas ante la cri-sis deben ir ms all de s misma. La ta-rea es enfrentar los problemas estructu-rales acumulados en el tiempo, particu-larmente aquellos derivados del manejo aperturista y liberalizador de las ltimas dcadas y de la actual crisis internacio-nal. Ecuador requiere un programa de transicin que siente las bases para un nuevo rgimen de acumulacin, es de-cir para hacer realidad el Buen Vivir.-

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